
Cuento: "El camino que no iba a ninguna parte"
Gianni Rodari escribió un libro que se llama "Cuentos por teléfono" y en la introducción nos dice "La hija del señor Bianchi no puede dormirse sin que le cuenten un cuento. Así que su padre, viajante de comercio, cada noche, estuviera donde estuviese, la telefoneaba a las nueve en punto y le contaba un cuento". Este cuento es uno de ellos, se llama "El camino que no iba a ninguna parte". Nos enseña a explorar nuevos caminos, aunque nadie los haya tomado antes. Espero que lo disfrutes. La traducción del cuento es de Ramon Prats de Alòs-Moner y la foto es mía.
Transcripción
Hola hoy te voy a contar el cuento el camino que no iba a ninguna parte de Jenny Rodari a la salida del pueblo había tres caminos uno iba hacia el mar el segundo hacia la ciudad y el tercero no iba a ninguna parte martín lo sabía porque se lo había preguntado a casi todos y todos le habían dado la misma respuesta aquel camino no no va a ninguna parte es inútil ir por ahí y hasta dónde llega no llega a ninguna parte pero entonces por qué lo hicieron no lo hizo nadie siempre ha estado ahí pero no ha ido nunca a nadie a ver a dónde va eres bastante testarudo no te digo que no va a ninguna parte si no han ido nunca no pueden saberlo era tan obstinado que empezaron a llamarlo martín testarudo pero él no se enfadaba y continuaba pensando en el camino que no iba a ninguna parte cuando fue lo bastante mayor como para cruzar la calle sin tener que cogerse de la mano de su abuelito una mañana se levantó muy temprano salió del pueblo y sin dudarlo tomó el misterioso camino siempre adelante el suelo estaba lleno de socavones y hierbajos pero por suerte no llovía desde hace tiempo y por lo tanto no había charcos a la derecha y a la izquierda del camino se extendía la maleza y pronto comenzó el bosque las ramas de los árboles se entrecruzaban por encima del camino y formaban una galería oscura y fresca en la que solamente penetraba aquí y allá algún rayo de sol que hacía las veces de fanal la galería no terminaba nunca el camino no terminaba nunca a martín le dolían los pies y ya empezaba a pensar en regresar cuando había un perro donde hay un perro hay una casa reflexiona martín o por lo menos un hombre el perro corrió a su encuentro meneando la cola y le lamió las manos luego siguió por el camino volviéndose a cada paso para ver si martín aún lo seguía ya voy ya voy decía martín lleno de curiosidad finalmente el bosque comenzó a clarear el cielo reapareció en lo alto y el camino terminó en el umbral de una gran verja de hierro a través de esos barrotes martín vio un castillo con todas las puertas y ventanas completamente abiertas el humo salía por todas las chimeneas y desde el balcón una hermosísima dama lo saludaba con la mano y le gritaba adelante adelante martín testarudo vaya se dijo martín muy contento yo no sabía que iba a llegar aquí pero ella sí por lo visto empujó la verja atravesó el jardín y entró en el salón del castillo a tiempo para hacer una reverencia a la bella dama que descendía por la escalinata era hermosa e iba vestida incluso mejor que las hadas y las princesas y además era muy alegre y reía entonces no te la creíste el que la historia del camino que no iba a ninguna parte era demasiado estúpida y según mi parecer hay más lugares que caminos exacto basta con tener ganas de andar ahora ven te enseñaré el castillo había más de 100 salones llenos de tesoros de todo género como en los castillos de los cuentos en los que duermen las bellas durmientes o en los que los avaros acumulan sus riquezas había diamantes piedras preciosas oro plata y a cada momento la hermosa dama decía toma toma lo que quieras te prestaría un carro para llevar el peso imagínense si se iba a hacer de rogar Martín cuando emprendió el regreso el carro estaba completamente lleno el perrito que estaba amaestrado iba sentado delante y llevaba las riendas y les ladraba los caballos cuando éstos se adormilaban y se salían del camino Martín Testarudo fue acogido con gran sorpresa en su pueblo pues ya lo habían dado por muerto el perro descargó en la plaza todos los tesoros meneó la cola dos veces en señal de saludo volvió a subirse al carro y se marchó entre una nube de polvo Martín hizo muchos regalos a todos amigos y enemigos y tuvo que explicar 100 veces su aventura y cada vez que terminaba de hacerlo alguien corría a su casa a coger un carro y un caballo y se precipitaba por el camino que no iba a ninguna parte pero aquella misma noche regresaban todos uno tras otro con la cara así de larga por el enfado para ellos el camino terminaba en medio del bosque ante un espeso muro de árboles y entre un mar de espinas no había ya ni verja de hierro ni castillo ni hermosa dama porque algunos tesoros sólo existen para los primeros que emprenden un camino nuevo y el primero había sido Martín Testarudo
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