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Cap 19 - El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte

by Ciencia del Saber

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Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 19: Ayudar después de la muerte Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.

Transcripción

Audiolibro.

El libro tibetano de la vida y de la muerte.

Sohyal Rinpoche.

Capítulo 19.

Ayudar después de la muerte.

Narrador Juan José Apalanca.

Ciencia del saber.

En el mundo moderno,

Una de las más profundas fuentes de angustia para quienes lloran la muerte de un ser querido,

Suele ser con gran frecuencia la convicción de que ya no pueden hacer nada para ayudarlo.

Convicción que solo agrava y oscurece la soledad de su aflicción.

Pero eso no es cierto.

Hay muchas muchísimas maneras en que podemos ayudar a los muertos,

Y al mismo tiempo ayudarnos a nosotros mismos,

A sobrevivir a su ausencia.

Una de las características únicas del budismo,

Así como una de las maneras en que más profundamente se demuestra la compasión y la habilidad omnisciente de los budas,

Es la abundancia de prácticas especiales que pone a nuestra disposición para ayudar a una persona que ha muerto y para consolar también a sus parientes y amigos afligidos.

La visión de la vida y la muerte que nos presenta el budismo tibetano es una visión que lo abarca todo y nos demuestra claramente que hay maneras de ayudar a la gente en todas las situaciones imaginables,

Puesto que no existen barreras entre lo que llamamos vida y lo que llamamos muerte.

El poder y el calor radiantes del corazón compasivo pueden extender su ayuda a todos los estados y todos los reinos.

¿Cuándo podemos ayudar?

El bardo del devenir,

Como ya se ha descrito,

Puede parecernos un periodo muy perturbado y perturbador.

Sin embargo,

Hay en él gran esperanza.

Las características del cuerpo mental durante el bardo del devenir,

Que tan vulnerable lo hacen,

Su claridad,

Movilidad,

Sensibilidad y clarividencia,

También lo hacen especialmente receptivo a la ayuda de los vivos.

El mismo hecho de que no tenga forma ni base física hace muy fácil guiarlo.

El libro tibetano de los muertos compara el cuerpo mental con un caballo,

Que puede controlarse fácilmente mediante una brida o con un enorme tronco de árbol,

Que puede ser casi imposible de mover en tierra firme,

Pero que una vez que se hace flotar en el agua,

Puede dirigirse sin esfuerzo hacia donde uno quiera.

El periodo más poderoso para hacer prácticas espirituales para alguien que acaba de morir es durante los 49 días del bardo del devenir y sobre todo en los 21 primeros días.

Durante estas tres semanas,

El muerto mantiene un lazo más fuerte con esta vida,

Lo cual lo hace más accesible a nuestra ayuda.

Por este motivo,

Durante este periodo la práctica espiritual tiene una posibilidad mucho mayor de influir en su futuro y de influir en sus oportunidades de liberación,

O al menos de alcanzar un renacimiento mejor.

Deberíamos utilizar todos los medios a nuestro alcance para ayudarle,

Porque una vez que empieza a determinarse gradualmente la forma física de su próxima existencia,

Y eso se dice que sucede entre los 21 y los 49 días después de la muerte,

La posibilidad de que se produzca un cambio real es muchísimo más limitada.

La ayuda a los muertos en pero no se reduce a los 49 días siguientes a la muerte.

Nunca es demasiado tarde para ayudar a alguien que ha muerto,

Por mucho tiempo que haya pasado desde entonces.

Aunque la persona a la que se desea ayudar lleve 100 años muerta,

Nuestra práctica no dejará de beneficiarla.

Dudjom Rinpoche solía decir que,

Aun en el caso de que alguien haya alcanzado la iluminación y se haya convertido en un Buda,

Todavía sigue necesitando toda la asistencia que pueden prestarle en su tarea de ayudar a los demás.

¿Cómo podemos ayudar?

La mejor manera de ayudar a una persona muerta,

Y la más fácil,

Consiste en hacer la práctica de Powa esencial que he descrito en el capítulo 13,

Ayuda espiritual para los moribundos,

En cuanto tenemos noticia de que alguien ha fallecido.

En tíbet decimos que,

Así como la naturaleza del fuego es quemar y la del agua apagar la sed,

La naturaleza de los Budas es hacer acto de presencia en cuanto alguien los invoca.

Tan infinito es su deseo compasivo de ayudar a todos los seres conscientes.

No imagine ni por un momento que,

Si invoca usted la verdad para ayudar a un amigo muerto,

Su acto será menos eficaz que si es una persona consagrada quien reza por él.

Puesto que está usted próximo al difunto,

La intensidad de su amor y la profundidad de su conexión darán a su invocación un poder adicional.

Los maestros nos aseguran,

Llamadlos y los Budas responderán.

Khandrotserin Chodron,

La esposa espiritual de Jamyang Khyentse,

Suele decir que si uno tiene realmente buen corazón,

Su intención es realmente buena y reza por alguien.

Esa oración será muy eficaz.

Así pues,

Si muere una persona muy querida y reza usted por ella con verdadero amor y sinceridad,

Puede tener la confianza de que su oración será excepcionalmente poderosa.

El mejor momento para hacer la práctica de Powa y el más eficaz es antes de que nadie toque o mueva el cuerpo en absoluto.

Si ello no es posible,

Intenta hacer Powa en el lugar donde falleció la persona o al menos hágase una viva representación mental de ese lugar.

Existe una poderosa conexión entre la persona que ha muerto,

El lugar de la muerte y también el momento de la muerte,

Sobre todo si ésta sobrevino de una manera traumática.

En el bardo del devenir,

Como ya he dicho,

La conciencia del difunto vuelve a pasar por la experiencia de la muerte cada semana,

Exactamente el mismo día.

Por consiguiente,

Hay que realizar la Powa o cualquier otra práctica espiritual que se haya elegido en cualquiera de los 49 días siguientes a la muerte,

Pero especialmente el mismo día de la semana en que se produjo la muerte.

Cada vez que piense en su pariente o amigo muerto,

Cada vez que oiga mencionar su nombre,

Envíele su amor a esa persona y a continuación concéntrese en hacer la Powa con tanta frecuencia y durante tanto tiempo como desee.

Otra cosa que se puede hacer cuando viene a la memoria una persona que ha muerto es recitar de inmediato un mantra como OM MANI PADME HUM,

Que los tibetanos pronuncian OM MANI PEME HUNG,

El mantra del Buda de la compasión que purifica todas las emociones negativas que son la causa del renacimiento,

O bien OM AMI DEWA RI,

El mantra del Buda Amitabha,

El Buda de la luz ilimitada.

