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Moises - Maestros de Luz

by Abby Road

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En este episodio hablaremos sobre la historia de Moisés otro gran maestro de luz de la historia. ¿Qué harías si Dios apareciara a ti y te pidiera algo que es imposible? y no solo eso, ademas de ser de alto riesgo y de gran responsabilidad...

Transcripción

Yo soy,

Yo soy tú,

Tú eres yo,

Yo soy la naturaleza,

El cielo,

El mar,

Las nubes,

Todo lo que existe,

Todos somos uno.

Yo soy,

Soy.

Hola,

Bienvenidos a un episodio más de Soy.

Yo soy Yavi Roth y el día de hoy en esta sección de Maestros de Luz hablaremos un poco sobre la historia de Moisés,

Sobre lo que hizo y por qué hasta el día de hoy sigue su vida impactando y dando un mensaje poderoso.

Para esto nos iremos a Éxodo.

Y la historia comienza así.

Se levantó sobre Egipto un nuevo rey y dijo a su pueblo,

He aquí el pueblo de los hijos de Israel,

Es mayor y más fuerte que nosotros.

Ahora pues,

Seamos sabios para con él,

Para que no se multiplique y acontezca que viniendo guerra,

Él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros.

Pero cuando más oprimían a los israelitas,

Tanto más se multiplicaban y crecían,

De manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.

Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,

Y amargaron su vida con dura certidumbre.

En toda labor del campo y en todo su servicio,

Al cual los obligaban con rigor.

Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas,

Y les dijo,

Cuando asistáis a las hebreas en sus partos y veáis el sexo,

Si es hijo,

Matadlo,

Y si es hija,

Entonces viva.

Pero las parteras temieron a Dios,

Y no hicieron como les mandó el rey de Egipto,

Sino que preservaron la vida a los niños.

Y Dios hizo bien a las parteras,

Y el pueblo se multiplicó y se fortaleció de gran manera.

Y por haber las parteras temido a Dios,

Él prosperó sus familias.

Entonces Faraón mandó a todo su pueblo,

Diciendo,

Echad al río a todo hijo que nazca,

Y a toda hija preservad la vida.

Llegó el día en que la familia Leví dio a luz un hijo,

Y viéndole que era hermoso,

Su madre le tuvo escondido tres meses.

Pero no pudieron ocultarle más.

Tomó una arquilla y colocó en ella al niño,

Y lo puso en un carrizal a la orilla del río.

Y la hija del Faraón descendió a lavarse al río,

Y paseándose sus doncellas por la ribera del río,

Vio la arcilla en el carrizal,

Y envió una criada suya que la tomase.

Y cuando la abrió,

Vio al niño.

Y he aquí que el niño lloraba.

Y teniendo compasión de él,

Dijo,

De los niños de los hebreos es este.

¿Debe llamarle una nodriza de las hebreas para que críe a este niño?

Y la hija del Faraón respondió,

Ve.

Entonces fue la doncella,

Y llamó a la madre del niño,

A la cual dijo la hija del Faraón,

Lleva a este niño y criádmelo,

Y yo te lo pagaré.

Y la mujer tomó al niño y lo crió.

Y cuando el niño creció,

Ella lo trajo a la hija del Faraón,

La cual lo aceptó y le puso por nombre Moisés,

Diciendo,

Porque de las aguas lo saqué.

Pasaron los años y,

Apacentando Moisés las ovejas de Yetro su suegro,

Sacerdote de Madian,

Llevó las ovejas a través del desierto.

Y llegó hasta Oreb,

Monte de Dios.

Y se le apareció el ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de un arbusto.

Y él miró,

Y vio que el arbusto ardía en fuego,

Y este no se consumía.

Entonces Moisés se acercó,

Y lo llamó Dios de en medio del árbol,

Y dijo,

Moisés,

Moisés.

Y él respondió,

Eme aquí.

Y dijo,

No te acerques,

Quita tu calzado de tus pies,

Porque el lugar en el que tú estás,

Tierra santa es.

Y dijo,

Yo soy el Dios de tu padre,

Dios de Abraham,

Dios de Isaac,

Y Dios de Jacob.

Entonces Moisés cubrió su rostro,

Porque tuvo miedo de mirar a Dios.

Dijo luego Dios,

Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto,

Pues he conocido sus angustias,

Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios,

Y sacarlos de aquella tierra a una buena y ancha,

A tierra que fluye leche y miel.

