
3 ..2.. 1.. Acción: Meditación Para la Acción Consciente
Meditación para pausar antes de actuar, para darnos cuenta de las motivaciones inconscientes que nos llevan a la acción. Nos preguntamos: ¿Qué es lo que me está impulsando a hacer lo que quiero hacer? ¿Es el miedo? ¿La culpa? ¿El deseo? Meditar nos ayuda a colocarnos en el lugar desde el cual la acción favorable se despliega fácilmente. Establecerse en la conciencia y actuar o no actuar.
Transcripción
Ahora estás aquí,
En ti,
Contigo.
Has decidido darte una pausa,
Un tiempo y un espacio para reencontrarte.
Esta voz que escuchas,
En realidad,
Es la de un navegador a tu destino,
Que es tu propio ser.
Tú eres tu ser,
Aunque es probable que te hayas identificado con el aspecto exterior de tu persona y te hayas acostumbrado a creer que la vida es el conjunto de apariencias que percibes.
A todos nos pasa esto.
Meditar nos ayuda a volver a lo que realmente somos,
A una dimensión superior en nosotros que realmente conoce la verdad y es consciente.
Meditar te ayuda a experimentar lo que realmente es,
Tal y como es,
Y percibir la inteligencia que subyace todo lo que existe.
Ahora,
Si lo deseas,
Puedes acomodarte en una postura cómoda para ti y cerrar los ojos.
Lleva la atención a tu espacio interno.
Observa tu respiración fluir rítmicamente por tu cuerpo,
De forma libre y natural.
Al inhalar,
El cuerpo se expande y la mente se aclara.
Al exhalar,
El cuerpo se suaviza y la mente se calma.
Inhala profundamente,
Oxigenándote.
Exhala lentamente,
Liberando cualquier tensión.
Haz una respiración completa más,
Llenando lenta,
Suave y conscientemente tus pulmones,
Y vaciándolos por la nariz muy despacio.
Te asientas en ti.
Si te apetece,
Puedes colocar las manos a la altura del pecho,
Girando la palma izquierda hacia el pecho y la derecha hacia el exterior.
En ambas manos unen las yemas del índice y pulgar,
Y después conectas la unión de índice y pulgar de la mano derecha con la yema del dedo medio o corazón de la mano izquierda.
Este es Dharma Chakra Mudra,
El gesto de la rueda del Dharma.
Imagina la rueda de un carro,
De las antiguas,
De madera.
Desde dentro hacia afuera se compone de la maza o pieza central en la que entran los radios,
Y tiene un orificio hueco donde encaja el eje del carro.
Luego están los radios,
Y en la parte más exterior el aro.
Si te colocaras en el aro o en los radios,
Rodarías incesantemente.
Si te colocaras en el centro de la rueda,
En la circunferencia hueca interior,
Te mantendrías estable dentro del movimiento.
Sucede habitualmente que nos colocamos en el exterior de las cosas,
En lo que cambia constantemente.
Tendemos a identificarnos y agarrarnos a lo externo,
Desequilibrándonos perdiendo nuestro centro.
Cualquier situación,
Emoción,
Creencia,
Pensamiento,
Cambia,
Y no son algo fiable en lo que debamos asentarnos.
Crearnos una dependencia o fuerte apego a cualquier cosa en constante cambio nos produce un sufrimiento profundo.
Colocarnos en el centro de la rueda sería algo así como ser conscientes todo el tiempo de nuestro ser,
De nuestra vitalidad y salud naturales,
De nuestra sabiduría y amor inherentes,
De lo más elevado en nosotros.
De nuestra perfección real sería colocarnos en nuestra paz interior.
Desde nuestro centro podemos observar el cambio de las situaciones y no encadenarnos o depender de ellas,
Aunque podamos sentir apego o amor natural hacia las personas y las cosas que nos gustan y dolor natural ante la pérdida,
Pero nos mantenemos conscientes recordando lo que somos y comprendiendo la esencia de la vida.
En el Bhagavad Gita,
Texto esencial del pensamiento indio,
Se dice,
Establecete en el yoga y actúa.
Desde ese centro de unidad con el ser que llamamos yoga,
La acción que surge es real,
Pura,
Coherente.
