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¿Tiene Sentido el Zen?

by Dokushô Villalba

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Esta platica recoge la enseñanza inicial impartida por el maestro zen Dokushô Villalba a los participantes del retiro de introducción que tuvo lugar en el templo zen Luz Serena. Proponemos un modelos de economía colaborativa y solidaria. Aquí hacemos la donación del Dharma y pedimos una donación material que irá destinada en su integridad al mantenimiento y al mejoramiento del monasterio zen Luz Serena.

Transcripción

Antes de entrar propiamente en las instrucciones sobre la práctica,

Tenemos esta sesión con el fin de que se pueda comprender claramente cuál es el sentido de la práctica,

Cuál es el propósito y la orientación.

El punto de partida es reconocer en una misma el inquebrantable impulso hacia la felicidad que nos anima.

Impulso hacia la felicidad.

Hay un instinto de vida en todos nosotros que somos seres vivos que nos dice vive,

Pero en nuestro caso seres humanos nos dice también vive de la mejor manera posible,

Es decir,

Buscando el estado de máxima felicidad,

Sea como sea que cada uno conciba en un momento dado qué es eso de la felicidad.

Las plantas crecen buscando siempre el sol,

Buscando los alimentos en la tierra con sus raíces.

También están impulsadas por esta fuerza hacia la felicidad.

Podríamos decir que la felicidad es un estado de homeostasis en la que el organismo se regula a sí mismo en todas sus funciones y al mismo tiempo se armoniza con el entorno,

Mantiene una relación armónica con el entorno.

Cuando eso se consigue ese es un estado de armonía,

Un estado de felicidad.

Entonces no olvidar nunca que en definitiva todo lo que hacemos,

La fuerza última que nos impulsa a ir al cine,

A irnos de vacaciones,

A casarnos,

A estudiar,

A buscar un trabajo,

A beber,

A comer,

Es este impulso hacia el bienestar y la felicidad que nos dirige.

Reconocer este impulso conscientemente y trabajar a su favor.

Ese es el punto de partida.

Ahora bien,

Surge inevitablemente la pregunta ¿qué es la felicidad?

Porque no estamos hablando de una felicidad Coca-Cola,

No estamos hablando de una felicidad anuncio publicitario de un nuevo coche,

No estamos hablando de una felicidad superficial o de un bienestar efímero.

Es difícil encontrar una definición de felicidad válida para todo el mundo porque cada uno la concibe en base a sus necesidades.

Pero sí que podríamos hablar de una felicidad general,

De un estado que surge cuando nuestras necesidades están satisfechas.

Entonces,

El punto es reconocer cuáles son mis necesidades.

El psicoterapeuta Juanjo Albert,

Gran y querido amigo,

Fallecido hace un año y algo,

En su libro,

En su único y gran libro,

Habla de este impulso básico y de cómo se subdivide naturalmente en dos subimpulsos.

Él le llama a un subimpulso tierno y al otro le llama subimpulso agresivo.

Este caso agresivo no tiene ningún sentido peyorativo,

Tiene un sentido positivo y original.

El término latino agresio quiere decir ir hacia.

El subimpulso tierno es la capacidad de entrar en contacto consigo mismo.

La ternura es hacia uno mismo,

Una relación de sensibilidad,

De conciencia de las propias necesidades,

Tanto biológicas como emocionales o psicológicas.

Él afirma que este subimpulso se desarrolla en base a la relación con la función madre en nuestra infancia.

No con la madre necesariamente,

Sino con la persona que cumpla la función madre,

Es decir,

La función de cuidado,

De atención,

De protección,

De nutrición.

Desarrollamos este impulso tierno que es la capacidad de permanecer en conexión con uno mismo,

De saber lo que uno siente,

Lo que uno necesita.

Y después está el subimpulso agresivo,

Que se desarrolla en relación con la función padre en nuestra infancia,

Que es la capacidad de ir hacia la satisfacción de esas necesidades que hemos detectado en nosotros.

La práctica de Zazen,

La práctica de la meditación,

Nos ayuda a equilibrar y a sanar estos dos subimpulsos.

Yo digo muchas veces que Zazen consiste en sentarse y sentirse.

Sentirse,

Es decir,

Entrar en conexión con uno mismo,

Con el propio cuerpo,

Con las emociones,

Con el inconsciente,

Con las fuerzas y las tendencias que nos mueven desde dentro.

Así la práctica de la meditación Zazen nos ayuda enormemente a clarificarnos,

A sentirnos y a volvernos íntimos y amigos íntimos de nosotros mismos.

Pero la vida no es solo sentarse,

Después hay que levantarse y actuar y vivir,

E ir hacia aquello que necesitamos,

Tener la fuerza,

La claridad,

La determinación,

Es decir,

Esto es lo que necesito y hacia ahí enfoco mi energía.

