
Despierta con un Cuento Azteca, Mañanas con Alma Cuentos
by Alma Cuentos
¿Te despiertas a menudo sintiendo que tu día es una batalla en la que debes pelear o forzar las cosas para que funcionen? Cuando chocamos de frente contra los obstáculos de la vida, solo conseguimos agotar nuestra energía. En esta sesión de Mañanas con Alma Cuentos, viajaremos a la antigua Mesoamérica para descubrir un hermoso mito Azteca y Tolteca. A través de la sabiduría del dios Quetzalcóatl, aprenderemos el arte de soltar la fuerza bruta. En esta sesión exclusiva encontrarás: - Una relajación inicial enfocada en soltar la "armadura" de tensión y estrés. - Una inspiradora leyenda milenaria sobre el poder de la humildad y la paciencia. - Una visualización activa para cultivar la "inteligencia del agua": aprender a fluir, adaptarnos y encontrar soluciones pacíficas frente a los muros inquebrantables. Suelta el deseo de pelear contra la realidad. Toma asiento, respira profundo y descubre cómo la mayor fortaleza reside en la suavidad.
Transcripción
Muy buenos días,
Querido viajero del alma.
¡Qué hermoso es recibir este nuevo amanecer en tu compañía!
Bienvenido a tu santuario interior.
Este pequeño espacio de tiempo donde el mundo exterior se pausa para que tú puedas encontrar tu centro.
En ocasiones nos despertamos sintiendo que el día que nos espera es una batalla.
Nos ponemos una armadura invisible y salimos dispuestos a derribar puertas,
A forzar resultados,
A discutir si es necesario para que las cosas salgan como queremos.
Creemos que la fuerza bruta y el choque frontal son la única manera de avanzar.
Y terminamos la mañana completamente agotados.
En este día te invito a probar un camino diferente.
Por favor.
Cierra tus ojos suavemente.
O mantén tu mirada en un punto fijo.
Relaja tu mandíbula.
Ese es el primer lugar donde guardamos la atención de la lucha.
Separa un poco los dientes y deja que tu lengua descanse.
Toma una respiración profunda y lenta por la nariz,
Sintiendo como el aire fresco suaviza tu rostro.
Y exhala por la boca con un suspiro lento y pausado.
Soltando el deseo de pelear contra tu día.
Una vez más inhala profundo.
Permitiendo que la calma expanda tu pecho.
Y exhala,
Aflujando los puños,
Soltando los hombros,
Recordando que no tienes que forzar nada.
Sienta tu cuerpo fluido.
Relajado.
Presente.
Desde esta suavidad viajaremos miles de años atrás a las tierras ancestrales de Mesoamérica.
En el corazón del Antiguo México.
Hoy te compartiré un mito de sabiduría milenaria.
Sobre cómo los grandes obstáculos rara vez ceden ante la fuerza.
Cuentan las antiguas leyendas que en los primeros días de la humanidad las personas pasaban mucha hambre.
El alimento sagrado,
El maíz dorado que daba vida y fuerza,
Estaba oculto.
Se encontraba encerrado en las profundidades del Tonacatepetl,
La gigantesca y mística montaña de los sustentos,
Hecha de una roca sólida e impenetrable.
Al ver el sufrimiento de los hombres,
Los dioses más importantes y fieros del cielo decidieron intervenir.
Bajaron envueltos en su gloria y usaron todo su poder para abrir la montaña.
Invocaron tormentas arrasadoras,
Lanzaron rayos deslumbrantes que partían el cielo.
Y golpearon la roca con terremotos y toda su fuerza divina.
Pero la montaña no cedió.
Ni siquiera sea astillo.
Mientras más la golpeaban,
Más inquebrantable parecía.
Frustrados y agotados,
Los dioses de la fuerza se retiraron.
Fue entonces cuando apareció Quetzalcóatl.
Un Dios de gran sabiduría.