A continuación puede seguir con la práctica de Powa,

Pero tanto si hace estas prácticas para ayudar a la persona querida que ha muerto,

Como si no las hace,

No olvide nunca que en el bardo la conciencia posee una aguda clarividencia,

El mero hecho de dirigirle buenos pensamientos resultará muy beneficioso.

Cuando rece por alguien muy próximo a usted puede también,

Si lo desea,

Extender el abrazo de su compasión de modo que sus oraciones incluyan a otras personas muertas,

Las víctimas de atrocidades,

Desastres y hambrunas,

O aquellas que murieron y están muriendo ahora mismo en campos de concentración,

Como los de China y Tíbet.

Incluso puede rezar por personas que murieron hace muchos años,

Por ejemplo sus abuelos y otros familiares son las víctimas de las guerras.

Imagínese que sus oraciones se dirigen especialmente a quienes perdieron la vida en circunstancias de extrema angustia,

Pasión o ira.

Quienes han sufrido una muerte repentina o violenta tienen una necesidad particularmente urgente de ayuda.

Es muy fácil que las víctimas de asesinato,

Suicidio,

Accidente o guerra se vean atrapadas por su sufrimiento,

Angustia y miedo,

E incluso pueden quedar aprisionadas en la propia experiencia de la muerte,

Incapaces de seguir adelante y culminar el proceso de renacimiento.

Cuando practique Powa para ellas,

Hágalo con más intensidad y fervor que nunca.

Imagínese enormes rayos de luz que emanan de los budas o seres divinos,

Derramando toda su compasión y bendiciones.

Imagínese que esta luz desciende a raudales sobre la persona muerta,

Purificándola totalmente,

Liberándola de la confusión y el dolor de la muerte y otorgándole una paz profunda y duradera.

Imagínese luego con todo su corazón y su mente que el muerto se disuelve en luz y que su conciencia ya curada y libre de todo sufrimiento se remonta para fusionarse indisolublemente y para siempre con la mente de sabiduría de los budas.

Unos occidentales que hace poco visitaron Tíbet me relataron el siguiente incidente del que fueron testigos presenciales.

Un día un tibetano que caminaba por el borde de la carretera fue atropellado y muerto al instante por un camión chino.

Un monje que pasaba casualmente se acercó de inmediato a la víctima que yacía en el suelo y se sentó a su lado.

Las personas que me lo contaron vieron que el monje se inclinaba sobre el cuerpo y le recitaba una práctica al oído.

De pronto ante su gran asombro el muerto revivió.

Entonces el monje realizó una práctica que reconocieron como la transferencia de la conciencia y volvió a guiarlo serenamente hacia la muerte.

¿Qué había ocurrido?

Está claro que el monje se dio cuenta de que la violenta conmoción de la muerte había dejado a la víctima terriblemente perturbada y por eso actuó con toda rapidez.

Primero para liberar la mente del muerto de su zozobra y después mediante la powa para transferirla a un reino de Buda o a un buen renacimiento.

A los occidentales que lo contemplaban el monje les pareció una persona corriente pero esta notable historia demuestra que en realidad era un practicante de considerable poder.

La ayuda que podemos prestar a los muertos no se limita a las prácticas de meditación y las oraciones.

También podemos hacer actos de caridad en su nombre para ayudar a los enfermos y necesitados.

Podemos dar sus posesiones a los pobres.

Podemos contribuir en su nombre a instituciones humanitarias o espirituales como hospitales,

Proyectos de ayuda,

Hospicios o monasterios.

También podemos patrocinar retiros dirigidos por buenos practicantes espirituales o reuniones de oración presididas por grandes maestros en lugares sagrados como Bodhgaya.

Podemos ofrecerle lamparillas al muerto o patrocinar obras de arte relacionadas con la práctica espiritual.

Otro método para ayudar a los difuntos,

Especialmente practicado en Tíbet y el Himalaya,

Consiste en salvar la vida de animales que van a ser sacrificados y devolverles la libertad.

Es importante dedicar todo el mérito y bienestar que se deriven de estos actos de bondad y generosidad al beneficio del difunto,

Así como al de todos los que han muerto,

De manera que todos puedan obtener un renacimiento mejor y encontrar circunstancias favorables en su próxima vida.

La clarividencia del muerto.

Recuerde que la conciencia clarividente de la persona que se halla en el bardo del devenir es siete veces más clara que en vida.

Esto puede ocasionarles un gran sufrimiento o un gran beneficio.

Por consiguiente,

Es esencial que,

Tras la muerte de una persona amada,

Se mantenga usted lo más atento posible en todo su comportamiento a fin de no angustiarla ni perjudicarla.

Cuando el muerto retorna a quienes quedaron atrás o a quienes se ha invitado a practicar en su beneficio,

En su nuevo estado de ser tiene la capacidad no sólo de ver lo que ocurre,

Sino también de leer directamente las mentes.

Si sus familiares no hacen otra cosa que intrigar y discutir por el reparto de sus posesiones,

Si sólo hablan y piensan con apego y aversión,

Sin verdadero amor hacia su persona,

Eso puede causarle una intensa ira y dolor o decepción,

Emociones turbulentas que la arrastrarán a un renacimiento desdichado.

Imagínese,

Por ejemplo,

Que un difunto viera a los practicantes espirituales que supuestamente están practicando para él y descubriera que no siente ningún interés sincero por su bienestar,

Que tienen la mente ocupada en distracciones triviales.

Eso podría hacerle perder toda la fe que tenía,

Poca o mucha.

Imagínese del mismo modo que el muerto tuviera que contemplar a sus seres queridos angustiados y abrumados por la aflicción.

Eso podría asumirle también a él en un profundo pesar.

Y si descubriera,

Por ejemplo,

Que sus parientes sólo fingían amarle a causa de su dinero,

Podría quedar tan dolorosamente decepcionado que regresará como fantasma para acosar al heredero de su riqueza.

Como puede ver,

Nuestra forma de obrar y de pensar y nuestra actitud tras la muerte de una persona pueden tener una importancia crucial y ejercer sobre su futuro un impacto mucho mayor del que podríamos llegar a concebir.

Ahora comprenderá por qué es absolutamente esencial para la paz mental del difunto que quienes lo sobrevivan sean armoniosos.

Por eso en Tíbet,

Cuando se reunían los parientes y amigos del muerto,

Se les alentaba a practicar juntos y a repetir tantas veces como fuera posible un mantra como OM MANI PADME HUM.

Esto es algo que todos los tibetanos podían hacer y sabían que indudablemente serviría de ayuda al difunto y que los inspiraba a participar en un acto de ferviente oración en común.

