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007 Padre Nuestro, Ofensa, Pecado, Deuda

by Padre Fabian Castro

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Tres palabras (ofensa, pecado, deuda) que nos ayudan a comprender el misterio de la maldad operante. En este tiempo de pandemia volver a meditar las cosas esenciales de la fe es imperioso para encontrar lo profundo de aquello que nos transforma en creyentes y nos hace caminar en la vida con esperanza.

Transcripción

Porque es el tiempo para dejar que la fe pueda iluminar nuestra vida.

Desde este instante presentamos la Hora de la Pasión con el Padre Fabián Castro.

Buenas y santas queridos hermanos,

Volvemos a encontrarnos en este espacio de reflexión,

De meditación,

De la palabra del Señor,

De dejar que ese camino verdadero que nos da vida,

Que es Cristo Jesús,

Que ese gran gesto de amor que tuvo en la cruz entregándose por nuestra salvación,

Se transforme también en la medida que nosotros debemos utilizar para ver el mundo,

Para ver nuestras realidades,

Para darle sentido también a todo lo que nos está pasando en este momento.

Y hemos querido en este tiempo detenernos en la oración de nuestro Señor Jesucristo,

El Padre Nuestro.

Esa oración pequeña,

Cortita,

Pero llena de contenido,

Que es por un lado manera de acercarnos orantes al Señor,

Pero también un gran catecismo acerca de lo que es el hombre,

De quién es Dios,

De cómo el hombre se relaciona con Dios y cómo también nos debemos relacionar entre nosotros.

Una oración del Padre Nuestro que tiene siete peticiones de parte del hombre a Dios,

Pero que sobre todo recibimos desde lo alto cuatro bendiciones.

Cuatro bendiciones que el Señor regala al corazón humilde,

Al corazón creyente,

Al corazón que se abre para ser enriquecido por su presencia.

Le pedimos la bendición de la vida divina que se expresa en la fe,

La esperanza y la caridad.

El regalo que hemos tenido en el bautismo y que se hace vida plena en nosotros y que tenemos que actualizar porque tiene que irse creciendo constantemente.

Le pedimos también por nuestras necesidades el pan de cada día,

Ese pan material que no solamente es mío sino que es nuestro,

Ese pan esencial que es el pan eucarístico.

Y hoy no vamos a detener en la tercera bendición de parte de Dios,

La gracia del perdón.

Del perdón que viene desde lo alto,

Un perdón que está relacionado por un lado con esa primera bendición de la vida divina,

Un perdón que nos transforma en hijos,

Un perdón que nos hace creyentes,

Un perdón que alimenta nuestra esperanza,

Un perdón que ese fuego para nuestra caridad.

Pero un perdón también que tiene que ser operante no solamente en mi corazón y en mi persona sino también en mis actitudes con respecto a mis hermanos.

Un perdón que tiene que ver con cosas que yo he hecho,

Con cosas que también he padecido.

Y así como en programas anteriores hemos puesto atención en el contexto evangélico en el cual aparece esta oración.

Vimos como Lucas ha hablado de un tema,

Como también Mateo hacía toda una introducción muy linda de entrar dentro del silencio de nuestra habitación para encontrarnos juntamente en intimidad con el Dios vivo.

Esto dice en el Evangelio de Mateo,

El capítulo 6,

El versículo 5 al 7.

Muy bien,

Después viene toda la explicación de lo que es la presentación,

Perdón,

De lo que es el Padre Nuestro y después continúa también como un corolario,

Como una coronación de la enseñanza,

El contexto de cómo tiene que ser esta oración dentro de la vida,

No solamente en la intimidad,

En la privacidad,

En la privatización de la existencia sino que somos seres en relación y por eso Jesús nos invita a que en esa relación con los demás se manifieste la oración del Padre Nuestro,

Que la vida sea,

Podemos decir así,

Una oración prolongada,

Que lo rezado continúe transformado en actitudes y actitudes muy concretas y muy cotidianas.

Por eso los versículos 14 y 15 de este capítulo 6 de Mateo nos recuerdan que es necesario como actitud tener para llevar adelante la oración de Jesús,

Para rezar de verdad la oración del Señor Jesús.

¿Qué dice?

Versículo 14,

Si perdonan sus faltas a los demás,

El Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.

