
Descanso compasivo: Calma a tu crítico interno
¿Te descubres juzgándote o siendo muy duro contigo ante los errores cotidianos? Inspirada en las enseñanzas de la Dra. Kristin Neff, esta meditación guiada activa el sistema mamífero de cuidado para calmar la respuesta de estrés y autocrítica en el cuerpo. En esta sesión breve integrarás sus tres pilares clave Mindfulness: Reconocer conscientemente el dolor del momento presente Humanidad común: Recordar que la imperfección forma parte de la vida Bondad propia: Ofrecerte un gesto físico de consuelo (manos sobre el corazón) y palabras de aliento. Usa esta pausa cuando necesites aliviar el juicio interno y reconectar con el apoyo hacia ti mismo en momentos difíciles.
Transcripción
Esta práctica se llama el descanso compasivo y es algo que puedes hacer en cualquier momento del día o de la noche cuando necesites un poco de autocompasión.
Para practicar este ejercicio necesitamos evocar un poco de sufrimiento.
Por eso les invito a pensar en alguna situación difícil que estén viviendo ahora mismo.
Tal vez te sientas estresado o estresada.
Tengas problemas en tu relación o te preocupe algo que pueda suceder.
Te invito a pensar en algo que sea difícil pero no excesivamente difícil.
Especialmente si eres nuevo o nueva.
En la práctica del descanso compasivo.
Encontrá una situación,
Ponerse en contacto con ella.
¿Qué está sucediendo?
¿Qué pasó?
¿O qué podría pasar?
Quién dijo qué.
Visualiza la situación con total claridad.
A continuación voy a decir una serie de frases diseñadas para ayudarnos.
A recordar los tres componentes de la autocompasión.
Cuando más Los necesitemos.
La primera frase es.
.
.
Este es un momento de sufrimiento.
Estamos fomentando la conciencia plena sobre el hecho de que el sufrimiento está presente.
Te invito a encontrar alguna frase con la que te identifiques.
Algo como.
.
.
Esto es realmente difícil en este momento.
O estoy pasando por un momento muy difícil.
En realidad nos estamos volviendo hacia nuestra dificultad.
Reconociéndolo,
Ponerlo en nombre.
Este es un momento de sufrimiento.
La segunda frase es El sufrimiento es parte de la vida.
Nos recordamos a nosotros mismos,
Nosotras mismas.
Nuestra humanidad común.
El sufrimiento es parte de la vida.
De nuevo.
Encontrar las frases.
Que te resulten más cómodas.
Podría ser algo así como Es normal sentirse así.
Muchas personas están pasando por situaciones similares.
El grado de sufrimiento puede ser diferente.
El sabor del sufrimiento puede ser diferente.
Pero el sufrimiento es parte de la vida.
Parte de ser humano.
Y luego la tercera frase es ¿Puedo ser amable conmigo misma,
Conmigo mismo en este momento?
Y para acompañar la bondad hacia uno mismo,
Hacia uno mismo.
Te invito a que tal vez pongas las manos sobre tu corazón.
O en cualquier otra parte de tu cuerpo que te resulte.
Relajante y reconfortante.
Sintiendo el calor de tus manos.
El toque suave deja que esos sentimientos de cariño fluyan a través de tus dedos.
Puedo ser amable conmigo misma,
Conmigo mismo.
Puedes utilizar tus propias frases que fomenten ese sentimiento de bondad.
Quizás un lenguaje que usarías con un buen amigo,
Una buena amiga.
A la que aprecias y que está pasando por una situación muy similar.
Podría ser algo así como todo va a estar bien.
Me preocupo por ti.
Estoy aquí para ti.
Lo siento mucho.
Puedes intentar llamarte por tu nombre de pila.
Cualquier cosa que te parezca natural para expresar tu profundo deseo de que estés bien.
Feliz y libre de sufrimiento.
Vamos finalizando la práctica.
Pueden observar cómo se siente el cuerpo en este preciso momento.
Permitir que las sensaciones sean tal como son.
Permítete ser tal como eres en este momento.
Conoce a tu maestro
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