
Pequeño Escáner Corporal Y Dos Minutos Para El Silencio
En este audio hacemos una meditación de 10 minutos en la que empezamos escuchando un texto inspirador. Continuamos haciendo 3 respiraciones profundas para contactar con el cuerpo y hacemos un pequeño escáner corporal. Después nos emplazamos en la respiración que tengamos cada uno en este momento y dejaremos 2 minutos de silencio para la práctica de la atención plena. Siempre que te des cuenta de que te has ido a tus pensamientos vuelve al presente, a la respiración. Terminamos la práctica escuchando otro texto y agradeciendo la misma.
Transcripción
Buenos días,
Yo soy Pablo Cabrera,
Autor del libro Surfeando la Vida,
Pequeño tratado de meditación,
Y voy a acompañarte en esta rectito de meditación.
Cuando el maestro Zen alcanzó la iluminación,
Escribió lo siguiente para celebrarlo.
Oh prodigio maravilloso,
Puedo cortar madera y sacar agua del pozo.
Para la mayoría de la gente no tiene nada de prodigioso,
Actividades tan prosaicas como sacar agua de un pozo o cortar madera.
Una vez alcanzada la iluminación,
En realidad no cambia nada,
Todo sigue siendo igual.
Lo que ocurre es que entonces el corazón se llena de asombro.
El árbol sigue siendo un árbol,
La gente no es distinta de como era antes,
Y lo mismo sucede con uno mismo.
La vida no prosigue de manera diferente.
Puede uno ser tan variable o tan ecuánime,
Tan prudente o tan alocado como antes,
Pero sí existe una diferencia importante.
Ahora puede uno ver todas las cosas de diferente modo.
Está uno como más distanciado de todo ello,
Y el corazón se llena de asombro.
Bueno,
Pues hoy te invito a pararte,
Puedes sentarte en tu postura de meditación favorita o tumbarte,
Y relajarte para este tiempo que vamos a pasar juntos.
Asegúrate de que nadie vaya a molestarte y simplemente suéltate.
Ponte cómoda,
Ponte cómodo y vete contactando con tu cuerpo,
Vete contactando con los puntos de apoyo,
Los glúteos,
Los talones y la cabeza si estás tumbada,
La zona donde reposan tus brazos,
Y trata de soltarte tanto como hoy te sea posible.
Toma una inhalación profunda,
Inhala,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio.
Una vez más,
Inhala profundo,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio.
Y una última vez,
Inhala profundo,
Siente cómo se expanden las costillas,
Se elevan los hombros,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio.
Y ahora simplemente reposa tu respiración ya tal y como la tengas hoy y percibe tu cuerpo.
El cuerpo es la entrada a la espiritualidad,
La entrada al terreno sagrado,
La entrada a la trascendencia.
Pues trata de tenerle en cuenta,
De sentirle.
Siente tus pies,
Mira a ver qué temperatura notan hoy,
Siente tus rodillas,
Tus muslos,
Siente tus caderas,
Siente tus vísceras,
Siente tu pecho y tus emociones.
Mira a ver en esa zona si tienes algo bloqueado,
Tensionado,
Cómo está el diafragma,
Cómo están las tripas.
Percibe tu espalda,
Tus brazos,
Suelta tus brazos y deja que entre la luz a través de tus párpados,
Contempla toda la luz que entra.
Siente el peso de todo tu cuerpo.
Siente el peso de tu cabeza llena de pensamientos y deja que se fueran depositando,
Decantando sobre la tierra.
Y siempre vuelve a la respiración,
Una y otra vez.
Siempre que te des cuenta que estás en otro lugar,
Vuelve a tu respiración.
Por último relaja tu rostro,
Relaja tu frente,
Tus ojos cansados de llorar,
Tus pómulos,
Tu mandíbula que se entreabre ligeramente,
Tu lengua que reposa.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
Siéntelo al mismo tiempo.
Y vamos a permanecer sintiendo nuestro cuerpo y nuestra respiración como olas de energía durante un par de minutos.
La contemplación se diferencia del éxtasis en que éste lleva a uno a retirarse,
Pero el contemplativo iluminado sigue cortando madera y sacando agua del pozo.
La contemplación se diferencia de la percepción de la belleza en que ésta,
Un cuadro o una puesta de sol,
Produce un placer estético,
Mientras que la contemplación produce asombro,
Prescindiendo de que lo que se contemple sea una puesta de sol o una simple piedra.
Y ésta es prerrogativa del niño,
Que con tanta frecuencia se asombra.
Por eso se encuentra tan a sus anchas,
Inmerso en la gloria.
Muchas gracias por compartir este rato conmigo y por dejarme guiarte.
Nos vemos en próximas meditaciones.
Muchas gracias.
Conoce a tu maestro
4.4 (12)
