
Lección # 102 - Un Curso de Milagros
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz. Hoy aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti y acepta ahora la felicidad como tu función. Todos los textos son Copyright of the Inner Peace Foundation
Transcripción
Imagínate que esto es como una semilla,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo de la vida,
Que plantas en el campo fértil de tu mente.
Y así como hace muchos,
Muchos años se plantó en el campo fértil de tu mente una semilla que decía que hay que sufrir para conseguir cosas,
Que se requiere esfuerzo y sacrificio,
Que el dolor es el camino para llegar a la salvación,
Que tienes que sufrir porque eres pecador,
Que el pecado es nuestro camino porque algo pasó antes y entonces tú eres pecador.
Entonces pues nada,
Hace muchos años se plantó esta semilla y pues creció,
Creció y se hizo un árbol,
Se hizo un árbol fuerte y firme ahí,
Ahí en el campo de tu mente,
En ese terreno fértil se hizo un árbol,
El árbol en el que tú has recogido frutos de esforzarte,
Sacrificarte,
Sufrir,
Enfermar.
Entonces este árbol que tiene unas raíces muy profundas porque fue plantado hace tanto,
Tanto,
Tanto tiempo,
Pues está empezando a debilitarse cuando tú empiezas a reconocer y a regar esta nueva semilla de que tu única función es ser feliz,
Tu única función es ser feliz,
Tu única función es ser feliz.
Y entonces está bien distinto,
¿no?
Porque pues,
¿pero cómo si es que este árbol ya me ha dado frutos?
Yo me he esforzado para conseguir lo que tengo,
Yo he pasado las dificultades de las enfermedades y estoy aquí,
¿no?
Todo esto,
Toda esta construcción que es el fruto de este árbol.
Y pues ahora llega este curso y te dice,
Pues no,
Arranca el árbol,
Arranca el árbol para que pueda crecer lo real,
Para que pueda crecer la semilla de que estás aquí,
Para cumplir una voluntad,
Una voluntad superior a ti,
Y esa voluntad es ser feliz.
Esa voluntad no dice sufras,
Esa voluntad no dice sacrificate,
Esa voluntad no dice se pobre,
Esa voluntad no dice enfermate,
¿no?
Esa voluntad dice ser feliz.
Ya está.
¿Qué más puedes querer?
¿Qué más puedes necesitar?
Ya siendo feliz pues todo viene llegando,
¿no?
Soy feliz y de paso pues veo con amor el mundo.
Soy feliz y de paso pues me gozo mi trabajo y recibo más dinero.
Y así,
¿no?
Soy feliz y todo,
Todo lo que pasa en la vida se va volviendo una danza como resultado de tu felicidad.
Así que el dolor pues no tiene objeto,
No es nada,
No te ofrece nada,
No existe.
La divinidad,
La fuente de dicha ubicó la felicidad en ti y lo único que tienes que hacer es recordar,
Oye,
Pues yo estoy aquí para ser feliz.
Ante cualquier dolor,
Ante cualquier necesidad de sacrificio,
Esto que hacen las madres,
Yo me sacrifico por ti,
¿sí?
No,
Esto no es lo que quiere la divinidad,
¿no?
Lo que quiere la divinidad es que tú recuerdes ser feliz.
El gozo,
La dicha son tu hogar,
Tu seguridad.
¿Cómo estar seguro de que por donde voy,
Voy bien?
Pues sencillo,
Sé feliz.
Ahí en la felicidad se encuentra tu paz y el miedo desaparece,
El dolor desaparece,
La ansiedad desaparece,
La angustia desaparece,
La enfermedad desaparece.
Pero Vanesa,
¿cómo me dices eso si es que me duele?
Tengo un dolor,
O tengo un problema en el cuerpo o lo que sea,
O tengo un tema en el intestino o lo que sea,
Y la cabeza duele,
Y me enfermo y todo esto.
Bueno,
Pues sé feliz,
Ya está.
¿Pero es que me enfermo?
Sí,
Pero sé feliz primero.
Y entonces pues algo pasará,
¿no?
Pero si te dejas llevar,
¿no?
