
Una Riqueza que el Mundo no Puede dar
Una riqueza que el mundo no puede dar. Cuantas veces hacemos cosas que, frente a Dios, están objetivamente mal. Pablo descubrió en su vida un tesoro inmenso: la misericordia de Dios. “Sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y el amor de Cristo Jesús.” ➤1° Timoteo (1,1-14)
Transcripción
Sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor,
Junto con la fe y el amor de Cristo Jesús.
Este tipo no tiene perdón de Dios,
Está condenado en vida,
No se puede ser más malo,
No lo quiere ni Dios ni su madre.
¿Cuántas veces hablamos de esa manera frente a cosas que objetivamente están mal?
Hoy San Pablo él mismo se reconoce de esa manera.
Había perseguido a los cristianos,
No merecía perdón,
Sin embargo tiene la experiencia de un Dios que lo agracia con su llamado,
De un Dios que lo perdona,
De un Dios que le confía ser apóstol.
Y Pablo descubre así esa riqueza grande,
Un tesoro que él no ha merecido,
Pero que ha recibido,
Un tesoro que viene desde lo alto,
Un tesoro que es misericordia,
Que es perdón,
Que es transformación de vida,
Un tesoro que es Cristo Jesús que lo ha llenado totalmente y lo ha transformado.
Y entonces Pablo se reconoce por obra de Dios,
Criatura nueva,
Renovada por gracia.
Y eso también pasa con vos,
Pasa conmigo,
Pasa con todos nosotros creyentes.
¿Cuántas veces tropezamos,
Caemos,
Obramos el mal y aquí está Dios para tenderme la mano,
Para decirme levantate,
Confío en vos?
Pero también,
¿cuántas veces tu amigo,
Tu vecino cae y obra el mal?
¿Y cuál tiene que ser tu actitud?
¿La del condenarlo o la misma que Dios tuvo con vos?
¿Perdonarlo y ayudarlo a caminar en él?
Todo un desafío,
¿no?
¿Te animas?
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