
La soledad en el camino interior
En la reflexión profunda del sentimiento de soledad encontramos su origen en nuestro interior, que contempla su grado de diferenciación con respecto a la idea de yo manifestada por los seres humanos en nuestra relación con el mundo. Desvela la existencia de una identidad que necesita encontrarse a sí misma a la vez que anhela la unidad en medio de una vida humana caracterizada por la separación y la individualidad.
Transcripción
Hola,
Bienvenidos a una nueva reflexión.
En esta ocasión quería reflexionar sobre el sentimiento de soledad,
De aislamiento.
Vamos a interiorizar.
Lo primero un poco analizar dónde proviene el sentimiento de soledad.
Claramente la soledad viene porque nos consideramos distantes,
Separados,
Diferentes de los demás.
Y realmente es así.
En la vida humana existen individualidades,
Cada uno con su propio cuerpo,
Su propio lugar,
Sus propias circunstancias de vida,
Sus propios derechos,
Sus propias posibilidades.
Siempre vamos al encuentro de otros seres humanos para después separarnos nuevamente y es la tónica de toda la vida.
Entonces podríamos mirar dónde nace el sentimiento de soledad.
Hay una sensación interior de existir y de ser.
Y es desde ella,
Desde donde proviene ese sentimiento,
Esa sensación.
Vemos que estamos rodeados de tantas y tantas personas con las que queremos sentirnos conectados y unidos.
Cuando era muy joven,
Quizás en la adolescencia,
Tenía gran necesidad de conectar con las personas y sin embargo cuando estaba con los demás me sentía más perdido incluso que cuando estaba solo.
Veía que mi necesidad de ser adecuado,
De conseguir adaptarme a los demás para ser aceptado,
Para poderme integrar,
Me llevaba a un estado mental cada vez más alejado de mí mismo.
Por lo tanto recibía esa sensación de frustración de no lograr realmente conectar con los demás.
Curiosamente en aquel entonces llegué a la conclusión de que cuando menos solo estaba era cuando estaba conmigo mismo.
Cuando estaba con los demás me veía absorbido,
Perdido,
Obligado,
Juzgado,
Limitado.
Y sin embargo cuando estaba solo tenía una sensación de estar conmigo.
Tenía tanta necesidad de conectarme con los demás como tanta necesidad de desconectarme para estar conmigo.
A lo largo de la vida la cuestión no ha cambiado mucho.
Hemos aceptado ya quizás esa costumbre de dejar de ser para poder estar con los demás.
Hasta tal punto que se ha convertido en nuestro estado habitual.
La desconexión de uno mismo para poder relacionarme con los demás,
En esa supuesta diplomacia necesaria para tener una relación adecuada,
Ha llegado hasta tal punto que se produce sin apenas percibirlo.
En un instante me voy a relacionar con alguien,
En ese instante dejo de ser yo.
Quizás suene un poco exagerado,
Pero si observamos ese cambio es instantáneo y ocurre por lo general.
Así que es interesante ver esos dos estados.
El estado de estar con uno mismo y el estado de estar con los demás.
Vemos que el estado de estar con los demás es como por un interés,
Como respondiendo a una necesidad o de compañía o de afirmación.
Y que muchas veces ya huimos de la sensación de estar con uno mismo,
Porque nos genera inestabilidad.
Pero centrándonos ya en un estado de autoconocimiento suficiente,
En el que nos hemos quitado de encima toda esa reacción,
Todo ese hábito de desconectarnos para estar con los demás,
Donde hemos reconocido ya que somos una realidad interior,
Podemos observar ya como fuera toda esa sociabilidad,
Esa diplomacia,
Para dejarnos sentir en ese interior.
Ya sabemos que todo lo exterior,
Todas nuestras relaciones humanas son efímeras.
Un día nos satisfacen,
Otro día nos decepcionan.
Y sin embargo,
En el interior siempre estamos.
Llega un momento que realmente nos sentimos bien,
Reales y acompañados cuando tenemos esa sensación interior de ser y estar.
Tenemos claro que si dejamos de prestar la atención a ese ser interior para proyectarnos en una realidad mental exterior,
Perdemos la conexión con nuestra realidad interior.
Se podría decir que nos distraemos,
Dejamos de ser.
Así que es cierto que cuando uno está solo,
Es cuando menos solo está,
Porque tiene la sensación permanente de existir.
Entonces,
¿qué es lo que nos puede intranquilizar todavía?
Simplemente la creencia,
La necesidad o el hábito de necesitar algo que provenga del exterior para poder ser la unidad.
Si desconectamos por completo de toda esa necesidad,
De esos hábitos y nos centramos exclusivamente en la sensación de estar,
De ser,
De existir,
Muy pronto vamos a ver que de ese hábitat,
Desde ese entorno,
Nos llenamos de una sensación plena de ser.
La sensación de soledad desaparece y cada vez nos sentimos más integrado con ese ser.
De esa manera podríamos preguntarnos,
¿dónde está la sensación de soledad?
¿Qué es lo que puedo necesitar de fuera?
Si en ese interior encuentro todo lo que soy,
Si me llena mi interior plenamente,
Simplemente siendo consecuente y aceptando esa realidad interior,
Debería de quedar libre de toda necesidad.
Es algo que nos llena y supera todas las dimensiones,
Incluso engloba a todos esos seres de los cuales he creído depender,
De los cuales he creído necesitar algo.
Nos convertimos en dadores,
Asimiladores de esa energía tan plena y real que nos llena a nosotros,
A uno mismo,
Y que lo llena todo.
Soltamos así todas las ataduras,
Todos los lazos que se puedan haber establecido en base a esa supuesta necesidad.
Liberamos a todos los seres humanos,
A los cuales tengamos aún una demanda,
Una petición,
Los dejamos libres,
Los dejamos ser,
Y decidimos recorrer ese camino interior de ser con total plenitud.
Que así sea.
Conoce a tu maestro
More from José Manuel Sáez Sánchez
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