Ven por tanto ahora,

Y te enviaré a Faraón,

Para que saques de Egipto a mi pueblo,

Los hijos de Israel.

Entonces Moisés respondió a Dios,

¿Quién soy yo para que vaya Faraón,

Y saque de Egipto a los hijos de Israel?

Y él respondió,

Ve,

Porque yo estaré contigo.

Dijo Moisés a Dios,

He aquí que llego yo a los hijos de Israel,

Y les digo,

El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.

Si ellos me preguntarán,

¿Cuál es su nombre?

¿Qué le responderé?

Y respondió Dios a Moisés,

Yo soy el que soy.

Y dijo,

Así dirás a los hijos de Israel,

Yo soy el que soy.

Yo soy,

Me envió a vosotros.

Este es mi nombre para siempre.

Con él se me recordará por todos los siglos.

Entonces Moisés respondió diciendo,

He aquí que ellos no me creerán,

Ni oirán mi voz,

Porque dirán,

No se te ha aparecido Dios.

Y Dios dijo,

¿Qué es esto que tienes en tu mano?

Él respondió,

Una vara.

Y él dijo,

Échala en la tierra.

Y él la echó en la tierra,

Y se hizo una culebra.

Y Moisés huía de ella.

Entonces dijo Dios a Moisés,

Extiende tu mano y tómala por la cola.

Y él extendió su mano y la tomó,

Y se volvió vara en su mano.

Por esto creerán que se te ha aparecido el Dios de tus padres.

Le dijo además Dios,

Mete ahora tu mano en tu seno.

Y él metió la mano en su seno,

Y cuando la sacó,

He aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.

Y dijo,

Vuelve a meter tu mano en tu seno.

Y él volvió a meter su mano en su seno.

Y al sacarla de nuevo del seno,

He aquí que se había vuelto como la otra carne.

Si aconteciere que no te creyeran ni obedecieran a la voz de la primera señal,

Creerán a la voz de la postrera.

Y si aún no creyeran a estas dos señales ni oyeren tu voz,

Tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra.

Y se cambiarán aquellas aguas que tomas del río,

Y se harán sangre en la tierra.

Entonces dijo Moisés,

¡Ay,

Señor!

Nunca he sido un hombre de fácil palabra,

Ni antes ni desde que tú hablas a tu siervo,

Porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Y Dios le respondió,

¿Quién dio la boca al hombre?

¿O quién hizo al mudo y al sordo,

Al que ve y al ciego?

¿No soy yo Dios?

Ahora,

Pues,

Ve y yo estaré en tu boca,

Y te enseñaré lo que hayas de hablar.

Y él dijo,

¡Ay,

Señor!

Envíate,

Ruego,

Por medio del que debes enviar.

Entonces Dios se enojó contra Moisés,

Y dijo,

¿No conozco yo a tu hermano Aarón,

Levita,

Y que él habla bien?

Tú hablarás a él,

Y pondrás en su boca las palabras,

Y yo estaré con tu boca y con la suya,

Y os enseñaré lo que hayáis de hacer.

Y él hablará por ti al pueblo.

Él te enseñará a ti en lugar de boca,

Y tú serás para él en lugar de Dios.

Y tomarás en tu mano esta vara,

Con la cual harás las señales.

Así se fue Moisés,

Tomó su mujer y sus hijos,

Y los puso sobre un asno,

Y volvió a tierra de Egipto.

Tomó Moisés la vara de Dios en su mano,

Y dijo Dios a Moisés,

Cuando hayas vuelto a Egipto,

Mira que hagas delante del faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano.

Pero yo endureceré su corazón,

De modo que no dejará ir al pueblo.

Y habló Aarón acerca de todas las cosas que Dios había dicho a Moisés,

E hizo las señales delante de los ojos del pueblo.

Y el pueblo creyó,

Y oyendo que Dios había visitado a los hijos de Israel,

Y que había visto su aflicción,

Se inclinaron y adoraron.

Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón,

Y le dijeron,

El Dios de Israel dice así,

Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.

Y Faraón respondió,

¿Quién es Dios?

Para que yo oiga su voz,

Yo no conozco a Dios,

Ni tampoco dejaré ir a Israel.

Y el faraón tomó represaria sobre los israelitas.

Entonces Moisés se volvió a Dios y dijo,

Señor,

¿por qué afliges a este pueblo?

¿Para qué me enviaste?

Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle de tu nombre,

Ha afligido a este pueblo,

Y tú no has librado a tu pueblo.

