
Cap 23 - El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte
Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 23: Preguntas acerca de la muerte Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.
Transcripción
Audiolibro.
El libro tibetano de la vida y de la muerte.
Sohyal Rinpoche.
Capítulo 23.
Preguntas acerca de la muerte.
Narrador Juan José Palanca.
Ciencia del saber.
Sus progresos científicos y tecnológicos,
Así como su pericia,
Han permitido a la medicina salvar un número incalculable de vidas y aliviar un sufrimiento indecible.
Sin embargo,
También plantean muchos dilemas éticos y morales que afectan a los moribundos,
A sus familias y a sus médicos.
Dilemas complejos y en ocasiones angustiosamente difíciles de resolver.
¿Hemos de permitir,
Por ejemplo,
Que a nuestro pariente o amigo moribundo le conecten o le desconecten un sistema de mantenimiento vital?
¿Conviene que los médicos tengan el poder de poner fin a la vida de un moribundo para evitarle así una agonía prolongada?
Y en cuanto a quienes se sienten condenados a una muerte larga y dolorosa,
¿hay que animarlos o ayudarlos incluso a que se quiten la vida?
A menudo me formulan esta clase de preguntas sobre la muerte y el morir y me gustaría comentar aquí algunas de ellas.
Seguir con vida.
Hace apenas 40 años casi todo el mundo moría en su propia casa,
Pero actualmente la mayoría muere en hospitales y residencias.
La perspectiva de que una máquina nos mantenga vivos es muy real y pavorosa y cada vez hay más personas que se preguntan qué pueden hacer para asegurarse una muerte humana y digna,
Sin que se le prolongue innecesariamente la vida.
Esto se ha ido convirtiendo en un problema muy complejo.
¿Cómo podemos decidir si hay que aplicarle mantenimiento vital a una persona que,
Por ejemplo,
Acaba de sufrir un accidente grave?
¿Y si la persona está en estado de coma,
No puede hablar o ha quedado mentalmente incapacitada consecuencia de una enfermedad degenerativa?
¿Y si se trata de un recién nacido que presenta graves malformaciones y lesiones cerebrales?
No existen respuestas sencillas para esta clase de preguntas,
Pero sí hay ciertos principios básicos que pueden servirnos de orientación.
Según la enseñanza de Buda,
La vida es sagrada.
Todos los seres tenemos naturaleza de Buda y,
Como hemos visto,
La vida nos ofrece la posibilidad de alcanzar la iluminación.
Evitar la destrucción de la vida se considera uno de los principios fundamentales de la conducta humana.
Sin embargo,
Buda también nos advirtió con mucha insistencia contra todo dogmatismo y creo que no podemos adoptar ninguna opinión fija ni ninguna postura oficial.
Ni establecer reglas inmutables respecto a problemas de este tipo.
Solo podemos actuar con la sabiduría que tengamos según las circunstancias de cada caso.
Y como siempre,
Todo depende de nuestra motivación y de la compasión que nos mueva.
¿Qué sentido tiene mantener con vida a una persona por medios artificiales cuando es seguro que de otro modo moriría?
El Dalai Lama ha señalado un factor determinante,
El estado mental del moribundo.
Desde el punto de vista del budismo,
Si cabe la posibilidad de que un moribundo tenga pensamientos positivos y virtuosos,
Es importante y responde a un objetivo,
Que siga viviendo siquiera unos minutos más.
Pero también tiene en cuenta la tensión a que se ve sometida la familia en tales situaciones.
Si no existe la posibilidad de que haya pensamientos positivos y además la familia está gastando grandes sumas de dinero solo para mantener a alguien con vida,
Parece que no tiene ningún sentido hacerlo.
Pero hay que examinar cada caso individualmente,
Es muy difícil generalizar.
Las medidas de reanimación o de mantenimiento vital pueden ser causa de perturbación,
Molestia y distracción en el momento crítico de la muerte.
Ya hemos visto,
Tanto por las enseñanzas budistas como por los testimonios de las personas que han tenido experiencias de casi muerte,
Que incluso personas que se hallan en coma pueden tener una conciencia total de lo que ocurre a su alrededor.