La clarividencia del muerto en el bardo del devenir es también lo que hace tan excepcionalmente beneficiosa la práctica realizada en su nombre por un maestro o un practicante espiritual experto.

Lo que hace el maestro es reposar en el estado primordial de Rigpa,

La naturaleza de la mente,

E invocar el cuerpo mental de la persona muerta que vaga por el bardo del devenir.

Cuando el cuerpo mental llega a la presencia del maestro,

Éste,

Por el poder de la meditación,

Puede señalarle la naturaleza esencial de Rigpa.

Entonces el ser del bardo,

Por el poder de su clarividencia,

Puede ver directamente la mente de sabiduría del maestro y de ese modo ser introducido en ese mismo instante en la naturaleza de la mente y alcanzar la liberación.

Por el mismo motivo,

Cualquier práctica que un practicante ordinario pueda hacer también por un amigo íntimo que ha muerto,

Resulta de una enorme ayuda.

Podría usted hacer,

Por ejemplo,

La práctica de las cien deidades pacíficas y airadas,

Relacionada con el libro tibetano de los muertos,

O bien podría limitarse a reposar en un estado estable de compasión.

Si entonces invoca a usted a la persona muerta y la invita al núcleo y corazón de su práctica,

El beneficio puede ser inmenso.

Cuando muere un budista practicante,

Informamos a su maestro,

A todos sus guías espirituales y a sus amigos espirituales,

Para que puedan empezar a practicar para él de inmediato.

Por lo general,

Suelo reunir los hombres de las personas que han muerto y se los envío a grandes maestros que conozco en India y en los Himalaya.

Cada pocas semanas estos los incluyen en una práctica de purificación y una vez al año en una práctica de grupo intensiva de diez días de duración que se realiza en los monasterios.

Las prácticas para los muertos en el budismo tibetano.

El libro tibetano de los muertos.

En Tíbet,

Después de practicar la poa para el difunto,

Se lee repetidamente el libro tibetano de los muertos y se hacen las prácticas relacionadas con éste.

En el Tíbet oriental teníamos la tradición de leer el libro tibetano de los muertos durante los 49 días siguientes a la muerte.

Por medio de esta lectura se indica a los muertos en qué etapa del proceso de la muerte se encuentran y se les aporta la inspiración y la orientación que necesitan.

Los occidentales suelen preguntarme ¿cómo es posible que un muerto oiga el libro tibetano de los muertos?

La sencilla respuesta es que la conciencia del muerto,

Invocada por el poder de la oración,

Es capaz de leer nuestra mente y puede percibir exactamente lo que pensamos o meditamos.

Por eso no hay ningún impedimento para que el muerto comprenda el libro tibetano de los muertos o las prácticas hechas en su beneficio,

Aunque se reciten en tibetano.

Para el muerto el idioma no representa ningún obstáculo,

Puesto que su mente es capaz de comprender plena y directamente el sentido esencial del texto.

Precisamente por eso es aún más importante que el practicante esté tan concentrado y atento como le sea posible mientras realiza la práctica y no se limite a hacerla de un modo rutinario.

Asimismo,

Como el muerto está pasando realmente por esas experiencias,

Es posible que su capacidad de comprender la verdad del libro tibetano de los muertos sea mucho mayor que la nuestra.

A veces me preguntan ¿pero qué ocurre si la conciencia se ha asumido ya en un estado de olvido en el momento de la muerte?

Puesto que ignoramos durante cuánto tiempo va a permanecer el muerto en ese estado de inconsciencia y en qué momento entrará en el bardo del devenir,

Se lee y se practica repetidamente el libro tibetano de los muertos para cubrir todas las posibilidades.

Pero ¿y las personas que no están familiarizadas con las enseñanzas ni con el libro tibetano de los muertos?

¿Debemos leérselos igualmente?

El Dalai Lama nos ha dado esta clara orientación.

Tanto si se cree en la religión como si no,

Es muy importante tener una mente serena en el momento de la muerte.

Desde un punto de vista budista,

Tanto si la persona que mucre cree en la reencarnación como si no,

La reencarnación existe y por ese motivo es muy importante que en el momento de la muerte la mente esté serena,

Aunque sea neutral.

Si se trata de una persona no creyente,

La lectura del libro tibetano de los muertos podría crear la agitación en la mente,

Podría suscitar la aversión y por lo tanto perjudicarla en lugar de ayudarle.

En el caso de una persona que esté abierta al mismo,

En cambio,

Los mantras y los nombres de los budas quizá podrían generar alguna clase de conexión,

De modo que podría servir de ayuda.

Es importante sobre todo tener en cuenta la actitud del moribundo.

NEDREN Y CHANG CHOK La lectura del libro tibetano de los muertos va de la mano con las prácticas nedren,

El ritual para guiar a los muertos,

Y de chang chok,

La purificación ritual,

En la que un maestro guía la conciencia del muerto hacia un renacimiento favorable.

Lo ideal es practicar nedren o chang chok inmediatamente después de la muerte,

O al menos antes de que hayan transcurrido 49 días.

Si no está presente el cadáver,

Se convoca la presencia del difunto por medio de una efigie o tarjeta con su nombre y su imagen,

O incluso una fotografía,

Llamada tse chang.

Las prácticas de nedren y chang chok deben su poder al hecho de que,

Durante el periodo inmediatamente posterior a la muerte,

El difunto tiene la poderosa sensación de seguir poseyendo el cuerpo de su vida reciente.

Por el poder de la meditación del maestro,

La conciencia de la persona muerta,

Que vaga sin rumbo por el bardo,

Es llamada al tse chang,

Que representa la identidad del muerto.

A continuación,

Se purifica la conciencia,

Se limpian las semillas kármicas de los seis reinos,

Se da una enseñanza igual que en vida y se introduce al difunto en la naturaleza de la mente.

Finalmente se realiza la powa y la conciencia del difunto se dirige hacia uno de los reinos de Buda.

Para terminar,

Se quema al tse chang,

Que representa la antigua identidad de la persona,

Ya desechada,

Y su karma queda purificado.

La purificación de los seis reinos Mi maestro Dilgo Kiyansé Rinpoche solía decir con frecuencia que la práctica denominada la purificación de los seis reinos es la mejor práctica de purificación que puede realizarse para un practicante que ha muerto.

La purificación de los seis reinos es una práctica utilizada en vida que recurre a la visualización y la meditación para purificar el cuerpo de cada una de las seis principales emociones negativas,

Junto con los reinos de existencia que éstas crean.

También puede utilizarse de un modo muy eficaz para los muertos y es particularmente potente porque purifica la raíz de su karma y por lo tanto su conexión con el sámsara.