También en la práctica de Zazen,

En la práctica del Samu,

En la práctica de los rituales en la vida cotidiana,

Desarrollamos esa determinación,

Esa fuerza interior,

Para trabajar finalmente por la satisfacción de nuestras necesidades.

El Buda Sakyamuni enseñó que hay distintas formas o niveles en la experiencia de la felicidad,

Gozo,

Satisfacción.

Si esto lo combinamos con la pirámide de necesidades del psicólogo humanista Abraham Maslow,

Podemos tener un mapa,

Un paradigma muy interesante para guiarnos en la vida.

Están las necesidades corporales,

Fisiológicas,

Asociadas al organismo vivo que somos.

Necesitamos dormir adecuadamente,

Necesitamos beber,

Necesitamos comer,

Necesitamos vestirnos para protegernos del frío,

Del calor.

Tenemos necesidades sexuales legítimas.

En la medida en la que nuestras necesidades biológicas o fisiológicas están satisfechas,

Pues tenemos felicidad o gozo biológico,

Orgánico,

Fisiológico.

Y no hay nada de malo en buscar la satisfacción de estas necesidades.

Ahora bien,

Es un error creer que solamente encontrando este tipo de satisfacción corporal o fisiológica,

Nuestro impulso hacia la felicidad se va a ver ya satisfecho y colmado.

Porque hay otros niveles en la experiencia de la felicidad,

Gozo.

Y nosotros no somos meramente organismos biológicos,

No somos solo animales,

Sino que somos seres dotados de una emocionalidad muy desarrollada.

Los seres humanos somos emocionalmente muy complejos y nuestras necesidades emocionales deben ser también tenidas en cuenta.

¿Cuáles son las necesidades emocionales básicas para todos?

Pues empezamos por la necesidad de autoestima,

¿verdad?

La autoestima es ese sentimiento de sentirse digno de amor,

Digno de respeto,

Ese sentimiento de dignidad de la propia existencia,

De amor propio,

Amor por la propia vida en el buen sentido,

No en el sentido egocéntrico.

Si en nuestra estructura de carácter hay un vacío de autoestima,

Esto va a suponer un lastre en nuestra búsqueda de la felicidad.

Cuando la autoestima se encuentra en un estado carencial,

Uno va a ir buscando el reconocimiento y la estima de los demás y se va a volver dependiente del reconocimiento y de la estima de los demás.

Porque como uno mismo no se estima a sí mismo,

Solo consigue estimarse un poco si siente que los demás le estiman a uno.

Con lo cual la autoestima no es una autoestima,

Sino que es una estima que viene del exterior.

También tenemos la necesidad de seguridad emocional,

De sentirnos seguros.

Tenemos la necesidad,

Por otra parte,

De sentirnos aceptados,

Reconocidos e integrados en nuestro contexto social,

Nuestro contexto de relaciones,

Nuestros amigos,

Nuestro trabajo,

Nuestro barrio,

Nuestro club,

Nuestra sanga.

Puesto que somos seres sociales y nuestra vida solo adquiere sentido en el seno de las relaciones con los demás,

Es natural también que sintamos una necesidad natural de ser reconocidos,

Aceptados,

Amados por nuestro entorno.

Cuando estas necesidades están satisfechas,

Entonces tenemos,

Experimentamos felicidad emocional,

Un estado de bienestar emocional.

Pero aunque así fuera,

Ni siquiera esta felicidad emocional es capaz de colmar nuestro anhelo de felicidad.

Porque aparte de ser seres emocionales,

Somos seres dotados de una mente,

Mente de una psicología,

Una mente,

Sobre todo una mente representativa.

Esto es importante darse cuenta de esto.

¿Qué significa mente representativa?

Significa que lo que nosotros llamamos realidad,

En verdad,

Es nuestra imagen subjetiva de la realidad.

Es la imagen que nuestra mente crea,

Subjetivamente,

De la realidad.

De la misma manera que una manzana pintada no es una manzana real,

Es una representación de una manzana real.

Y esa representación no se puede comer,

No se puede oler,

No se puede partir,

No se puede saborear.

De la misma forma,

Nuestras representaciones mentales sobre la realidad no son la realidad.

Y darse cuenta de esto es muy importante.

Porque,

De lo contrario,

Nos pasa a todos,

Como a los periodistas,

A los malos periodistas,

Que no permiten que la realidad les tropee una buena noticia.

Es decir,

Le damos preponderancia a nuestras representaciones de la realidad sobre la realidad en sí.