En lugar de alzar los brazos e invocar su poder destructivo,
Quetzalcóatl se sentó en silencio al pie de la inmensa montaña.
Y simplemente observo.
Después de un largo rato de quietud,
Sus ojos notaron un movimiento diminuto.
De una grieta casi invisible en la roca.
Salía una pequeña hormiguita negra.
Y sobre su espalda cargaba un resplandeciente grano de maíz.
El gran dios no le exigió a la hormiga que le mostrara el camino.
Ni rompió la montaña para seguirla.
En un acto de humildad absoluta Quetzalcóatl transformó su inmensa y divina figura para convertirse en una pequeña hormiga negra.
Con infinita paciencia comenzó a caminar detrás de su compañera.
Se adentró en las estrechas,
Oscuras y sinuosas grietas de la roca.
En lugar de chocar contra la piedra,
Se adaptó a su forma.
Fluyendo por los laberintos internos de la montaña hasta llegar a su corazón.
Allí encontró el alimento y grano a grano.
Con la suavidad y constancia de quien conoce el valor de la paciencia,
Lo sacó para dárselo a la humanidad.
Quédate en silencio con esta imagen querido viajero del alma.
Observa cómo el gran Dios resolvió con paciencia y humildad lo que el poder y la furia no pudieron rasguñar.
En nuestro día a día,
Constantemente,
Nos encontramos con montañas de roca impenetrable.
Una persona que no quiere ceder en su opinión.
Un trámite bloqueado.
Un proyecto que se atasca.
Nuestro instinto suele ser el de los primeros dioses.
¡Queremos lanzar rayos!
Discutir.
Estresarnos y golpear la pared con fuerza para abrirnos paso.
Y lo único que logramos es lastimarnos a nosotros mismos y desgastar nuestra energía.
Hoy te invito a invocar la inteligencia del agua y la sabiduría de la hormiga.
El agua no rompe las rocagolpes,
Fluye a su alrededor.
Encuentra la grieta.
Se adapta a la forma del obstáculo y con paciencia infinita logra atravesarlo.
Imagínate frente a ti ese problema o esa situación que últimamente te está costando tanto trabajo.
Esa situación que estás intentando forzar.
Visualízala como una gran montaña de piedra.
Ahora,
Respira a profundo y visualízate a ti mismo soltando la fuerza bruta.
Siente como tu cuerpo se relaja.
Ya no tienes que golpear la piedra.
Imagina que desde esa calma empiezas a observar ¿Dónde está la grieta?
¿Cuál es el camino suave?
La pequeña acción constante.
La perspectiva diferente que no habías considerado.
Siente la inmensa paz que llega cuando dejas de pelear contra la realidad.
Y simplemente te adaptas para fluir a través de ella.
Ahora,
Desde este estado de fluidez y sabiduría,
Respira profundo.
Y repite estas palabras,
Dejando que guíen tus pasos en el día de hoy.
Hoy suelto la necesidad de forzar las cosas.
Elijo la paciencia y la calma por encima de la fuerza.
Si encuentro un obstáculo,
Fluyo suavemente como el agua.
Observo en silencio antes de reaccionar.
Mi humildad y mi adaptabilidad son mi mayor poder.
Dejo de luchar contra la corriente y encuentro el camino más amable.
Siente la profunda relajación en tus hombros y en tu rostro.
Al saber que hoy no tienes que salir a la batalla.
Hoy sales a fluir.
Si durante el día te encuentras a punto de iniciar una discusión o de estresarte por algo que no cede,
Haz una pausa.
Recuerda a la pequeña hormiga y la inmensa montaña.
Sonríe.
Respira.
Cambia tu enfoque y busca la grieta.
Te deseo un día lleno de caminos suaves,
Respuestas amables y una sabiduría profunda.
Soy Alexandra y confío en que hoy encontrarás la manera de avanzar sin desgastar tu alma.
Te espero en nuestra próxima mañana,
Aquí en Alma Cuentos.
Conoce a tu maestro
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