Esto es esencial.

Estas emociones negativas,

Si no se purifican,

Deciden el reino del sámsara en que irá a renacer el muerto.

Según los tantras doktsen,

Las emociones negativas se acumulan en el sistema psicofísico de canales sutiles,

Aire y energías internos,

Y se concentran en determinados centros de energía del cuerpo.

Así pues,

La semilla del reino de los infiernos y su causa,

La ira,

Se sitúan en las plantas de los pies.

El reino de los espíritus hambrientos y su causa,

La avaricia,

Reposan en la base del tronco.

El reino animal y su causa,

La ignorancia,

Reposan en el ombligo.

El reino humano y su causa,

La duda,

Reposan en el corazón.

El reino de los semidioses y su causa,

Los celos,

Reposan en la garganta.

El reino de los dioses y su causa,

El orgullo,

Reposan en la coronilla.

En esta práctica de la purificación de los seis reinos,

Cuando cada reino y su correspondiente emoción negativa son purificados,

El practicante imagina que todo el karma creado por esa determinada emoción ha quedado agotado,

Y que la parte concreta del cuerpo asociada con el karma de esa emoción se disuelve completamente en la luz.

Así,

Cuando haga usted esta práctica para un difunto,

Imagínese con todo el corazón y la mente que al final de la práctica todo el karma del muerto queda purificado,

Y que su cuerpo y todo su ser se disuelven en luz resplandeciente.

La práctica de las cien deidades pacíficas y airadas.

Otro método para ayudar a los muertos es la práctica de las cien deidades pacíficas y airadas.

Estas deidades se han descrito en el capítulo 17,

El resplandor intrínseco.

El practicante considera todo su cuerpo como el mándala de las cien deidades pacíficas y airadas.

Las deidades pacíficas se visualizan en el centro de energía situado en el corazón,

Y las deidades airadas en el cerebro.

A continuación,

El practicante se imagina que las deidades emiten miles de rayos de luz que fluyen hacia los muertos y purifican todo su karma negativo.

El mantra de purificación que recita el practicante es el mantra del Bahajalpa,

Deidad que preside todos los mándalas tántricos y deidad central del mándala de las cien deidades pacíficas y airadas,

Cuyo poder se invoca especialmente para la purificación y la curación.

Se trata del mantra de las cien sílabas,

Que incluye las sílabas semilla de cada una de las cien deidades pacíficas y airadas.

Sin embargo,

Puede usted utilizar una forma abreviada del mantra del Bajaratsatva en seis sílabas,

OM BAJARAT SATVA OM,

Que los tibetanos pronuncian OM VEN SA SATO HUNG.

El significado esencial de este mantra es,

OM BAJARAT SATVA,

Que por tu poder produzcas purificación,

Curación y transformación.

Para propósitos de purificación y curación,

Recomiendo vigorosamente este mantra.

Otro mantra importante que aparece en los tantras doktsen y en las prácticas relacionadas con el libro tibetano de los muertos es AH AH HA SHA SAMA.

Las seis sílabas de este mantra tienen el poder de cerrar las puertas de los seis reinos del samsara.

La cremación.

Por lo general,

En muchas tradiciones orientales existe la costumbre de incinerar los cadáveres.

En el budismo tibetano hay también prácticas específicas para la cremación.

El crematorio o la pira funeraria se visualizan como el mandala de Bajaratsatva,

O de las cien deidades pacíficas y airadas,

Y se visualizan intensamente las deidades y se invoca su presencia.

El cuerpo del recién fallecido se concibe como la representación efectiva de todo su karma negativo y sus oscurcimientos.

Mientras arde el cadáver,

Este karma negativo es consumido por las deidades en un gran festín,

Siendo transmutado y transformado en su naturaleza de sabiduría.

Se imaginan rayos de luz que emanan de las deidades y se visualiza el cadáver disolviéndose completamente en la luz,

Mientras todas las impurezas de la persona se purifican,

En las llamas ardientes de la sabiduría.

Mientras visualiza esto,

Puede usted recitar el mantra de las cien sílabas de Bajaratsatva o el de seis sílabas.

Esta práctica sencilla para la cremación fue transmitida e inspirada por Duryom Rinpoche y Dilgo Khyentse Rinpoche.

Después,

Las cenizas del cuerpo o del Cheyang pueden mezclarse con arcilla para hacer unas figuritas llamadas Chacha,

Que se bendicen y se dedican a la intención del muerto,

Creando así condiciones auspiciosas para un buen renacimiento.

Las prácticas semanales.

En un entorno tibetano se realizan regularmente prácticas y rituales cada siete días después de la muerte,

O si la familia puede permitírselo a diario durante 49 días.

Se invita a monjes para que practiquen,

Sobre todo a los lamas más próximos a la familia,

Que tenían una relación con el difunto.

Se ofrecen lamparillas y se recitan oraciones constantemente,

Sobre todo hasta el momento en que el cadáver es retirado de la casa.

Se hacen ofrendas a maestros y santuarios y se dan limosnas a los pobres en nombre del difunto.

Estas prácticas semanales,

En intención de la persona que ha muerto,

Se consideran esenciales,

Puesto que en el bardo del devenir el cuerpo mental del difunto vuelve a pasar cada semana por la experiencia de la muerte.

Si el muerto tiene suficiente mérito a consecuencia de los actos positivos que realizó en el pasado,

El beneficio de estas prácticas puede darle el ímpetu necesario para transferirse a un reino puro.

En sentido estricto,

Si una persona falleció un miércoles antes de mediodía,

El día de práctica de la primera semana sería el martes siguiente.

Si la persona murió pasado el mediodía,

Sería el miércoles siguiente.

Los tibetanos conceden una importancia especial a la cuarta semana después de la muerte,

Pues se dice que la mayoría de los seres corrientes no permanece en el bardo durante más de cuatro semanas.

La séptima semana también se considera una coyuntura crítica,

Ya que según se enseña,

El mayor periodo de permanencia en el bardo es generalmente de 49 días.

Así pues,

En estas ocasiones se invita maestros y practicantes para que acudan a la casa y las prácticas,

Ofrendas y donaciones a los menesterosos se realizan en mayor escala.

Al cumplirse un año de la muerte se celebra otra ceremonia con ofrendas y un banquete para señalar el renacimiento del difunto.

La mayor parte de las familias tibetanas suelen realizar ceremonias anuales en conmemoración de los aniversarios de sus maestros,

Padres,

Esposos,

Esposas,

Hermanos y hermanas,

Y en tales ocasiones también se dan limosnas a los pobres.

La ayuda a los sobrevivientes.