Y cuando algo no encaja,

Todos decimos,

Ah no,

Es la realidad,

Que no se adapta a mi idea de lo que debe ser la realidad.

Y este desencaje genera frustración,

Dolor y sufrimiento.

Por lo tanto,

Forma parte de nuestra experiencia de la felicidad que nuestras representaciones mentales estén lo más ajustadas posible,

Encajen lo máximo posible con la verdad de la existencia.

Pero,

Aunque nuestra representación de la realidad fuera impecable,

Y eso nos diera un sentido de la vida aceptable que nos permite vivir en paz y en tranquilidad,

Aún así,

Nuestro anhelo de felicidad no estaría del todo satisfecho,

Colmado.

Seguiría existiendo un fondo de inquietud y de insatisfacción,

De intranquilidad.

¿Y a qué se debe esta insatisfacción de fondo?

Aunque consiguiéramos todo lo que deseáramos,

Aunque fuéramos considerado el hombre o la mujer más feliz del mundo,

Durante todos los años de nuestra vida,

Hasta los noventa,

Los cien,

Los ciento veinte,

Todos los años que quisierais vivir en un puro estado de felicidad,

Tarde o temprano,

Sabemos que tenemos que soltarlo todo.

Sabemos que esto se acaba.

Es decir,

Somos animales conscientes y esta conciencia nos hace darnos cuenta de que somos seres limitados en el tiempo.

Los animales no son conscientes de esto.

Ellos viven el momento,

Siguen sus instintos,

Siguen sus programas genéticos,

Cuando están vivos viven y cuando llega el momento de morir,

Mueren.

Pero nosotros sabemos mucho antes de morir que vamos a morir.

Somos conscientes de que nuestro tiempo de vida,

Por muy largo que sea,

Es limitado.

Somos conscientes de nuestra mortalidad,

De nuestra finitud.

Y mira que hacemos muchos esfuerzos para olvidarlo.

Mira que generamos sueños de inmortalidad de una forma o de otra.

Mira que nos colgamos en los sueños narcisistas y omnipotentes que nos hacen sentirnos el rey del mambo o la reina de los mares.

Pero sea cual sea el sueño narcisista,

Sea cual sea la ilusión de inmortalidad,

De una forma o de otra,

En el fondo todos sabemos que tenemos el tiempo y los instantes contados.

De hecho,

Cada instante que vivimos es un instante menos en el saldo que tenemos en el banco del tiempo.

Y los instantes se van descontando hasta que el saldo llega a cero.

Y cuando el saldo llega a cero,

Poco importa que tengamos 40,

60,

80,

Poco importa que seamos ricos,

Hombres,

Mujeres,

Machistas,

Feministas,

De derechas o de izquierdas,

Saldo cero significa game over,

Se acabó el juego,

Se acabó la partida.

Y esto inevitablemente nos hace preguntarnos,

Consciente o inconscientemente,

Entonces,

¿qué sentido tiene todo esto?

¿Para qué me estoy forzando tanto en sacar a las oposiciones?

¿Para qué me estoy forzando para conseguir este puesto de trabajo?

¿Por qué mi hipoteco para comprar la casa y el coche?

¿Por qué hago tanto esfuerzo en este sentido o en el otro?

Criar a los hijos,

Parirlos,

Criarlos,

Acompañarlos,

Si después somos todos carne de gusanos o pasto de la incineradora.

Cuando uno es joven,

Es decir,

Más o menos hasta los 50 años,

Uno no se plantea estas cosas,

Solo vive como si fuera a vivir para siempre,

Es el mismo impulso de vida,

Tan grande,

Tan fuerte,

Que te hace perseguir metas,

Conseguir objetivos,

Perfecto.

Pero cuando más o menos esos objetivos ya están siendo conseguidos o uno empieza a darse cuenta que ya no los va a conseguir porque ya uno llega a la cima de la montaña de la fuerza biológica,

De la claridad mental,

De la máximo de capacidad y a partir de ahí comienza un lento declive cuesta abajo y todos sabemos cuál es el final de ese declive.

Entonces uno empieza a plantearse las cosas de otra manera.

¿Y esto de qué va?

¿De qué va esto?

¿De qué va esto de la vida?

¿Qué he conseguido realmente?

¿Cómo me siento realmente?

Si me tuviera que morir ahora mismo,

¿cómo me despediría de la vida?

¿Cómo concibiría todo lo que ha pasado y he vivido?

¿Puedo morirme en un estado de entrega,

De libertad,

De felicidad incluso en este momento o estoy agarrado a esto,

A lo otro,

A lo que no he hecho,

A lo que me gustaría haber hecho,

A lo que no he dicho,

Arrepentido de lo que sí he dicho?

