
Capitulo 5 - La Fé Mueve Montañas - Metafísica 4 En 1
En este capitulo se narra la importancia de los decretos metafisicos desde la conviccion pues la verdad universal es contraria a la carencia, por lo que la enfermedad, porblemas, y situaciones de salud no son sino una oportunidad para aplicar los tratamientos de metafisica.
Transcripción
Metafísica 4 en 1 por Connie Méndez Capítulo 5 ¿La fe mueve montañas?
¿Por qué y cómo?
Todo el mundo conoce el dicho y lo repite a menudo.
Lo repite como un loro,
Pues no sabe en realidad lo que significa ni por qué ni cómo es eso de que la fe mueve montañas.
Pocos saben que el temor también mueve montañas.
El temor y la fe son una misma fuerza.
El temor es negativo y la fe es positiva.
El temor es fe en el mal.
En otras palabras,
La convicción de que va a ocurrir lo malo.
La fe es la convicción de que lo que va a ocurrir es bueno o que va a terminar bien.
El temor y la fe son las dos caras de una misma medalla.
Fíjate bien,
Tú jamás temes que te vaya a suceder algo bueno,
Ni tampoco dices,
Tengo fe en que te va a ocurrir lo malo.
La fe siempre se asocia a algo que deseamos y no creo que desees el más para ti.
A éste le temes,
¿no es así?
Todo lo que tú temes,
Lo atraes y te ocurre.
¿Ahora qué?
Cuando te ocurre,
Generalmente dices con aire triunfante,
¡Ah,
Ya lo sabía,
Lo presentía!
Y sales corriendo contarlo y repetirlo para lucir tus dotes de clarividente.
Y lo que en realidad ha sucedido es que lo pensaste con temor.
¿Lo presentiste?
¡Claro,
Lo presentiste!
Lo mismo que estás diciendo.
Tú ya sabes que todo lo que se piensa se está sintiendo al mismo tiempo.
Es lo que se manifiesta o se atrae.
Tú lo anticipaste y lo esperaste.
Anticipar y esperar es fe.
Ahora,
Fíjate que todo lo que tú esperas con fe viene a ti,
Te sucede.
Entonces,
Si sabes que esto es así,
¿qué te impide usar la fe para todo lo que tú deseas?
¿Amor?
¿Dinero?
¿Salud?
Es una ley natural,
Una ordenanza divina.
El Cristo lo enseñó con las siguientes palabras que tú conoces.
Todo lo que pidierais en oración,
Creyendo,
Lo recibiréis.
No lo he inventado yo.
Está en el capítulo 21,
Versículo 22 de San Mateo.
Y San Marcos lo expresa más claro aún.
Todo lo que pidierais orando,
Creed que lo recibiréis y os vendrá.
San Pablo lo dice en palabras que no tienen otra interpretación.
La fe es la certeza de lo que se espera,
La convicción de lo que se ve.
Más arriba dije que la fe es la convicción del bien,
¿te acuerdas?
Ahora,
Te diré que la convicción viene por el conocimiento.
Supongamos que tú vives en la provincia y que jamás has ido a la capital.
¿Quieres ir a la capital y tomas el tren,
El auto o el avión?
¿Sabes dónde queda la capital y cómo ir a ella?
Un día te diriges a la capital y utilizas la forma de conducción que mejor te convienga.
Pero por el camino no vas temiendo desviarte y terminar en la luna,
¿no?
Si fueras un indio salvaje,
Podrías estar temblando de pavor por desconocer totalmente lo que está pasando.
Pero siendo una persona civilizada,
Vas tranquila sabiendo que tal o cual hora llegarás a la capital.
¿Qué es lo que te da esta fe?
El conocimiento.
La ignorancia de los principios de la creación es lo que hace que el mundo tema el mal,
Que no sepa emplear la fe o que ni siquiera sepa lo que ella es.
La fe es convicción,
Seguridad,
Pero estas tienen que estar basadas en el conocimiento de algo.
Tú conoces que existe la capital y vas hacia ella,
Por eso sabes que no irás a parar a la luna.
Ahora sabes que cuando deseas algo,
Si temes no obtenerlo,
No lo obtendrás.
Si lo niegas antes de recibirlo,
Como en el ejemplo dado ya de la oración que dirige a Dios a la generalidad de los humanos,
Dios mío,
Concédeme gran cosa,
Aunque sé que no me lo darás porque vas a pensar que no me conviene,
Pues no lo obtendrás porque de antemano lo negaste.