Entre los tibetanos lo normal cuando muere alguien es que sus parientes y amigos se reúnan y todo el mundo encuentra siempre una manera u otra de ayudar.

Toda la comunidad presta un importante apoyo espiritual,

Emocional y práctico,

Y la familia del difunto nunca queda desatendida ni sin saber qué hacer.

En la sociedad tibetana todos saben que se está haciendo todo lo posible por el muerto y ese conocimiento permita a los parientes afligidos soportar,

Aceptar y sobrevivir a la muerte de sus seres queridos.

Qué distinto es lo que ocurre en la sociedad moderna,

Donde este apoyo de la comunidad se ha perdido casi por completo.

Muchas veces pienso que esta clase de apoyo podría evitar que la aflicción de los sobrevivientes fuera tan prolongada y tan innecesariamente difícil como suele serlo.

Mis alumnos,

Que trabajan en la asistencia a los familiares en duelo en hospicios,

Me han dicho que una de las mayores fuentes de angustia para quienes han perdido a un ser querido es la creencia de que ni ellos ni nadie pueden ayudar en nada al difunto.

Pero como vengo explicando es mucho lo que cualquiera puede hacer para ayudar a los muertos.

Una manera de consolar a los afligidos es alentarlos a hacer algo por los seres queridos que acaban de morir,

Viviendo aún más intensamente en favor de ellos después de su muerte,

Practicando por ellos y confiriendo así a su muerte un sentido más profundo.

En Tíbet los parientes llegan incluso a realizar una peregrinación en beneficio del muerto y en momentos especiales y en lugares sagrados piensan en sus seres queridos difuntos y practican para ellos.

Los tibetanos nunca olvidan a los muertos,

Llevan ofrendas a los santuarios en favor de ellos,

Sufragan oraciones en las grandes reuniones de oración,

Hacen donaciones en su nombre a diversos programas espirituales y cuando se encuentran con algún maestro le solicitan oraciones especiales para ellos.

Para un tibetano el mayor consuelo consistiría en saber que un maestro practica por su pariente difunto.

Así pues no nos dejemos morir a medias junto con nuestras personas amadas,

Al contrario intentemos vivir con más fervor aún,

Intentemos al menos cumplir de alguna manera sus deseos o aspiraciones dando por ejemplo algunas de sus posesiones para actos de beneficiencia o patrocinando en su nombre algún proyecto que le resultará especialmente querido.

Los tibetanos suelen escribir cartas de condolencia a sus amigos afligidos diciendo por ejemplo algo así.

Todas las cosas son impermanentes y todas las cosas mueren,

Eso tú ya lo sabes,

La muerte de tu madre ha sido algo natural,

Es normal que las generaciones anteriores mueran primero,

Tu madre era anciana y estaba enferma y no le dolerá haber tenido que abandonar el cuerpo y como ahora puedes ayudarla patrocinando prácticas y realizando buenas acciones en su nombre se sentirá feliz y aliviada.

Así que no estés triste por favor,

Si nuestro amigo ha perdido un hijo o algún otro ser querido cuya muerte parece demasiado prematura le decimos ahora tu hijo pequeño ha muerto y es como si todo tu mundo se hubiera venido abajo.

Sé que parece algo cruel e ilógico y no sé explicar su muerte pero sí sé que debe de ser el resultado natural de su karma.

Creo y tengo la certeza de que su muerte debe de haber purificado alguna deuda kármica de la que ni tú ni yo podemos saber nada.

Tu aflicción es mi aflicción pero no te des corazones porque ahora tú y yo podemos ayudarle por medio de nuestra práctica,

Nuestras buenas acciones y nuestro amor podemos cogerlo de la mano y caminar a su lado,

Aún ahora aún estando muerto y ayudarle a encontrar un nuevo nacimiento y una vida más larga la próxima vez.

En otros casos podemos escribir sé que tu dolor es inmenso pero cuando te sientas tentado por la desesperación piensa en la suerte que ha tenido tu amiga de que los maestros practiquen para ella.

Piensa también que en otras épocas y en otros lugares no ha existido en absoluto esta ayuda espiritual para quienes han muerto.

Cuando recuerdes la muerte de este ser querido piensa en toda la gente que está muriendo en el mundo,

Sola,

Olvidada,

Abandonada y sin el consuelo de ninguna visión espiritual.

Piensa en las personas que murieron en Tíbet durante los años terribles e inhumanos de la revolución cultural cuando estaba prohibida toda clase de práctica espiritual.

Piensa también cuando te amenace la desesperación que si cedes a ella solo conseguirás perturbar a la persona que ha muerto.

Tu dolor podría incluso desviarla del sendero que quizás haya tomado hacia un buen renacimiento y si el pesar te consume te incapacitará para ayudarla.

Cuanto más firme te mantengas,

Cuanto más positivo sea tu estado mental más consuelo podrás ofrecerle y más le permitirás que se libere a sí misma.

Cuando estés triste ten el valor de decirte.

Estos sentimientos que ahora experimento acabarán pasando,

Aunque vuelvan no pueden durar para siempre.

Mientras no intentes prolongarlos todos tus sentimientos de dolor y de pérdida empezarán a disolverse por sí mismos y desaparecerán.

En nuestro mundo,

En Perú,

Donde ni siquiera sabemos que es posible ayudar a los muertos y no afrontamos en absoluto el hecho de la muerte,

Estas serenas y sabias reflexiones no resultan fáciles.

La persona que conoce por primera vez el dolor de la pérdida de un ser querido puede quedar completamente abrumada por la combinación de sentimientos tumultuosos,

De intensa tristeza,

Ira,

Negación,

Introversión y culpa que de pronto se desata en su interior.

Para ayudar a la persona que acaba de sufrir la pérdida de un ser querido tendrá usted que recurrir a toda su paciencia y sensibilidad.

Tendrá que pasar largos ratos con ella y dejarla hablar,

Escuchar en silencio y sin juzgar mientras le revela sus recuerdos más íntimos o le explica una y otra vez las circunstancias de la muerte.

Sobre todo tendrá que acompañarla mientras experimenta lo que seguramente son el dolor y la tristeza más crueles de toda su vida.

Procure estar disponible para ella en todo momento,

Aun cuando le parezca que no lo necesita.

Una mujer llamada Carol fue entrevistada para una serie de vídeo sobre el tema de la muerte un año después del fallecimiento de su marido.

Una de las cosas que le preguntaron fue,

Al volver la vista hacia este último año ¿qué diría usted que le ha ayudado más?

Su respuesta,

Las personas que no dejaban de telefonearme y venir a verme,

Incluso aunque yo les dijera que no.

