
Cómo Manejar mis Pensamientos Negativos. Metáforas Visuales.
Meditación Mindfulness en la que aprenderemos a trabajar con nuestros pensamientos a través de 4 metáforas visuales de origen budista: La montaña, El lago, Pinchar globos y El espejo. A través de estas metáforas, aprenderemos a desidentificarnos de nuestros pensamientos, observándolos únicamente como un contenido mental y aprendiendo a ver los huecos que en nuestra mente van apareciendo donde se vislumbra su verdadera naturaleza, nuestra conciencia.
Transcripción
Hoy vamos a realizar una meditación guiada en la que vamos a trabajar a través de cuatro metáforas visuales.
Vamos a ver de forma visual cómo los pensamientos son sólo un objeto más de nuestra mente,
Cómo son los sonidos,
Lo que vemos.
.
.
Y es que no somos nuestros pensamientos sino el que observa esos pensamientos.
Al vivir en piloto automático vivimos atrapados a nuestros pensamientos,
Nos los creemos y hoy los vamos a ver de otra forma.
Vamos a empezar tomando una postura cómoda con los pies sobre el suelo,
La espalda recta,
Las manos sobre las rodillas,
Cabeza ligeramente hacia abajo y vamos a comenzar con la primera de las metáforas mentales,
Que es la metáfora de la montaña.
Vamos a empezar poniendo toda la atención en el cuerpo,
La postura en la que estás,
Las zonas de contacto,
La temperatura de la sala y pasa a continuación a llevar tu atención a las sensaciones de la respiración.
Ya sabes que puedes escoger fosas nasales,
Pecho o abdomen.
Observa cómo es tu respiración aquí y ahora y si en algún momento aparece algún pensamiento,
Alguna emoción o alguna sensación ajena a la respiración,
Simplemente observa,
Date cuenta de que te has despistado y vuelve a llevar toda tu atención a las sensaciones corporales de la respiración en el punto que hayas escogido.
A continuación comienza a imaginar una montaña que conozcas o que te guste.
No hace falta que hayas estado allí.
Siente que te encuentras meditando en la cima de esa montaña.
Estás tranquilo,
En calma y puedes sentir la conexión con la propia montaña,
Como si fueses parte de ella.
Visualiza ahora el cielo que te rodea.
Está totalmente azul,
Sin ninguna nube.
Ese espacio infinito que es el cielo azul representa tu mente.
Puedes observarlo sentado desde la montaña como el que ve una película de cine.
De vez en cuando en ese cielo azul van a aparecer nubes.
Estas nubes representan a los pensamientos que aparecen en tu mente.
Tus pensamientos,
Al igual que las nubes,
Son de distintos tamaños,
Distintos colores,
Según su contenido,
Las emociones ligadas a ellos,
Pero son sólo un fenómeno que aparece en nuestra mente,
Como las nubes aparecen en el cielo.
En ocasiones hay tantas nubes que te impiden ver el cielo.
Es como en ocasiones nuestra mente tiene tantos pensamientos que no logra conectar con lo real.
Y creemos que sólo existen las nubes,
Como creemos que sólo existen los pensamientos y no hay nada más.
En esas ocasiones quedamos a merced de la tormenta como quedamos a merced de nuestros pensamientos,
Totalmente atrapados por ellos.
Si nos mantenemos en la posición del observador,
Si quitamos la atención de los pensamientos de las nubes y volvemos a la respiración,
A nuestra montaña,
Llevando de nuevo la atención al pecho,
Al abdomen o a las fuerzas nasales,
Veremos cómo las nubes poco a poco se irán yendo,
Dejando de nuevo un cielo azul como nuestra mente,
En calma,
Limpia.
Nos quedamos unos segundos en esa visualización,
En esta metáfora visual.
Vamos a comenzar con la segunda metáfora visual que será la del estanque.
Mantenemos la postura de meditación y volvemos a situar nuestra atención en las sensaciones de la respiración.
Si aparece algún pensamiento,
Alguna emoción o alguna sensación fruto de la anterior visualización,
Simplemente la dejamos pasar,
Volviendo nuestra atención a esas sensaciones de la respiración.
Y vamos a visualizar cómo vamos caminando hasta sentarnos a orillas de un estanque poco profundo.
El agua es limpia y transparente y está totalmente en calma,
Tanto que podemos ver el fondo del estanque con una pequeña capa de arena.
El estanque es la verdadera naturaleza de tu mente en estos momentos,
Cristalino,
En calma.
Cuando aparece un pensamiento,
Es como si una enorme piedra cayese al estanque.
Esa piedra genera ondas en el agua que mueve la arena del fondo,
No pudiendo ver nada en él,
Dejándolo totalmente turbio.
Cuando vivimos en piloto automático,
De lado a lado,
Haciendo deberes,
Ese es el estado de nuestra mente,
Turbada por las piedras que nuestros pensamientos lanzan al estanque continuamente.
En ese estado no hay calma,
Sólo hay confusión.
Con la meditación dejamos de lanzar piedras al estanque.
El agua vuelve a la calma,
La arena se posa en el fondo y la mente vuelve a estar en calma,
Porque apenas hay piedras que la alteren.
