
Cuento Zen - El Arquero Y El Monje Zen
Tras ganar varios torneos, un joven arquero desafía a un viejo maestro zen y clava dos flechas seguidas en el centro de la diana. El maestro no responde con otra flecha: lo lleva a la montaña, camina hasta la mitad de un tronco frágil tendido sobre un abismo y dispara desde allí. El joven no se atreve ni a pisarlo. Tienes mucha habilidad con el arco, le dice el anciano, pero poca con la mente. Después del cuento llega una reflexión sobre lo fácil que es ser amable y honesto cuando todo va bien, y lo que cuesta cuando el miedo o el dolor nos encierran en nosotros mismos. Para los días difíciles, cuando te notas a la defensiva. Cuento de tradición zen. Voz: Juan José Palanca.
Transcripción
El arquero y el monje zen.
Después de ganar varias competencias de tiro al blanco,
El joven y presumido campeón Desafió a un maestro del zen famoso por su habilidad como arquero.
El joven demostró una habilidad técnica muy buena cuando impactó el centro del blanco.
En su primer intento.
Su segundo tiro era igual de perfecto y dijo al anciano,
Allí lo tiene,
Vea si puede igualar eso.
Imperturbado,
El maestro no sacó su arco.
Le hizo un gesto para que lo acompañara a la montaña.
Curioso sobre las intenciones del viejo.
El campeón lo siguió hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un débil e inestable tronco.
El viejo maestro caminó tranquilamente hasta el centro del frágil y peligroso puente.
Escogió un árbol lejano como blanco,
Sacó su arco y disparó un tiro limpio y directo.
Ahora es tu turno",
Le dijo mientras regresaba distinguidamente hasta suelo seguro.
El joven miró con terror el abismo sin fondo y no pudo forzarse a caminar sobre el tronco,
Ni menos disparar al blanco.
Usted tiene mucha habilidad con su arco",
Dijo el maestro,
Notando el aprieto de su desafiante.
Pero tiene poca habilidad con la mente que le deja aflojar el tiro.
¡Qué fácil es hacer el bien cuando nos encontramos bien!
Nos es fácil ser amables,
Nos es fácil ser honestos,
Cariñosos,
Agradables.
De hecho,
Todo eso nos sale de manera natural cuando nos encontramos bien.
Pero cuando tenemos un problema Cuando sufrimos por él,
Nos retraemos.
El ego nos dice que nos protejamos,
Que nos aislemos en nosotros mismos.
Que no te molesten.
No le des limosna que tú estás mal.
No te fíes de esa persona que te hará daño.
Ataca a tu primero para evitar ser atacado.
Vamos,
Todo ese tipo de comportamientos que todos sabemos que hacemos de vez en cuando.
Pues es ahí,
En los puntos difíciles de nuestra vida donde debemos ser valientes,
Dejar el dolor apartado para no dañar al compañero.
Y a nosotros mismos y comportarnos como hermanos con todas las personas,
Todos los animales y todas las plantas.
Gracias.
Conoce a tu maestro
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