Las personas que viven el dolor de la pérdida de un ser querido pasan por una especie de muerte,

Igual que alguien que se encuentra a punto de morir.

Necesitan saber que las perturbadoras emociones que están experimentando son completamente naturales.

Necesitan saber también que el proceso del duelo es largo y a menudo tortuoso,

Y que el pesar retorna una y otra vez en los ciclos.

La conmoción,

El aturdimiento y la incredulidad acaban desvaneciéndose y son sustituidos por una profunda y a veces desesperada conciencia de la inmensidad de su pérdida,

Que con el tiempo se resuelve en un estado de recuperación y equilibrio.

Dígales que se trata de una pauta que irá repitiéndose una y otra vez,

Un mes tras otro,

Y que sus intolerables sentimientos y temores de no poder seguir funcionando,

Ya más como un ser humano,

Son normales.

Dígales que aunque pueda prolongarse un año o dos,

La aflicción llegará un día a su fin y se transformará en aceptación.

Judy Tattlebaum dice,

La aflicción es una herida que necesita atención para curar.

Trabajar y completar la aflicción significa enfrentar abierta y sinceramente nuestros sentimientos,

Expresarlos y darles soledad totalmente,

Y tolerarlos y aceptarlos durante todo el tiempo que haga falta para que cure la herida.

Tenemos miedo de que,

Al reconocerla,

La aflicción nos derrumbe.

La verdad es que la aflicción experimentada se disuelve.

La aflicción no expresada es una aflicción que dura indefinidamente.

Pero lo trágico es que muchas veces los familiares y amigos de la persona en duelo esperan que vuelva a la normalidad,

A los pocos meses.

Eso sólo consigue intensificar su desconcierto y su aislamiento,

Pues la aflicción continúa y a veces incluso se intensifica.

En Tíbet,

Como ya he dicho,

Toda la comunidad,

Familiares y amigos participaban durante los 49 días siguientes a la muerte y todo el mundo intervenía plenamente en la actividad de ayuda espiritual que se dedicaba al difunto,

Con todas las 100 cosas por hacer.

Los acongojados sobrevivientes se afligían y lloraban un poco,

Como es natural,

Y cuando al final se iba todo el mundo,

La casa parecía quedar vacía.

Sin embargo,

El bullicio y el apoyo de esos 49 días les ayudaba de muchas maneras sutiles y afectuosas a superar una gran parte del duelo.

Afrontar la pérdida en soledad como sucede en nuestra sociedad es muy distinto y los habituales sentimientos de dolor y pesadumbre se intensifican enormemente cuando se trata de una muerte repentina o un suicidio,

Que refuerza la sensación de que los sobrevivientes son incapaces de ayudar en modo alguno al ser querido que los ha dejado.

En el caso de una muerte repentina es muy importante que los sobrevivientes vayan a ver al cuerpo,

Pues de otro modo puede resultarles difícil llegar a comprender que de hecho se ha producido la muerte.

Si es posible,

Conviene que se sienten calladamente junto al cadáver,

Le digan lo que tengan que decirle,

Le expresen su amor y empiecen a despedirse.

Si esto no es posible,

Busquen una fotografía de la persona que acaba de fallecer e inicie el proceso de despedirse,

Completar la relación y dejar marchar.

Anime a quienes han sufrido la muerte repentina de un ser querido a obrar así,

Pues esto les ayudará a aceptar la nueva y la encinante realidad de la muerte.

Hábleles también de las maneras de ayudar a los muertos que he descrito aquí,

Métodos sencillos que ellos mismos pueden utilizar en lugar de quedarse reviviendo una y otra vez el momento de la muerte,

Llenos de desesperanza y anegados en frustración silenciosa y autorreproches.

En el caso de una muerte repentina,

Los sobrevivientes suelen experimentar incontrolables e insólitos sentimientos de ira contra lo que conciben como la causa de la muerte.

Ayúdeles a expresar esa ira,

Porque si la reprimen,

Tarde o temprano,

Acabará asumiéndolos en una depresión crónica.

Ayúdeles a dejar marchar la ira y a descubrir las profundidades de dolor que se ocultan tras ella,

Y desde ahí pueden iniciar la tarea dolorosa,

Pero en último término curativa,

Del desprendimiento.

Ocurre con frecuencia que tras la muerte de un ser querido,

La persona queda con una intensa sensación de culpa y repasa obsesivamente los errores cometidos en su relación,

O se tortura con pensamiento sobre lo que hubieran podido hacer para evitar la muerte.

Ayúdele a hablar de estos sentimientos de culpa,

Por irracionales y absurdos que parezcan.

Poco a poco la culpa irá disminuyendo y el sobreviviente llegará a perdonarse y reanudará su vida.

Una práctica de corazón.

Ahora me gustaría ofrecerle una práctica que verdaderamente puede ayudarle cuando sufra un profundo dolor y aflicción.

Se trata de una práctica que mi maestro Yamyan Kiyense siempre solía dar a las personas que estaban pasando por un tormento emocional o angustia y colapso mental,

Y sé por experiencia propia que puede proporcionar gran consuelo y alivio.

La vida de una persona que se dedica a enseñar en un mundo como el nuestro no es nada fácil.

Cuando era más joven tuve muchos momentos de crisis y dificultad,

Y en tales casos siempre invocaba Padmasambhava,

Como lo sigo haciendo,

Concibiéndolo como idéntico a todos mis maestros.

Y así descubrí por mí mismo el gran poder transformador de esta práctica,

Y porque todos mis maestros solían decir que la práctica de Padmasambhava es la más útil cuando se pasa por un periodo de perturbación,

Porque tiene el poder que hace falta para asumir la caótica confusión de esta era y sobrevivir a ella.

Así pues,

Cuando se encuentra usted desesperado,

Angustiado o deprimido,

Cuando crea que no puede seguir adelante o sienta que se le rompe el corazón,

Le aconsejo que haga esta práctica.

Las únicas condiciones necesarias para que la práctica sea eficaz son hacerla con todas las fuerzas y pedir ayuda,

Pero pedirla realmente.

Aunque uno practique la meditación,

Siempre tendrá sufrimientos y dolores emocionales,

Y surgirán muchas cosas de sus vidas anteriores o de esta que le serán difíciles de afrontar.

Es posible descubrir que uno no tiene la sabiduría y estabilidad suficientes en la meditación para resolverlas,

Y que ésta por sí sola no basta.

Lo que se necesita en tales casos es lo que yo llamo una práctica de corazón.