Dios respondió a Moisés,

Ahora verás lo que yo haré a Faraón,

Porque con mano fuerte los dejará ir,

Y con mano fuerte los echará de su tierra.

Por tanto,

Dirás a los hijos de Israel,

Yo soy Dios,

Y os sacaré debajo de las tierras pesadas de Egipto,

Y os libraré de su servidumbre,

Y os tomaré por mi pueblo,

Y seré vuestro Dios,

Y vosotros sabréis que yo soy vuestro Dios.

De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel,

Pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la dura servidumbre.

Y habló Dios a Moisés,

Diciendo,

Entra,

Y habla faraón rey de Egipto,

Que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.

Y respondió Moisés delante de Dios,

He aquí,

Los hijos de Israel no me escuchan,

¿cómo pues me escuchará Faraón,

Siendo yo torpe de labios?

Dijo Dios a Moisés,

Mira,

Yo te he constituido Dios para Faraón,

Y tu hermano Aarón será tu profeta.

Tú dirás todas las cosas que yo te mande,

Y Aarón tu hermano hablará a Faraón,

Para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.

Y yo endureceré el corazón de Faraón,

Y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas,

Y Faraón no os oirá,

Y sabrán los egipcios que yo soy Dios cuando extienda mi mano sobre Egipto,

Y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.

E hizo Moisés y Aarón como Dios les mandó,

Así lo hicieron.

Habló Dios a Moisés y Aarón,

Diciendo,

Si Faraón os respondiere diciendo,

Mostrad milagro,

Dirás Aarón,

Toma tu vara,

Y échala delante de Faraón,

Para que se haga culebra.

Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos,

Y se hizo culebra.

Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros,

E hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos,

Pues echó cada uno su vara,

Las cuales se volvieron culebras.

Mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos,

Y el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó,

Como Dios lo había dicho.

Entonces Dios dijo a Moisés,

El corazón de Faraón está endurecido y no quiere dejar ir al pueblo.

Ve por la mañana a Faraón,

He aquí que él sale al río,

Y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,

Y dile,

El Dios de los hebreos me ha enviado a ti diciendo,

Deja ir a mi pueblo para que me sirva en el desierto,

Y he aquí que hasta ahora no has querido ir.

En esto conocerás que yo soy Dios.

He aquí,

Yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río,

Y se convertirá en sangre,

Y los peces que hay en el río morirán,

Y heredará el río,

Y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.

Y Moisés y Aarón hicieron como Dios mandó,

Y alzando la vara,

Golpeó las aguas que había en el río,

En presencia de Faraón y de sus siervos,

Y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.

Asimismo,

Los peces que había en el río murieron,

Tanto que los egipcios no podían beber de él,

Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos,

Y el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó,

Como Dios lo había dicho.

Y se cumplieron siete días después de que Dios hirió el río.

Entonces dijo Dios a Moisés,

Entra a la presencia de Faraón y dile,

Dios ha dicho así,

Deja ir a mi pueblo para que me sirva,

Y si no lo quisieses dejar ir,

He aquí,

Yo castigaré con ranas todos tus territorios,

Y el río criará ranas,

Las cuales subirán y entrarán en tu casa y sobre tu cama.

Y en las casas de tus siervos,

En tu pueblo,

En tus hornos,

Y las ranas subirán sobre ti,

Sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos.

Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.

Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

Entonces Faraón llamó a Moisés y Aarón y les dijo,

Orad a Dios para que quite las ranas de mí,

De mi pueblo,

Y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezcas sacrificios a él.

Y Moisés respondió,

Se hará conforme a tu palabra para que conozcas que no hay como vuestro Dios,

Y las ranas se irán de ti y de tus casas,

De tus siervos y de tu pueblo,

Y solamente quedarán en el río.

Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón,

Y clamó Moisés a Dios e hizo Dios conforme la palabra de Moisés.

Y murieron las ranas de las casas,

De los cortijos y de los campos.

Pero viendo Faraón que les había dado reposo,

Endureció su corazón y no los escuchó como Dios había dicho.

Entonces Dios dijo a Moisés,

Di a Aarón,

Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.

Y ellos lo hicieron así.

Y Aarón extendió su mano con su vara y golpeó el polvo de la tierra,

El cual se volvió piojos.

Así en los hombres como en las bestias,

Todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.

Y los hechiceros hicieron así para sacar piojos con sus encantamientos,

Pero no pudieron.

