
Meditación para sanar el plexo solar Regulación emocional
by MARIA NIETO
Esta meditación para el plexo solar te acompaña a abrir y equilibrar el centro emocional, especialmente si sientes presión en la boca del estómago, emociones contenidas o dificultad para sostener lo que sientes. A través de la respiración y la visualización de una luz amarilla cálida, trabajarás la regulación emocional, la seguridad interior y la capacidad de sentir sin desbordarte, volviendo a tu centro con más calma, confianza y armonía.
Transcripción
Busca ahora una postura cómoda.
Puedes hacer esta meditación sentado con la espalda recta.
O tumbado si el cuerpo te pide más entrega.
Permite que el cuerpo esté sostenido sin tensión,
Sin esfuerzo innecesario.
Y comienza respirando lenta y profundamente.
Toma una inhalación profunda por la nariz.
Y exhala muy lentamente por la boca y vamos a conectar profundamente con nuestro cuerpo,
Con nuestras emociones.
Así que una vez más inhala profundo.
Y exhala dejándote caer como si al soltar el aire.
También soltarás una primera capa de defensa Inhala de nuevo.
Y exhala muy despacio.
Dejando que el cuerpo entienda.
Que no tiene que contenerlo todo.
¿Y qué hoy?
Puede empezar a ablandarse.
Deja ahora que la respiración encuentre su ritmo natural.
Y va llevando tu atención al cuerpo.
A todo lo que sientes,
A todas las emociones.
Siente todas las partes de tu cuerpo sin juicio.
Sin ponerle etiquetas ni preguntarles por qué son.
Solo observándolas y permitiendo sentirlo todo.
Observa tu pelvis.
Abdomen.
Tu pecho.
Dos hombros.
La mandíbula.
Y suéltalos un poquito más Deja que tu cuerpo se ablande y se abra.
Para llevar suavemente ahora tu conciencia a la zona del plexo solar.
En la boca de tu estómago.
Ese área entre el pecho y el ombligo.
Donde tantas veces se aprieta lo que sentimos.
Ahora no vamos a cambiar nada solo vamos a estar aquí.
Respira.
Respira en esta zona como si tuvieras una nariz justo en la boca de tu estómago.
Y nada.
Como si llevaras aire y espacio a este área de tu cuerpo.
Y exhala.
Dándole permiso para aflojarse un poco más.
Y a medida que respiras tranquilamente Observa.
Quizás.
.
.
¿Esta zona está tensa?
Cerrada.
Con miedo de sostener tanto,
De sentir tanto.
Quizás está acostumbrada a protegerte.
Y esté como esté está perfecto.
Hoy no vamos a invadirla,
No vamos a exigirle que se abra.
Vamos a acercarnos con suavidad.
Como quien se acerca a una parte de sí misma que necesita confianza para volver a salir.
Sin exigencia.
Sin prisa.
Sin deberías.
Sin tiempos.
Imagina ahora que.
.
.
Justo en el centro.
De tu plexo solar empieza a encenderse una pequeña luz amarilla.
Muy suave al principio como una vela.
Como un abrazo a una chispa dorada.
Como el primer rayo de sol de la mañana.
Y observa.
Siéntela.
Es una luz cálida,
Amable y armonizadora.
No quema.
No empuja.
Sólo ilumina y acompaña.
Con cada inhalación esa luz amarilla se vuelve un poco más brillante.
Y con cada exhalación su calor empieza a expandirse por toda la zona de tu plexo solar.
Tu tercer chakra.
Siente como ese calor va envolviendo la boca del estómago el diafragma.
Tus costillas.
Como si un pequeño sol interior empezara a irradiar desde dentro.
Respira aquí.
Y nada.
Y deja que la luz amarilla entre más profundo.
Exhala.
Y permite que se ablande,
Que se afloje.
Que se caiga la cáscara.
La coraza.
Inhala y siente el calor del sol interno.
Exhala.
Y deja que se suelte lo que estaba endurecido.
Visualiza,
Sé testigo de que esta luz amarilla comienza a derretir muy suavemente.
Las capas de tensión emocional acumuladas en esta zona.
Como si fueran placas de hielo viejo.
Como si fueran nudos.
Como si fueran corazas que se habían formado para no sentir demasiado.
No necesita romperlas.
La luz las ablanda,
La calidez las suaviza.
Y tu presencia la transforma.
Tienes permiso para sentir.
No eres demasiado.
Y mientras esa luz trabaja.
Quiero que te repitas internamente.
No hay nada malo en sentir.
No hay nada malo en sentir intensamente.
Sentir.
No es peligroso.
Puedo abrirme sin perderme.
Puedo sentir.
Sin desbordarme.
Puedo sostener lo que me pasa con amor.
Y presencia.
Porque yo puedo.
Porque yo soy.
Porque tengo permiso para sentirlo todo.
Hoy no venimos a juzgar.
Esa protección.
Porque te ayuda a sobrevivir.
Pero las circunstancias de hoy no son las mismas.
Y puedes enseñarla a tu cuerpo algo nuevo.
¿a qué sentir también es seguro?
Que tus emociones no tienen que abocarte.
Y que puedes estar con ellas.
Sintiéndolas.
Sosteniéndolas.
Escuchándolas.
Continúa respirando.
Y siendo testigo como ese pequeño sol de tu plexo solar.
Continúa creciendo.
No es una luz nerviosa.
Es una luz estable.
Como el sol.
Sale cada mañana y simplemente ilumina.
De forma natural.
Sin forzarlo.
Siente que tu plexo solar ya no es una zona de contracción o defensa.
Puede ser un centro de armonía.
De regulación.
De confianza interior.
Y no porque todo lo que te pase.
Sea bueno y cómodo.
Sino porque eres capaz de sentir sin abrumarte.
Y de transitar.
La incomodidad.
Desde tu fortaleza interior.
Ahora imagina que ese sol interno ilumina un paisaje dentro de ti,
Una escena.
Puede ser una habitación interna,
Un valle,
Un campo al amanecer.
Lo puedes sentir o lo puedes imaginar.
Y detrás de este paisaje aparece una emoción.
Aquella que.
.
.
Necesites ver hoy.
No tienes que buscarla.
Solo sentirla y dejar que venga sola?
Tal vez es tristeza.
Rabia.
Angustia.
Cansancio.
Pero también hay alegría,
Gratitud,
Amor.
Sea lo que sea.
No intentes cambiarla.
Solo deja que la luz la ilumine con suavidad.
Y dile te veo.
Te siento.
No tienes que desaparecer para que yo esté bien.
Tampoco tienes que inundarme entera.
Puedes estar aquí.
Sostenida por mi presencia.
Porque ahora te siento.
Y estoy bien.
Estoy a salvo.
Respira con esa emoción en unos instantes.
Sosténla.
Y siente que ya no estás a merced de ella.
Pero tampoco huyendo.
Estás ahí,
Presente,
Caliente,
Abierto,
Sostenido.
Esto es equilibrio emocional.
No dejar de sentir.
Ni hundirte en lo que sientes.
Sino aprender a estar ahí.
Con conciencia.
Y calidez.
Respira profundo una vez más.
Y siente que el plexo solar se vuelve un espacio más amplio,
Más cálido.
Más respirada.
Ahora puedes habitar mejor tu mundo emocional.
Y quédate aquí,
Inhalando.
Recibiendo.
Exhalando.
Soltando la armadura.
Conoce a tu maestro
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