Entonces hay un nivel de gozo y de felicidad que es el más profundo y que afecta a nivel,

Digamos,

Espiritual o existencial que no puede ser alcanzado ni resuelto con ninguna de las cosas de este mundo,

Que es un tipo de gozo,

De paz,

De felicidad completamente distinto al gozo sensorial o a la felicidad emocional.

Como decía un maestro Zen,

Nada que no pueda superar la muerte es realmente importante.

Entonces la pregunta es,

De todo lo que soy,

De todo lo que vivo,

De todo lo que creo que tengo,

¿qué de esto no va a ser destruido por la muerte?

¿Qué de esto no se va a disolver con la muerte?

Y ahí es donde empieza la búsqueda espiritual,

La búsqueda del sentido de la existencia profunda.

Ahí donde está el núcleo del sufrimiento mayor de los seres humanos que somos.

No es ni siquiera no comer,

No es ni siquiera no beber,

No es ni siquiera no tener relaciones sexuales a pesar de que uno las desea mucho,

O no encontrar el amor de su vida o el trabajo que anhela.

Sí,

Eso son formas de malestar,

Por supuesto,

De las que hay que ocuparse también.

Pero el malestar y la inquietud más profunda es este sufrimiento o insatisfacción existencial.

¿Y por qué esto es así?

¿Acaso es que estamos mal hechos?

¿Acaso es que hemos venido con un fallo de fábrica?

¿Acaso los seres humanos es un modo de existencia anormal en la vida cósmica?

¿Y inevitablemente estamos condenados a sufrir?

No.

No.

El Buda Sakyamuni enseñó que la causa de esta insatisfacción es un estado que en el budismo se le llama ignorancia.

Ignorancia es un estado de confusión.

Es un estado en el que uno no tiene claro las cosas.

Aunque uno funcione bien en la vida y sepa qué número de bus tiene que coger para ir a la otra parte de la ciudad,

Aunque uno sea un técnico,

Un ingeniero en telecomunicaciones,

O sea,

Una ingeniera súper especializada,

Muy competente y capaz en su trabajo,

Este estado de ignorancia es como una confusión acerca de la verdadera naturaleza,

De la realidad en la que vivimos y de nuestra verdadera naturaleza como seres vivos.

Es decir,

En el sentido socrático,

Esta ignorancia es un no conocerse a sí mismo.

No conocerse profundamente a sí mismo.

Esta ignorancia viene dada también porque somos prisioneros de falsas representaciones de la realidad,

Como en el mito de la caverna de Platón.

Vemos sombras proyectadas en la pared,

Esas sombras son nuestras propias representaciones,

Y creemos que esas sombras son la realidad.

Este estado de confusión,

De conciencia poco clara,

Este es el estado de ignorancia,

Que es el extremo opuesto a lo que en el budismo se le llama conciencia clara.

Por ejemplo,

Siempre pongo un ejemplo muy sencillo que todo el mundo pueda entender.

Si cada vez que bajamos o subimos una escalera,

Miramos,

Consciente o inconscientemente,

Vemos cuántos escalones hay,

Calculamos la distancia entre un escalón y otro,

Calculamos nuestra velocidad,

La velocidad del movimiento,

Y armonizamos el movimiento de las piernas,

Consciente o inconscientemente,

Con la realidad de los escalones.

Y esto nos permite subir y bajar escaleras,

O hacer cualquier cosa.

¿Qué sucede cuando,

Al percibir la escalera,

No lo hacemos con total claridad,

Porque hay interferencias en nuestro flujo mental,

Y de pronto comenzamos a pensar en algo del pasado o en algo del futuro,

O tenemos un estado de ánimo de obfuscación,

De enfado,

De ira o de depresión,

Que distorsiona nuestra percepción de la realidad,

De la escalera?

Entonces,

Nuestros pasos,

El movimiento de nuestras piernas,

No concuerda con la realidad de la escalera,

Subimos demasiado la pierna,

La subimos demasiado poco,

Damos un paso demasiado largo,

Demasiado corto,

Con lo cual perdemos el equilibrio,

Tropezamos y caemos.

¿Os ha pasado alguna vez algo parecido?

De tratar de dejar el vaso encima de la cocina y estar mirando para otro sitio y dejarlo caer en el vacío,

Porque pensabais que ya estaba ahí la mesa de la cocina,

O cosas por el estilo,

O clavando un clavo,

¿os habéis dado un martillazo en el dedo?

Si no habéis calculado bien,

No habéis visto bien la distancia,

Cosas como esta nos suceden todos los días.

Ese estado de obfuscación,

De pérdida de la conciencia clara de la realidad,

Es el estado de ignorancia.

