
¿Por Qué No Se Queda Lo Que Llega? (Audio 1)
¿Alguna vez lograste algo que buscabas —más ingresos, una oportunidad, un avance— y sin saber muy bien por qué, no se quedó? En esta charla exploramos por qué muchas veces no es que falte esfuerzo, preparación o estrategia, sino que nuestro contenedor interno: cuerpo, mente, sistema emocional, aún no está listo para sostener lo que llega. Este es el primer audio de una serie de tres, donde vamos a ir abriendo, uno por uno, las capacidades que se necesitan desarrollar para ampliar tu contenedor interno: recibir, sostener y expandir.
Transcripción
Antes de empezar quiero que hagas algo simple.
Solo baja los hombros,
Suelta la mandíbula y quédate aquí,
Conmigo en los próximos minutos.
Quiero contarte algo que descubrí hace un tiempo y que cambió completamente la forma en la que yo entendía el esfuerzo,
El trabajo y lo que realmente hace que algo se quede en tu vida.
Hoy quiero hablarte de algo que yo llamo tu contenedor interno.
¿Alguna vez has sentido que quieres más?
Esfuerzas para conseguirlo y aún así sientes que no termina de llegar?
Tienes las ganas,
Tienes las ideas,
Incluso tienes la capacidad técnica.
Sabes lo que tienes que hacer y lo haces bien.
Pero el dinero,
Las oportunidades,
El éxito no terminan de llegar de una forma estable.
Y te preguntas ¿Qué me hace falta?
Durante un tiempo yo me hice esa misma pregunta,
Porque veía mujeres brillantes,
Preparadas,
Que simplemente no lo lograban,
Y veía mujeres con las mismas habilidades,
Con inversiones muy similares,
Que sí lo lograban y más rápido.
Entonces ahí nació la pregunta que de verdad me interesaba.
¿Qué tienen de diferente las mujeres que lo logran,
De las que se tardan tanto en lograrlo?
Y lo que descubrí fue esto.
Las mujeres que lo logran se preparan internamente para recibir lo que está por llegar.
Y esa preparación interna tiene un nombre.
Yo le digo,
El contenedor interno.
Quiero explicarte qué es esto con mayor cariño.
Tu contenedor interno es tu capacidad de recibir más,
Para sostener eso que estás recibiendo,
Para contener más expansión de la que normalmente estás acostumbrada.
Y esa capacidad laan tu cuerpo.
Tu mente.
Tu mundo emocional,
Tu mundo espiritual,
Todo tu ser trabajando junto para poder recibir,
Sostener y quedarte con lo que quieres sin rechazar.
Déjame darte una imagen para que la sientas.
Piensa en Dios como una cascada.
Enorme,
Infinita,
Y cae agua todo el tiempo,
Sin parar.
Y tú eres un vaso.
Un vaso que tiene un límite,
Digamos de un litro.
Tu vaso está justo debajo de esa cascada gigante.
Y cae agua constantemente.
Pero tú solo tienes la capacidad de un litro.
Ahora piensa en un momento donde tú quieres más.
Más ingresos,
Nuevas oportunidades,
Avanzar en tu vida profesional,
En el amor,
En la salud,
Lo que sea.
Lo que tú esperas representa un litro adicional.
Tu capacidad debe estar en 2 litros.
Pero en ese momento tienes uno,
Y por más que trabajes,
Te prepares,
Aprendas,
Ejecutes,
Tu vaso sigue siendo de un litro.
No tiene otra capacidad.
¿Qué es lo que hay que hacer entonces?
Ese vaso es tu contenedor interno.
Tiene que ver con tu cuerpo,
Tu mente,
Tu mundo emocional,
Con todo eso.
Que sostiene tu experiencia día a día.
Y el trabajo es precisamente expandir ese contenedor para que ya no tengas una contención de un litro,
Sino que puedas contener dos.
Y esa expansión se trabaja desde adentro.
Claro que también hay trabajo externo.