Pero si no perdonan a los demás,

Tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Y aquí Jesús con su enseñanza nos está poniendo de manifiesto una cuestión muy importante y de la cual vamos a tratar de meditar hoy,

La del perdón,

La actitud de perdonar al hermano para ser perdonado y lo vuelve a poner de manifiesto de tal manera que quede que esto no es solamente una oración,

Palabras vacías que se hacen delante de Dios sin saber de qué se trata y repitiéndola como loritos,

Porque eso no es rezar,

Sino que Jesús dice mediten cada palabra que le dicen al Padre porque es importante,

Pero tengan en cuenta que aquí hay una clave también muy importante para la vida,

La vida de ustedes y no es una clave menor,

No es una clave menor.

¿Por qué?

Porque Jesús es Dios que se hace carne,

Sale a nuestro encuentro con un solo objetivo que es lo que celebramos en la Semana Santa,

Morir por nosotros en la cruz para resucitar al tercer día,

Pero morir por nosotros en la cruz y en la cruz Cristo Jesús,

El Hijo de Dios hecho hombre,

Muere para perdonar nuestros pecados.

Su misión de parte del Padre es misión de perdón,

De reconciliación,

De transformación del corazón y de la vida,

De la existencia de todo ser humano.

Por eso que hable del perdón y hable de que tenemos que no solamente recibirlo sino ofrecerlo a los demás está ayudándonos también a entender y comprender que esta oración tiene que ver justamente con esta cuestión tan central y tan fundamental del mensaje cristiano.

Sin cruz no hay perdón,

Sin perdón de Dios no hay vida eterna,

Sin perdón a los hermanos no voy a alcanzar yo el perdón divino.

Así se nos introduce a esto que es tan lindo que rezamos y que tenemos que hacerlo carne en nosotros.

Perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a los que nos han ofendido y acá viene todo un juego,

Un juego de paladritas que vamos a tratar de meternos los más viejitos como yo recordamos que en alguna vez nos cambiaron la formulación del Padre Nuestro,

Recuerdan decíamos rezábamos antes de perdón a nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores y estaba interesante porque uno pensaba perdona mi deuda,

Ya no tengo que ir al banco ni pagar la libreta al almacenero,

Bueno tengo que perdonar a mis deudores también pero bueno aunque sea que mi deuda es grande lo pensamos un poquitito desde allí desde lo económico porque tal vez la palabra en nuestro imaginario,

En nuestro imaginario,

Nuestra imaginación personal tenía mucha resonancia económica por eso justamente se trató de buscar una traducción del original que es griego,

Griego porque así lo recibimos en los evangelios,

El original la oración de Jesús fue en arameo pero en el griego una traducción que trate de expresar en profundidad lo que dice y no habla el señor de las deudas económicas sino de deudas más profundas que las económicas mucho más profundas mucha más profundas y deudas que es bueno no tenerlas y no producirlas porque hablan de una carencia muy grande de parte del corazón humano cuando esa deuda está pendiente,

Cuando esa deuda no ha sido saldada,

Cuando esa deuda no ha sido pagada,

En ese sentido la palabra deuda cuando la tomamos en ese sentido bíblico dentro de la revelación bíblica es muy linda,

Muy rica,

Muy profunda,

Muy comprometedora con la propia vida y con la propia existencia,

Si la palabra deuda compromete al ser humano en la totalidad de lo que es y en la respuesta profunda que tiene que dar frente a la vida,

Por eso fue una ganancia que se sacara la palabra deuda y se pusiera ofensas,

Pecados y ya vamos a ver cómo se puede traducir porque nos ayuda a descubrir esta dimensión grande que es la dimensión de la redención humana y esta dimensión grande que es la dimensión del pecado y del perdón alrededor del pecado que nosotros tenemos y que tenemos que estar agradecidos y tenemos que vivirlo en nuestra existencia,

En ese sentido salimos ganando,

Pero la palabra deuda si vuelve,

Que algún día volverá en alguna traducción dentro de 300 o 400 años tal vez,

A lo mejor lo vemos,

No sé,

Volverá con este sentido,

Sentido profundo y cuál te estás preguntando es ese sentido profundo de esta palabra deuda que se usó en el Padre Nuestro y que parece que el cura la está extrañando y no tiene que ver con lo económico sino que tiene una resonancia profundamente bíblica y espiritual.

¿Quieres saberlo?