Y si eso lo extendemos a la percepción global de nuestra existencia,

Entonces nos daremos cuenta hasta qué punto estamos desorientados,

Desnortados,

Con el norte perdido.

Y claro,

Cuando nuestras percepciones y nuestro comportamiento no concuerda con la realidad,

El resultado es dolor,

Sufrimiento y frustración.

Es como el que trata de meter una esfera en un cuadrado,

En un hueco cuadrado.

Esto significa que si lo que buscamos es ese estado de homeostasis,

De equilibrio interno y de equilibrio con nuestro entorno,

Necesitamos desarrollar una conciencia muy clara de qué somos nosotros y qué es eso que llamamos vida o realidad.

La herramienta más idónea para generar esta clara conciencia la tenemos también,

De forma innata.

Por eso tenemos la capacidad de trabajar,

De caminar y de conseguir este estado de felicidad.

Esa herramienta la llamamos atención.

Y este es un punto muy importante,

Darse cuenta de la función de la atención en el proceso cognitivo.

La función de la atención en todo lo que hacemos.

La atención es la condición sine qua non de la conciencia.

Esto es,

Si no prestamos atención a algo no podemos ser conscientes de ello.

Fórmula matemática muy sencilla.

Si yo no enfoco mi atención en lo que hay a mi izquierda no puedo tomar conciencia de eso que hay a mi izquierda.

Si no presto atención a lo que siento,

A lo que experimento,

No puedo tener una conciencia clara de lo que soy.

Si no presto una atención sostenida y minuciosa a mi entorno,

A las personas,

A los objetos,

A las circunstancias,

No puedo tener una conciencia clara de qué es eso.

Fijaos,

Si la atención es importante.

Y en eso consiste la práctica del Dharma.

En eso consiste la práctica del Zen.

No penséis que el Budismo,

Que el Zen,

Es una filosofía.

Por supuesto hay un aspecto filosófico,

Hay una expresión filosófica de la experiencia y del estado Zen.

Pero la filosofía Zen no surge de la elucubración mental.

No surge de la creación de categorías como un mero juego intelectual.

Sino que surge como expresión a nivel racional de una experiencia que es mucho más profunda.

El Budismo,

El Zen,

Es sobre todo un camino experiencial.

Es algo que se debe experimentar.

Es algo que experimentamos con la totalidad de nosotros mismos.

Y esta experiencia tiene como guía directriz el cultivo y el desarrollo sistemático de la atención plena.

Sati en pales,

Mirdi en sánscrito.

Atención plena en el Budismo no es lo mismo que la simple atención.

Todos los seres vivos estamos dotados de atención,

De la cualidad de la atención.

Digo siempre que el león tiene que estar muy atento y al acecho de las gacelas si quiere sobrevivir,

Si quiere cenar esta noche.

Y las gacelas deben estar muy atentas si no quieren ser la cena del león esta noche.

Los peces,

Las ranas,

Las amebas cultivan la atención,

Desarrollan la atención como una herramienta de supervivencia.

Así como nosotros también.

Para venir aquí habéis usado la atención.

Habéis prestado atención al anuncio en Facebook del retiro o habéis leído el correo,

Lo habéis visto en algún lugar,

La información y habéis hecho así,

Habéis enfocado la atención en ello.

He dicho,

Ah,

Esto me interesa.

Después habéis desarrollado la atención para marcar el número de teléfono del monasterio o para escribir el correo electrónico.

Habéis desarrollado la atención para coger el tren,

El autobús adecuado o la carretera adecuada.

Aunque siempre se pierde alguno,

¿no?

Por el camino.

Se equivocan de carretera,

Se bajan en una estación que no es.

Es la atención que usamos todos los días para sobrevivir en el trabajo,

Conduciendo.

Si no tuviéramos esa capacidad de atención no podríamos vivir.

Ahora,

Esta atención,

Herramienta evolutiva al servicio de la vida y de la evolución,

Por lo general está enfocada hacia el exterior.

¿Quién se acerca?

¿Es amigo,

Enemigo?

¿Debo girar a la derecha,

A la izquierda cuando conduzco?

Etcétera.

La atención plena es esta misma cualidad pero dirigida hacia el interior.

Hacia la propia experiencia subjetiva.

Esto es lo que se llama vida interior.

Vida interior consiste en usar la luz de la atención y enfocarla hacia los procesos internos a fin de llegar a conocerse también a uno mismo.

Que es otro principio socrático.

Conócete a ti mismo.

El budismo es una respuesta práctica a conocerte a ti mismo.

¿Cómo conocerme a mí mismo?

Para empezar,

Siéntate,

Cálmate y siéntete.

Es decir,

Siéntete ahí quieto,

Parado y mira hacia tu interior.

Ese es el primer paso en la práctica del aprendizaje de la meditación.

