
Día 2/11: El Cuerpo. Reto de Meditación de 11 días
by Lucía Monje
DÍA 2 · EL CUERPO COMO PUERTA Busca un lugar tranquilo si es posible y escucha esta meditación sentada/o y con los ojos cerrados. Si hoy no puedes hacerlo así, simplemente escucha y vuelve a la práctica más adelante con más calma. Esto es un reto de meditación de 11 días para volver a la presencia, al cuerpo y a la quietud mental. La constancia importa más que hacerlo perfecto! Empezamos con meditaciones más cortas y vamos profundizando poco a poco, entrenando la capacidad de observar sin reaccionar, sostener incomodidad, soltar interferencias y habitar más espacio interno. Puedes hacerlo seguido durante 11 días o volver a cada práctica cuando lo necesites.
Transcripción
Bienvenidas y bienvenidas al día 2 del reto de meditación 11 días de presencia.
Soy Lucía Monge,
Arroba Yoga con Lucía y estoy muy feliz de acompañarte otro día más.
¿Estás sentada o sentado en tu postura de meditación?
Que es una postura que puedes sostener sin tensión innecesaria.
Si no lo has hecho ya cierra los ojos.
Y comenzamos llevando la tensión al cuerpo en general al peso del cuerpo y al contacto con el suelo.
A la presencia conectarte contigo aquí y ahora Nos han enseñado que para entender algo hay que pensarlo.
Que si algo te molesta lo analizas Si algo te duele pues lo cuentas o lo explicas.
Y que si algo no te encaja le das vueltas como hasta que te encaje.
Y a ver,
Esto no es el enemigo,
Pensar por supuesto es útil,
Sirve para organizarte,
Para tomar decisiones,
Para no ir por la vida completamente a ciegas,
¿no?
Pero hay un problema enorme cuando usamos la mente para entrar.
En lo que pertenece al cuerpo porque aunque lo intentemos no funciona porque el cuerpo no piensa el cuerpo no argumenta ni negocio.
El cuerpo solo siente y punto El cuerpo siente las cosas antes de que tengas una opinión sobre ellas.
El cuerpo lo siente antes de que puedas analizarlo y ponerle palabras.
El cuerpo también lo siente antes de que empieces a crearte una historia sobre lo que te está pasando.
Y es por eso mismo que el cuerpo nos incomoda tanto.
Porque.
.
.
Tú te puedes convencer a ti misma o a ti mismo,
Pero no puedes convencer al cuerpo.
No puedes llevar al cuerpo a terapia.
Y tampoco puedes decirle al cuerpo tranquila o tranquilo,
No pasa nada.
Si tu mandíbula se aprieta y está apretada,
Está apretada.
Si el pecho está cerrado,
Está cerrado.
Y si el estómago se revuelve,
Está revuelto.
El cuerpo no miente.
Y no es porque no sea mágico,
Es porque el cuerpo no finge,
No sabe fingir.
Y,
Pues,
Aquí viene una parte que no suele decirse mucho.
Y es que muchas veces no evitamos sentir porque sea demasiado intenso.
Sino porque lo que sentimos no encaja con la imagen que tenemos o que queremos dar de nosotras mismas o de nosotros mismos.
Muchas veces sentimos rabia.
Cuando creemos que ya deberíamos haberla trascendido.
O que no deberíamos sentirla en ese momento.
Sentimos cansancio.
Cuando creemos que tendríamos que estar agradecidas o agradecidos.
Sentimos a veces desconexión cuando creemos que después de tanto trabajo personal.
.
.
Terapia o espiritualidad.
Ya debería estar conectada o conectado.
Y entonces lo que solemos hacer es utilizar la mente como una anestesia.
Comenzamos a pensar.
En lugar de sentir.
Nos explicamos cosas,
Damos palabras a las cosas en lugar de escuchar.
Y también espiritualizamos en lugar de sencillamente estar.
Comenzamos a ponerle palabras bonitas a sensaciones que no queremos tocar.
Pero la conciencia no entra por la mente o por la cabeza.
La conciencia entra por el cuerpo ¿No entra cuando comienzas a entender las cosas?
El sino entra cuando paras.
Permitirte parar y escuchar a tu cuerpo no es analizarlo.
No es preguntarte por qué ese pecho está cerrado,
Por qué ahora tengo revuelto el estómago.
Porque sea lo que sea está así.
No es buscar de dónde viene.
Escuchar es dejar que una sensación exista sin pedirle que cambie para que tú te sientas más cómoda o más cómoda.
Y esto que te digo,
Aunque no lo parezca,
Es muy muy radical.
Es un cambio enorme.
Entonces hoy te pido.
.
.
Que no intentes comprender nada,
Ni resolver ni sanar nada.
Lo que vamos a hacer es mucho más incómodo y más honesto.
Y es dejar que el cuerpo esté como está sin corregir ni intentar llevarlo a otro lugar.
Para eso.
.
.
Necesitamos darnos el espacio de parar.
Y observar.
Y desde ese lugar no desde la mente o la cabeza es desde donde empieza la verdadera presencia.
Devuelve la atención al peso de tu cuerpo a tu cuerpo en general.
Y hoy te voy a pedir que lleves la atención a una sensación física ahora puede ser que en estos minutos que llevas sentado o sentado haya aparecido un dolor incómodo en algún lugar puedes elegir esa sensación física,
Ese dolor o esa incomodidad.
Puede ser que haya alguna presión.
Quizás si está sentada o sentado con las piernas cruzadas.
En ese lugar donde se cruzan las tibias y el gemelo.
Puede ser también la temperatura que estás sintiendo ahora,
Si sientes algo de calor,
Frío.
Incluso puede ser que haya alguna parte de tu cuerpo que se esté moviendo porque te cuesta estar quieta o estar quieto.
Una vez que tengas localizada y elegida esa sensación física Vas a llevar la atención ahí.
Sin intentar.
Cambiarla.
¿Resiste la tentación de intentar cambiar esa sensación física?
Incluso tampoco describirla solamente observarla y dejar que esté,
Sentirla.
¿Sí aparece el impulso de modificar esa sensación?
Obsérvate en ese impulso pero no las digas.
Y vamos a estar un minuto y medio más aquí sin hacer nada.
Observando.
Tomo una inhalación profunda y exhala Cuando estés lista o listo abre los ojos despacio.
Hemos terminado
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