Está bien que ejecutes,
Que avances con tu estrategia,
Que te prepares,
Que dediques tiempo a lo que haces.
Eso está bien.
Pero si solo trabajas eso.
Y no trabajas también tu contenedor interno,
Cuando llegue más de lo que puedes sostener,
Se va a desbordar.
Te voy a contar mi experiencia personal.
Yo estuve un tiempo trabajando en marketing digital,
Vendía productos de otros productores,
Me iba bien,
Generaba ingresos mensuales de forma constante y llegó un momento en el que dije,
Quiero más facturación.
Entonces estudié,
Mejoré mis anuncios,
Mis inversiones,
Mis copies y lo logré.
Hubo un mes donde tuve la facturación que estaba buscando.
Y cuando la tuve,
Sentí dos cosas.
Una,
Felicidad,
Alegría real,
Lo logré,
Era lo que estaba buscando.
Me preparé,
Me esforcé,
Lo logré.
Y otra muy sutil.
Preocupación,
Abrumación,
Porque internamente pensé ¿Y ahora cómo replico esto?
Si ya tuve éxito en este momento pero quiero que el próximo mes también sea de esta misma manera que llegue esta misma facturación y que el mes siguiente sea así y así y así y aunque en los meses siguientes repetí exactamente la misma estructura.
La misma estrategia.
¡Hasta vendí el mismo producto!
No volvía a generar esa misma facturación.
Y aunque en ese momento me inventé excusas.
¿Qué si la plataforma?
¿Qué si el mercado?
Hoy puedo ver con claridad lo que pasó.
Llegó una cantidad de dinero que yo estaba buscando,
Pero yo no tenía la capacidad para sostenerlo.
Internamente me generó susto,
Me abrumé,
Mi cuerpo no se sintió seguro y eso aunque yo no lo dijera en voz alta me generaba duda,
Ansiedad,
Apego al resultado.
Empecé a estar pendiente de las metas de cada día y empezaron a aparecer pensamientos como no lo voy a lograr otra vez.
Esto fue un momento de suerte.
Y así fue.
Así termino.
En ese proceso entiende algo importante.
Yo tenía un problema de capacidad interna.
Había recibido algo más grande de lo que mi vaso podía contener.
Y claro,
Se desbordó.
No pude contenerlo,
Y por más que me esforcé después,
No logré el mismo resultado.
Entonces comprendí que el trabajo real no era hacer más,
Era trabajar mi contenedor interno.
Ahora quiero que pienses en ti un momento.
¿Has tenido momentos donde lograste algo y luego se te fue de las manos?
¿Un ingreso que llegó y no se sostuvo?
¿Una oportunidad que apareció y que sentiste que fue efímera,
Que no lograste sostenerla en el tiempo?
Si te ha pasado.
Por favor,
No pienses que no es que no te lo merecías.
Es que ni tampoco que lo trabajaste suficiente,
Sino que es tu capacidad que en ese momento todavía no estaba lista para sostener lo que llegó.
Y eso se puede trabajar.
Se puede expandir tu contenedor interno,
Se puede ampliar esa capacidad para recibir y para quedarte con calma con lo que llega,
Sin que tu cuerpo entre en alerta,
Sin que tu mente empiece a dudar,
Sin que aparezca ese miedo silencioso de no voy a poder con esto.
Y ese contenedor se amplía trabajando tres capacidades.
La capacidad de recibir la capacidad de sostener y la capacidad de expandir.
En los próximos audios vamos a ir una por una.
Abriendo cada una de estas capacidades para que puedas ir reconociendo dónde está hoy tu contenedor y cómo empezar a ampliarlo.
Antes de cerrar.
Quiero que te quedes un momento en silencio.
Piensa en tu vaso.
En tu tamaño actual.
Y solo permítete imaginar sin exigir de nada?
Que ese vaso puede crecer.
Gracias por estar aquí.
Y por darte este tiempo hoy.
Nos escuchamos en el próximo audio.
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