Has confesado que no lo esperas.
Déjame darte la fórmula metafísica para obtener cualquier cosa que uno desee.
Es una fórmula para emplearla en todo.
Compruebala por ti mismo,
No me lo creas ciegamente.
Yo deseo tal cosa,
En armonía con todo el mundo y de acuerdo con la voluntad divina,
Bajo la gracia y de manera perfecta.
Gracias,
Padre,
Que ya me oíste.
Ahora,
No dudes por un solo instante,
Has empleado la fórmula mágica,
Has cumplido con toda la ley y no tardarás en ver tu deseo manifestado.
Ten paciencia,
Mientras más tranquilo esperes,
Más pronto verás el resultado.
La impaciencia,
La tensión y el ponerse a empujar mentalmente destruyen el tratamiento.
La fórmula es lo que en la metafísica se llama un tratamiento.
Para que conozcas lo que has hecho al repetir la fórmula,
Te voy a explicar el proceso detalladamente.
Al tú decir,
En armonía con todo el mundo,
Has eliminado todo peligro de que tu conveniencia perjudique a otro,
Como tampoco se te hace posible desear un mal a otro.
Al decir,
De acuerdo con la voluntad divina,
Si lo que tú deseas es menos que perfecto para ti,
Verás suceder algo mucho mejor de lo que te esperabas.
En este caso,
Significa que lo que tú estabas deseando no lo ibas a encontrar suficiente o no te iba a resultar tan bueno como tú lo pensabas.
La voluntad de Dios es perfecta.
Al tú decir,
Bajo la gracia y de manera perfecta,
Encierra un secreto maravilloso.
Pero déjame darte un ejemplo de lo que ocurre cuando no se sabe pedir bajo la gracia y perfección.
Una señora necesitaba urgentemente una suma de dinero y la pidió a sí misma para el día 15 del mes.
Tenía absoluta fe de que la recibiría,
Pero su egoísmo e indiferencia no la inspiró a pedirla con alguna consideración para nadie.
Al día siguiente un automóvil atropelló a su hija y el día 15 del mes recibió la suma exacta que ella había pedido.
Se la pagó la compañía de seguros por el accidente de su hija.
Ella trabajó contra la ley y contra ella misma.
Pedir bajo la gracia y de manera perfecta es trabajar con ley espiritual.
La ley de Dios que se manifiesta siempre en el plano espiritual.
Ahí en el plano espiritual todo es perfecto,
Sin obstáculos,
Sin inconvenientes,
Sin tropiezos,
Ni daños para alguno,
Sin luchas,
Sin esfuerzos.
Suavecito,
Suavecito,
Todo con gran amor y esa es vuestra verdad.
Es la verdad que al ser conocida nos hace libres.
Gracias Padre que ya me oíste.
Es la expresión más alta que podamos abrigar.
Jesús la enseñó y la aplicaba en todo.
Desde antes de partir el pan con que alimentó a cinco mil hasta para decir al transformar el vino en su sangre.
Dando gracias al Padre antes de ver la manifestación.
Como vas viendo todo lo que nos enseñó Jesús fue metafísico.
Todo lo que tú desees,
Todo lo que vayas necesitando lo puedes manifestar.
El Padre todo lo ha previsto ya,
Todo lo ha dado ya,
Pero hay que irlo pidiendo a medida que se sienta la necesidad.
Solo tienes que recordar que no puedes pedir mal para otro porque se te devuelve a ti.
Y todo lo que pidas para ti debes pedirlo también para toda la humanidad ya que todos somos hijos del mismo Padre.
Por ejemplo,
Pide grande.
El Padre es muy rico y no le gusta la mezquindad.
No digas,
Ay papá Dios dame una casita,
Solo te pido una casita aunque sea chiquitita.
Cuando la realidad es que tú necesitas una casa muy grande porque tu familia es numerosa.
No recibirás sino lo que pides.
Pide así,
Padre dame a mí y a toda la humanidad todas las maravillas de tu reino.
Ahora,
Dedícate a hacer tu lista.
Para ir fortificando la fe,
Haz una lista de cosas que deseas o que necesitas.
Enumera los objetos o las cosas.
Al lado de esa lista,
Haz otra enumerando cosas que deseas ver desaparecer o bien en ti mismo o en lo exterior.
En el mismo papel,
Escribe la fórmula que ya te di anteriormente.
