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Duerme Profundamente: Suelta Las Preocupaciones

by Montserrat Oliveros

Actividad
Meditación
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1

¿Te acuestas y, justo cuando quieres dormir, tu mente comienza a llenarse de pensamientos y preocupaciones? Esta práctica está creada para ayudarte a calmar la mente, soltar las preocupaciones y dormir mejor. A través de una respiración tranquila, relajación corporal, visualización y gratitud, irás dejando atrás la actividad mental del día para entrar progresivamente en un estado de relajación y descanso profundo. No necesitas dejar la mente en blanco. Aprenderás a observar los pensamientos sin luchar contra ellos y a repetir una sencilla frase: “Ahora no necesito resolver nada.” Practica esta meditación para dormir justo antes de acostarte y permite que tu cuerpo y tu mente entren poco a poco en calma. Que tus últimos pensamientos del día sean de paz, calma y gratitud. Música de Chris Collins.

Transcripción

Meditación Duerme profundamente.

Suelta las preocupaciones.

Y calma tu mente.

Busca una posición cómoda en la cama.

No necesitas hacer nada más.

No necesitas conseguir dormir.

No necesitas dejar la mente en blanco.

Simplemente.

Permite que este momento.

Sea para ti.

Cierra suavemente los ojos.

Y siente.

Que por unos minutos.

No tienes absolutamente nada que resolver.

Nada que conseguir.

Nada que controlar.

Éste.

Es tu momento de descanso.

Inhala,

Sintiendo como tu abdomen se va hinchando juntando uno mentalmente Exhala contándodos mentalmente,

Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.

Inhala contando tres.

Sintiendo como tu abdomen se va hinchando.

Exhala contando cuatro.

Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.

Y te relajas.

Relajarte.

Es hacer un par de respiraciones a tu propio ritmo.

Simplemente observa.

Como entra al aire.

Y cómo sale.

Una respiración tranquila.

Natural.

Y con cada exhalación.

Permite que el día vaya quedando un poco más lejos.

Nuevamente Inhala contando uno sintiendo como tu abdomen se va hinchando.

Exhala contando dos,

Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.

Inhala contando tres.

Sintiendo como tu abdomen se va hinchando Exhala contando cuatro.

Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.

Y te relajas.

Y observas como los pensamientos del día se alejan.

Observas como tus preocupaciones desaparecen.

Quizás tu mente empiece a recordar algo que ocurrió hoy.

Y los sueltas como si fuera un globo.

Y nuevamente Inhalas contando uno sintiendo como tu abdomen se hincha.

Exhalas contando dos sintiendo como tu abdomen se deshincha.

Inhalas contando tres Sintiendo como tu abdomen se hincha.

Exhalas contando cuatro sintiendo como tu abdomen se deshincha.

Y te relajas.

Y sueltas tus preocupaciones.

Vueltas los deberías.

Sueltas los juicios.

De lo que no hiciste si debiste hacer.

No pasa nada.

No necesitas luchar contra tus pensamientos.

Simplemente los sueltas como si fueran un globo.

La mente piensa.

Es su naturaleza.

Pero tú No tienes que seguir cada pensamiento que aparece.

Puedes observarlo.

Y dejarlo marchar.

Visualiza cómo es un globo.

Como cada pensamiento es un globo y lo dejas marchar.

Ahora mismo puedes decirte interiormente.

No necesito resolver nada.

Una vez más te repites.

Ahora.

.

.

No necesito resolver nada.

Todo lo que tengas que hacer.

Puede esperar hasta mañana.

Esta noche.

No necesitas encontrar respuestas.

Esta noche.

Necesitas descansar.

Y mientras… Sigues respirando tranquilamente.

Vas a llevar tu atención a tu cuerpo.

Siente tu frente.

Y permite que se suavice.

Relaja el espacio entre las cejas.

Suelta los párpados.

Los ojos.

Las mejillas.

Relaja la mandíbula.

Siente como liberas la presión de tus dientes.

Deja que la boca descanse.

Siente como tu rostro comienza a relajarse.

Lleva ahora la atención hacia el cuello.

Hacia tus hombros.

Quizás durante el día.

Has llevado muchas cosas sobre tus hombros.

Responsabilidades.

Preocupaciones.

Tareas.

Pensamientos.

Pero ahora Puedes dejarlos descansar.

Suelta tus hombros.

Permite que caigan suavemente hacia la cama.

Relaja los brazos.

Los codos.

Las manos.

Los dedos.

No tienes que hacer nada.

Tus manos pueden descansar.

Lleva ahora tu atención hacia el pecho.

Siente tu respiración.

No intentes cambiarla,

Simplemente observa.

Observa cómo el cuerpo respira por sí mismo.

