
Ejercicio de la Felicidad
La felicidad, tan deseada, tan difícil. ¿Es posible? Una meditación reflexiva y profunda acerca de los caminos posibles que nos lleven a encontrarla. Les propongo este tiempo de meditación visualizar senderos nuevos y antiguos que nos lleven a ella.
Transcripción
Dice Marco Aurelio,
La alegría de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.
Y hoy quiero compartir con ustedes algunos pensamientos acerca de la felicidad,
Si podremos ser felices o sentirnos felices hoy.
Todos anhelamos la felicidad,
Para nosotros y nuestros seres queridos,
Pero a veces no sabemos muy bien que es sentirse feliz.
¿Es un estado o es una sensación?
Depende de nosotros o de las circunstancias.
¿Debe ser permanente y así nuestro objetivo en la vida?
Ahora prepara tu espacio de meditación,
Ponte cómodo,
Inspira profundamente y recorramos juntos este camino de contemplación.
Percibe tu cuerpo,
Tu inspiración,
Tu aspiración,
Recorre tus sensaciones corporales,
Percibelas.
Y allí encontraras los primeros indicios de lo que llamamos la felicidad.
Nuestros cuerpos están adaptados a los ciclos variables de nuestro hogar planetario,
Los días,
Las estaciones y los años.
De acuerdo a donde vivas,
Tu cuerpo se moldeará al entorno que lo rodea.
Allí están las primeras raíces del placer.
De esas raíces del placer,
A veces surge la planta de la felicidad.
Respetar tu cuerpo,
Escuchar sus necesidades y vivir armoniosamente te dará placer y paz.
Decimos con epícteto,
El placer que más raramente experimentamos es el que nos da mayor felicidad.
El placer de una felicidad sencilla relacionada con la inspiración,
Con saborear el alimento,
La frescura del agua,
El calor del abrigo,
El amor del hogar que nos cobija,
Ser parte de un grupo que nos rodea y nos acepta.
Todo en nosotros está diseñado para ser cíclico como el mundo que habitamos.
Millones de años de evolución nos trajeron hasta aquí y nos enseñan que para sentirnos bien debemos aprender a esperar.
Por eso las pausas son parte del proceso de sentirnos bien.
La pausa en el alimento produce el placer de comer.
La pausa en el líquido produce el placer de beber.
La pausa en el sueño produce el placer de dormir.
Así cada pausa es madre de la próxima sencilla plenitud.
Cuando tentados por el exquisito placer no respetamos la pausa,
El placer se esfuma y la sensación de bienestar también.
Ser respetuosos con la armonía de la que somos parte y que nos rodea es el primer paso para recorrer nuestro camino hacia el bienestar pleno.
¿Cómo te llevarás hoy con tu cuerpo?
¿Con tu entorno?
Escucha a tu cuerpo.
Tiene cosas para decirte cada día.
Por otro lado siente y experimenta agradecido el abrigo o el fresco que te rodea,
El abrazo que te nutre,
El techo que te cubre y la ropa que te viste.
Nuestros ancestros recorrieron un camino largo para que hoy tengamos la oportunidad de elegir que usar,
Que comer,
Que hacer.
Por eso sentirnos agradecidos por lo que tenemos es una parte importante de la sensación de felicidad.
Meditando en ello nos reconectamos con el entorno que nos rodea,
Agradecidos por lo que tenemos,
Por lo que logramos y porque todavía tenemos el deseo que nos anima a seguir buscando y disfrutando de la felicidad.
Mientras mantenemos nuestra actitud contemplativa nos adentramos en la segunda condición esencial para ser feliz y que es aquello que está relacionado con el ánimo y el espíritu.
Algo que hacer,
Algo que amar,
Algo que esperar.
Nos señalan el camino hacia el bienestar.
Cuando el equilibrio con nuestro cuerpo y nuestro entorno más cercano es posible en lo cotidiano es que la necesidad del espíritu se despliega.
Allí empieza a crecer la importancia de la calidad de nuestra relación con los otros importantes para nosotros.
En estos tiempos de creciente individualidad y valores rápidamente cambiables darle lugar al otro en nuestra historia es el primer paso para que el bienestar y el equilibrio se relacionen con el crecimiento.
Debemos aceptar que cierto grado de tolerancia con lo diferente es imprescindible en el proceso de aprender a amarnos unos a otros.
El aceptarlo nos relaja y nos prepara para adentrarnos en vínculos más profundos y duraderos.
El bienestar interior está ligado a la profundidad de las relaciones afectivas que poseemos y para que esta profundidad se desarrolle necesita tiempo y también reconocer la necesidad del otro al lado de la nuestra.
Desapegarnos de nuestros intereses nos vuelve más plenos.
Jesús decía que el que se brinda hacia los demás gana su vida y el que solo desea tomar a los demás como objeto de la propia necesidad la pierde.
Buda dijo en este sentido que no es más rico quien más tiene sino quien menos desea expresando así que el apego a las cosas materiales o inmateriales es la causa de nuestro dolor y sufrimiento en el paso por nuestra tierra.
Entonces al recorrer nuestro mundo interior de relaciones ¿Cuánto estamos dispuestos a dar?
¿Cuánto estamos dispuestos a resignar?
Meditar acerca de nuestro lugar en la armonía de lo creado y sentir gratitud por el otro,
Otro que nos nombra,
Otro que nos acompaña,
Otro que nos abraza y gratitud también por el otro que nos desafía y el otro que nos confronta.
Gratitud porque nos ayuda a tolerar y aprender a amar.
Siguiendo nuestra actitud de meditación me pregunto ¿Existen recetas que me aseguren el camino?
La felicidad es como una mariposa cuanto más la persigues más te iludirá pero si vuelves tu atención a las otras cosas vendrá y suavemente se posara en tu hombro.
