
La quietud como rebeldía
by Marta Vigara
¿Cuándo fue la última vez que no hiciste absolutamente nada? No leer, no mirar el móvil, no planificar, no resolver. Nada. Vivimos convencidas de que parar es perder el tiempo. Esta meditación te propone lo contrario: perder el tiempo a propósito, sin culpa, sin productividad disfrazada de autocuidado. Incluye tres minutos de silencio completo sin instrucciones, sin objetivo, sin meta. Solo tú existiendo. Descubrirás que el mundo no se derrumba cuando dejas de sostenerlo. Y que elegir no hacer nada en un mundo que te exige hacerlo todo es el acto más rebelde y más silencioso que existe.
Transcripción
Hola,
¿cuándo fue la última vez que no hiciste nada?
No leer,
No mirar el móvil,
No pensar en lo que falta,
No planificar,
No resolver nada.
Probablemente no te acuerdas.
Vivimos en un mundo que premia hacer,
Producir,
Avanzar,
Optimizar,
Ser eficiente y hemos acabado creyendo que parar es perder el tiempo.
Hoy vamos a perder el tiempo juntos,
A propósito,
Sin culpa,
Sin productividad disfrazada de autocuidado.
Así que túmbate,
Acomoda tu cuerpo hacia el suelo,
Cierra los ojos y no hagas nada.
Nota el peso de tu cuerpo contra el suelo,
No lo ajustes,
No busques la postura correcta.
La postura correcta es la que ya tienes en este momento.
Deja que la gravedad haga su trabajo,
Tú no tienes que sostenerte,
El suelo te sostiene.
Los brazos,
Déjalos caer donde caigan,
Las palmas hacia arriba,
Hacia abajo,
Da igual,
Donde estén.
Las piernas,
Pesadas,
Hundiéndose hacia el suelo,
Sin tensión.
La cara,
Relaja la frente,
Relaja los ojos por dentro,
Relaja la boca,
Dejando que los labios se separen un milímetro.
La lengua,
Suéltala del paladar,
Déjala flotar dentro de la boca.
Nota ahora cómo respiras,
No hagas nada con eso,
Sólo observa tu respiración.
Tu cuerpo respira sin ti,
Tu corazón late sin ti,
Tu sangre circula sin ti,
No te necesitan,
Funcionan solos.
¡Qué alivio!
Mientras estás aquí tumbado,
Tu mente probablemente ya está haciendo inventario,
Lo que no has terminado,
Lo que deberías estar haciendo,
Quizás la ropa sin entender,
Un e-mail sin contestar o esa llamada que llevas posponiendo unos días.
Y debajo de todo eso,
Una vocecita que dice,
Esto es perder el tiempo,
Escucha esa voz y ahora escúchame a mí,
Esa voz no es tuya,
Es la voz de un sistema que te necesita produciendo constantemente,
Un sistema que te enseñó que tu valor depende de lo que haces,
No de lo que eres.
Que no se puede descansar,
Que parar es quedarse atrás,
Que si no estás ocupado,
No eres importante,
No hay valor.
Pero parar no es perder el tiempo,
Parar es el único momento en el que de verdad te encuentras,
Todo lo demás es ruido.
Vamos a hacer un experimento,
Durante los próximos minutos no te voy a pedir que hagas nada,
No tienes que concentrarte en la respiración,
No tienes que observar tus pensamientos,
No tienes que visualizar nada,
No tienes que volver a ningún sitio cuando tu mente se vaya,
Solo estar.
Si aparecen pensamientos,
Que aparezcan,
Si se van,
Que se vayan,
Si sientes incomodidad,
Siéntela,
Si sientes aburrimiento,
Siéntelo,
Si sientes ganas de levantarte,
Siéntelas y quédate.
No porque tengas que quedarte,
Sino porque eliges quedarte.
Elegir no hacer nada en un mundo que te exige hacerlo todo,
Es un acto de rebeldía.
Esta es tu rebeldía de hoy,
Ahora te dejo en silencio,
Tres minutos,
Tuyos,
Sin instrucciones,
Sin objetivo,
Sin meta,
Solo tú,
Existiendo.
Sigues aquí,
No ha pasado nada terrible por no hacer nada durante tres minutos,
El mundo sigue girando,
Tu lista de pendientes sigue ahí,
Nada se ha roto,
Pero algo sí ha cambiado,
Has descubierto que puedes estar quieto sin que el mundo se derrumbe,
Esto es más poderoso de lo que parece,
Porque si puedes estar tres minutos sin hacer nada,
Puedes elegir cuándo hacer y cuándo no,
Y esa elección lo cambia todo.
Ya no haces porque tienes que hacer,
Haces porque decides hacer,
Y los días en los que decides no hacer,
Esos también cuentan.
Nota cómo está tu cuerpo ahora,
Nota cómo está tu cabeza,
Sea lo que sea lo que sientas,
No intentes ponerle un nombre,
Déjalo así,
Sin etiquetar,
Sin evaluar,
A veces lo más sabio que puedes hacer es no hacer nada con lo que sientes,
Empieza lentamente ahora a mover tus dedos,
Despacio,
Estírate si lo necesitas,
Cambia de postura,
Sin prisa,
Cuando abras los ojos intenta algo,
Antes de hacer lo siguiente que ibas a hacer,
Espera 10 segundos,
Solo 10,
Mira a tu alrededor,
Respira una vez y entonces decide,
No hagas,
Decide,
Hay una diferencia enorme,
La quietud no es pasividad,
La quietud es la rebeldía más silenciosa y la más poderosa.
Nos vemos en la siguiente y que tengas un feliz día.
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