06:10
06:10

El hombre que me enseñó a amarme...

by Yasmin Valdivieso

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos

En esta reflexión, comparto cómo viví el infierno que viven los que no se quieren. Nunca supe cómo hacerle entender cuánto sus acciones me lastimaban. Súplicas, gritos, reclamos, reproches, nada funcionaba. No supe poner límites, ni soltar a tiempo esa relación que el corazón me atravesaba. Y sin que lo pidiera, cada día, yo le daba nuevas oportunidades, pero él no lo notaba. Ignoraba mis palabras, como aquel que ignora a una planta y piensa que sin agua vivirá. Mientras tanto yo pensaba "algún día entenderá". Así que, durante muchos años, luché para que esto maravilloso que yo sentía nunca se acabara. Él era la razón de mi felicidad, y eso era justo lo que me apagaba. Renunciar a mi vida a su lado era romper el futuro que anhelaba. Por eso me quedé, por eso lo intenté, por eso yo trataba.

Transcripción

Pues bien,

Voy a compartir esta carta anónima que pienso que a muchos les va a abrir los ojos y va a ayudarles a tomar una decisión.

El hombre que me enseñó a amarme,

Nunca supe cómo hacerle entender cuánto sus acciones me lastimaba.

Súplicas,

Gritos,

Reclamos,

Reproches,

Nada funcionaba.

No supe poner límites,

Ni soltar a tiempo esa relación que el corazón me atravesaba.

Y sin que lo pidiera cada día,

Yo le daba nuevas oportunidades,

Pero él no lo notaba.

Ignoraba mis palabras,

Como aquel que ignora a una planta y piensa que sin agua vivirá.

Mientras tanto yo pensaba,

Algún día entenderá.

Así que durante muchos años luché para que esto maravilloso que yo sentía nunca se acabara.

Él era la razón de mi felicidad y eso era justo lo que me apagaba.

Renunciar a mi vida a su lado era romper el futuro que anhelaba.

Por eso me quedé,

Por eso lo intenté,

Por eso yo trataba.

Yo lo amaba.

En mi estúpida creencia humana de creer que amar es darlo todo por nada,

Enloquecí de frustración e impotencia al no poder hacerle entender nunca nada.

Siempre me decía,

¡ay mujer,

Eres una exagerada!

Así me fui deprimiendo,

Me fui perdiendo,

Me fui quedando amargada de ver tanta injusticia y tener que quedarme callada.

Era tanto lo que sus acciones me lastimaban que paso a pasito,

Yo misma de a poquito,

Sin decirle,

Me alejaba.

Me fui callando mis tequieros,

Fui ahogando mis palabras,

Las que eran de reproche y también las que eran para decirle que lo amaba.

Le fui cerrando mi corazón poco a poquito para ver si en el interior se daba cuenta y reaccionaba a mi silencioso grito,

Con la esperanza de que antes de que yo encontrara el valor para dejarle,

Sorpresivamente hiciera todo para reconquistarme.

Pero no,

No funcionaron mis silencios,

Ni tampoco mis gritos,

No funcionaron ni mis oraciones,

Ni mis lágrimas,

Ni mis quejidos.

Yo misma me harté de todo ese estúpido drama en el que inevitablemente caí.

Me auto-observé repitiendo a mi madre,

Repitiendo la misma historia la que tanto huí.

Fui la víctima de mi propia falta de amor,

Pero era a él al que yo culpaba,

Cuando en realidad él solo fue el cómplice perfecto para co-crear lo que en mi subconsciente yo guardaba.

Caminé en el inframundo,

Perdí mis ganas de vivir,

Viví el infierno que viven los que no se quieren.

Yo me quería morir.

Tomé todos los cursos,

Estudié las religiones,

Leí todos los libros para encontrar razones.

Escribí miles de versos y cientos de canciones,

Fui con todos los maestros.

Pero más me confundía,

Nada me sanaba,

Yo estaba tan herida enfrentando un cúmulo de dolor de esta y seguramente otras vidas,

Hasta que una mañana fresca,

Después de tanto llorarlo,

Me levanté renovada,

Con el valor y la fuerza de dejarlo.

Ya no esperaba su apoyo,

Ya no esperaba su cambio,

Ni sus consideraciones,

Ni respeto,

Ni que entendiera mi fastidioso llanto.

Había perdido el miedo a perderlo,

Porque en mi búsqueda de tratar de cambiarlo,

Yo me había encontrado a mí misma,

Y fue entonces cuando,

Temeroso,

Vio en mis ojos que yo estaba decidida,

Me sintió realmente perdida y quiso hacer todo para que yo no me fuera.

Pero ya era tarde,

Él me había enseñado a amarme y era imposible que me retuviera.

Autor desconocido.

Pues bien,

Espero que esta carta,

Que seguramente será para alguien especialmente,

Pues ahí digo voy a compartirla,

Porque a mí desde luego me ha impactado.

Y nada,

Aquí la enseñanza grande es,

Él me había enseñado a amarme y era imposible que me retuviera.

Eso es el punto,

Amarse a uno mismo para cambiar nuestras vidas.

Tenemos el poder dentro de nosotros para lograrlo.

Pues nada,

Te mando un abrazo y un beso,

Como siempre.

© 2026 Yasmin Valdivieso. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 36 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else