
La aventura de la vida humana
Reflexionar sobre la génesis de nuestra consciencia desde nuestra infancia nos ayudará a separarnos de las condiciones que la influyeron de manera que despejamos nuestra mente de elementos accesorios, para quedarnos con la sensación de ser. Desde la observación de ese ser interior que somos podemos recorrer nuestra vida e imaginar el momento en que nos desprendemos de nuestro cuerpo, observando que es un proceso que podemos anticipar y permitirnos vivir una vida humana más real desde nuestra realidad interior.
Transcripción
Hola de nuevo,
Vamos a seguir profundizando,
Reflexionando de cómo se construye,
Cómo se crea nuestra percepción de ser un sujeto individual,
Cómo se estructura nuestra mente,
Nuestras habilidades mentales,
Nuestra capacidad de reflexionar,
De pensar,
Con la idea de acercarnos a lo que no es efímero,
A lo que es verdadero,
Al origen de todo lo que hacemos,
Al sustento básico y real de lo que hay en nuestro interior.
Podemos aceptar que en el pasado,
Cuando nuestra consciencia de existir se despertó,
Quizás en el vientre materno al nacer,
Observamos cómo eso que ahora tenemos también que es el hecho de estar sustentados,
De ser sostenidos en la vida,
De ser un ser viviente,
De estar existiendo,
Eso que comenzó un día a darse cuenta de que existía como en un vacío,
Sin ninguna referencia.
La necesidad de estar es latente,
Es algo que es imposible evitar.
Y empezamos a sentir un cuerpo,
Empezamos a sentir las sensaciones físicas,
La sensación de respirar,
La sensación de escuchar un sonido que uno mismo hacía,
El reconocimiento de nuestro cuerpo,
Los brazos,
Las manos,
El poder abrir los ojos y reconocer una realidad llena de colores,
De imágenes.
Cuanto más nos abríamos a toda esa realidad física,
Más proyectados nos sentíamos en ella y más reconocidos.
Se acercaban otros seres que nos sonreían,
Nos decían cosas y empezamos a interaccionar en ese mundo humano y físico.
Empezamos a movernos,
A desplazarnos y todo nuestro deseo de manifestarnos se expresa a través de un movimiento,
Un querer llegar a un sitio,
Hacer algo.
La satisfacción de alcanzar tal objeto,
Cogerlo con las manos,
Olerlo.
Vemos que uno empieza a despertar a esa realidad basada en el cuerpo.
Comprendemos que somos parte de una realidad.
Una parte tiene que ver con uno mismo y otra parte con otros seres humanos que se van reconociendo.
Aprendemos el lenguaje a entendernos.
Nos enseñan cosas que ya existen,
Que vienen del pasado de otros seres humanos.
Nos educan,
Nos dicen que tenemos que vivir así.
Pero por lo general y en lo básico aprendemos la idea de que somos una realidad diferente a la de los demás.
Vemos que aunque uno a través de una sonrisa pueda sentirse comunicado con otro ser,
En la medida que vamos creciendo necesitamos un lenguaje,
Un tiempo,
Un esfuerzo para llegar al otro.
Cada vez más difícil,
Cada vez necesitamos más tiempo,
Más energía para lograr esa comunicación.
Quizás en los primeros años ese reconocimiento de nuestro cuerpo y de la necesidad interior de establecer una conexión era más sencillo,
Había menos distancia y podríamos decir que genuinamente éramos uno,
Uno dentro de lo individual.
Con el tiempo y según vamos creciendo,
Esa distancia entre la idea de yo,
La idea de la traducción,
La distancia que hay entre lo que soy interiormente y lo que consigo compartir,
Esa distancia se hace cada vez mayor.
Incluso veo que en muchas ocasiones tengo que renunciar a ser entendido,
A poderme comunicar,
Porque no logro establecer ese vínculo,
Esa comprensión con los demás.
Empiezan los conflictos,
Los problemas,
La educación severa en algunos aspectos y cada vez me encierro más y más y más.
Finalmente cedo toda mi sensación de realidad interior por completo ante la presión del medio ambiente,
De la sociedad y me adapto completamente desarrollando como un programa que me sirve para estar en armonía con la vida humana,
Aceptando que nunca podré llegar al otro,
Que nunca conseguiré comunicar ese interior de manera directa.
Finalmente llegaré a tener una idea de yo adaptada a la vida,
Que me traerá ciertas alegrías a ese ser interior,
Ciertas decepciones y en la medida de cómo me vaya,
Así me sentiré interiormente.