Entonces los hechiceros dijeron a Faraón,

Dedo de Dios es este.

Mas el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó como Dios lo había dicho.

Dios dijo a Moisés,

Levántate de mañana y ponte delante de Faraón y dile,

Dios ha dicho así,

Deja ir a mi pueblo para que me sirva,

Porque si no dejas ir a mi pueblo,

He aquí yo enviaré sobre ti,

Sobre tus ciervos,

Sobre tu pueblo y sobre tus casas y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas y así mismo la tierra donde ellos estén.

Y aquel día yo apartaré de la tierra de Gosen,

En la cual habita mi pueblo,

Para que ninguna clase de moscas haya en ella,

A fin de que sepas que yo soy Dios en medio de la tierra.

Y Dios lo hizo así,

Y vino toda clase de moscas sobre la casa de Faraón,

Sobre las casas de sus ciervos y sobre todo el país de Egipto,

Y la tierra fue corrompida a causa de ellas.

Entonces Faraón llamó a Moisés y a Arón y les dijo,

Andad,

Ofrecer sacrificio a vuestro Dios en la tierra.

Dijo Faraón,

Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a vuestro Dios en el desierto,

Con tal que no vayáis más lejos,

Orad por mí.

Y respondió Moisés,

He aquí al salir yo de tu presencia,

Rogaré a Dios que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón y de su pueblo mañana,

Con tal que Faraón no falte más.

Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón y oró a Dios,

Y Dios hizo conforme a la palabra de Moisés y quitó todas aquellas moscas de Faraón,

De sus ciervos y de su pueblo,

Sin que quedara una.

Mas Faraón endureció aún esta vez su corazón,

Y no dejó ir al pueblo.

Entonces Dios dijo a Moisés,

Entra a la presencia de Faraón y dile,

El Dios de los hebreos dice así,

Deja ir a mi pueblo para que me sirva,

Porque si no lo quieres dejar ir y no lo detienes aún,

He aquí la mano de Dios estará sobre tus ganados que están en el campo,

Caballos,

Asnos,

Camellos,

Vacas y ovejas,

Con plaga gravísima.

Y Dios hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto,

De modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.

Y Dios fijó plazo,

Al día siguiente Dios hizo aquello,

Y murió todo el ganado de Egipto,

Mas el ganado de los hijos de Israel no murió ni uno,

Mas el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir al pueblo.

Y Dios dijo a Moisés y a Arón,

Tomad puñados de ceniza de un horno y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón,

Y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto,

Y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias por todo el país de Egipto.

Y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en hombres como en las bestias.

Dios endureció el corazón de Faraón y no los oyó,

Como Dios lo había dicho a Moisés.

Entonces Dios dijo a Moisés,

Levántate de mañana y ponte delante de Faraón y dile,

El Dios de los hebreos dice así,

Deja ir a mi pueblo para que me sirva,

Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón,

Sobre tus siervos y sobre tu pueblo,

Para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.

He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado cual nunca hubo en Egipto.

Envía pues a recoger tu ganado y todo lo que tienes en el campo,

Porque todo hombre o animal que se halle en el campo y no sea recogido a casa,

El granizo caerá sobre él y morirá.

Hubo pues granizo y fuego mezclado con el granizo tan grande cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada.

Ya aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo,

Así hombres como bestias.

Asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo y desgajó todos los árboles del país.

Solamente en la tierra de Gosén donde estaban los hijos de Israel no hubo granizo.

Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y Aarón y les dijo,

He pecado esta vez,

Dios es justo y yo y mi pueblo impios.

Orad a Dios para que cesen los truenos y el granizo y yo os dejaré ir y no os detendréis más.

Y le respondió Moisés,

Tan pronto salga yo de la ciudad extenderé mis manos a Dios y los truenos cesarán y no habrá más granizo para que sepas que de Dios es la tierra.

Pero yo sé que ni tú ni tus siervos teméis todavía la presencia de Dios.

Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos,

El corazón de Faraón se endureció y no dejó ir a los hijos de Israel como Dios lo había dicho por medio de Moisés.

Dijo Dios a Moisés,

Entra a la presencia de Faraón porque yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos para mostrar entre ellos estas mis señales y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto y mis señales que hice entre ellos para que sepáis que yo soy Dios.

Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón y le dijeron,

El dios de los hebreos ha dicho así,

Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí,

Deja ir a mi pueblo para que me sirva y si aún rehúsas dejarlo ir,

He aquí que mañana yo traeré sobre tu tierra la langosta,

La cual cubrirá la faz de la tierra de modo que no pueda verse la tierra y ella comerá todo árbol que os fructifica en el campo y llenará tus casas y las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios.

Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto y Dios trajo un viento oriental sobre todo aquel día y toda aquella noche y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto y se asentó en todo el país de Egipto en gran cantidad que no hubo antes ni la habrá después,

Cubrió la faz de todo el país y endureció la tierra y consumió toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo.

No quedó cosa verde en árboles ni en la hierba del campo.

Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Arón y dijo he pecado contra vuestro Dios y contra vosotros más os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez y que oréis a vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal.

Entonces Dios trajo un fortísimo viento occidental y quitó la langosta y la arrojó en el mar rojo ni una langosta quedó en todo el país de Egipto pero Dios endureció el corazón del Faraón y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

Dios dijo a Moisés extiende tu mano hacia el cielo para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto tanto que cualquiera las palpe y extendió Moisés su mano hacia el cielo y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto por tres días.

Ninguno vio a su prójimo ni nadie se levantó de su lugar en tres días más todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.

Entonces Faraón hizo llamar a Moisés y dijo id servir a Dios pero Dios endureció el corazón del Faraón y no quiso dejarlos ir y le dijo Faraón retírate de mí guárdate que no veas más mi rostro porque en cualquier día que vieras mi rostro morirás y Moisés respondió bien has dicho no veré más tu rostro.

Dios dijo a Moisés una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto después de la cual él os dejará ir y seguramente os echará de aquí del todo dijo pues Moisés.