Me dejo llevar por esta manzana que está cayendo,
Este árbol que sembré hace tanto,
Tanto tiempo,
Que dice que enfermarse es normal,
Que sufrir está bien,
Que el dolor hace parte de ser humano,
Entonces tú eliges si recoges esa manzana y te la comes,
O dejas la manzana y eliges ser feliz,
O te la comes no convencido de que la manzana va a resolverlo,
Sino te la comes siendo feliz.
Me como la manzana de que creo que estoy enfermo,
Y bueno,
Pues soy feliz creyendo que estoy enfermo.
Y algo pasará,
¿no?
Me entrego a la voluntad,
A la voluntad de la fuente,
A la voluntad de la dicha.
La voluntad de la dicha es que yo sea feliz.
La voluntad de la fuente creativa es que yo sea abundante,
Que yo vivo en paz,
Que yo sea salud.
Esa es la voluntad.
Pero es una decisión.
Tú decides cumplir esa función.
Tú decides cumplir la función de ser feliz.
O tú decides seguir recogiendo las manzanas producto de ese árbol que sembraste de miedo,
Angustia,
Dolor,
Ansiedad,
Tristeza,
Preocupación,
Enfermedad,
Pobreza,
Escasez,
Inseguridad,
Ansiedad.
Tú eliges.
O puedes hacer lo que te dice aquí.
Ahora,
Estas creencias de este árbol que estaba enraizado se están tambaleando.
Cuando empiezas a preguntarte,
Oye,
¿pero de verdad vale la pena este dolor si yo lo que quiero es estar feliz?
¿De verdad vale la pena estar aquí donde esto me genera incomodidad si yo lo que quiero es estar feliz?
¿De verdad vale la pena continuar en esto que estoy haciendo si yo lo que quiero es ser feliz?
Entonces ahí se está tambaleando el árbol.
Está ahí como que medio que sí,
Medio que no.
Las raíces ya no están igual de agarradas como antes.
Ya no están agarradas con esa firmeza que tenían antes,
En esto tan curioso que dice,
En los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.
Bueno,
No sé.
No sabemos si son tenebrosos y ocultos.
Porque igual todo el tiempo vivimos ahí,
En el miedo.
Entonces podemos terminar de arrancar el árbol y elegir ser feliz.
Pues tu única función aquí es la felicidad.
Sé feliz.
Pues tu única función aquí es la felicidad.
No tienes nada más que hacer sino ser feliz.
¿A qué te dedicas?
Pues soy feliz.
Y de paso pues trabajo en un lugar en donde nada.
Y pues también monto en el sistema de transporte urbano y todo eso.
Haces todas las cosas del mundo,
Pero antes eres feliz.
Y entonces pues si haces todo con dicha,
Con gozo,
Con gracia,
No sé,
Magia ocurrirá.
Así que dedicas cinco minutos cada hora a recordar.
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
Y acepto ahora la felicidad como mi función.
No solo la felicidad,
¿sabes?
Acepto ahora la paz como mi función.
Acepto ahora la abundancia como mi función.
Acepto ahora la dicha de vivir saludable como mi función.
Acepto ahora ser feliz.
Acepto ahora ser la inocente,
Abundante,
Bondadosa,
Compasiva,
Amorosa hija de la fuente de paz,
De la fuente de dicha.
Y ante la duda,
Padre,
Madre,
Vida,
Por favor recuérdame que tu voluntad es que yo sea feliz.
Padre,
Vida,
Madre,
Vida,
Quiero compartir tu voluntad.
Quiero ser feliz.
Recuerdo ser feliz.
Y si algo surge,
El miedo surge,
El dolor surge,
La angustia surge,
Pues recuerdo ser feliz.
Ah,
Pero es que Tani,
Entonces,
¿no?
Y las deudas,
O mi familia,
O mis hijos,
O lo que sea.
Bueno,
Pues nada,
Sonríe,
Como decía hace dos,
Tres lecciones,
¿no?
Sonríe,
Que cuando tu risa salga y la dicha aparezca,
El júbilo,
Sanará todo pesar y toda desesperación.
Solo sonríe,
Y tu risa será el eco de la divinidad.
Y entonces el mundo se llenará de gracia,
Y el mundo se llenará de gozo,
Y pues todos seremos felices,
Solo con que tú seas feliz.
Así que sé feliz,
Pues tu única función aquí es la felicidad.
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
Comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
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