Lo que sucede justo antes de la muerte,
En la muerte y hasta la separación definitiva del cuerpo y la conciencia,
Tiene una inmensa importancia para todo el mundo y en especial para un practicante espiritual que pretenda practicar o reposar en la naturaleza de la mente.
En términos generales,
Cuando un tratamiento de mantenimiento vital no hace otra cosa que prolongar el proceso de morir,
Se corre el peligro de que solo sirva para excitar innecesariamente el apego,
La ira y la frustración del moribundo,
Sobre todo si dicho tratamiento no responde a sus deseos iniciales.
Los parientes que se ven en la necesidad de tomar decisiones difíciles,
Agobiados por la responsabilidad de dejar morir a la persona amada,
Deberían pensar que si no existe una auténtica esperanza de recuperación,
La calidad de los últimos días u horas de vida de su ser querido puede ser más importante que el mero hecho de postergar la muerte.
Además,
Como nunca podemos saber con certeza si la conciencia sigue aún en el cuerpo,
Incluso podría darse el caso de que la condenáramos a permanecer prisionera en un cuerpo inútil.
Dilgo Kiyansé Rinpoche dijo,
Utilizar mecanismos de mantenimiento vital cuando la persona no tiene ninguna posibilidad de recuperarse carece de sentido.
Es mucho mejor dejarla morir naturalmente en una atmósfera serena y realizar actos positivos en su nombre.
Cuando la maquinaria de mantenimiento vital está conectada pero no hay esperanzas,
No es ningún crimen pararla,
Puesto que no existe ninguna posibilidad de que la persona sobreviva y sólo se le está conservando artificialmente la vida.
Del mismo modo,
Los intentos de reanimación a veces pueden estar de más y provocarle al moribundo una perturbación innecesaria.
Un médico ha escrito,
En el hospital se produce un arranque de actividad frenética,
Docenas de personas se precipitan a la cabecera del moribundo en un último intento de reanimarlo.
El enfermo prácticamente muerto es atiborrado de medicamentos,
Se le clavan docenas de agujas y se le sacude con descargas eléctricas.
Nuestros últimos instantes se registran con precisión,
Controlando el ritmo cardíaco,
Los niveles de oxígeno en la sangre,
La actividad cerebral y demás.
Finalmente,
Cuando el último médico presente se da por satisfecho,
Esta histeria tecnológica llega a su fin.
Quizá no quiera usted que le conecten mecanismos de mantenimiento vital ni que intenten reanimarlo y quizá desee permanecer algún tiempo sin ser molestado después de la muerte clínica.
¿Cómo puede asegurarse de que el ambiente apacible que recomiendan los maestros para morir va a ser respetado?
Aunque la persona exprese sus deseos acerca de la clase de tratamiento que quiere o no quiere recibir en el hospital,
Es posible que no se tenga en cuenta su voluntad.
Si sus parientes inmediatos no están de acuerdo con sus deseos,
Pueden solicitar la aplicación de determinados procedimientos clínicos,
Aunque la persona se halle aún consciente y en condiciones de hablar.
Por desgracia,
No es insólito que los médicos atiendan los deseos de la familia antes que los del moribundo.
Naturalmente,
La mejor manera de retener cierto control sobre la asistencia médica en el momento de la muerte consiste en morir en casa.
En algunos países existen unos documentos llamados testamento de vida,
En los que uno puede manifestar su voluntad respecto al tratamiento que desea recibir,
Por si acaso llega un momento en que pierda la capacidad de tomar decisiones sobre su propio futuro.
Se trata de una precaución razonable y puede servir de ayuda a los médicos si se les plantea un dilema.
Sin embargo,
Estos documentos carecen de fuerza legal y no pueden prever con exactitud las complicaciones de la enfermedad.
En Estados Unidos se puede recurrir a un abogado para que redacte lo que se llama unos poderes permanentes para asistencia sanitaria.
Es la manera más eficaz de manifestar la propia voluntad y de garantizar en la medida de lo posible que sea respetada.
En el documento se nombra a un representante,
Un portavoz legal que comprende las actitudes y deseos de la persona,
Que puede responder a las circunstancias concretas de su enfermedad y que puede tomar decisiones cruciales en su nombre.