Dios ha dicho así a la medianoche yo saldré por en medio de Egipto y morirá todo primogénito en tierra de Egipto desde el primogénito de Faraón que se siente en su trono hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino y todo primogénito de las bestias y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto cual nunca hubo ni habrá jamás pero contra todos los hijos de Israel desde el hombre hasta la bestia ni un perro moverá su lengua y Moisés y Arón hicieron todos estos prodigios delante del Faraón pues Dios había endurecido el corazón del Faraón y no envió a los hijos de Israel fuera de su país y aconteció que a la medianoche Dios hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto y hubo un gran clamor en Egipto porque no había casa donde no hubiese un muerto e hizo llamar a Moisés y Arón de noche y les dijo salid en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel e id servir a Dios como habéis dicho tomá también vuestras ovejas y vuestras vacas como habéis dicho e idos y bueno después de esto Moisés temeroso e inseguro sin saber cómo podía haber llevado a cabo la tarea que Dios le encomendó logró sacar al pueblo israelita de Egipto de ahí proviene la pascua es esa celebración de liberarse de la esclavitud de rendir tributo a Dios por acordarse de ellos pero si piensas que después de ahí vivieron felices para siempre estás equivocado las complicaciones apenas venían y luego que Faraón dejó ir al pueblo Dios les mostraba el camino a la tierra prometida de día en una columna de nube para guiarlos por el camino y de noche en una columna de fuego para alumbrarles a fin de que anduviesen de día y de noche nunca se apartó delante del pueblo la columna de nube de día ni de noche la columna de fuego habló Dios a Moisés diciendo yo endureceré el corazón de Faraón para que lo siga y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército y sabrán los egipcios que yo soy Dios y ellos lo hicieron así el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo y él siguió a los hijos de Israel siguiendo después los egipcios con toda la caballería y carros de Faraón su gente de a caballo y todo su ejército los alcanzaron acampados junto al mar y cuando Faraón se hubo acercado los hijos de Israel alzaron sus ojos y aquí que los egipcios venían tras ellos por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera y clamaron a Dios y dijeron a Moisés porque has hecho así con nosotros que nos ha sacado de Egipto porque mejor no fueras servir a los egipcios que morir nosotros en el desierto y Moisés dijo al pueblo no temáis están firmes y ve la salvación que Dios hará hoy con vosotros porque los egipcios que hoy habéis visto nunca más para siempre los veréis Dios peleará por vosotros y vosotros estaréis tranquilos entonces Dios dijo a Moisés porque clamas a mí di a los hijos de Israel que marchen y tú alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo y entre en los hijos de Israel por en medio del mar seco y he aquí yo endurecer el corazón de los egipcios para que lo sigan y yo me glorificar en faraón y en todo su ejército y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel se apartó e iba en pos de ellos y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel y era nube y tinieblas para ellos y alumbraba a Israel de noche y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos con los otros y extendió Moisés su mano sobre el mar e hizo Dios que el mar se retirase por el recio viento oriental toda aquella noche y volvió el mar en seco y las aguas quedaron divididas entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar en seco teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda y siguiéndolos los egipcios entraron tras ello hasta la mitad del mar toda la caballería del faraón sus carros y su gente de a caballo y Dios dijo a Moisés extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los egipcios sobre sus carros y sobre su caballería entonces Moisés extendió su mano sobre el mar y cuando amanecía el mar volvió en toda su fuerza y Dios derribó a los egipcios en medio del mar así salvó Dios aquel día a Israel de mano de los egipcios e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar pero a pesar de que el pueblo fue salvado por Dios toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto se quejaban constantemente por no tener carne y agua y Moisés clamó a Dios y Dios le mostró un árbol y lo echó en las aguas y las aguas se endulzaron y Dios dijo a Moisés he aquí yo os haré llover pan del cielo y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día dijo también Moisés Dios os dará en la tarde carne para comer y en la mañana pan hasta saciaros porque Dios ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él después Dios ordenaría a Moisés escribir lo que hoy conocemos como los diez mandamientos y habló Dios todas estas palabras diciendo yo soy tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto de casa de servidumbre no tendrás dioses ajenos delante de mí no te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo ni abajo en la tierra ni en las aguas debajo de la tierra no te inclinarás a ellas ni las honrarás porque yo soy tu Dios y hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos no tomarás el nombre de tu Dios en vano porque no dará por inocente Dios al que tomare su nombre en vano acuérdate del día de reposo para santificarlo seis días trabajarás y harás toda tu obra más el séptimo día es reposo para Dios no hagas en él obra alguna ni tu hijo ni tu hija ni tu siervo ni tu criada ni tu bestia ni el extranjero que esté dentro de tus puertas porque en seis días hizo Dios los cielos y la tierra el mar y todas las cosas que en ellos hay y reposó en el séptimo día por tanto Dios bendijo el día de reposo y lo santificó honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra no matarás no cometerás adulterio no hurtarás no hablarás contra tu prójimo falso testimonio no codiciarás la casa de tu prójimo no codiciarás la mujer de tu prójimo ni su siervo ni su criada ni su buey ni su asno ni cosa alguna de tu prójimo moisés por esa convicción pasión con la que hizo todo lo que Dios ordenó por todo lo que había hecho sin siquiera ver el rostro de Dios pidió que fuese mostrado más Dios respondió no podrás ver mi rostro porque no me verá hombre y vivirá he aquí un lugar junto a mí y tú estarás sobre él y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado después apartaré mi mano y verás mis espaldas más no se verá mi rostro estas sólo son algunas de las cosas que Dios hizo a través de Moisés por su disposición y justo antes de morir él cantaba a Dios subió Moisés de los campos de Moab y al montenevo y le dijo Dios esta es la tierra que le juré a Abraham Isaac y a Jacob diciendo a tu descendencia la daré te he permitido verla con tus ojos más no pasarás allá y murió justo ahí Moisés y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés a quien haya conocido Dios cara a cara hay muchos puntos que sobresacar de esta historia lo primero es cómo Dios elige a una persona insegura que no tiene facilidad de palabra y que ni siquiera se cree capaz de poder hacer lo que Dios le ha pedido y lo que hemos visto a lo largo de la historia es que Dios no elige a las personas preparadas sino prepara a las personas que elige y más que los talentos que pudiera tener Moisés tenía una característica que fue más grande que cualquier cosa disposición yo creo que no cualquiera se hubiera encaminado en una misión así de esa gran dimensión y esa confianza que él tenía de que no sabía cómo le haría pero tenía la promesa de Dios y eso fue lo que lo impulsó a hacer las cosas como a pesar de tener todo un pueblo todas las circunstancias sobre él ya no le importó porque tenía algo más grande de su lado a Dios como ciegamente siguió la voz de Dios e hizo todo lo que él le pidió sin cuestionarlo sin pedirle todo el plan completo simplemente confiando y cómo rindió su vida ante algo más grande que él mismo él no pudo disfrutar la tierra prometida pero sí pudo salvar a un pueblo él se rindió a sus sueños pero siguió los sueños que Dios tenía para él espero que hayas disfrutado de este episodio de soy si es así te pido que me ayudes a compartir para llegar a más personas y poder compartir este mensaje de luz y amor yo soy te deseo un día maravilloso

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