Esa acción desde la conciencia evita condiciones que provocan sufrimiento.
Para poder asentarse en el ser de discernimiento dentro de uno,
Al principio es necesario hacer una pausa en medio de cualquier batalla.
Parar el tiempo y observar.
Conocer.
¿Qué parte de nosotros quiere ejecutar la acción?
¿Cuál es la motivación inconsciente detrás de la misma?
Podríamos observar si actuamos impulsiva o inconscientemente debido a la presión que ejercen en nosotros ciertas emociones intensas o motivaciones ocultas como pueden ser el miedo,
La culpa,
La pena,
El deseo,
La ansiedad o la creencia de lo que consideramos correcto.
Como bien sabemos,
La creencia de lo correcto cambia según la persona,
Según la cultura,
Según la situación.
¿Dónde está la verdad?
Una acción puede ser muy deliberada,
Razonada y reflexionada y aún así ser ejecutada desde un estado de inconsciencia con respecto a lo que realmente la motiva y totalmente desconectada de su realidad inherente.
Podemos comprobar que las consecuencias de la acción que no ha sido tomada en un verdadero estado de paz mental y de conocimiento no han sido favorables ni para nosotros ni para los demás.
Si deseamos sembrar semillas de felicidad y de paz en el mundo,
Es necesario que nos paremos a observar qué hay detrás de cada acción y quién la ejecuta.
¿Es el ser externo,
Lo que podemos llamar ego,
La identidad ilusoria que creemos ser,
La que suele estar en conflicto consigo mismo y el mundo,
La que fuerza la acción?
¿O es acaso uno mismo,
Asentado en su centro,
El que antes de esa acción experimenta paz,
Vacío y despojado de cualquier presión,
Actúa o decide no actuar?
Desde ahí se puede sentir a veces una alegría previa al juego o cierta tristeza consciente pero llena de amor o cierto descanso,
Incluso una renuncia liberadora.
Antes de actuar tenemos la posibilidad de pausar un instante,
Confiar en nuestra sabiduría y en la vida,
Respirar profundamente,
Contar hasta tres o hasta veintidós y esperar a que surja un movimiento coherente desde nuestro interior,
Sin presión ni externa ni interna.
En la filosofía de India se conoce como rueda del samsara,
Al ciclo incesante de nacimientos y muertes,
Donde el presente es consecuencia de las acciones del pasado y toda nueva vida nace de las semillas del ciclo anterior.
Este samsara,
Como todo,
Tiene su apariencia externa y su forma interna.
El samsara interno es un proceso que ocurre cada vez que nos identificamos con nuestro ego,
Con nuestra personalidad condicionada y con las circunstancias externas.
De esa manera seguimos renaciendo en bucle dentro de nuestra mente al eterno círculo del sufrimiento.
A través del despertar o la iluminación nos liberamos del samsara porque dejamos de sentir odio o apego hacia la apariencia externa de cualquier cosa o persona.
Lo externo está sujeto a cambio y nuestra percepción suele estar distorsionada.
Otro verso del Bhagavad Gita dice así.
Abandona todas tus previas acciones y fija tu mente en el conocimiento del ser.
La iluminación es la vía de salida del ciclo del sufrimiento,
Del samsara,
Y sucede cuando fijamos nuestra mente en el conocimiento de nuestro ser y dejamos de actuar desde lo que no somos.
Pudiera dar la impresión de que estamos mal hechos,
Al contrario somos perfectos,
Pero lo hemos olvidado y nos hemos identificado con otras cosas.
Hemos perdido nuestra capacidad de percibir de forma pura desde nuestra mente original lo que comúnmente llamamos realidad.
Cuando meditamos nos disponemos a recordar lo que realmente somos para que esa dimensión superior en nosotros,
Nuestro espíritu,
Sea quien actúe.
Es una acción certera,
A veces es no acción,
Otras es un movimiento natural del cuerpo,
Sin pensamiento.
La meditación te arropará en la realización de tu propio ser,
De la verdad,
Que es pura existencia,
Conciencia y dicha.
Toma plena conciencia de este instante,
De tu corazón latiendo,
De tu respiración fluyendo,
De tu ser contemplando,
De tu mente calmada en la perfección de todo esto.
Descansa en tu ser.
Conoce a tu maestro
