
Ansiedad antes de dormir
Esta meditación está diseñada para acompañarte en esos momentos en los que el cuerpo está cansado pero la mente sigue activa. A través de una guía lenta, cálida y sin exigencias, te ayuda a soltar el día, liberar la carga mental y permitir que el sistema nervioso descienda hacia el descanso. No busca forzar el sueño, sino crear un espacio donde el cuerpo pueda relajarse de forma natural, incluso si la mente aún se mueve. Ideal para ansiedad nocturna, dificultad para desconectar o cuando dormir se vuelve un esfuerzo. Aquí no tienes que lograr nada. Solo dejar que el día se cierre y permitir que la noche haga su trabajo
Transcripción
Hola,
¿cómo estás?
Mi nombre es Gisela y hoy te traigo una meditación para esa ansiedad que a veces aparece antes de dormir.
Así que te invito a que te puedas acostar sin intentar dormirte todavía.
No hace falta que el sueño llegue ahora,
Solo que el día termine dentro de ti.
Toma una respiración lenta,
Un poquito más lenta.
Inhala despacio como si el aire entrara en un cuerpo cansado y exhala como si dejaras caer algo que llevas desde hace horas.
No necesitas hacerlo bien,
Solo permitir.
A veces el cuerpo quiere dormir pero la mente sigue despierta.
Sigue revisando,
Repitiendo,
Anticipando como si no supiera que el día ya terminó.
Hoy no vamos a callarla,
Vamos a acompañarla a descansar.
Siente tu cuerpo sobre la cama,
El peso,
El contacto,
La forma en la que estás sostenida.
No tienes que sostenerte tú,
Permite que la cama lo haga.
Y respira imaginando que el día fue un libro,
Un libro que ya leíste.
No tienes que volver a leer cada página para que la historia haya existido.
El día ya pasó y aunque la mente quiera volver,
Permite que ese libro se cierre.
No lo tires,
Simplemente ciérralo.
Tal vez algunas páginas quedaron abiertas,
Momentos,
Conversaciones,
Pensamientos,
No hace falta resolverlos ahora.
La noche no es para entender,
Es para soltar.
Imagina que estás en una habitación muy tranquila,
Con una luz cálida y hay una mesa delante de ti.
Sobre esa mesa puedes dejar el día,
No todo de golpe,
Solo una cosa,
Tal vez una preocupación,
Un pensamiento,
Una sensación.
Tomala suavemente y déjala sobre la mesa.
No desaparece pero ya no la llevas encima.
Y puedes volver a hacerlo con otra cosa,
Con otra sensación,
Con otro pensamiento.
No tienes que vaciarte,
Solo aliviarte.
Y siente como el cuerpo empieza a hundirse un poco más en la cama,
Como si cada exhalación te acercara un poquito más al descanso.
Imagina que la noche es como un manto,
Un manto suave,
Oscuro pero cálido.
No es una oscuridad vacía,
Es una oscuridad que cuida.
Y ese manto se apoya sobre tu cuerpo.
Primero en los pies y los pies descansan.
Luego en las piernas y las piernas se sueltan.
Sube despacio como una ola tranquila.
La cadera,
El abdomen,
El pecho y todo empieza a aflojar.
No porque tú lo hagas,
Porque el cuerpo reconoce que ya no tiene que estar en alerta.
Así que respira y si aparece algún pensamiento no lo sigas.
Imagina que también puedes dejarlo sobre la mesa.
Mañana estará ahí si es que lo necesitas,
Pero ahora no.
Así que respira y tu respiración empieza a cambiar suavemente sin que la controles.
Más lenta,
Más suave.
Como si el cuerpo encontrara su propio ritmo.
Siente el pecho subir y bajar sin esfuerzo,
Como una ola que ya no empuja.
Imagina que estás flotando muy suavemente,
No en el aire,
En algo más denso,
Más sostenido,
Como si el descanso te sostuviera.
No tienes que dormirte,
Solo no interferir.
El sueño llega cuando dejamos de sostener y tú ya estás soltando.
Respira y si notas que la ansiedad aparece,
No la empujes.
Trátala como a una niña inquieta,
No la calles,
No la ignores.
Solo siéntate a su lado y respira con ella,
Hasta que poco a poco se va cansando,
No de luchar,
Sino de ser acompañada.
Todo está bien ahora,
No hay ninguna urgencia.
La noche no te exige nada,
El mundo puede esperar.
Permanece aquí,
Sintiendo,
Soltando,
Dejando que el cuerpo pese.
Permite dejar que pese un poco más,
Y otro poco más,
Y tu mandíbula se afloja,
Los ojos descansan.
El cuerpo se va apagando como una luz suave,
Poco a poco,
Como el día.
Y si en algún momento te duermes,
Está bien,
Tu cuerpo ya está descansando y eso es suficiente.
Permanece aquí,
Sin hacer,
Sin buscar,
Sin esperar,
Solo permitiendo,
Dejando que el día termine,
Y que la noche te sostenga con toda la suavidad.
Gracias por compartir.
Conoce a tu maestro
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