
En busca de nuestra realidad
La característica de la experiencia humana es que asumimos que somos un cuerpo junto con las condiciones que nos encontramos en el entorno y la época en que nacemos. Sim embargo, siempre es un ser real experimentado esa experiencia que nos absorbe en gran medida hacia lo exterior y virtual, de manera que perdemos la sensación de ser en pos del pensamiento de la idea de yo construida.
Transcripción
Hola,
Bienvenidos a una nueva reflexión,
Un nuevo encuentro desde nuestro interior para seguir reflexionando e investigando,
Dándonos cuenta de qué ocurre en la vida humana,
En esa vorágine de información,
De condicionamiento,
En ese pensamiento colectivo tan manejado que tanto nos influye,
Vamos a interiorizar para esclarecer cada vez más ese recuerdo de lo que somos,
Más allá del espacio y el tiempo de cualquier cosa que ocurra.
Necesitamos recuperar nuestra conciencia de uno mismo,
Nuestra libertad,
Nuestra sensación de realidad,
Así que vamos a interiorizar.
Podríamos medir,
Medir hasta qué punto estamos viviendo una vida real,
Desde uno mismo,
Desde la sensación de ser,
O hasta qué punto estamos respondiendo a los estímulos absorbidos por todas esas influencias que tiene la vida actual,
El desarrollo de las cosas,
Todo aquello que llega a través de nuestros sentidos,
Las influencias,
Los medios de comunicación,
Las tendencias.
Concretamente hoy en día existe el fenómeno de la inteligencia artificial,
Que más allá de su utilidad posiblemente innegable,
Deberíamos de cuestionarnos de qué manera nos está afectando en nuestra vida real.
No cabe duda de que en nuestro pensamiento somos muy afectados por toda esa información que nos nos afecta,
Por el hecho de depositar en ella tantas expectativas,
Algo así como una inteligencia superior a la nuestra.
Ya nos apoyamos en ella,
Pero lo interesante es que veamos qué efecto tiene en nuestra realidad interior.
Podemos contemplarlo desde esa sensación interior,
Y para ello,
Como con cualquier otra cosa que netamente es artificial,
Que puede venir,
Que puede ir,
Como cuando empezaron a volar los aviones,
Era una nueva realidad en los viajes espaciales,
Una nueva realidad,
Los ordenadores,
Tantos y tantos avances,
Todo ello influye,
Queramos o no,
En nuestra sensación de ser.
Hay tantas cosas que nos atraen y nos absorben y nos alejan de esa paz interior,
De ese ser interior que vive.
Nos olvidamos de que podríamos haber nacido hace 500 años y esa misma realidad interior se habría adaptado a algo muy diferente.
Y sin embargo estamos participando ahora en ese desarrollo vertiginoso,
Que finalmente lo que somos en el interior se ve reflejado y absorbido.
Uno podría preguntarse,
¿dónde está la vida real?
¿En la sensación de existir y ser,
Invariablemente,
O en todo ese progreso,
En toda esa proyección,
En el estilo de vida,
En la forma de pensar y concretamente en la inteligencia artificial?
¿Dónde está la sensación de realidad?
Si generalmente la sensación de realidad la vivimos en la idea mental que se produce,
Como resultado de todo ese compendio de circunstancias y características de la vida.
Ahora le añadimos la existencia como de una inteligencia superior a la nuestra.
Nuestra inteligencia humana,
Generada en el mundo del pensamiento,
Ahora ya duda de sí misma porque hay una inteligencia aún mayor,
Más rápida,
Con más conocimiento,
Con más experiencia.
Ya no sólo es que estemos viviendo en el pensamiento,
Sino que ahora hay algo superior a nuestro propio pensamiento.
Ese algo superior,
Puede ser que llegue un momento que le demos una identidad o una entidad de orden superior.
¿Yo por qué voy a pensar si ya esa inteligencia superior sabe más que yo mismo?
Ya ni siquiera vamos a confiar en nuestra propia capacidad de discurrir,
De razonar,
De pensar.
Sin darnos cuenta,
Nos vamos yendo cada vez más hacia lo virtual.
Así que nuestra sensación de ser,
Separada tanto de nuestro propio interior,
Ya no sólo en nuestro pensamiento,
En nuestro discurrir,
Sino en un pensamiento que no controlamos.
Que claramente puede estar dirigido,
Manipulado,
Con la intención de cambiar nuestras costumbres,
Nuestra moral,
Nuestra forma de vivir.
En toda esta situación,
Podríamos volver a preguntarnos ¿qué es lo real?
¿Dónde está el sujeto real que vive?
¿Qué es lo real?
¿La sensación de ser interior?
¿La sensación que me produce el pensamiento de la identidad construida que soy?
¿O el pensamiento de una entidad ajena a mí completamente?
Y la pregunta nuevamente es ¿dónde quiero estar?
¿Quién quiero que viva?
¿Quiero que viva mi pensamiento?
¿Quiero que viva la inteligencia artificial?
¿O quiero prescindir de todo ello y volver a ese interior para sentir lo que verdaderamente es real?
¿Podríamos estar viviendo hace 500 años?
¿La naturaleza estaría ahí?
¿Las semillas germinarían?
¿Las plantas crecerían?
¿El verano,
El invierno,
Las flores,
Los árboles siguen estando ahí?
Y mi presencia como un ser humano que lo observa es la misma.
Una esencia interior que se asoma a través del cuerpo a una experiencia en lo físico.
Y la pregunta sería ¿cuánto permitiré perderme en esa experiencia?
¿Cuánto permitiré alejarme de la sensación de ser para vivir algo totalmente artificial,
Efímero,
Casual?
Algo que finalmente abandonaré por muy perfecto,
Por muy maravilloso que sea.
La llamada otra vez es a volver a la sensación interior de ser.
Recuperar la sensación de vivir desde ella,
Desde ese saber estar dentro.
Recuperar la visión interior en toda su plenitud.
Y dejarnos estar plenamente,
De manera permanente.
Desde este mismo instante hasta el último instante en el que estemos conectados a través de nuestro cuerpo con la vida humana.
Acogemos en nuestro interior toda la manifestación como algo efímero.
Volvemos a abrazar nuestro interior y recuperamos toda nuestra identidad interior plenamente.
Que así sea.
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