Vamos a mantenernos unos segundos en esta metáfora visual,
A orillas del estanque,
Con la atención en la respiración,
Y si aparece un pensamiento lo observamos como una piedra que cae y enturbia el agua unos segundos,
Pero que al volver la atención a nuestra respiración,
Cae al fondo dejando que el estanque nuevamente pose su arena en el fondo y vuelva a la calma,
A la transparencia.
Y empezamos de nuevo con la tercera de las metáforas visuales,
Que vamos a llamar pinchar los globos.
Revisamos nuestra postura,
Observando que es la postura correcta de meditación y volvemos a fijar la atención en la respiración,
Dejando pasar pensamientos y emociones previos.
Vamos ahora a visualizarnos solos en una sala rodeados de globos por todos los lados.
Tenemos globos por delante,
Globos por detrás,
Por encima nuestro,
Por debajo.
.
.
Sólo podemos ver globos a nuestro alrededor.
Esos globos son de distinto tamaño y formas y colores y representan la diversidad de nuestros pensamientos y emociones asociados que podemos tener.
Desde tu visión es difícil entender que el mundo es mucho más que globos,
Ya que no puedes ver nada más.
Lo mismo le pasa al resto del mundo y al pensar que sólo existen los globos,
Lo único que podemos hacer es cambiar esos globos que no nos gustan por otros que nos gustan más.
Es decir,
Intentar huir y retirar esas emociones,
Esos pensamientos que no nos gustan por otros que nos resultan más agradables.
Vivimos tratando de evitar todo aquello que pensamos que nos puede hacer sufrir y aferrándonos a todo aquello que deseamos.
Cuando ponemos nuestra atención en forma de aguja a uno de los globos,
A uno de nuestros pensamientos,
Visualizamos cómo éste explota,
Desaparece,
Porque es aire.
No tiene consistencia real.
Si vamos poniendo la atención en cada globo,
En cada pensamiento,
Observándolo desde fuera,
Sin quedarnos atrapados por él,
Dejando pasar ese pensamiento,
Vemos cómo cada globo va explotando uno a uno.
Y conforme los globos van explotando,
Empezamos a ver espacio entre globo y globo.
Y a través de ese espacio podemos ver que hay una habitación enorme que representa nuestra mente,
Que no sólo tiene globos,
No sólo tiene pensamientos.
Con práctica meditativa veremos cómo cada vez el espacio entre globo y globo es más amplio y podremos ver la habitación,
Podremos ver la verdadera naturaleza de nuestra mente.
Nosotros no somos los globos,
Sino el que observa en el centro de la habitación y podemos decidir si ponemos nuestra atención en los globos o en el espacio de la habitación,
Donde podemos observar los contenidos mentales de forma objetiva.
Nos mantenemos unos segundos en esta metáfora visual y vamos a la última metáfora visual que hemos llamado la metáfora del espejo.
Nuevamente poniendo nuestra atención en la respiración y permanecemos ahí unos segundos,
Dejando pasar pensamientos y emociones previos.
Ahora te vas a visualizar en el centro de una habitación donde las cuatro paredes,
El techo y el suelo son enormes espejos,
Unos espejos limpios,
Brillantes,
Que se reflejan los unos a los otros.
Esa habitación representa nuestra mente.
A veces tenemos pensamientos y emociones que nos parecen terribles,
Pensamientos de culpa,
Pensamientos que nos avergüenzan,
Pensamientos que no se los contaríamos a nadie porque nos hacen sentir indignos,
Miserables.
Vamos a visualizar esos pensamientos como una gran montaña de basura,
Una montaña de basura situada a nuestro lado.
Recordamos que estamos en una sala formada por espejos,
Por lo que esa basura se refleja en todos ellos de forma continua y no inunda absolutamente todo.
Desde tu perspectiva parece que toda la sala está llena de basura,
Que la basura te rodea.
Cuando ponemos la atención en otro foco,
Como es la respiración,
Y dejamos pasar pensamientos y emociones,
Es como si parásemos,
Nos diésemos cuenta de que todo no es basura y pudiésemos incluso sacar la bolsa de basura a la calle fuera de la habitación.
Al sacar la basura vemos que los espejos no están manchados y que jamás podían estarlo,
Ya que tan solo reflejaban la basura.
La mente sólo refleja los fenómenos que aparecen en ella,
Pero no puede mancharse.
Es transparente,
Está vacía.
Cuando aparecen pensamientos de enfado,
De envidia,
Podemos pensar que somos envidiosos,
Violentos,
Pero ni nosotros ni nuestra mente en esencia somos de una determinada manera,
De una forma en particular.
Sólo reflejamos pensamientos y emociones del momento y cuando éstos desaparezcan,
Como ocurre con todos los fenómenos mentales,
Nuestra mente y nosotros volveremos a ser transparentes,
Sin reflejos,
Sin etiquetas.
Permanecemos unos segundos en esta metáfora visual.
Poco a poco vamos a ir llevando la atención a las sensaciones de nuestro cuerpo,
Sensaciones de temperatura,
Siendo conscientes de la habitación en la que estamos,
De los sonidos que llegan hasta nosotros y poco a poco y a tu ritmo,
Ve moviendo el cuerpo,
Abriendo los ojos y continuando con tu día a día.
Un saludo y que el mindfulness te acompañe.
Conoce a tu maestro
4.7 (174)