Es el tiempo para iluminar la vida de los otros con el candelabro del amor,

Por eso estamos en la hora de la pasión con el padre Fabián Castro.

Vamos a meternos entonces un poquitito en el texto bíblico,

Ya sea en el evangelio de Mateo y el evangelio de Lucas,

Los dos nos traen la misma frase,

La misma oración,

Pero con algunos matices distintos en cuanto a las palabras y es interesante cómo las traducciones incluso recogen con una palabra y con otra palabra lo mismo que dice el evangelio.

Me permito utilizar dos traducciones para comparar del griego traducido al español que es el idioma que nosotros hablamos,

Al castellano y nosotros en misa aquí en la Argentina usamos la traducción que se llama Libro del Pueblo de Dios que es una traducción argentina,

Se está usando en toda la liturgia,

En las misas y ahora también dentro de poquito también en el oficio de lectura,

En la liturgia de las horas y también hay otra traducción que se llama la traducción de Jerusalén,

Que es una traducción de la escuela bíblica de Jerusalén,

Una traducción muy literal,

Muy rica en ese sentido por la literalidad que nos ayuda a entender y comprender lo que dice el texto,

Es una traducción un poquito más dura para la lectura por su literalidad pero para estudiar es perfecta justamente esta sagrada escritura.

Yo a la de Jerusalén la utilizo para estudiar y a la del Pueblo de Dios para rezar.

Bueno entonces voy a comparar un poquitito qué dicen estas dos traducciones,

Nos quedamos con Mateo,

Mateo 6 12 cómo traduce la Biblia de Jerusalén,

Dice perdónas nos nuestras deudas así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores,

En cambio el Pueblo de Dios traduce perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido,

Una traducción más literal utiliza la palabra deudas y deudores y la otra traducción hecha con sentido más pastoral para que podamos entender y comprender utiliza la palabra ofensas y nos han ofendido.

Ahora bien Lucas presenta una variación de palabras con respecto a Mateo,

Lucas 11 en la Biblia de Jerusalén dice perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe,

En Jerusalén en Mateo decía nuestras deudas y en Lucas dice nuestros pecados,

En Mateo dice a nuestros deudores y en Lucas dice el que nos debe,

Hay una palabrita distinta que la palabra pecado,

En el libro del Pueblo de Dios traduce Lucas 11 4 perdona nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden y aquí tenemos entonces 13 palabritas que en los textos y en las traducciones nos están presentando una realidad que debemos entender que es compleja y que es bueno que la meditemos profundamente,

Tres palabras ofensa,

Pecado y deuda,

Es lo mismo ofensa,

Pecado y deuda y hablan de la misma realidad,

Vamos a quedarnos con la palabra ofensa,

La palabra ofensa está en la traducción del libro del Pueblo de Dios que la traducción argentina en la de Jerusalén no aparece y aparece si la palabra ofensa en la oración que nosotros usamos,

Qué significa ofender,

De acuerdo al diccionario es humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos,

Ir en contra de lo que se tiene comúnmente por bueno,

Correcto o agradable,

Hacer daño a alguien físicamente hiriéndolo o maltratándolo,

Todo esto que dice el diccionario para nosotros es clarito,

La ofensa supone una acción mala sobre alguien,

Yo he hecho malo,

Algo malo sobre alguien,

Alguien ha hecho algo malo sobre mí,

Por lo tanto aquí hay una maldad desatada,

Una maldad que se ha traducido en obras,

Ya sea palabras o acciones y que ha hecho que el corazón padezca como una especie de terremoto existencial,

Porque la ofensa hiere,

Hiere pero no físicamente sino moralmente,

Espiritualmente,

Psicológicamente,

Hiere lo que es nuestro ser o hiere lo más profundo de nuestra interioridad,

Por lo tanto hay una maldad que provoca heridas,

Que provoca heridas en las personas,

Bueno ese primer dato que para el lenguaje más cotidiano es una palabra que se entiende fácil,

No tengo que explicar ni necesito ir al diccionario o dar toda esta explicación para que si alguien me dice algo y yo le digo me ofendes hermano,

El otro va a entender y va a comprender que tiene que medir lo que está haciendo o lo que está actuando ¿no?

