
Meditación Completa Para Soltar El Estrés Y Centrarte
Bienvenidos mi nombre es Marianela Rizzo y en el día de hoy te doy la bienvenida a este espacio donde realizaremos una meditación corta, pero completa para Soltar el Estrés y Centrarte. Una pausa breve pero profunda para soltar el estrés del día, relajar las tensiones del cuerpo y regresar a tu centro. Ideal para cualquier momento en el que necesites una pausa y reconexión.
Transcripción
Bienvenidos,
Mi nombre es Marianela Rizzo y en el día de hoy te doy la bienvenida a este espacio donde realizaremos una meditación corta pero completa para soltar el estrés y centrarte.
Esta meditación la puedes repetir todas las veces que consideres necesaria.
Comencemos.
Busca una postura que te resulte cómoda.
Puede ser sentada,
Sentado,
O si lo prefieres,
Recostada o recostado,
Boca arriba.
Permite que tu columna esté erguida,
Pero sin rigidez.
Y cuando te sientas lista,
¿listo?
,
Ve cerrando suavemente los ojos.
En este momento ya no tienes nada que hacer.
Ni que cumplir con ninguna expectativa ni ir a ningún otro lugar.
Lo único importante ahora es estar aquí contigo.
Vamos a comenzar tomando tres respiraciones profundas y conscientes.
Inhala despacio por nariz,
Llenando de aire tu abdomen y tus pulmones.
Y exhala con un suspiro por boca,
Soltando el peso del día.
Una vez más,
Inhala profundo sintiendo cómo te nutres de aire fresco.
Y al exhalar,
Deja que tus hombros caigan pesados hacia la tierra.
Última vez,
Inhala y al exhalar suelta cualquier prisa.
Permite que tu respiración recupera ahora su ritmo natural,
Espontáneo.
No intentes forzarla ni cambiarla.
Simplemente obsérvala.
Siente el aire fresco rozando el borde de tu nariz al entrar y nota cómo sale un poco más tibio al exhalar.
Llevas a la atención a ese sutil movimiento en tu cuerpo.
Como tu abdomen se expande suavemente cuando inhalas y cómo se contrae y se relaja.
Cuando exhalas.
Cada vez que inhalas atraes calma y presencia.
Cada vez que exhalas,
Dejas ir un poquito más y más de tensión.
Si notas que los pensamientos vienen a tu mente,
Que es algo completamente natural,
Imagínate que son nubes que cruzan el cielo.
No te subes a ellas,
Solo las observas pasar y con amabilidad atraes de nuevo tu atención al ritmo de tu respiración.
Ahora vamos a recorrer el cuerpo con la mirada interna para ayudarle a soltar cualquier tensión acumulada.
Lleva tu atención hacia la cima de tu cabeza.
Y relaja el cuero cabelludo.
Suelta la frente,
Permitiendo que se alice.
Relaja los pequeños músculos alrededor de tus ojos y deja que tus párpados se sientan pesados.
Que caigan con suavidad.
Lleva la atención a tu mandíbula separa ligeramente los dientes.
Relaja la lengua dentro de tu boca y deje que las mejillas descansen.
Baja hacia tu cuello.
Tus hombros e imagina que sobre ellos hay una carga invisible.
Y que con cada exhalación esa carga se va derritiendo,
Bajando por tus brazos hasta liberarse por la punta de tus dedos.
Siente el pecho abierto,
Respirando con libertad.
Y el abdomen completamente blando y sin control.
Baja hacia tu cadera.
Tus piernas.
Tus rodillas.
Tus pantorrillas hasta llegar hasta la planta de tus pies.
Siente ese apoyo firme de tu cuerpo sobre la superficie que te sostiene y entrégate por completo a ese sostén.
La Tierra.
Te cuido.
Durante unos momentos descansa en este espacio de quietud.
Date el permiso de no hacer nada,
De no resolver nada,
Simplemente de ser.
Si aparece alguna emoción o sensación,
Abrázala con curiosidad y compasión,
Sin juzgarla.
Permítele estar ahí sabiendo que tú eres mucho más grande que cualquier pensamiento o emoción pasajera.
Poco a poco vamos a ir regresando trayendo con nosotros esta sensación de calma.
Comienza a hacer respiraciones un poco más amplias,
Más profundas,
Invitando a la energía de vuelta a tu cuerpo.
Regálate una pequeña sonrisa interior.
Agradeciéndote por haberte regalado este valioso tiempo para ti,
Para tu bienestar.
Cuando te sientas lista,
Cuando te sientas listo,
Empieza a mover suavemente los dedos de las manos,
Los dedos de los pies.
Tira tus brazos si el cuerpo te lo pide y a tu propio ritmo.
Ve abriendo lentamente los ojos.
Gracias por compartir este espacio conmigo.
Te deseo que tengas un día lleno de presencia y de paz.
Conoce a tu maestro
