
La Partida De Ajedrez - Cuento Zen
Un pequeño cuento Zen sobre un joven que quería alcanzar la iluminación rápidamente...
Transcripción
Hace muchos años,
En Japón,
Un joven,
Preso de la amargura,
Acudió a un monasterio y le dijo a un anciano maestro,
Me gustaría alcanzar la iluminación,
Pero no puedo soportar tantos años de retiro y meditación.
¿Existe un camino rápido para alguien como yo?
El anciano le preguntó,
¿te has concentrado a fondo en algo durante tu vida?
Solo en el ajedrez,
Mi familia es rica y nunca he tenido que trabajar,
Respondió el joven.
El maestro llamó entonces a otro monje,
Trajeron un tablero de ajedrez y una espada afilada que brillaba el sol.
Ahora vas a jugar una partida muy especial de ajedrez,
Dijo el maestro,
Si pierdes te cortaré la cabeza con esta espada y si ganas se la cortaré a tu adversario.
Empezó la partida,
El joven sentía como las gotas de sudor recorrían su espalda,
Estaba jugando la partida de su vida.
El tablero se convirtió en el mundo entero,
Se identificó con él y formó parte de él.
Empezó perdiendo,
Pero su adversario cometió un pequeño desliz,
El joven aprovechó la ocasión para lanzar un fuerte ataque que cambió su suerte.
Entonces miró de reojo a su adversario,
Vio su rostro inteligente y sincero,
Marcado por años de esfuerzo.
Recordó su propia vida,
Ociosa y banal.
De repente se sintió tocado por la compasión,
Así que cometió un error,
Conscientemente,
Y luego otro.
Iba a perder.
Al ver lo que estaba pasando,
El anciano maestro arrojó el tablero y las piezas al suelo.
No hay vencedor ni vencido,
Dijo,
No caerá ninguna cabeza.
El anciano maestro se volvió hacia el joven y añadió,
Dos cosas son necesarias,
La concentración y la compasión.
Hoy has practicado las dos.
Conoce a tu maestro
4.6 (235)
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