Mi consejo,
Como ya lo he indicado en el capítulo 11,
Consejo de corazón sobre la asistencia a los moribundos,
Es que avirigüe usted de antemano si su médico está dispuesto a respetar sus deseos,
Sobre todo si quiere que le retiren los sistemas de mantenimiento vital cuando llegue el momento de la muerte y no desea que intenten reanimarlo si se le para el corazón.
Asegúrese de que su médico informe de ello al personal del hospital y que hace constar tales deseos en su ficha personal.
Comente con sus familiares el asunto de su muerte,
Pídales a sus familiares o amigos que soliciten al personal la desconexión de todos los monitores y sondas intravenosas una vez que haya comenzado el proceso de morir y si es factible que lo trasladen de la unidad de cuidados intensivos a una habitación individual.
Vea de qué manera puede crear a su alrededor una atmósfera tan silenciosa,
Serena y libre de pánico como sea posible.
Dejar que se produzca la muerte.
En 1986 la American Medical Association dictaminó que no constituía un quebrantamiento de la ética profesional el que los médicos retiraran el mantenimiento vital,
Incluso la administración de agua y alimentos a aquellos pacientes incurables que estuvieran a punto de morir y a los que sólo pudieran subsistir en estado de coma.
Cuatro años más tarde una encuesta reveló que el 84% de los estadounidenses preferiría que se retirase el tratamiento si se hallara conectado a un sistema de mantenimiento vital sin esperanzas de recuperación.
La decisión de limitar o suspender las medidas de mantenimiento vital recibe con frecuencia el nombre de eutanasia pasiva.
En algunos casos cuando el estado del enfermo no es susceptible de tratamiento se permite que se produzca la muerte de forma natural,
Prescindiendo de intervenciones médicas y medidas heroicas que sólo pueden prolongarle la vida durante unos cuantos días u horas.
Bajo esta denominación se incluye la interrupción de los tratamientos o terapias agresivos tendentes a curar al moribundo,
El rechazo o la desconexión de los aparatos de mantenimiento vital y la suspensión de la alimentación por vía intravenosa,
Así como la renuncia a cualquier intento de reanimación cardíaca.
Esta forma pasiva de eutanasia se produce también cuando la familia y el médico deciden no tratar una enfermedad secundaria que ha de provocar la muerte.
Así,
Por ejemplo,
A un moribundo en las últimas etapas de un cáncer óseo puede presentársele una neumonía que si permanece sin tratar puede conducir a una muerte más pacífica y menos dolorosa y prolongada.
¿Y los enfermos terminales que deciden desconectarse de los sistemas de mantenimiento vital al poner fin a su vida cometen un acto negativo?
Calur Rinpoche ha contestado a esta pregunta con gran precisión.
La persona que decide que ya ha sufrido bastante y desea que se le deje morir se encuentra en una situación que no podemos llamar virtuosa ni no virtuosa.
Ciertamente no podemos reprocharle a nadie que tome esta decisión.
Desde el punto de vista kármico no se trata de un acto negativo,
Puesto que responde sencillamente al deseo de evitar el sufrimiento,
Que es el deseo fundamental de todos los seres vivos.
Por otra parte,
Tampoco se trata de un acto particularmente virtuoso,
Más que al deseo de poner fin a la propia vida responde al deseo de poner fin al sufrimiento.
Por consiguiente,
Es un acto kármicamente neutro.
¿Y si el moribundo al que estamos asistiendo nos pide que retiremos los aparatos de mantenimiento vital?
Calur Rinpoche respondió.
Quizá no podamos salvarle la vida al enfermo,
Quizá no podamos aliviar sus sufrimientos,
Pero estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano,
Impulsados por la motivación más pura posible.
Cualquier cosa que hagamos,
Aunque en último término no de resultado,
Nunca podrá juzgarse perjudicial ni negativa desde el punto de vista kármico.
Cuando el paciente le pide a quien lo asiste que desconecte los sistemas de mantenimiento vital,
Esto pone a la asistente en una situación delicada,
Porque es probable que su instinto le diga.
Si esta persona permaneciera conectada al sistema de mantenimiento,
Seguiría viva.
