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Las olas de tu respirar

by Dora Gil

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4.7
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Meditación
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149

Siguiendo las olas de nuestro respirar, nos unimos a la Vida que somos y descansamos en el océano del que surgen y al que siempre vuelven: nuestro ser. Este contacto está siempre disponible para nosotros, sea cual sea la situación en la que nos encontramos.

Transcripción

A veces añoramos estar en la naturaleza,

Sentir esa conexión que experimentamos en los bosques,

Las montañas o junto al mar y quizás se nos pasa por alto que somos naturaleza y que la naturaleza está aquí en nosotros expresándose constantemente a través de nuestra respiración,

Batiendo en nuestro corazón,

A través de todas esas olas emocionales o de sensación que experimentamos a lo largo del día.

Acerquémonos hoy un poquito a esa naturaleza interior,

Unirnos a las olas de nuestro mundo aquí dentro es conectar con nuestra vida,

Dejar de separarnos de ella,

Fusionarnos con lo que somos.

No sólo existen olas de sensación,

De emoción,

De pensamiento sino que hay un tipo de olas que está siempre presente,

Son las de nuestra respiración,

El aliento de la vida que se mueve constantemente en nosotros.

Esta ola surge del océano de la existencia y nos devuelve a él si no nos separamos de su expresión.

Eso es lo que hacen los surfistas.

Hoy os invito a convertirnos en surfistas de nuestra propia respiración.

Podemos adoptar una postura cómoda ahí donde nos encontramos pero con la espalda bien erguida,

El pecho abierto,

De tal manera que podamos sentir con total tranquilidad y apertura lo que se mueve en nosotros.

Es una cita con la intimidad de nuestra vida.

Te sugiero que pongas las manos en tu abdomen o si lo prefieres en tu pecho,

Ahí donde sientas mejor o más fácilmente en estos momentos tu respirar.

Nota para empezar esa postura en la que te has situado y déjate caer tranquilamente en tu asiento.

Nota que podemos ofrecer todo nuestro peso a la superficie que nos sostiene,

Dejarnos ir,

Dejarnos atraer por la tierra.

Notamos ese contacto con el asiento o el contacto de nuestros pies apoyados en el suelo.

Notamos el contacto de nuestras manos ahí donde las hayamos posado.

Ya sea en el abdomen o en el pecho,

Empezamos a notar ese movimiento natural que está teniendo lugar ahí dentro.

Es el aliento de la vida haciéndose notar.

Al inspirar algo se dilata y nuestras manos lo sienten.

Al expirar nuestras manos descienden con ese soltar,

Con esa expiración.

Nos hacemos conscientes de ese contacto vivo de nuestras manos con la textura de lo que tocan,

Ya sea la ropa,

El calorcito del cuerpo,

El contacto de las manos entre ellas.

Hay mucha vida ahí a ser experimentada,

A ser sentida.

Y nos unimos cada vez más íntimamente a ese movimiento que las manos están notando.

Como si fuera una tablita de surfear,

Nuestras manos están siguiendo fielmente el movimiento de nuestra inspiración con el que se elevan,

El movimiento de la expiración con el que descienden.

Cuando una ola de inspiración se presenta,

Las manos la siguen fielmente elevándose con ella.

Cuando la expiración quiere suceder,

Las manos acompañan ese movimiento permitiendo que se produzca hasta su final y esperando,

Naturalmente,

La nueva oleada de inspiración.

Nada más que hacer,

Nada más que conseguir.

Nada más que conseguir.

Estamos ahí.

Plenamente atentos,

Vivos,

Conscientes,

Tal como lo haría un surfista que no se precipita a buscar la próxima ola sino que simplemente,

Tras descender,

Con la ola que se está produciendo ahora,

Espera a que llegue la siguiente.

Y ella,

Naturalmente,

Llega en el momento justo.

Y la seguimos y ascendemos con ella las manos.