En casos extremos la sensación interior de ser quedará alterada,
Quedará desatendida,
Puede que hasta incluso enfermemos porque no logramos sentirnos reales,
Comunicados,
Integrados en la vida humana.
Con los años mi cuerpo se irá deteriorando,
Quizá vea peor,
Quizás no pueda moverme,
Quizás llegue una enfermedad limitante y entonces ese interior adaptado a ser suficientemente favorable para podernos sostener,
Llegue a una situación en la que ya todo se descompense y entonces puede que me asedien recuerdos de esos primeros años de vida donde me tenía que adaptar,
Donde después de adaptarme ahora tengo que volver a adaptarme a una situación más limitada.
Veré que ese yo profundo,
Ese yo interior sigue siendo el mismo,
Incluso recuerdo los momentos en los que tenía una crisis con mi realidad exterior,
Con mi idea de yo.
Igualmente que cuando se acerca al final de nuestra vida,
Desde dentro podríamos decir ¿para qué me ha servido dejar de ser yo,
Para hacer todo eso que ahora se me viene abajo?
Aprendí a sobrevivir con la alegría,
Por ejemplo,
De ir a la naturaleza,
De tener mis momentos de expansión que ahora ya no puedo tenerlos.
Ese equilibrio se pierde y puede ser una oportunidad para volver a buscar esa realidad interior,
Soltar todos los apegos,
Todas las muletas,
Todas las creencias,
Todos los pensamientos,
Toda la manera de funcionar con mi mente para reconocerme que siempre he sido lo mismo.
Desde un principio me olvidé de mí y ahora lo que está ocurriendo es que estoy volviendo a mí.
Dicen que en los últimos años de nuestra vida nos volvemos como niños y ciertamente es lo que ocurre.
Vamos soltando poco a poco nuestra proyección mental sobre lo que somos para recuperar la sensación interior de ser.
Llega un momento en el que la conexión que tenemos con esa realidad exterior se debilita tanto que prácticamente se podría decir que ya no estamos en esta realidad humana.
Puede que nuestro cuerpo siga funcionando pero si tenemos la suficiente lucidez para recuperar el estado de calma y paz,
Podríamos desplegar las alas y salir volando hacia el lugar donde somos reales.
Este es el proceso de nuestra vida,
Es el proceso que todos los seres humanos experimentamos desde el principio hasta el final.
Como vemos es un proceso que se basa en la proyección de nuestra realidad interior en una idea de realidad que es la que nos encontramos.
Luego entonces el proceso que podríamos decir muerte es simplemente soltar la proyección de que somos algo que por otra parte es efímero,
Fugaz y ya pasó.
Por lo tanto esos últimos momentos de nuestra vida,
De nuestra estancia en esta realidad lo podemos usar para desplegar todo el potencial de la realidad interior.
Sabemos que en los últimos momentos de vida muchos seres humanos parecen recuperar la energía como si despertaran,
Se les ve luminosos,
Ofreciendo quizás esa calma y esa paz que no han tenido durante la vida y que en esos últimos momentos nos regalan.
Simplemente porque están reencontrados consigo mismo y descubren la realidad de su ser interior.
Esto es algo que puede ocurrir al final de nuestra vida o puede ocurrir en cualquier momento de nuestra vida.
Puede ocurrir ahora,
En este momento podemos recuperar nuestra sensación de ser interior soltando todas las cuerdas que nos atan a esas ideas,
A esos pensamientos,
A esas adaptaciones.
Ya están instaladas en nuestra mente,
En nuestro pensamiento y pueden seguir ahí porque nos van a seguir sirviendo para vivir.
Pero no tenemos por qué sujetarlos en tanto en cuanto queremos encontrarnos con la realidad interior.
Podemos anticipar muchos años,
El darnos cuenta de lo que somos interiormente y expandirlo completamente,
Desplegar toda esa armonía,
Ese amor,
Esa paz que hay en nuestro interior y entregarlo a los seres humanos,
A la sociedad.
Dejar circular esa energía desde nuestro interior al interior de los demás de manera que podamos manifestar en la vida humana lo que verdaderamente somos.
Así pues,
La propuesta es que independientemente de nuestra edad conectemos profundamente con la realidad interior y realicemos esa ofrenda de ser,
De luz,
De claridad,
De libertad,
De amor.
Lo hagamos en el momento presente.
Nos sostengamos viendo cómo fluctúa el espacio y el tiempo,
Los acontecimientos que seguiremos atendiendo,
Pero ya nuestro interior no se identificará de ninguna de esas proyecciones,
Sino que se identificará en sí mismo.
Y así sea.
Conoce a tu maestro
