
Pequeños Viajes Sensoriales. Episodio 2: Entre Libros
La magia sucede esta vez en un lugar antiguo, con tesoros ancestrales convertidos en libros. Arquitectura y letras se mezclan en este fascinante y misterioso episodio dos de Pequeños Viajes Sensoriales.
Transcripción
Hola,
Soy Marcela Loria,
Qué gusto encontrarnos de nuevo aquí para emprender otro viaje sensorial a través de la imaginación.
No hay límites para nuestra capacidad de volar en el vasto espacio de nuestra mente,
Así es que si ya estás en un momento que puedes dedicar solo para vos,
Te dejo para que te acomodes en la cama o en un sillón confortable.
Antes de comenzar la aventura de hoy,
Primero vas a entrar en un momento de calma,
Yo te voy a ayudar.
Para eso,
Vas a trabajar en la respiración.
Esta respiración profunda que vamos a hacer,
La vas a dedicar a relajar tus piernas,
En ellas te vas a enfocar mientras respiras 1,
2,
3,
4,
Sostenes el aire y exhalas ahora en 4,
3,
2,
1,
Muy bien.
Tus piernas se sienten ya menos tensas,
Agradecidas por el descanso de los músculos.
La siguiente respiración se la vas a dedicar a tu tronco y respiras en 1,
2,
3,
4,
Sostenes el aire y exhalas en 4,
3,
2,
1,
Ese tronco agradece que te acordes de él,
Ahora respiras pensando en relajar tus brazos,
1,
2,
3,
4,
Sostenemos y exhalamos en 4,
3,
2,
1.
La última respiración y esta la vas a dedicar a aquietar la mente,
Respiras 1,
2,
3,
4,
Sostenes y exhalas en 4,
3,
2,
1,
Puedes respirar otra vez para relajarte más antes de emprender el viaje de hoy.
Estamos listos,
Con los ojos cerrados vas a llevar tu mirada hacia tus pies,
Lo primero que te llama la atención es el piso sobre el que estas de pie,
Es un piso con baldosas francesas estilo Art Nouveau del siglo XIX,
Los colores predominantes en el intrincado diseño de cada mosaico son el turquesa,
El blanco y el mostaza que se complementan a la perfección en delicadas figuras curvilíneas que se replican una y otra vez en el amplio vestíbulo del edificio en el que estas,
Parece una especie de cielo reflejado en el suelo,
Al frente tuyo una amplia y alta entrada en forma de arco le da paso a la más maravillosa biblioteca que has visto,
Si es imponente,
Ya entraste,
Que estas esperando,
Tus pasos firmes suenan en las baldosas celestiales y te llevan al centro de una sala redonda coronada por un domo de madera,
Aquí y allá acomodada simétricamente alrededor de la sala una serie de ventanas todas iguales nos dicen que afuera aún es de día,
De algunas de ellas halos de luz blanquecina entran como miradas venidas del cielo,
Si te quedaras por algún tiempo contemplando en silencio verías como la luz va recorriendo todo el salón con el suave vaivén del sol en su ruta sobre la bóveda celeste,
Ahora miras hacia arriba,
Sobre tu cabeza el domo parece sostenerse en el aire,
Apacible,
Ligero,
Magnífico y del domo hacia abajo miles de libros pueblan estantes tras estantes hasta llegar al suelo,
Son libros antiguos con conocimiento milenario y no pueden ser manipulados por cualquiera,
A tu derecha una angosta escalera de caracol con una baranda de hierro forjado gira sobre su eje hasta llevarte al segundo piso,
Puedes subir a dar un primer vistazo a los tesoros invaluables de esa sala,
Te apoyas en la baranda mientras subís cada escalón y con cada paso escuchas el crujir de la madera bajo tus pies e imaginas cuántos cientos o miles de veces aquel leve sonido acompañó a alguien que como vos se maravilló de estar en este espacio,
Subís exactamente 17 escalones y llegas a un descanso desde el que podés ver la dimensión real de aquel salón que pareciera no tener fin,
Seguís caminando y agradeces que el largo pasillo tenga una alfombra que amortigua el sonido de tus pasos,
Mientras caminas ves en los estantes las inscripciones que te dicen qué títulos se encuentran en cada pasillo,
Por fin decidís entrar en uno de aquellos pasillos donde la luz se cuela por un vitral,
Seguís caminando lentamente como contando tus pasos,
Mientras los dedos de tu mano derecha recorren los toscos y gruesos lomos de aquellos libros que congelaron el tiempo,
Las letras que un día fueron doradas son ahora casi imperceptibles,
Te preguntás quiénes fueron sus autores,
Cada libro de esta vasta biblioteca contiene un trozo de la vida de personas que ya no existen y con eso en mente miras los estantes sin fin como si cada libro te llamara por tu nombre y te invitará a viajar por sus páginas,
Los escuchas susurrando,
Te están llamando por tu nombre,
Los escuchas,
De todos ellos decidís tomar uno de tapa de cuero color caoba,
Lo acercas un poco a tu cara y con tu pulgar izquierdo tomas las hojas y las ventilas como si estuvieras barajando un naipe,
Disfrutas del olor que se desprende de él,
Te parece mágico el olor de los libros,
Luego lo abrís en una página al azar y te encontrás con estas palabras escritas en una página amarilla marcada por el tiempo,
Los ojos verdes se titula y a continuación seguís leyendo,
Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título,
Hoy que se me ha presentado la ocasión lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel y luego he dejado a capricho volar la pluma,
Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda,
No sé si en sueños,
Pero yo los he visto,
De seguro no los podré escribir tales cuáles ellos eran,
Luminosos,
Transparentes como las gotas de lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tormenta de verano,
De todos modos cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar,
Boceto de un cuadro que pintaré algún día,
Lees hasta allí y te preguntas cómo habrá sido esa pluma que estuvo en el medio de esa cuartilla de papel y la inspiración de Gustavo Adolfo Bécquer,
Lo habrá escrito en un día frío o soleado,
Lo habrá escrito en la mañana o en la noche que es cuando dicen que aparecen mayormente las musas,
Habrá pensado por un segundo con su fértil imaginación que las palabras que escribió ese día todavía se leerían más de 160 años después en una biblioteca construida por la fantasía,
Miras nuevamente los miles de libros que te rodean,
Esos objetos inertes pero al mismo tiempo tan llenos de vida,
Impresos en rústicas máquinas o más atrás en el tiempo,
Escritos en largos rollos de pergamino,
Afuera la luz del sol comienza a ser cada vez más tenue y es momento de volver sobre tus pasos,
Bajar los rechinantes escalones,
Caminar por los mosaicos celestiales hasta llegar al vestíbulo donde esta aventura inició,
Antes de dejar atrás todo te reconforta saber que puedes volver acá cuando querrás,
Que en tu mente vive toda la belleza y simplemente tenés que cerrar tus ojos y dejarte llevar por ella,
Nos escuchamos muy pronto.
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