Siempre me entristece que la gente no cuente con una práctica como ésta que los ayude en los momentos de desesperación,

Porque al tenerla descubrirá usted que tiene algo incalculablemente precioso,

Que así mismo se convertirá en fuente de transformación y fuerza continuada.

Invocación.

Invoque en el cielo ante usted la presencia del ser iluminado que más le inspire,

Y considere que este ser es la encarnación de todos los budas,

Bodhisattvas y maestros.

Para mí,

Como ya he dicho,

Esta encarnación es Padmasambhava.

Aunque no pueda usted visualizar ninguna forma en su imaginación,

Basta con que siente intensamente la presencia e invoque su infinito poder,

Compasión y bendición.

Llamada.

Abra el corazón e invoque al ser iluminado con todo el dolor y sufrimiento que siente.

Si tiene ganas de llorar,

No se contenga.

Deje que corran las lágrimas y pida realmente ayuda.

Sepa que hay alguien completamente a su disposición.

Alguien que le escucha,

Que le comprende con amor y compasión sin juzgarle jamás.

Un amigo absoluto.

Llámelo desde las profundidades de su dolor por medio del mantra OM AH HUM BAHARAGURU PADMA SIDDHI HUM.

El mantra utilizado desde hace siglos por centenares de miles de seres como manantial curativo de purificación y protección.

Llenar el corazón de dicha.

Imagínese ahora y sepa que el Buda al que está llamando le responde con todo su amor,

Compasión,

Sabiduría y poder.

Enormes rayos de luz fluyen de él hacia usted.

Imagínese esta luz como un néctar que le llena por completo el corazón y transforma todo su sufrimiento en dicha.

Uno de los modos en que aparece Padmasambhava es sencillamente sentado en postura de meditación.

Envuelto en sus vestiduras,

Emanando una agradable sensación de amoroso y acogedor consuelo y con una sonrisa afectuosa en el rostro.

En esta emanación se le llama gran dicha.

Sus manos reposan relajadamente sobre su regazo,

Sosteniendo una copa hecha con la parte superior de un cráneo.

La copa está llena del néctar de la gran dicha,

Espumante y burbujeante,

La fuente de toda curación.

La figura está serenamente sentada sobre una flor de loto,

Rodeada por una trémula esfera de luz.

Concíbalo como un ser infinitamente cálido y amoroso,

Un sol de dicha,

Consuelo,

Paz y curación.

Abra el corazón y deje que salga todo su sufrimiento en una petición de ayuda y diga este mantra OM AH UM BHARAGURU PADMA SIDDHI UM.

Imagínese ahora miles de rayos de luz que emanan del cuerpo o del corazón de Padmasambhava.

Imagínese que el néctar de gran dicha contenido en la copa de la calavera se desborda de alegría y se derrama sobre usted en un continuo raudal de luz líquida,

Dorada y calmante.

Esta luz fluye hacia su corazón y lo llena por completo,

Transformando su sufrimiento en dicha.

Este raudal de néctar del Padmasambhava de la gran dicha es la práctica maravillosa que mi maestro solía enseñar y nunca ha dejado de proporcionarme gran inspiración y ayuda en los momentos de verdadera necesidad.

Ayudar a los muertos.

A medida que vaya haciendo esta práctica una y otra vez,

Recitando el mantra y llenándose el corazón de dicha,

Su sufrimiento se disolverá poco a poco en la paz serena de la naturaleza de la mente.

Se dará usted cuenta con alegría y gozo de que los budas no están en el exterior sino siempre con usted,

Inseparables de la naturaleza de su mente.

Y lo que han hecho por medio de su bendición ha sido transmitirle el poder y alimentarle con la confianza del buda que hay dentro de usted.

Ahora,

Con todo el poder y la confianza que le ha dado la práctica,

Imagínese que envía esta bendición,

La luz de compasión curativa de los seres iluminados,

A la persona amada que ha muerto.

Esto es particularmente importante en el caso de que la persona haya sufrido una muerte traumática,

Pues transforma su sufrimiento y le proporciona paz y dicha.

Es posible que anteriormente se sintiera usted desvalido en su aflicción e incapaz de ayudar a ese ser querido,

Pero ahora,

Por medio de esta práctica,

Puede sentirse consolado,

Alentado y dotado del poder de ayudar al difunto.

Mantener abierto el corazón.

No espere resultados inmediatos ni milagros.

Es posible que su sufrimiento no cambie hasta pasado algún tiempo o incluso mucho más tarde,

Cuando menos se lo espere.

No se haga la idea de que la práctica va a funcionar y terminar con su aflicción de una vez por todas.

Permanezca abierto a su aflicción,

Tan abierto como lo está,

A los budas y seres iluminados durante la práctica.

Incluso,

Es posible que llegue a sentirse misteriosamente agradecido hacia su sufrimiento,

Porque le ofrece esta oportunidad de trabajar con él y transformarlo.

Sin él,

Jamás habría llegado a descubrir que oculto en la naturaleza y las profundidades del sufrimiento hay un tesoro de dicha.

Los momentos en que sufre pueden ser precisamente aquellos en los que está usted más abierto,

Y allí donde es sumamente vulnerable puede ser en realidad el lugar donde yace su mayor fuerza.

Por consiguiente,

Dígase,

No huiré de este sufrimiento.

Quiero utilizarlo de la mejor manera posible para así volverme más compasivo y más capaz de ayudar a los demás.

El sufrimiento,

Después de todo,

Puede enseñarnos mucho sobre la compasión.

Si sufre usted,

Sabrá que sienten los demás cuando sufren.

Y si está usted en situación de ayudar a otros,

Es por medio del propio sufrimiento cómo hallará la comprensión y la compasión necesarias para hacerlo.

Así pues,

Haga lo que haga,

No bloquee su dolor,

Acéptelo y sea vulnerable.

Por desesperado que llegue a sentirse,

Acepte su dolor tal como es,

Porque en realidad está intentando hacerle un regalo inapreciable,

La posibilidad de descubrir,

Por medio de la práctica espiritual,

Lo que hay más allá del dolor.

La aflicción puede ser el jardín de la compasión,

Escribió Rumi.

Si mantiene el corazón abierto en todo momento,

El dolor puede llegar a ser su mayor aliado en su búsqueda vital de amor y sabiduría.

¿Acaso no sabemos todos muy bien que protegerse contra el dolor no da resultado,

Y que cuando intentamos defendernos del sufrimiento sólo conseguimos sufrir más,

Y no aprender todo lo que podríamos de esa experiencia?

Como escribió Rilke,

El corazón protegido que no está,

Nunca expuesto a la pérdida,

Inocente y seguro,

No puede conocer la ternura.