Y con cada exhalación.

Siente un poco más de espacio interior.

Relaja ahora el abdomen.

Suelta cualquier tensión.

No necesitas mantener nada sujeto.

Puedes descansar.

Siente tus caderas.

Tus piernas.

Tus rodillas.

Tus pantorrillas.

Tus tobillos.

Tus pies y los dedos de tus pies.

Todo tu cuerpo puede descansar.

Tu cuerpo sabe cómo hacerlo.

Y quizás.

.

.

Empieces a sentir.

Que ya no necesitas estar tan pendiente de él.

Simplemente Déjalo descansar.

Ahora… Imagina que todos los pensamientos que han ocupado tu mente durante el día son como pequeñas nubes que aparecen en el cielo.

¿Una nube llega?

Y después se aleja.

No necesitas empujarla.

No necesitas perseguirla.

No necesitas saber hacia dónde va.

Simplemente la observas.

Y la dejas pasar.

Así también.

Puedes hacer con tus pensamientos.

Aparece una preocupación.

La observas.

Y la dejas pasar.

Aparece un recuerdo.

Lo observas.

Y lo dejas pasar.

Aparece una pregunta.

¿La observas?

Y la dejas pasar.

Y puedes repetir suavemente.

Ahora… No necesito resolver nada.

Ahora… Puedo descansar.

Lo que tenga que hacer mañana.

Lo haré mañana.

Esta noche me permito descansar.

Quizás haya algo que te preocupa especialmente.

Algo que llevas varios días dando vueltas en tu cabeza.

No necesitas solucionarlo ahora.

Imagínate.

Que recoges todas esas preocupaciones.

Una por una.

Y las colocas fuera de tu dormitorio.

Puedes dejarla en una caja.

En una mesa.

En una habitación.

Donde tú quieras.

Pero déjalas fuera de tu dormitorio.

Mañana Podrás volver a ella si realmente lo necesitas.

Incluso muy probablemente.

Podrás ver soluciones y respuestas.

Que ahora no puedes ver.

Porque ahora no es el momento.

Ahora no.

Cierra simbólicamente esa puerta.

O esa caja.

Estás en tu cama.

Estás contigo.

Este es tu momento de descanso.

Siente como la habitación se vuelve cada vez más tranquila.

La respiración se hace más suave.

El cuerpo.

Más pesado.

La mente más silenciosa.

Y recuerda algo importante.

No necesitas luchar contra la mente para encontrar paz.

La paz.

Aparece cuando dejas de seguir.

Cada pensamiento.

Esta noche puedes elegir.

Que quieres llevar contigo al descanso.

Puedes llevar calma.

Puedes llevar paz.

Puedes llevar gratitud.

Piensa ahora en tres cosas sencillas por las que puedes sentir gratitud.

No tienen que ser grandes.

Quizás.

Una persona.

Un momento del día.

Tu hogar tu familia.

Tu cuerpo.

Una comida.

Un abrazo el simple hecho de estar aquí.

Respirando y descansando.

Sientes la gratitud.

Y deja que sea uno de tus últimos pensamientos conscientes del día.

Porque aquello en lo que ponemos nuestra atención antes de dormir puede acompañarnos durante nuestro descanso.

Por eso esta noche.

.

.

En lugar de terminar el día pensando en todo lo que falta.

Termina el día reconociendo todo lo que ya tienes.

Respira.

Y siente paz.

Respira.

Y siente gratitud.

Respira.

Y siente calma.

Respira.

Y suelta.

Ya no tienes que hacer nada.

No tienes que escuchar mi voz.

No tienes que seguir ningún ejercicio.

Si el sueño aparece,

Déjate llevar.

Y si todavía estás despierta.

Estás despierto.

Simplemente continúa descansando.

Tu día ha terminado.

Ahora.

Comienza tu descanso.

Quédate aquí.

Respirando.

Descansando.

Soltando.

Y mientras tu cuerpo descansa Permite que tu mente también encuentre su propio silencio.

No necesitas buscarlo.

No necesitas forzarlo.

Simplemente Permita que llegue.

Ahora… No necesito resolver nada.

Es el momento de descansar.

Estoy a salvo en mi cama.

Puedo soltar.

Puedo descansar.

Y si el sueño ya está llegando.

.

.

No lo detengas.

Déjate llevar.

Buenas noches.

Que descanses profundamente.

Que tu mente encuentre calma.

Y que mañana Puedas despertar con una sensación de paz.

Claridad.

Y energía renovada.

Ahora… Simplemente descansa.

Descansa.

Descanso.

Y repite esta meditación.

Cada vez que necesites descansar.

Dormir.

Reparar.

Namasté.

© 2026 Montserrat Oliveros. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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