Aprender a dirigir la atención hacia el interior.

Y eso nos lo proporciona la práctica de la meditación sedente.

Como después Mar va a explicar en la siguiente sesión.

Esa práctica de la atención interiorizada nos va a permitir tener una conciencia mucho más clara de nosotras mismas.

No a través de ningún intermediario.

Ni siquiera el maestro es un intermediario.

Ahí hay una relación directa de uno mismo con uno mismo.

Maestro,

Un instructor,

Una instructora pueden dar las indicaciones.

Las instrucciones.

Te pueden decir,

Mira,

Así,

Así,

Por aquí,

Por aquí.

Somos el dedo que señala la luna.

Pero solo los imbéciles se quedan mirando el dedo.

Diciendo,

¡ay,

Qué dedo más bonito!

¡Ay,

Este es un dedo muy largo!

Me encantan los dedos largos.

O este es un dedo regordete y corto.

¡Ah,

No me gustan nada los regordetes y cortos!

Este es un dedo machista.

Este es un dedo feminista.

Este es un dedo de uña larga,

De uñas corta.

Uno se engancha y pierde el tiempo mirando el dedo.

Un dedo es un dedo.

Sea como sea.

El único valor del dedo en este caso es si indica adecuadamente la dirección apropiada.

Y esa dirección,

Esa luna,

Eres tú misma.

Eres tú misma.

Eres tú sentada,

Sintiéndote.

Eres tú trabajando,

Siendo consciente de lo que estás haciendo.

Eres tú viviendo en la plena conciencia de lo que estás viviendo.

De lo que se trata.

Es de una relación íntima de ti misma contigo misma.

Y de lo que se trata también,

En la medida en la que uno va entrando en conexión consigo mismo,

Es levantarse y seguir aplicando la atención en las acciones necesarias para la satisfacción de nuestras necesidades y de la búsqueda del verdadero estado de felicidad.

Este es el principio general.

Visto esto,

Tenéis que saber que todas las instrucciones que vais a recibir,

Que van a ser muchas en el día de hoy y mañana,

Son el soporte de la atención.

Es una manera de desarrollar la atención.

Este soporte no me lo he inventado yo,

No se lo ha inventado Omar,

No se lo ha inventado mi maestro.

Es una tradición que viene desde muy lejos.

Quiere decir que es algo que ha sido experimentado por muchas generaciones y por miles de seres humanos.

Y que es un soporte que funciona.

Que funciona en el sentido que nos ayuda a desarrollar la atención.

Así que,

A partir de hoy,

A partir de mañana,

Cuando recibáis instrucciones,

No os planteéis cosas como ¡Ay,

Qué cosa más ridícula lo que me hacen hacer aquí!

¡Ay,

Qué estúpido!

¿Y qué hago yo aquí haciendo estas cosas tan así?

¿Poniendo las manitas juntas como si fuera un perrito amaestrado?

¿O inclinándome?

¿Pero esto qué son?

¿Estoy volviendo a la Edad Media?

¿Al feudalismo?

¿Yo qué sé?

¿O tantas cosas como se le puede ocurrir a uno,

Verdad?

¿O tengo que estar aquí en medio de tanta gente siempre?

A mí que me gusta acampar a mis anchas y hacer las cosas a mi manera.

Aquí parece que soy un robo,

Una hormiguita que hace lo mismo que todo el mundo.

Tengo que guardar cola para comer,

Para coger la comida.

Guardar cola para la ducha.

¡Ay,

Qué fastidio!

Las instrucciones de cómo comportarse en el doyo.

De cómo sentarse,

De cómo levantarse.

Las instrucciones para las ceremonias.

Las instrucciones para los cuencos.

Cómo tomar los alimentos en un estado de atención plena y de conciencia clara de lo que está ocurriendo.

Es una práctica sublime,

Formidable.

Pero es habitual que al principio uno tenga un cierto rechazo a tantas normas.

¿Por qué?

Porque nuestra atención es como un buey salvaje.

Un buey asalbajado que va donde el pasto es más verde y más fresco.

Que se tumba donde le da la gana.

Y la práctica consiste en coger a ese buey y domesticarlo.

Entrenarlo.

Disciplinarlo.

Disciplinar la atención.

¿Ahora qué toca?

¿Comer?

Toda la atención puesta en comer.

No,

Pero es que ahora me gustaría estar paseando por el mundo.

Ahora,

Comer.

Termina de comer.

Ahora,

Si quiere,

Puede pasear por el monte.

Ah,

Pero es que estoy tan cansado.

Pues,

Pues,

Vete a descansar.

Entrenar la atención para que esté enfocada justo en lo que está ocurriendo en este instante.