Sólo el corazón recobrado puede sentirse alguna vez satisfecho,

Libre,

Gracias a todo lo que ha dado,

Para regocijarse en su supremacía.

Dar fin a la aflicción y aprender de ella.

Cuando se haya abrumado por el sufrimiento,

Intente inspirarse de alguna de las muchas maneras que he mencionado cuando me refería a la práctica de la meditación en el capítulo 5.

Llevar la mente a casa.

Uno de los métodos más potentes que he encontrado para aliviar y disolver la pena es ir a la naturaleza,

Especialmente ir a contemplar algún salto de agua y dejar brotar las lágrimas y el dolor,

Que nos purifiquen como el agua que cae,

O bien leer algún texto conmovedor sobre la impermanencia o la pena y permitir que su sabiduría nos dé solaz.

Aceptar la aflicción y darle fin es ciertamente posible,

Una manera de conseguirlo que muchas personas han empleado y encontrado útil,

Es una variación del método que he explicado para completar los asuntos pendientes.

Aunque haya pasado mucho tiempo desde la muerte de su ser querido,

Comprobará que es muy eficaz.

Visualice a todos los budas y seres iluminados que están en el cielo por encima de usted y a su alrededor,

Emitiendo sus rayos resplandecientes de luz de compasión y dándole su apoyo y su bendición.

En presencia de ellos,

Exprese su aflicción y dígale a la persona amada que ha muerto,

Lo que tenga que decirle,

Lo que tiene usted realmente en el corazón y la mente.

Visualice a esa persona muerta que lo está mirando con más amor y comprensión de los que jamás experimentó en vida.

Sepa que esa persona quiere que usted comprenda que lo ama y le perdona todo lo que pueda haber hecho y quiere pedirle y recibir su perdón.

Abra su corazón y exprese en palabras toda la ira y todos los sentimientos de agravio que pueda usted albergar y déjelos marchar por completo.

Con todo el corazón y la mente,

Deje que fluya su perdón hacia la persona fallecida.

Dígale que la perdona,

Cuéntele cómo lamenta todo el dolor que pueda haberle causado.

A continuación,

Sienta con todo su ser que el perdón y amor del difunto fluyen a raudales hacia usted.

Sepa en lo profundo de su ser que usted es merecedor de amor y de perdón.

Y termina haciendo la Powah o alguna otra práctica para ayudar a los muertos.

Esta práctica le dará la posibilidad de expresar su amor una vez más,

Hacer algo por la persona fallecida y completar y sanar la relación en su corazón.

Si nos lo permitimos,

Podemos aprender mucho del dolor y la aflicción por la pérdida.

El dolor por la pérdida de un ser querido puede obligarnos a contemplar directamente nuestra vida y forzarnos a encontrar en ella un sentido del que tal vez antes carecía.

Cuando se haya uno solo después de la muerte de una persona a la que amaba,

Puede surgir la sensación de que se le ofrece una nueva vida y se le pregunta ¿Qué vas a hacer con esta vida?

¿Por qué deseas seguir viviendo?

El dolor y la pérdida también pueden recordar vivamente lo que puede ocurrir si en vida uno no expresa su amor y su aprecio o pide perdón.

Eso puede contribuir a hacernos mucho más sensibles a los seres queridos que aún viven.

Elizabeth Kubler-Ross dijo Lo que intento enseñar a la gente es a vivir de tal manera que digas estas cosas cuando la otra persona todavía pueda oírlas.

Y Raymond Moody,

Tras toda una vida de trabajo investigando la experiencia de casi muerte,

Escribió.

He empezado a darme cuenta de lo cerca de la muerte que nos encontramos en nuestra vida diaria.

Ahora,

Más que nunca,

Procuro mucho dar a conocer mis sentimientos a todas las personas que amo.

Así pues,

Mi consejo de corazón para quienes se hallan en las profundidades del dolor y la desesperación tras haber perdido a una persona muy querida es que recen pidiendo ayuda,

Fortaleza y gracia.

Rece porque pueda sobrevivir y descubrirle el sentido más pleno posible a la nueva vida en que ahora se encuentra.

Sea vulnerable y receptivo,

Sea valeroso,

Sea paciente.

Por encima de todo,

Examine su vida en busca de maneras de compartir más profundamente su amor con los demás desde ahora mismo.

Fin del capítulo 19.

Siguiente capítulo.

Capítulo 20.

La experiencia de casi muerte.

¿Una escalera hacia el cielo?

Gracias.

4.8 (23)

Reseñas Recientes

Beatriz

August 4, 2024

Me emociona profundamente recibir estas enseñanzas de tan grandes maestros. 💚💖🪷 Gracias por tu maravillosa lectura. 🙏

Laura

December 18, 2023

Gracias es miy esperanzador

RosaMaria

December 21, 2021

Muchas gracias. Gracias Juan José. Es una visión total entre la vida y la muerte, no hay límites. Los límites los pone nuestra mente ordinaria. Cuando la persona muerta no ha alcanzado la liberación y se queda atrapada en el bardo del devenir, tiene una mente muy lucida, muy receptiva y se le puede ayudar en esos cuarenta y nueve días que deambula en este bardo, todavía mejor en los veintiún primeros días. Para poder ayudarle a alcanzar la iluminación, o un nuevo renacimiento, es importante que recemos por ellos con todo nuestro amor y fe de que Dios y Buda le van a apoyar y ayudar. Rezar en el lugar en donde muere y no mover el cuerpo. Se pueden hacer obras buenas para ofrecerlas por la Liberación del alma de la persona fallecida : Salvar a animales de la muerte, dar limosnas a los pobres, ser mejor persona, hacer sacrificios, etcétera. Al rezar,el espíritu de la persona fallecida, puede ver lo que piensa el maestro espiritual y puede dar un impulso el pensamiento del maestro a su espíritu y alcanzar la naturaleza del alma. Así se disuelve el karma de la emoción. Dirigirle siempre pensamientos positivos y amor puro, visualizar que recibe ese amor como una luz y su karma se disuelve y se libera para siempre. Hacer buenas obras universales y ofrecerlas para alcanzar su verdadera naturaleza y apartarse de la irrealidad. Ya que esta en ese estado porque no ha sabido reconocer su verdadera esencia cuando murió su cuerpo material. Rezar al Dios que hay dentro de él y que lo reconozca para siempre. Siempre se puede ayudar a mejorar el estado de un espíritu que abandonó el cuerpo material muerto y que no ha reconocido su verdadera naturaleza del alma. Rezar y meditar ofrecerlo por el. Gracias.

Jonathan

August 12, 2021

Muy buena orientacion para saber que hacer ante la perdida de alguien!! Gracias!

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