
Cuento Corto: el Águila
by El Carmel
Este cuento corto habla sobre nustra capaciad de cambiar esos patrones que muchos de nosotros hemos practicado durane tanto tiempo. Alejarnos de lo que conocemos da miedo, pero lo que nos podemos encontrar al otro lado es siempre mucho más agradable.
Transcripción
Había una vez un granjero que mientras caminaba por el bosque encontró un polluelo de águila herido.
Se lo llevó a su casa,
Lo curó y lo puso en su corral.
El ave aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como éstos.
Un día,
Una turista que pasaba por allí le preguntó al granjero ¿Por qué este águila,
El rey de todas las aves y pájaros,
Permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó El naturista dijo Sin embargo,
Tiene corazón de águila y con toda seguridad se le puede enseñar a volar.
¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
El granjero le respondió El naturista dijo Por eso no vuela.
¿Y si le enseñáramos a volar como todas las águilas?
Vale,
Probemos,
Dijo el granjero.
Animado,
El naturista al día siguiente sacó al aguilucho del corral,
Lo cogió suavemente en sus brazos y lo llevó hasta una loma cercana.
Le dijo Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho.
Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo,
Se fue dando saltos para reunirse con ellos.
Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse,
Al día siguiente,
El naturista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo Eres un águila,
Abre las alas y vuela,
Puedes hacerlo.
El aguilucho tuvo miedo de nuevo,
De sí mismo y de todo lo que le rodeaba.
Nunca lo había contemplado desde aquella altura.
Temblando,
Miró al naturista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano al día siguiente,
El naturista llevó al aguilucho a una elevada montaña.
Una vez allí le animó diciendo Eres un águila,
Abre las alas y vuela.
El aguilucho miró fijamente a los ojos del naturista.
Este impresionado por aquella mirada,
Le dijo en voz baja y suavemente No me sorprende que tengas miedo,
Es normal que lo tengas,
Pero ya verás cómo vale la pena intentarlo.
Podrás recorrer distancias enormes,
Jugar con el viento y conocer otros corazones de águila.
Además,
Estos días pasados,
Cuando saltabas,
Pudiste comprobar lo fuertes que son tus alas.
El aguilucho miró alrededor,
Abajo hacia el corral,
Arriba hacia el cielo.
Entonces el naturista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente.
El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante,
Voló alejándose del cielo.
Se había dado cuenta,
Por fin,
De sus posibilidades.
Conoce a tu maestro
4.6 (221)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
