
Vivir el Ser
Se reflexiona sobre la práctica de permanecer en la observación del autor de cada acto antes de hacer con la idea de reconocer la realidad de nuestro ser interior para que permanezcamos en reconocernos al margen de todo lo efímero y logremos recuperar la identidad Ser.
Transcripción
Hola,
¿qué tal?
¿Qué tal esas prácticas de vivir desde dentro,
Desde la realidad interior?
Realmente difícil,
¿verdad?
Después de tantos años de vivir desde la idea mental,
Desde esa idea de yo humano que tiene que lidiar con las circunstancias,
Llegar a un equilibrio entre nuestra realidad interior,
Nuestro sentir interior con lo que conseguimos en la vida.
Tantas veces chocamos con lo que va ocurriendo,
Tanto desencuentro.
Así que vamos a seguir reflexionando sobre ello.
Y esa práctica de anticipación,
Anticipación a todo lo que hacemos,
Realmente va a ser casi nuestra única opción.
Siempre hay un espacio de tiempo,
Un lapso en el que tomamos la decisión de hacer algo y el propio acto de hacerlo.
Es en ese lapso donde podemos auto observarnos y ver si ese movimiento,
Esa acción,
Esa palabra está surgiendo desde nuestra idea de yo,
Desde nuestra forma habitual de pensar,
De vivir,
O si está surgiendo desde ese interior.
Generalmente siempre es desde la idea de yo.
La única manera de poder analizar esto es si partimos desde esa conexión interior.
Es cuando podemos tener esa diferenciación entre una cosa y la otra.
Por eso es tan necesario volver al interior,
Realizar esa nueva conexión con lo que uno mismo es,
Para volver a partir desde ese lugar y poder analizar y tener la seguridad de que el acto se origina desde ese interior.
En el día a día es muy difícil porque estamos funcionando desde el pensamiento de lo que tenemos que hacer,
Desde esa idea de soy un ser humano con una identidad concreta.
Así que la práctica ha de iniciarse siempre,
O al menos durante un tiempo,
Desde ese interior,
Desde esa meditación.
Y no hay otra manera que entrar dentro,
Dejarse sentir,
Reconocer cada vez que somos una realidad interior exclusivamente,
No parcialmente.
Podremos comenzar cuando veamos que toda nuestra realidad es ese interior.
Que sentirnos un ser humano,
Una idea de yo,
No es real,
No nos identifica.
Todo yo termina,
Es efímero.
Finalmente fallecerá nuestra idea de yo.
Por lo tanto,
Podemos contemplar nuestra propia muerte como una manera muy adecuada de darnos cuenta de que nos hemos separado por completo de la posibilidad de actuar como un ser humano.
Ese es el estado necesario para encontrarse a uno mismo,
Para reconocer la realidad interior.
Nuevamente,
Para iniciar esa práctica de respirar conscientemente siendo una realidad interior y para una realidad interior.
Una vez hemos establecido esa sensación de confort,
De ser uno mismo,
De estar siendo autosostenidos,
Es cuando podemos reflexionar nuevamente y anticiparnos a la próxima inhalación,
Al próximo movimiento,
Al próximo mostrarnos a lo humano,
A lo físico a través de nuestra presencia física,
Sin que ese hecho nos separe de la sensación de ser en el interior.
Cualquier interés,
Cualquier opinión,
Cualquier deseo de nuestra idea de yo,
No estará en absoluta activada.
Podremos mantenernos en ese ser uno mismo.
Daremos pequeños pasitos,
Disfrutaremos de la experiencia,
De mostrarnos desde nuestra realidad interior en esos pequeños actos,
En esos movimientos leves.
En esa mirada suave,
Ese reconocernos en nuestro cuerpo,
Sabiendo que no somos el cuerpo.
Y si no somos el cuerpo,
Tampoco somos la idea de yo que se construyó a través de la interacción de un cuerpo con otro cuerpo,
Con otro cuerpo.
Dejándonos sentir desde adentro,
Iremos disolviendo todas esas identificaciones temporales,
Efímeras,
Y podremos avanzar cada vez más en ese ser reales,
En ese dejarnos ser desde el interior,
Cada vez en mayores ámbitos de la vida.
Esa anticipación a cualquier acto,
A cualquier pensamiento,
A cualquier palabra,
Se establecerá ya como una constante.
Antes soy que hago,
Antes soy que me muestro,
Antes soy que interactúo.
De esa manera seguiremos siendo en el acto,
En la interacción,
Sin recabar en ningún momento en la idea de yo,
Sino que estaremos en la idea de ser,
De dejarnos ser en cada instante,
Incondicionalmente.
Esa transición entre el reconocernos interiormente y nuestros actos ha de ser cada vez más permanente,
Más estable.
Hagamos lo que hagamos,
Seguiremos manteniendo y sosteniendo nuestro reconocimiento interior en nuestra propia realidad interior,
Al margen de cualquier acto.
Ese dejarse ser será inmenso,
Será cada vez más extenso y abarcará cualquier acto que hagamos,
Cualquier manifestación,
Cualquier definición física,
De manera ilimitada e incondicional.
Ya ni siquiera seremos nuestro cuerpo,
Ni siquiera seremos nuestro cuerpo dentro de una sala,
Ni nuestro cuerpo dentro de un país,
Ni nuestro cuerpo dentro de la tierra.
Seremos el cuerpo,
La sala,
El país,
La tierra,
Porque nuestro ser-ser ya no se limita a ninguna definición física,
Sino que flota por encima de todo.
Nuestro ser interior flota y se expande hasta que deja de existir el espacio y el tiempo.
Ya no existe distancia,
Por lo tanto no hay separación.
Ya no tiene que llegar un segundo después,
Porque ya no hay tiempo.
Solo queda dejarse ser,
Reconocer ese ser que está en nuestro interior.
Conoce a tu maestro
More from José Manuel Sáez Sánchez
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
