
Orar Es Escuchar Tu Corazón, No Impresionar A Dios
by Rev Lily
¿Cuántas veces has sentido que no sabes orar porque tu mente no se calla? A veces creemos que para conectar con la divinidad necesitamos palabras perfectas o una concentración absoluta. En esta charla, te invito a dejar a un lado esa necesidad de perfección. Desde mi propia vulnerabilidad y mi experiencia como ministra interespiritual, exploraremos juntos cómo la oración no es un acto destinado a impresionar a lo sagrado, sino un regreso sincero a nuestro propio corazón. Aprenderemos juntos los tres movimientos esenciales para conectar en medio de la cotidianidad: presentarnos tal y como estamos, reconocer lo sagrado y pedir desde nuestra verdad más honesta. Acompáñame a encontrar la calma y lo sagrado, incluso en esos días en los que la vida y la mente nos exigen demasiado.
Transcripción
Orar no es impresionar a Dios,
Es escuchar tu corazón.
Hoy voy a charlar sobre la oración.
Cierro los ojos un momento y vuelvo a esa escena cotidiana,
Que por simple es sagrada,
El momento de despertar.
Cada mañana,
Cuando abro los ojos,
Mi primera intención es agradecer mi existencia y la oportunidad de vivir un día más.
Pido con esperanza que lo que venga sea enriquecedor,
Interesante y que al final del día yo sea una mejor persona.
Pero también quiero ser franca.
Hay días en que la vida es complicada.
Hay días en que las experiencias cotidianas son un reto y me cuesta trabajo mantener la ecuanimidad,
La paz interior,
Esa serenidad que uno quisiera traer en el bolsillo como si fueran llaves.
Y aún así,
No me desanimo.
Confío en que al siguiente día tendré una nueva oportunidad.
Porque al final,
Sin retos,
La vida sería aburrida y aprendemos más de los retos que de las tareas fáciles.
Ahora,
Hablemos de lo que casi nadie confiesa cuando habla de oración.
Las distracciones.
Hay mañanas en que incluso me cuesta trabajo concentrarme en mis oraciones matutinas.
Trato de comunicarme con la divinidad y establecer mis intenciones,
Pero mi mente,
Esa mente de changuito de la que hablan los budistas,
Ni siquiera termina las primeras frases de saludo cuando ya me entró la curiosidad por ver las noticias o el aroma del café me lleva a la cocina.
Paso de un pensamiento a otro,
Repasando pendientes,
Calculando cuánto tiempo me queda antes de salir a la calle.
Y de pronto me acuerdo.
¡Oh!
Yo estaba orando.
Entonces,
Cierro rápidamente mis plegarias,
Como quien cierra una puerta con algo de pena.
Si esto te pasa,
Bueno,
Quiero decirte algo.
Eso no te hace que seas mala o malo para la oración.
Eso simplemente es una cualidad humana.
La oración no es una actuación.
No es una forma de impresionar a Dios,
A la vida o a lo sagrado.
Orar,
Cuando es real,
Es un regreso,
Un volver de la dispersión a la presencia.
A veces ayuda a ubicarse en un lugar específico en la habitación con la intención de orar.
Pero otras veces,
Por ejemplo,
Yo empiezo a conectarme con la divinidad en cuanto despierto para que no se me vaya a pasar la oportunidad de hacerlo.
Cuando tengo más tiempo en la mañana,
Me siento adecuadamente,
Medito unos minutos y luego hago mis oraciones.
Hace poco,
Una amiga me preguntó,
¿y cómo haces tus oraciones?
Y me encantó la pregunta porque me recordó algo importante.
Cada quien tiene una manera diferente de orar.
Igual que cada religión puede tener un método distinto y aún así el corazón humano late parecido en todas partes.
Yo con los años he ido creando mi propio sistema y hoy quiero compartirlo contigo de manera sencilla para que lo adaptes a tu vida,
A tu tradición o a tu manera personal de nombrar lo divino.
En general,
Para mí,
Una oración engloba tres movimientos.
Reconocer,
Agradecer y pedir desde la verdad de uno mismo.
La estructura es sencilla.
Lo primero es me presento,
Aquí estoy.
No se trata de hablar bonito.
Simplemente es asumir la presencia.
Respiro y digo,
Aquí estoy,
Estoy ante ti,
Estoy contigo.
Este es el giro interior.
Dejo de estar dispersa y me vuelco en lo sagrado.
Y a veces ese aquí estoy viene con honestidad completa.
Puedo decir,
Aquí estoy,
Cansada,
Aquí estoy,
Preocupada o aquí estoy con una alegría que no me cabe en el pecho.
La oración empieza cuando soy auténtica.
Luego sigue la parte en que reconozco y alabo.
Le pongo nombre a lo sagrado.
En la tradición cristiana,
Por ejemplo,
Una forma clásica es empezar con adoración.
Decir quién es Dios para mí.
Misericordioso,
Fuente de vida,
Presencia que acompaña.
En el Islam,
Al iniciar una súplica,
Se recomienda empezar con una alabanza.
Decir,
Por ejemplo,
Alhamdulillah,
Reconociendo la grandeza y la misericordia de Dios.
En el budismo,
Antes de recitar o dedicar méritos,
Se invoca a los budas y bodhisattvas para reconocer que no estamos solos en la práctica.
¿Ves que aquí hay una constante?
No se trata de quedar bien.
Es recordar con quién estoy hablando.
Es volver a poner el corazón frente a algo más grande que mi prisa y mi lista de pendientes.
Y luego,
Agradezco y pido desde la verdad.
Agradecer para mí no es negar lo difícil.
Es sostener lo real con las dos manos.
Agradezco estar viva.
Agradezco respirar.
Agradezco lo que sí hay.
Y también puedo agradecer la oportunidad de aprender en el reto.
Y luego pido,
Pero pido desde la verdad de quién soy hoy,
No desde una versión presentable de mí.
A veces,
La petición es concreta.
Espíritu,
Dame claridad.
A veces es humilde.
Dame paciencia.
A veces es valiente.
Ayúdame a no endurecerme.
Y a veces,
La oración más pura es una frase pequeña.
Acompáñame.
Te invito a hacer una mini oración conmigo,
Simple,
Sin esfuerzo.
Respira.
Y por dentro di,
Aquí estoy.
Reconoce.
Nombra lo sagrado como tú lo llames.
Dios,
Verdad,
Vida,
Amor,
Presencia.
Agradece una cosa real,
Aunque sea pequeña.
Y pide una cosa verdadera,
Aunque sea sencilla.
Yo digo,
Aquí estoy ante ti,
Luz divina y amor universal.
Este día agradezco que puedo compartir lo aprendido con quienes me escuchan.
Es un gran regalo tuyo que comparto con humildad.
Y en este momento,
Te pido que igual ilumines a quien me acompaña.
Que hoy su día le sea propicio en todos sus quehaceres.
Así sea.
Así es de sencillo.
Orar es escuchar tu corazón y atreverte a presentarlo tal cual es.
Muchas gracias por escuchar.
Que tengas un buen día.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.
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