
Lección # 109 - Un Curso de Milagros
Descanso en Dios. Este pensamiento te brindará descanso y sosiego, paz y quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas Hoy descansas en la Paz de Dios, tranquilo y sin miedo © 2015 Foundation for Inner Peace
Transcripción
Lección 109.
Descanso en Dios,
Descanso en Dios,
Descanso en Dios.
Y estas son esas lecciones que pueden derretirlo a uno de dulzura,
Como pensar cómo puede ser esto tan dulce.
Y es,
Imaginas como descansar en Dios.
Es como ahora meditaba y es como imagínate como si Dios fuera como un sofá demasiado cómodo,
Que atrás del lecho te sientas y quedas como acostado,
Pero además te abraza y te arropa y te ama.
Entonces como sabes esta fuente de vida está divinidad puede abrazarte y tú descansar ahí.
Todo el descanso,
El sosiego,
La paz,
La quietud,
La seguridad y la felicidad que buscas está ahí en ese sofá.
Es como quiero paz,
Quiero calma,
Pues me voy al sofá que es la divinidad.
Esta fuente de vida está ahí como un sofá,
Dispuesto a recibirme,
Sostenerme,
Abrazarme.
Y todas estas tormentas,
Estas luchas,
Este deseo de defenderme,
Esta necesidad de poner en claro mis puntos,
De atacar al otro,
De creer que yo sé más o que soy superior o que puedo resolver las cosas a mi manera o mi necesidad de estar enfermo.
Todas estas cosas,
De la única forma que sales adelante de estas cosas,
Que las puedes atravesar,
Es a través de ese pensamiento.
Descanso en Dios.
Entonces es un momento para celebrar.
Este es el día de la paz.
El día de la paz es el día que recuerdo que puedo descansar en Dios.
Tengo algo,
Me atormenta,
Me lastima,
Me confunde,
Me angustia.
Bueno,
Descanso en Dios.
Y cuando elijo descansar en Dios,
Estoy invitando a los demás seres de este mundo a que se unan a mí en ese descanso.
Te invito a ti a que te unas a mi descanso en la divinidad.
La fuente de vida,
La fuente de gozo,
La fuente de paz es el lugar donde vas a descansar.
Ahí donde vas a descansar puedes invitar a cada uno de los seres de este mundo,
Que como todos somos hijos de la fuente,
Esa fuente de vida,
Pues a todos tus hermanos los invitas.
Oye,
Te invito a que te unas a mí y descanses.
Entonces no importa que el otro no descanse,
No importa que el habitante de calle esté perdido ahí en su locura,
No importa que la trabajadora sexual esté fundida en el miedo,
No importa que el político esté embriagado de poder,
No importa que el borracho esté embriagado de alcohol,
No,
No importa que todos los seres del mundo sean inconscientes,
Borrachos y locos,
Miedosos,
No importa.
Porque cuando tú decides descansar,
Ellos van a oír,
Ellos tus hermanos.
Sí,
El político es tu hermano,
El habitante de calle,
El conductor del bus,
El cajero del banco,
El vecino,
El recolector de basura,
El reciclador,
El señor o la señora de la limpieza,
Es tu hermano,
Todos ellos son tus hermanos y ellos van a oírte y van a estar en ti,
Porque tú descansas en ti.
Y ellos también descansan en Dios.
Y ahí,
Tú descansando en el padre y en la madre vida,
No,
Si pudiéramos hacer de este sofá una combinación de hombre-mujer,
No,
Que fuera como una unión fraterna en donde hay esa energía masculina y femenina que son la vida tuya,
No,
El padre vida,
La madre vida que están ahí sosteniéndote en este sofá donde estás acostado tan cómodo,
Ahí acostado en ese sofá,
Descansando en el padre vida,
En la madre vida,
Pues no hay angustias,
No hay preocupaciones,
No hay inquietudes,
No hay agobios,
No hay ansiedad,
No hay dolor,
No hay miedo al futuro,
No hay remordimientos por el pasado.
Ahí,
Imagínate,
Es que es bellísimo,
No,
Delicioso imaginarse que uno puede acostarse en un sofá y que en ese sofá o en esa cama o en ese mueble tan cómodo está el padre y la madre vida,
Está en la divinidad entera,
El cosmos entero está ahí sosteniéndote,
Permitiéndote descansar.
Y ahí tú te hundes y descansas sin tiempo,
No hay tiempo,
No hay pasado,
No hay futuro,
Nada podría alterar tu descanso,
Te sumerges ahí con tus ojitos cerrados,
No,
Imagínate el sofá delicioso,
Cómodo,
Con los colores que tú quieras,
Con la luz del color que tú quieras,
No,
La luz radiante que está ahí en ese sofá diciéndote ven a mí,
Hijo,
Hija,
Ven a mí,
Cierra tus ojos y descansa.