Bueno perfecto,

Pero la palabra ofensa tiene esta riqueza en el lenguaje cotidiano pero le falta algo profundo que es la otra palabra que viene a continuación y que tenemos que entenderla y entenderla pero muy bien porque esta palabra a pesar de que tiene mala prensa es una palabra que es central,

Fundamental es la palabra pecado,

Pecado,

Lucas dice perdónanos nuestros pecados porque nosotros también perdonamos el que nos debe,

Nuestros pecados,

Perdona nuestros pecados y aquí viene una cuestión que tiene que ver con toda la revelación bíblica,

El pecado es una ofensa pero una ofensa que cala hondo y una ofensa que se la puedo hacer al hermano pero sobre todo en el hermano indirectamente o directamente se la estoy haciendo a Dios,

El pecado es obrar en maldad contra Dios ni más ni menos esa es la realidad profunda del pecado tiene una dimensión divina de relación con la divinidad que no debemos perder de vista,

La palabra ofensa en nuestra cabecita nos suena más bien que ofendemos a un igual,

A mi hermano,

A mi vecino,

A mi prójimo,

En cambio la palabra pecado habla de una relación de maldad con alguien que no es igual a mí,

Con alguien que es totalmente distinto a mí,

Con alguien que es superior,

Por lo tanto tiene toda una carga de posibilidad de reparación complicada,

Complicada,

La palabra pecado que no vamos a desarrollar mucho es una palabra que en la cual deberemos volver a pensar nosotros pero no como faltas morales sino como lo que es en profundidad,

Una falta en la relación amorosa de vida a Dios,

Una falta contra la divinidad.

Muy bien,

De qué se trata y cómo podemos meditar sobre esto?

En los momentos en que el mundo cree perder todo lo que tenía como valioso sale a la luz lo esencial,

Lo que de verdad importa,

Seguimos escuchando la hora de la pasión con el padre Fabián Castro.

Cuando en plena crisis por cuarentena,

Por el coronavirus,

Por la pandemia desatada se nos decía quédense en casa para evitar contagio,

Para no contagiarse,

Para no contagiar a los demás y entonces frente a esta cuestión decimos si tienen razón las autoridades debemos quedarnos en casa y si salimos,

Como mucha gente que salía y era perseguida por la policía para que vuelva nuevamente a la cuarentena,

Decimos qué mal obró,

Qué tipo desubicado,

Cómo es que no sabe cuidarse y cuidar el bien común,

El bien del pueblo,

El bien de la sociedad,

No se da cuenta que está obrando mal y se nos ocurren todas estas palabritas para describir esa cuestión,

Pero ¿cuántas veces pensamos esto?

El tipo que rompió la cuarentena de manera injustificada por simple capricho no solamente fue alguien que obró mal sino alguien que cometió un pecado.

No,

Creo que nunca lo dijimos a eso,

¿no?

Ese es un pecador por haber roto la cuarentena,

Es que la palabra pecado perdió todo su sentido y a veces parece cuestión de un fanático religioso,

De alguno que está pensando demasiado en las cosas bíblicas y no tiene nada que ver con la realidad,

Pero tiene que ver justamente con esa realidad profunda y tenemos que redescubrir.

La palabra pecado hace referencia en primer lugar a la relación con Dios y en Dios como nos armamos entre nosotros,

Por eso quien rompe la cuarentena de manera injustificada comete pecado contra su hermano y en su hermano prójimo comete pecado contra Dios,

Contra Dios,

Porque el pecado tiene y hace referencia a un contenido divino espiritual de relación con el Dios vivo.

No separamos de Dios por el pecado.

Jesús para que nosotros pudiéramos entender y comprender todo esto nos contó una parábola que no es un cuentito para niños sino que describe de manera existencial cuál es la realidad del ser humano que se aleja de Dios,

Que deja entrar la maldad en el corazón de manera libre,

De manera voluntaria y cómo esa realidad de maldad,

Pecado,

Va destruyendo todo lo que es la persona y cómo puede rearmarse justamente como persona.

Es una parábola que habla de un padre que tiene dos hijos,

Se la conoce por el hijo menor que es el hijo que vuelve,

Por eso se la conoce como la del hijo pródigo.

En realidad los biblistas suelen decir que más bien es la parábola del padre que es misericordioso y tenemos que entenderla y comprenderla desde ahí porque es revelación no del pecado del hombre sino sobre todo de la misericordia que viene desde lo alto y cómo Dios se sitúa y obra frente al pecado de sus hijos.

Sus hijos somos los humanos.