Naturalmente,

Siguen ese movimiento ascendente que culmina en un momento,

Quizá nos quedamos ahí un poquito,

Y descendemos.

Acompañamos.

No nos separamos de ese movimiento de la inspiración dejándolo suceder,

Dejándolo terminar.

Esperamos y la ola va a llegar.

Llega y simplemente estamos ahí.

Como si,

En lugar de habernos sentado junto al mar a observar sus olas,

Estuviéramos aquí dentro contactando con ellas,

Viviéndolas.

Solo tengo esta ola para vivir.

Al igual que el surfista,

Si me quedo atrapada en la anterior,

Me pierdo esta.

Y al igual que el surfista,

Si trato de prever la siguiente,

Me pierdo esta.

Solo existe esta ola y este instante de la ola que no me quiero perder.

La acompaño fielmente,

Sea cual sea su cualidad,

Cada ola es diferente.

¿Cómo es esta ola presente?

Inspirándola voy descubriendo poco a poco.

La vivo,

Inmersa en ella,

Desciendo con ella.

La acompaño hasta su final.

Cada ola surge de la profundidad del océano,

Se despliega de una forma particular y cuando expiramos nos devuelve al océano.

En esa pequeña pausa,

Al final de la expiración,

Nos fusionamos con la totalidad de ese océano en el que no hay nada que hacer.

Solo esperar y dejar que el nuevo impulso de la inspiración se presente para elevarnos con él.

Solo existe este instante.

Sea lo que sea que siento mientras la ola se despliega,

Se expresa,

Es lo adecuado,

Es la particularidad de esta ola.

Sea lo que sea lo que siento al expirar,

Lo devuelvo al océano,

Lo dejo suceder,

Todo es permitido.

Si pasan pensamientos,

Serían como pájaros que se pasean por el cielo sobre el océano en el que estamos surfeando.

¿Qué hace el surfista si por un momento se queda abstraído en esos pensamientos o pájaros momentáneos?

Se pierde la ola,

No pasa nada.

En el momento en que me doy cuenta vuelvo naturalmente a esta conexión viva en la que quiero permanecer.

Los pájaros pueden seguir pasando,

No son una amenaza para mí,

Digan lo que digan,

Expresen lo que expresen,

Tienen derecho a pasearse mientras que sigo en esta íntima comunión con el aliento que asciende en mi interior al inspirar y desciende.

Vaciándome,

Entregándome a la amplitud del océano al expirar.

Cada ola es diferente,

Nueva,

Es la vida misma expresándose ahora.

Y puedo elegir constantemente no separarme de ella,

Deleitarme con ella,

Vivirla tal y como es,

Descansar a su final en el amplio océano del que surge,

En la vida profunda que soy.

Nada que hacer,

Nada que conseguir sino ir con la vida,

Ascender con ella,

Descender con ella confiados y descansar en la amplitud.

Te invito a percatarte de esos momentos en los cuales,

Por muy fugaces que sean,

La ola ha descendido,

La expiración ha sucedido y todavía no ha llegado la nueva ola de la inspiración.

Ese momento de nada,

Conexión con el océano,

Espera natural y confiada.

La ola va a llegar,

No hay nada que hacer.

Somos respirados.

Este oleaje natural que nos vincula con la intensidad de la vida siempre está aquí,

Disponible para ti,

Disponible para mí.

Nunca nos ha abandonado,

Simplemente que nos solemos distraer con ciertas historias sobre la vida que nos desvitalizan con frecuencia.

Una y otra vez podemos volver aquí,

Elegir volver,

Elegir sentir la vida real,

La que siempre está aquí y surfear con ella y danzar con ella y dejar que ella nos devuelva a la profundidad,

A la paz que somos.

4.7 (16)

Reseñas Recientes

Cristian

May 1, 2025

Maravilhosa meditação, obrigado 🙏✨

Su

April 22, 2025

Me ha encantado ✨ Gracias 🙏🏻

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