Si lo desconecto,
Morirá.
Las consecuencias kármicas dependerán de la intención del asistente,
Porque el asistente priva al enfermo de los medios para seguir con vida,
Independientemente de que haya sido éste quien se lo ha pedido.
Si la motivación básica del asistente ha sido siempre la de ayudar y beneficiar al moribundo y aliviar sus sufrimientos,
Parece que de este estado de mente no puede surgir nada negativo desde el punto de vista kármico.
La decisión de morir.
La misma encuesta Gallup de 1990,
Que he citado antes,
Revelaba que un 66% de los habitantes de EEUU creía que una persona sometida a intensos dolores y sin esperanzas de mejorar tenía un derecho moral a quitarse la vida.
En un país como Holanda,
Se calcula que cada año hay 10.
000 personas que eligen la eutanasia.
Los médicos que les ayudan a morir deben demostrar que el paciente ha dado su consentimiento,
Que ha examinado con ellos todas las alternativas posibles y que el médico ha consultado la opinión de otro colega.
En EEUU las cosas han llegado a tal punto que un libro en el que se explican claramente diversos métodos para suicidarse se ha convertido en un éxito de ventas y han surgido movimientos para la legalización de la eutanasia activa o ayuda a morir.
Pero,
¿qué ocurriría si la eutanasia fuese legal?
Muchos temen que los pacientes catalogados como terminales,
Especialmente aquellos que sufren intensos dolores,
Podrían elegir la muerte aunque hubiese medios para mitigar el dolor y prolongarles la vida.
También hay quienes temen que las personas de edad podrían sentirse sin el deber de morir o que elegirían suicidarse por la sencilla razón de ahorrar molestias y dinero a su familia.
Buena parte de las personas que trabajan con enfermos en fase terminal considera que la respuesta a las peticiones de eutanasia se haya en mejorar la calidad de la asistencia a los moribundos.
Al ser interrogada acerca de una propuesta de ley relativa a la eutanasia,
Elisabeth Kubler-Ross contestó,
Entonces podríamos escuchar a los pacientes y respetar sus necesidades y no tendríamos este problema.
Muchas personas temen sufrir una agonía intolerable,
Temen la posibilidad de contraer una enfermedad que las incapacite o les haga perder la razón y les provoque un dolor insoportable y carente de sentido.
Las enseñanzas budistas nos presentan una actitud distinta ante el sufrimiento,
Una actitud que le confiere sentido.
El Dalai Lama señala,
De mejor manera que,
Por ejemplo,
Un animal que se encuentra desvalido y por eso mismo puede sufrir todavía más.
Según las enseñanzas budistas deberíamos hacer todo lo que podamos para ayudar a los moribundos a afrontar su deterioro,
Su dolor y su miedo y ofrecerles el apoyo amoroso que ha de dar sentido al fin de su vida.
Dame Cicely Sanders,
Fundadora del hospicio londinense San Christopher,
Observó,
Si uno de nuestros pacientes solicita eutanasia,
Eso quiere decir que no estamos haciendo bien nuestro trabajo.
Manifestándose contra la legalización de la eutanasia aduce,
No somos una sociedad tan pobre que no podamos dedicar tiempo,
Molestias y dinero para ayudar a la gente a vivir hasta que les llegue la muerte.
Se lo debemos a todos los que el sufrimiento tiene aprisionados en el miedo y la amargura,
Aunque disponemos de medios para aliviar su dolor y para ello no hace falta matarlos.
Legalizar la eutanasia voluntaria activa sería un acto irresponsable que pondría trabas a la asistencia,
Presionaría a los más vulnerables y aboliría nuestro verdadero respeto y nuestra responsabilidad hacia los frágiles y los ancianos,
Los incapacitados y los moribundos.
Algunas otras preguntas.
¿Qué le ocurre a la conciencia de un bebé que ha sido abortado o que muere al poco de nacer?
¿Qué pueden hacer los padres para ayudarle?
Dilgo Kiyenser Rinpoche explicó,
La conciencia de aquellos que mueren antes de nacer,
Al nacer o en la primera infancia,
Vuelve a viajar por los estados del bardo y toma otra existencia.
