
La Luz de la Autocompasión
En esta práctica te invito a recordar algo profundo y sencillo: no necesitas perfección para merecer amor. A través de la respiración, la visualización y la calma del corazón, descubrirás cómo sostenerte desde adentro, sin juicio y con una profunda compasión. Esta meditación es un refugio para quienes sienten cansancio de exigirse, para quienes desean sanar su diálogo interno, para quienes quieren aprender a sostenerse con ternura, incluso en los días difíciles. Musica por: Siarhei Korbut.
Transcripción
Om Namah Shivaya.
Bienvenida,
Bienvenido a esta meditación en donde vamos a cultivar la autocompasión.
Hoy te invito a regalarte un espacio para conectar contigo,
Para suavizar las exigencias y recordar que dentro de ti existe un espacio donde siempre hay calma,
Ternura y comprensión.
La autocompasión es el arte de mirarte con los ojos con los que mirarías a quien amas profundamente.
Es comprender que no necesitas ser perfecta o perfecto para ser digno de amor y aprender a sostenerte con amabilidad incluso cuando las cosas no salen como esperabas.
A veces pensamos que la autocompasión nos hace frágiles pero en realidad es el camino en donde llegamos a esa gran fuente que nos permite desarrollar nuestra fuerza interior y buena autoestima.
Al elegir acompañarnos con amor y abrazarnos con todo lo que somos,
Con nuestras luces y nuestras sombras,
Podemos vivir en amor propio.
Respira profundo.
Inhala con suavidad y exhala lentamente.
Encuentra una postura cómoda.
Permite que tus hombros se relajen,
Que la mandíbula se suelte,
Que tu cuerpo encuentre su propio equilibrio.
Vuelve a inhalar,
Sintiendo como el aire fresco entra y limpia todo tu cuerpo.
Y al exhalar,
Suelta el peso de los pensamientos,
De las exigencias,
De lo que no necesitas sostener.
Siente como poco a poco la respiración se vuelve más lenta,
Más tranquila,
Tu cuerpo empieza a confiar en el momento presente y tu mente logra entrar en un estado profundo de relajación y descanso.
Lleva tu atención hacia el centro de tu pecho.
Allí imagina una pequeña luz,
Tenue pero constante,
Una luz que ha estado siempre contigo,
Incluso cuando olvidaste mirar hacia ella.
Esa luz es tu autocompasión.
Es esa parte de ti que sabe acompañarte sin juicio,
Que te perdona,
Que te sostiene cuando caes.
Respira allí,
En tu luz.
Inhala y siente como esa pequeña llama crece con cada respiración.
Exhala,
Deja que se expanda suavemente en tu pecho,
Como una ola tibia abriendo camino,
Limpiando,
Ablandando lo que antes estaba tenso.
Permanece aquí,
Respirando dentro de esa luz,
Creciendo con ella.
Si vienen pensamientos o emociones,
Obsérvalos y déjalos ir como nubes en el cielo.
Siente como la luz baja por tu abdomen,
Por tus piernas y llega a tus pies.
Siente también como asciende por tu cuello,
Tu rostro,
Tu cabeza.
Cómo se apodera de tus brazos,
De tus manos,
De tus dedos.
Ya no es una luz pequeña,
Ahora te habita,
Te rodea y te sostiene.
Permite que esta luz te muestre cómo se siente estar en paz contigo misma y contigo mismo.
Permite que te muestre cómo se siente ser tu propio refugio.
Cómo a través de tu respiración tu mente se abre,
Se expande y tu corazón se suaviza.
Ahora lleva las manos hacia tu pecho,
Una sobre la otra,
Justo donde nace esa luz.
Este es tu corazón,
Fuerte y sensible al mismo tiempo,
Capaz de sostener y de amar incluso después de haberse roto.
Con tus manos allí en tu pecho,
En tu corazón,
Reconoce que cuando esta luz se enciende,
Vuelves a mirar la vida con claridad.
Comprendes que no hay prisa,
Que estás aprendiendo y que eres suficiente.
Comprendes que dentro de ti hay una luz que te guía cuando dudas y que te sostiene cuando el miedo aparece.
Esa luz siempre ha estado y estará allí,
Solo necesitas avivarla con tu respiración,
Con tu conciencia,
Con tu silencio,
Con tu propósito.
Cuando sientas que es momento de volver,
Hazlo lentamente,
Mueve los dedos de tus manos,
De tus pies,
Gira un poco tu cuello,
Despacio,
Haz movimientos ligeros y conscientes de todo tu cuerpo.
Toma una inhalación profunda y al exhalar,
Dibuja una sutil sonrisa en tu rostro.
Gracias por compartir esta práctica conmigo.
Gracias,
Gracias,
Gracias.
Hari Om Tat Sa.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