Recordemos a ver esta parábola tan linda para entender y comprender,

Porque esto le da contexto,

Esta petición del Padre Nuestro que hoy estamos reflexionando.

Está en el Evangelio de Lucas el capítulo 15 versículo 11 al 32.

Repasémosla mentalmente y vayamos haciendo una composición de escena para entrar en lo profundo de este relato de Jesús.

Jesús dijo también un hombre tenía dos hijos.

El menor de ellos dijo padre dame la parte de herencia que me corresponde y el padre le repartió sus bienes.

Poco día después el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano donde malgastó sus bienes con una vida licenciosa.

Ya había gastado todo cuando sobrevino mucha miseria en aquel país y comenzó a sufrir privaciones.

Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región que lo envió a su campo para cuidar cerdos.

Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comía los cerdos pero nadie se las daba.

Entonces recapacitó y dijo cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia y yo estoy aquí muriéndome de hambre.

Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré padre pequé contra el cielo y contra ti ya no merezco ser llamado hijo tuyo.

Tratame como a uno de tus jornaleros.

Entonces partió y volvió a la casa de su padre.

Cuando todavía estaba lejos su padre lo vio y se conmovió profundamente.

Corrió a su encuentro,

Lo abrazó y lo besó.

El joven le dijo padre pequé contra el cielo y contra ti no merezco ser llamado hijo tuyo.

Pero el padre dijo a sus servidores traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo.

Pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.

Traigan el ternero engordado y mátenlo.

Comemos y festejemos porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida.

Estaba perdido y fue encontrado.

Y comenzó la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo.

Al volver y acerca de la casa oyó la música,

Los coros que acompañaba la danza y llamando a uno de los servidores le preguntó qué significaba eso.

Él respondió tu hermano ha regresado y tu padre hizo matar el ternero engordado porque lo ha recobrado sano y salvo.

Él se enojó y no quiso entrar.

Su padre salió para rogarle que entrara pero él respondió hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.

Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto después de haber gastado sus bienes con mujeres haces matar para él el ternero engordado.

Pero el padre le dijo hijo mío tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo.

Es justo que haya fiesta y alegría porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida.

Estaba perdido y ha sido encontrado.

Qué linda definición del padre al final cuando le explica al hermano que siempre estuvo lo que ha ocurrido con este hijo.

Dice tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida.

Perdido y ha sido encontrado.

Muerto y vuelto a la vida.

Y acá Jesús está describiendo el corazón que se aleja del padre detrás de una pretendida libertad y le dice no te necesito yo quiero ser libre y hacer mi vida.

Y comienza la vida.

Claro vive con los bienes que el padre le dio hasta que ya se queda sin nada y se queda en la miseria.

Pero acá hay toda una descripción de una miseria física pero hay una miseria más profunda que es la miseria existencial.

La miseria de sentirse solo,

Abandonado,

De descubrir que se ha fracasado,

Que todo lo que había emprendido en realidad no tiene sentido.

Y entonces es cuando dice tengo que darle una vuelta de maní.

A esta mi vida que tengo por delante.

Que tengo por delante.

Y entonces es cuando decide regresar.

Pero acá hay algo interesante,

Un detalle que no tenemos que perder de vista porque habla del corazón endurecido por el pecado.

No quiere volver a la casa del padre por el padre sino con segundas intenciones.

¿Cómo es eso?

Porque queremos estar como María al pie de la cruz estamos escuchando la hora de la pasión junto al padre Fabián Castro.

Es interesante cómo Jesús descubre para nosotros el corazón malvado y retorcido.

Cuando este hijo está en la miseria traza todo un plan y entonces dice voy a la casa de mi padre porque allá hay que trabaja,

Tiene su sueldo y tiene hambre y entonces yo voy a ir,

No a la casa de mi padre,

Voy a buscar trabajo en esa casa.

Es decir no quiero regresar con mi padre.

Quiero tener un trabajo seguro,

Un refugio seguro,

Un techo seguro.

Por eso dice que le va a decir padre pequé contra el cielo y contra ti.

Ya no merezco ser llamado hijo tuyo y le va a pedir lo que quiere.

Tratame como a uno de tus jornaleros.

Es decir dame un trabajito con un sueldo fijo para llegar a fin de mes.

Frente a las necesidades está ese pedido de la economía y entonces Jesús relata al padre y dice volvió a la casa de su padre.