Justo en lo que estamos sintiendo ahora.

No en las elucubraciones mentales.

No en los mundos virtuales que creamos con las formaciones mentales.

Sino en lo que se está sintiendo a un nivel muy primario y muy básico ahora,

Aquí.

Ese es el entrenamiento básico.

Se dice en el Satipatthana Sutta en el que el Buda expone el desarrollo de la atención plena cuando un monje camina es perfectamente consciente de que está caminando.

Cuando adelanta el pie derecho es plenamente consciente de que está adelantando el pie derecho.

Lo mismo cuando adelanta el pie izquierdo.

Lo mismo cuando gira su cabeza a la derecha o gira su cabeza a la izquierda.

Ser plenamente consciente de lo que estamos experimentando.

Esto es lo que no hay que perder nunca de vista.

Hemos venido aquí a entrenar nuestra atención.

A transformarla desde una atención al servicio de la supervivencia que está muy bien en una atención plena que nos va a permitir descubrir ese vasto universo interior.

Esa profundidad de nuestra propia subjetividad de la que somos ajenos gran parte de nuestro tiempo y que olvidamos en la búsqueda de objetivos y de metas meramente externas.

¿Qué os parece el plan?

¿Alguien tiene alguna pregunta?

¿A alguien le suscita alguna pregunta el planteamiento expuesto?

¿Es algo que podéis aceptar y asumir?

En definitiva,

De lo que hemos hablado con otras palabras es de las cuatro grandes verdades enseñadas por el Buda después de su experiencia de despertar.

La primera verdad es la constatación del.

.

.

De Dukkha.

Dukkha.

La insatisfacción.

El dolor.

El sufrimiento.

Segundo lugar,

¿cuál es la causa?

La causa,

El origen de este Estado.

En tercer lugar,

La confirmación,

La constatación de que los seres humanos somos capaces,

Tenemos las capacidades para vivir en un estado de felicidad dinámica fluyendo con la existencia.

De ahí ese anhelo y ese instinto profundo hacia la felicidad porque en el fondo intuimos,

Sabemos que esa experiencia está al alcance de nuestra existencia humana.

Pero,

Cuarta verdad,

Es necesario hacer un camino.

Es necesario hacer un entrenamiento.

Es necesario un tratamiento para sanarnos de nuestras desarmonías,

De nuestras falsas percepciones,

De nuestras dolencias.

Así que el Dharma del Buda comienza con la constatación del dolor y del sufrimiento.

Algunos piensan que la vida espiritual,

El budismo guay,

Es montarse una construcción espiritual en la que uno va a estar en el Nirvana meditando,

Siempre con una sonrisa,

Escuchando campanitas,

Tin,

Ton,

Oliendo a incienso.

¡Ah,

Qué guay!

¡Qué cool!

Uno piensa que se va a sentar a meditar y ¡pum!

Ya va a estar en el séptimo cielo,

Rodeado de arcángeles,

Querubines y budas.

Por eso uno se lleva tremendo shock cuando se sienta a meditar y lo primero que empieza a darse cuenta es del terrible malestar,

De la angustia,

Del dolor corporal,

Del dolor físico,

Del dolor de piernas,

Dolor de espaldas,

Dolor de cuello.

¿Es cierto?

¡Me han engañado!

Esto es la meditación,

¿no?

Pero si salgo lisiado de la meditación,

¿no?

¿Eso es?

Uno empieza a constatar,

A darse cuenta y a toparse de bruces con la realidad.

No puede ser claro,

Pero es que la culpa la tiene la postura.

Esta postura tiene la culpa de que yo me sienta tan mal en meditación.

Todos los principiantes hemos dicho lo mismo y hemos odiado la postura de meditación.

Y nos hemos dicho,

¿y por qué no podemos meditar tumbados en la cama,

Escuchando música con unos auriculares?

¿Por qué tiene que ser esta postura?

Eso lo vais a descubrir.

Porque esta postura es un líquido revelador.

Revela lo que cada uno trae,

Lo que cada uno es,

El momento en el que uno se encuentra.

Y el dolor corporal no es solo dolor corporal,

No solo duelen las articulaciones,

Detrás hay un dolor mucho más profundo,

Dolor emocional,

Dolor psicológico,

Mental,

Dolor existencial,

Que se manifiesta en ese momento.

Y ahí es donde uno se remanga las mangas y empieza a trabajar.

Vale,

¿qué hago con esta harina?

¿Qué clase de pan voy a hacer con esta harina con la que me encuentro?

Y ahí está el trabajo,

Ahí está la práctica.

Hay una frase que dice,

Hay formas de dolor que son inevitables,

Pero el sufrimiento es opcional.