En la actitud de meditación me pregunto ¿Existen recetas que me aseguren el camino?
Entonces sentirnos bien es una relación entre expectativas y logros cuanto menos esperamos y más obtenemos mejor estamos y así a la inversa cuanto más esperamos y menos tenemos peores son nuestras sensaciones.
Cuando nos sentimos mal con nuestro presente deberíamos preguntarnos ¿Qué estoy esperando conseguir?
¿Puedo lograrlo?
¿Cuánto debo invertir?
¿Cuánto tengo?
¿Es poco?
¿O me estoy dejando llevar por ideas en las cuales no he meditado?
A lo largo de mis años de experiencia he aprendido que el bienestar o el malestar que cada uno de nosotros sentimos no está ligado únicamente a lo que nos falta o a lo que poseemos.
Hay hechos inevitables que pueden causarnos gran dolor pero ningún hecho por sí mismo nos asegura el bienestar.
Yo he conocido el rostro de la infelicidad en aquellos que tenían lo que al otro le faltaba y por el cual el otro también era infeliz.
Con esto digo que exceptuando situaciones de tragedias lo que percibimos tiene fuerte relación con la actitud con la que vivamos lo que nos toca vivir y también con idealizar aquello que nos falta atribuyéndole a esa falta la capacidad de brindarnos las sensaciones placenteras que sentimos imperiosos tener y sin las cuales pensamos que no podemos vivir.
En segundo lugar,
La vivencia del bienestar está ligada al concepto de armonía entre las distintas facetas de nuestra personalidad.
Desde lo somático surge el término homeostasis como aquella capacidad biológica de mantener el equilibrio interno entre los distintos sistemas corporales que lejos de ser una idea ligada a la quietud está impregnada de un intenso dinamismo por mantener ese equilibrio siempre inestable entre las distintas partes que forman nuestro todo corporal y anímico.
Se puede decir que la predominancia intensa y excluyente de un factor sobre todos los otros en forma sostenida nos aleja de la posición de bienestar ya que el mismo tiende a constituirse como imprescindible generando así respuestas ansiosas.
Por otra parte,
A medida que nos alejamos de los extremos surge el bienestar como resultante natural de respetar nuestros equilibrios.
En tercer lugar,
Nuestra sensación de bienestar está ligada con la calidad y abundancia de nuestras relaciones afectivas como expresamos antes ya que somos seres gregarios por lo cual siempre necesitamos el contacto físico y emocional con los otros semejantes significativos para nosotros.
Si logramos hacer prevalecer el cooperativismo sobre el natural sentido de competencia y toleramos ese monto de frustración que la cercanía con los otros nos provoca aprendiendo a ceder entonces estaremos construyendo nuestro bienestar.
Esto no es tan sencillo ya que no depende solo de nosotros mismos sino de nuestros contextos familiares y la historia que condicionan nuestra capacidad de vincularnos.
También las peculiaridades de aquellos que nos rodean pero siempre existe un margen de libertad para tomar conciencia de lo que nos pasa y realizar cambios que nos permitan acercarnos mejor a otras personas.
Y ahora llegamos al lugar que en mi opinión surge como el más profundo que es aquel donde decimos que el bienestar está relacionado con el hallazgo de la vocación o en otras palabras,
Del sentido de la vida.
Viktor Frank manifestó que el hombre es un buscador permanente de sentido hasta que no lo encuentra,
Se haya perdido y desamparado.
El sentido de la vida tiene conexiones con encontrar nuestro destino o la voluntad de Dios.
El sentido de la vida es un camino una dirección,
Una hacia donde vamos.
Es preguntarnos acerca de cuál es mi misión en el mundo no solo viviendo eventos aislados e inconexos en los que las más de las veces somos espectadores sino viviendo procesos.
Standart siempre ha relacionado este sentido que buscamos con el generar hechos que impacten positivamente en mis semejantes sea desde el arte,
La acción social el desarrollo de una tarea profesional pero siempre que de un modo directo o indirecto nos conecte con nuestros pares y al mismo tiempo con lo infinito con lo que nos trasciende ya que tenemos grabado en el alma el anhelo de eternidad y trascendencia.
Este es el resultado,
En mi opinión de que somos seres eternos llamados a traspasar esta actualidad que nos desafía y condiciona.
Es por ello que el hallazgo del sentido de alguna manera ocurre cuando el milagroso encuentro entre el inconsciente humano y lo absoluto tiene lugar en lo profundo de nuestro espíritu y desde allí nos dibuja el camino del encuentro hacia el otro ser humano.
Sin el hallazgo del sentido vital nos sentimos muchas veces perdidos,
Desapasionados y vacíos.
Por eso es crucial esta búsqueda está en nosotros trabajar día por día en hallarla en el medio de las circunstancias que la vida nos presenta a pesar de las dificultades y los insabores.
Una y otra vez luchemos por mantenernos dentro del camino dentro de la senda dentro del sentido para nosotros creado porque entonces existe la posibilidad de que seamos felices.
Para finalizar decimos entonces que sentirnos bien es el resultado de una suma de factores convergentes en donde en primer lugar es necesario tener la armonía de las necesidades corporales asegurar el encuentro profundo con nuestros semejantes y por último el hallazgo del sentido vital lo que nos permite integrar nuestra doble naturaleza física y espiritual acercándonos a la sensación de bienestar que es capaz a veces de sostenernos aun en situaciones dolorosas ya que nos conecta con lo absoluto y nos proyecta hacia la eternidad.
Cierro con esta frase de Victor Frank que dice La felicidad no es una pisada en el camino sino una forma de caminar la vida.
Conoce a tu maestro
4.6 (384)