Partió,

Volvió a la casa de su padre,

Venía con esa idea y empieza a describir al padre.

Dice cuando todavía estaba lejos su padre lo vio.

Ese lejos no es que estaba el padre mirando afuera en el alero,

Mirando si venía o no venía el hijo,

Sino que estaba lejos,

Pero no por distancia física,

Sino por distancia existencial,

Por distancia espiritual.

Estaba lejos de la casa del padre,

Del padre como padre,

Porque el hijo no estaba volviendo al padre y el padre sabía que no estaba volviendo como tal.

Y entonces qué hace el padre cuando este estaba lejos,

Que al padre no lo registraba,

Porque el pecado hace que nosotros no registremos a Dios como Dios,

Sino que lo buscamos como salvavidas,

Le pedimos sin intención de cambiar en nada dentro de nuestra vida.

Y entonces qué hace el padre cuando todavía estaba lejos,

Su padre lo vio,

Se conmovió el corazón de Dios que llora por nosotros pecadores,

Corrió a su encuentro,

Lo abrazó y lo besó.

El padre nos primerea,

Diría el Papa Francisco,

Sale primero él a nuestro encuentro y cuando nosotros estamos lejanos él es el cercano y cuando nosotros no queremos volver él nos sale al encuentro y la Pascua es eso,

La cruz de Cristo es eso,

Es Dios que nos primerea,

Es Dios que en definitiva viene a nosotros,

Corre a nuestro encuentro,

Nos abraza y nos besa.

Y aquí ocurre lo grandioso de este hijo que descubre la realidad de lo que ha pasado en su vida y lo que ha pasado en su existencia.

El joven frente a este gesto de amor le dice lo que había pensado pero no le dice lo final sino lo importante.

Versículo 21 del capítulo 15 de Lucas,

El joven le dijo padre pequé contra el cielo y contra ti no merezco ser llamado hijo tuyo.

No habló más de aquello,

Tratame como uno de tus jornaleros,

Porque se reencontró con el amor del padre,

Un amor gratuito y descubrió a su padre como padre y entonces se sintió bienvenido a la casa y sintió el perdón de un padre que lo amaba y que le hizo fiesta.

Eso es el perdón de nuestras ofensas que Dios ha hecho.

Cuando no la merecíamos estaba muriendo por nosotros.

Antes de que nosotros volvamos él corre a nuestro encuentro,

Nos abraza y nos da un beso.

Lo importante es frente a esta realidad de pecado poder redescubrir justamente nuestra miseria de pecador y eso es lo que más cuesta y a veces le cuesta más a las personas más religiosas que a las otras.

Jesús tiene varias polémicas con respecto a esta cuestión sobre todo con algunos que pensaban que eran más.

Vámonos al evangelio de Lucas también pero al capítulo 18,

Los versículos 9 al 14.

Otra parábola que Jesús cuenta para hacernos tomar conciencia de que la realidad del pecado es mi realidad y cómo debo aprender a mirar mi corazón y no el del otro,

Como hizo el hermano mayor.

Como ese hermano mayor que señaló al hijo menor dijo ese es un desgraciado,

Tu hijo no es mi hermano,

Es tu hijo y hace fiesta.

No puede ser,

¿por qué va a hacer fiesta por ese?

Y así dice el evangelio de Lucas,

Versículo 9.

Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás dijo también esta parábola.

Dos hombres subieron al templo para orar.

Uno era fariseo y el otro publicano.

A ver para que entendamos.

Fariseo cumplía a rajatabla y ya vamos a ver cómo se describe todo lo que era la letra pero sobre todo la chiquitese,

La chiquitese de la letra trataba de cumplir hasta la I y la coma de lo que decía la ley.

Publicano era hombre público en el sentido de que tenía pecados que todos sabían,

Eran públicos.

Normalmente se habían mandado macanas grandes,

A veces eran los cobradores de impuestos para el imperio romano,

Pero eran pecadores grandes,

Públicamente conocidos.

Como para que hagamos una distinción y aquí dice que van dos al templo para orar.

Uno era fariseo y el otro publicano.

Versículo 11.

El fariseo de pie oraba así.

Dios mío,

Te doy gracias porque no soy como los demás hombres que son ladrones,

Injustos y adúlteros,

Ni tampoco como ese publicano.

Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas.