Las mismas prácticas y actos que suelen realizarse por los muertos pueden efectuarse también para ellos,
La práctica de purificación y la recitación del mantra del Báharat Shabba,
La ofrenda de lamparillas o cirios,
La purificación de las cenizas y demás.
En un caso de aborto,
Además de las prácticas habituales,
Si los padres sienten remordimientos les será de gran ayuda reconocer su acto,
Pedir perdón y realizar fervientemente la práctica de purificación del Báharat Shabba.
También pueden ofrecer cirios y salvar vidas,
Ayudar a otros a patrocinar algún proyecto humanitario o espiritual,
Dedicándolo al bienestar y a la futura iluminación de la conciencia del bebé.
¿Qué le ocurre a la conciencia de una persona que se suicida?
Dilgo Kiyenser Rinpoche respondió.
Cuando alguien se suicida la conciencia no tiene más remedio que seguir su karma negativo y es muy posible que un espíritu dañino se apodere de su fuerza vital.
En el caso de un suicida un maestro poderoso debe realizar prácticas especiales como ceremonias del fuego y otros rituales con objeto de liberar la conciencia del difunto.
¿Es aconsejable donar los órganos al morir y si hay que extraerlos mientras la sangre aún circula o antes de que el proceso de morir se haya completado?
¿No se perturba o se perjudica a la conciencia en el momento anterior a la muerte?
Los maestros a los que he formulado esta pregunta están de acuerdo en que la donación de órganos es un acto extraordinariamente positivo ya que emana de un deseo de verdad compasivo de beneficiar a los demás.
Así pues siempre que responda a un deseo sincero del moribundo no puede perjudicar en modo alguno a la conciencia que se dispone a dejar el cuerpo.
Al contrario este acto final de generosidad acumula buen karma.
Un maestro dijo que todo el dolor y sufrimiento que una persona pueda experimentar en el momento de donar sus órganos y todo momento de distracción se convierte en buen karma.
Dilgo Kiyense Rinpoche explicó si no cabe ninguna duda de que la persona va a morir en pocos instantes y ha expresado el deseo de donar sus órganos y tiene la mente llena de compasión es correcto que les han extraídos incluso antes de que el corazón cese de latir.
¿Y la criogenia por la cual se congela el cuerpo de una persona o sólo la cabeza en espera de que la ciencia médica progrese lo suficiente para reanimarla?
Según Dilgo Kiyense Rinpoche esta actitud carece absolutamente de sentido.
La conciencia no puede volver a entrar en el cuerpo una vez que se ha producido la muerte.
Evidentemente creer que el cadáver de uno se puede conservar para que lo vuelvan a la vida en algún momento futuro hace que la conciencia de esa persona caiga en la trampa de un excesivo apego a su cuerpo,
Apego aumentado de forma trágica agravando así enormemente sus sufrimientos y bloqueando el proceso del renacimiento.
Un maestro compara la criogenia con el traslado inmediato a un infierno frío sin pasar siquiera por el estado del bardo.
¿Qué podemos hacer por un pariente anciano por ejemplo un padre que se ha vuelto senil o demente?
Llegados a ese punto puede ser inútil que tratemos de explicarle las enseñanzas pero practicar en silencio o recitar mantras o los nombres de los budas en presencia suya sin duda le servirá de ayuda.
Calú Rimpoche explica plantará usted semillas,
Sus propias aspiraciones y su preocupación altruista por la persona que se haya en esa situación son muy importantes.
Al prestar este servicio a su padre en tan penosas circunstancias debe usted actuar con la mejor intención movido por un auténtico interés por su bienestar y su felicidad.
Este es un factor muy importante en su relación con él en tales momentos.
La conexión kármica que hay entre padres e hijos es muy fuerte y debido a ese lazo es posible obrar grandes beneficios en los planos útiles si nuestra actitud hacia nuestros padres viene marcada por la compasión y el interés y si nuestra dedicación a la práctica espiritual no responde únicamente al propio beneficio sino también al de los demás seres particularmente en este caso nuestros padres.
Fin del capítulo 23.
Siguiente capítulo,
Capítulo 24 Dos historias.
Gracias
Conoce a tu maestro
4.8 (30)