Y ahí tu intelecto para.
Esto que dice esta lección tan bella dice,
Paran tus frenéticas fantasías porque son sólo sueños de un delirio que tienes,
De ese delirio falso que ya pasó,
Tú tuviste un delirio,
Deliraste,
Pero ya pasó,
Ahora son sólo sueños.
Tus fantasías frenéticas,
Alocadas,
Neuróticas,
Son sólo sueños.
Como son sólo sueños,
Dejas que tu intelecto se aquiete,
Tu mente intelectual se aquieta y aceptas con agradecimiento que descansar en este mueble en donde está el padre y la madre vida,
Ahí con gratitud te sumerges en este descanso y ahí te curas.
Así que descansa en Dios porque ya no hay sueños de terror,
En donde tú te sientes atacado,
En donde sientes que necesitas defenderte,
En donde sientes que tienes que responder ante una palabra desagradable o ante una actitud incómoda.
Esto que te subes al bus y el señor del bus te mira mal y no te responde el saludo y tú sientes que tienes que responder ante ese ataque,
Pues no,
Es todo un sueño de terror,
Tú sólo descansa en Dios.
Tus padres te dicen cosas y tú sientes que necesitas defenderte,
Tu pareja te dice algo y tú sientes esa necesidad de defenderte,
Pues no,
No es más que un sueño de terror,
Una fantasía frenética,
Todo es un delirio,
Un delirio de la locura de este mundo.
Tú simplemente descansa y entonces esa mente que está cansada,
Que es frenéticamente loca,
Va a llenarse de gozo,
De dicha,
De gracia.
A veces vemos a nuestros padres y decimos,
Pero ¿a qué horas termina?
Por ejemplo,
A mí me pasa con mi mamá,
¿a qué horas vas a terminar tu cosa?
Y entonces,
Bueno,
Descanso en Dios.
Cuando descanso en Dios,
Fíjate que esto sólo se requiere un instante,
No se requieren muchas horas de práctica,
¿no?
Te dice,
Cierra los ojos y sumérgete en el sofá.
Es que sólo la mente,
La mente intelectual es tan tonta que tú cierras los ojos y te imaginas que te sentaste en un sofá y de verdad tú sientes que te sentaste.
Sólo experiméntalo,
Cierra los ojos e imagínate que te acostaste en el sofá en donde está el Padre en vida,
La Madre en vida,
Ahí,
Recibiéndote con los brazos abiertos y abrazándote,
Arropándote,
Abrigándote,
Amándote.
Y ahí,
Cuando sientes eso,
Esa mente loca que está por ahí,
Puede ser la de tu padre,
La de tu hijo,
La de tu hermano,
La de tu primo,
La de tu pareja,
La de tu vecina,
Vecino,
Esa mente se va a alegrar.
Ese pájaro que sufría por tener las alas rotas,
De repente va a estallar en gozo y empezar a cantar.
Ese arroyo,
Ese caminito de río que parecía haberse secado,
Ahora de repente va a volver a fluir y va a haber agua de nuevo allí.
Con que sólo tú,
Tú,
Por este instante,
Aquí y ahora,
Recuerdes que puedes descansar en la divinidad y que descansando en la divinidad estás en paz,
En gozo,
En dicha,
En júbilo,
El mundo va a renacer.
No necesitas que cambie a nadie,
No necesitas que alguien sea de cierta manera o cierta otra,
Porque con que tú lo seas ya el mundo renacerá.
Como decía Gandhi,
Sea el cambio que quieres ver en el mundo,
Así,
Tal cual,
El mundo renacerá.
El mundo renacerá con que tú te sientes,
Te acuestas en ese sofá y descanses en la paz de la divinidad,
Descanses en la paz de lo eterno.
Hoy te va a abrigar la tranquilidad,
Vas a estar descansando en la tranquilidad,
Sin miedo,
Sin preocupación,
Sin remordimiento,
Sin agobio,
Sin inquietud,
Sin dolor,
Sin ansiedad por el futuro,
Sin pesadumbre por el pasado.
Así que descansa allí y recuerda que tú descansas allí y juntos todos descansamos.
Descanso en Dios,
Descanso en la fuente de paz y dicha,
Descanso abrigado y abrazado,
Abrigado y abrazado por el amor del Padre y la Madre Vida.
Descanso,
Descanso,
Descanso,
Descanso.
Conoce a tu maestro
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