Ahora,
Lee tu papel todas las noches.
No debes sentir la menor duda.
Da las gracias de nuevo cuantas veces pienses en lo que has escrito.
A medida que veas que se te van realizando las cosas enumeradas,
Ve tachándolas.
Y al final,
Cuando las veas realizadas todas,
No vayas a ser tan amalagradecido de pensar,
Tal vez se me iban a dar de todas maneras,
Porque eso va a ser mentira.
Se te dieron porque las pediste correctamente.
Lo exterior se acomodó para dejarlas pasar.
Como ya estás habituado a sentir temor por una variedad de razones,
Cada vez que te encuentres atacado por un temor,
Repite la fórmula siguiente que te irá borrando el reflejo que tienes grabado en el subconsciente.
Yo no tengo miedo,
No quiero el temor.
Dios es amor,
Y en toda la creación no hay nada a que temer.
Yo tengo fe,
Quiero sentir fe.
Un gran maestro decía,
Lo único que se debe temer es al temor.
La fórmula la debes repetir aun cuando estés temblando de terror.
En ese momento,
Con mayor razón,
Solamente el deseo de no temer y el deseo de tener fe bastan para cancelar todos los efectos del temor y para situarnos en el polo positivo de la fe.
Supongo que tú ya conoces el principio psicológico según el cual cuando se borra una costumbre hay que sustituirla por otra.
Cada vez que se niega o se rechaza una idea cristalizada en el subconsciente,
Se borra esta un poquito.
El pequeño vacío que por ello se hace hay que llenarlo inmediatamente con una idea contraria.
Si no,
El vacío atraerá ideas de la misma clase que siempre están suspendidas en la atmósfera,
Pensadas por otros.
Poco a poco irás viendo que tus temores desaparecen si es que tienes la voluntad de ser constante,
Repitiendo la fórmula en todas las circunstancias que se te vayan presentando.
Poco a poco irás viendo que únicamente te sucederán las cosas como tú las deseas.
Por sus frutos los conoceréis,
Dijo Jesús.
Este gran instrumento,
El poder del decreto,
Se presenta en nuestra atención en aquella extraordinaria historia de la creación que encontramos en los dos primeros capítulos del Génesis en la Biblia.
Yo sugiero que tomes tiempo para leer ese maravilloso relato.
Mientras lees,
Te darás cuenta de que el hombre,
Esto quiere decir tú y yo,
No fue creado para ser la pieza de juego de las circunstancias,
La víctima de las condiciones,
O un títere movido de un lado a otro por poderes fuera de su dominio.
En lugar de eso,
Encontramos que el hombre ocupa el pináculo de la creación que lejos de ser lo más insignificante del universo,
Es,
Por la misma naturaleza de los poderes que le ha dado su creador,
La suprema autoridad designada por Dios para regir en la tierra y toda cosa creada.
El hombre está dotado de los poderes mismos del creador porque es hecho su imagen y semejanza.
El hombre es el instrumento por medio del cual la sabiduría,
El amor,
La vida y el poder del creador espíritu se expresa en plenitud.
Dios situa al hombre en un universo respondedor y obediente,
Incluyendo su cuerpo,
Sus asuntos,
Su ambiente,
Que no tiene otra alternativa que llevar a efecto los edictos o decretos de la suprema autoridad.
El poder de decretar es absoluto en el hombre,
El dominio que Dios le dio irrevocable,
Y aunque la naturaleza básica del universo es buena en la evaluación del creador,
Puede aparecer ante el hombre solamente como el decrete que aparezca.
Vemos que mientras el hombre fue obediente a su creador,
Mantuvo su poder de pensar y hacer decretos a tono con el espíritu del bien,
Que es la estructura de la creación.
Vivió en un universo de bien,
En el jardín del Edén,
Pero cuando el hombre cayó al comer del árbol del conocimiento del bien y el mal,
Y eligió basar su pensamiento y usar sus poderes en el bien y el mal,
Lo que como agente libre no podía hacer,
Inmediatamente encontró sudor y cardos mezclados con su pan de cada día.
Desde la caída,
El hombre se ha atareado,
Declarando su mundo bueno o malo,
Y sus experiencias han sido de acuerdo a sus decretos.
Esto demuestra evidentemente cómo responde el universo,
Y cuán completos y de largo alcance son el dominio y la autoridad del hombre.
Conoce a tu maestro
4.9 (18)
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