Hay una diferencia entre dolor y sufrimiento.

El estado de felicidad no quiere decir que vamos a dejar de experimentar dolor.

Si ese es nuestro sueño de felicidad,

Debemos saber que es ilusorio y que esa ilusión nos va a hacer sufrir muchísimo más.

Hay una dimensión en el dolor que forma parte de nuestra existencia humana.

Es inherente,

Imposible de separar.

Por ejemplo,

Si vais caminando con chancla y os golpeáis el dedo gordo contra una piedra,

Eso va a doler.

Uno no puede decir,

No,

No,

Yo soy budista.

Yo soy budista,

A mí no me duele.

Eso duele,

Inevitablemente.

Es inevitable.

En ese punto,

La adaptación o la respuesta adaptativa más justa es reconocer la inevitabilidad de ese dolor y afectarlo.

Afectarlo como un dolor que forma parte de la existencia.

Y así hay muchas formas en la experiencia del dolor que no se pueden evitar.

La única forma de integrarlo es aceptándolo y reconociéndolo como que es un elemento inherente de nuestra propia existencia.

Como puede ser el dolor de la pérdida de un ser querido por alejamiento,

Por separación,

Por fallecimiento.

Es inevitable.

El dolor es siempre una experiencia puntual que sucede aquí y ahora.

Que tiene un principio y un final.

Incluso el dolor por la pérdida tiene un principio y un final si se vive y se acepta tal y como lo que es.

No dura para siempre.

Y si aceptamos que la experiencia del dolor es algo que surge,

Permanece un tiempo,

Tenemos que tener paciencia hacia esa experiencia en el tiempo que está ahí y después desaparece,

Pues ya está.

Así es.

Ahora,

El sufrimiento es una experiencia distinta.

El sufrimiento es la rumiación en el presente de un dolor experimentado en el pasado.

O es la rumiación en el presente de un hipotético dolor que vayamos a experimentar en el futuro,

Pero que todavía no hemos experimentado y ya lo estamos reproduciendo.

Esa rumiación mental y emocional es completamente evitable.

Y si aprendemos a reconocer nuestra mente cuando se encuentra en este estado de rumiación y aprendemos a pararla y aprendemos a evitar esta actitud,

Ya vamos a disolver el 80% de la experiencia dolorosa de nuestra vida.

Y ya con el otro 20% nos podemos manejar mejor.

Entonces,

Ante las dificultades,

Si surgen durante estos días,

Acordaos de esto.

La experiencia de estas dificultades forma parte de este camino y de este entrenamiento.

La práctica del Zen puede ser percibida inicialmente como un fruto muy amargo y ruboso que cuesta morder y digerir.

Pero os aseguro que si tenéis paciencia y continuáis y atravesáis las dificultades iniciales,

Después os vais a encontrar con una pulpa dulce y jugosa.

Es como la vida misma.

Cuando le preguntaron a no sé qué torero antiguo si no le daba miedo la jornada de los toros,

Ya sabéis la célebre respuesta que dijo más jornada da la vida.

Si esto es duro,

Más duro es ahí fuera.

Entonces,

De alguna manera la práctica del Zen es un entrenamiento que nos hace fuerte interiormente,

Que nos da fondo,

Que nos da estabilidad y que nos da recursos para enfrentar las enormes dificultades,

Sufrimientos diversos y experiencias frustrantes que podemos encontrar y que encontramos en nuestra vida cotidiana.

Así para resumir,

El entrenamiento que vamos a seguir consiste en un desarrollo minucioso y sistemático de la atención.

Dejaos de ideologías,

Dejaos de filosofía,

Dejaos de reencarnación y de cosas por el estilo.

Aquí de lo que nos ocupamos es ¿qué está sucediendo ahora?

¿cómo me estoy sintiendo ahora?

¿qué estoy haciendo,

Pensando,

Diciendo ahora?

Permanecer en ese ahora es el núcleo de la práctica.

Así que os deseo una buena introducción a Zazen,

A los cuencos,

Una buena práctica y nos veremos después esta tarde en la siguiente sesión de enseñanza.

Y ya me iréis contando.

Muchas gracias por vuestra atención.

4.8 (52)

Reseñas Recientes

Adry

October 23, 2025

Tan claro como el agua. Gracias 🙏🏽

Daniel

May 19, 2025

Como siempre, magistralmente zencillo

Alyda

June 26, 2021

Esclarecedor gracias maestro

Emilio

November 16, 2020

Gracias 🙏

Alejandro

May 15, 2020

Muy muy bueno. Gracias.

Noemi

September 13, 2019

Gracias

Julia

February 1, 2019

He quedado encantada con las explicaciones. Me voy a plantear hacer un curso. Muchas gracias.

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