Se estaba haciendo marketing,

No se estaba revendiendo.

Perdón,

Esto es mío,

No dice Jesús,

Pero la imagen que uno le da.

Entonces sigue el versículo 13.

En cambio,

El publicano,

Manteniéndose a distancia,

No se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo,

Sino que se golpeaba el pecho diciendo Dios mío,

Ten piedad de mí que soy un pecador.

Les aseguro que este último volvió a su casa justificado,

Pero no el primero,

Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.

Cómo nos baja los humos el Señor Jesús.

Nos hace ubicar en nuestra realidad y en nuestra realidad concreta de creernos los mejores,

De creernos los superiores y a veces esa realidad está.

Por eso cuesta hablar de pecado,

Porque el pecado es mirar el propio corazón y mirar la propia vida y descubrir que no soy tan santo ni tan irreprochable y que por más buenas obras que tenga,

Que soy al lado de Dios,

Que soy al lado del amor de Dios.

Por eso la humildad es la primera actitud que uno debe tener y la humildad no es rebajarse,

Es reconocerse en lo que soy.

El humilde vive en verdad,

Dice Santa Teresa de Jesús y esa humildad me ayuda a descubrir y descubrir que hay maldad en mi corazón,

Que hay maldad en mi vida y no solamente ofensas que quedan ahí,

Sino pecado porque han dañado mi relación con el Dios vivo,

Con el Dios verdadero.

Es el tiempo para iluminar la vida de los otros con el candelabro del amor,

Por eso estamos en la hora de la pasión con el padre Fabián Castro.

Y ya casi que estamos terminando y me están quedando cualquier cantidad de cosas en el tintero.

Perdona nuestras ofensas,

Perdona nuestros pecados y si bien utilizamos la palabra ofensa porque nos ayuda a entender y comprender dentro de una mentalidad más moderna,

No debemos nunca perder de vista que la ofensa para el cristiano es el pecado y que el pecado tiene antes que nada y sobre todo una connotación religiosa,

Es decir,

De relación con el Dios vivo.

Es una ofensa en primer lugar al Dios vivo porque no he permanecido en su casa,

Porque he usado mal de mi libertad,

Porque desprecio al otro hermano,

Como la parábola del publicano,

El fariseo,

Gracias porque no soy como ese o el hijo mayor,

Ese hijo tuyo que hizo ese desastre,

No como yo que soy fiel.

Desprecio,

Desprecio justamente al hermano y qué necesidad que tenemos de,

Justamente,

Volver a redescubrir la humildad.

Miren,

La humildad es la virtud básica del hecho de ser cristiano.

Quien no es humilde no puede rezar,

Quien no es humilde no puede recibir la gracia que viene desde lo alto,

Las bendiciones que supone el Padre nuestro.

La humildad como primera actitud de reconocer lo que soy,

Ni más ni menos,

Ni creerme por encima,

Ni tampoco rebajarme hasta el punto de no reconocer también las obras buenas que tengo,

Los dones,

Los talentos y las cuestiones que el Señor me ha regalado.

La humildad,

La humildad de corazón que tiene que estar en lo profundo de esta oración.

Y a ver,

Hablamos de tres palabritas,

Ofensas,

Pecado y para hablar del pecado tratamos de descubrir que es alejarse de Dios,

Es algo que tenemos que reconocer presente en nuestra vida,

En nuestra existencia,

Pero también saber que Cristo lo ha reparado en nosotros.

No voy a poder desarrollar eso porque se me está terminando el tiempo y ya no puedo decir cómo Jesús,

Si bien lo dije más o menos,

Pero profundizar un poquito más cómo Jesús ha reparado este pecado.

Pero también me quedó algo,

¿no?

¿Qué era eso de la deuda?

Perdona nuestras deudas.

Y yo comencé diciendo que era una verdad muy profunda,

Muy central y muy rica en lo que es nuestra fe.

Y entonces,

Y bueno,

Quedará para el próximo.

Quien les habla,

El Padre Fabián Castro.

Gracias a la edición del Padre Hernán Arismendi hicimos esto que dimos en llamar La Hora de la Pasión.

La Hora de la Pasión llegó a su fin.

60 minutos iluminando lo que nos toca vivir con el prisma de la esperanza.

Hasta nuestro próximo encuentro que será a la misma hora y en Radio Corazón.

© 2026 Padre Fabian Castro. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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