
Los 8 Hábitos para Sanar tu Autoestima
8 hábitos como el aceptarse completamente como uno ya es, o hacer afirmaciones de valoración, son esenciales durante el transcurso de tu día, para sentirte con energía y en victoria. Aprendamos hoy estos hábitos esenciales. No necesitas esforzarte ni creerlas con intensidad; basta con permitir que entren suavemente y que trabajen en silencio dentro de ti. Este es tu momento para recibir.
Transcripción
Como sabemos,
La autoestima es un sentido de satisfacción que viene de reconocer y apreciar nuestro propio valor amándonos a nosotros mismos y creciendo.
No es un término que incluya la comparación ni la competición.
Con una autoestima alta,
Aprendemos a reconocer y a experimentar nuestro propio valor.
Es esencial para el bienestar psicológico y por ello hay que cambiar ciertos hábitos y acciones para recuperarla y elevarla.
Sin ella,
La vida puede ser muy dolorosa.
No se satisfacen todas las necesidades y no se completa todo el potencial.
La baja autoestima es un concepto negativo de sí mismo.
La clave para mejorar la autoestima es cambiar el modo en que interpretas tu vida.
Analizar las interpretaciones negativas que hace de los hechos y crear nuevos pensamientos y objetivos que formen el crecimiento de tu autoestima.
Con una autoestima sana podrás tener una estabilidad emocional equilibrada.
Obtendrás mayores logros.
Serás más atractivo.
Y serás más feliz.
A continuación,
Los 8 hábitos.
Uno,
Destruye a tu voz crítica.
La principal responsable de una autoestima baja es la voz interior con la que nos decimos a nosotros mismos cosas negativas.
Todo el mundo tiene una voz crítica negativa,
Aunque unas personas son más conscientes que otras.
Se trata de la voz con la que te dices pensamientos destructivos a ti mismo.
Nunca lo harás bien.
Eres peor que él o ella.
No le gusto a esta persona.
Lo importante aquí.
Es no aceptar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más positivos y que te ayuden a sentirte mejor.
Trata de atender a tus pensamientos y si observas alguno negativo.
Cuestiónalo.
También puedes crear una palabra con la que pares el pensamiento destructivo cuando lo detectes.
Una palabra como STOP.
Ya está.
En resumen.
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Se trata de ser consciente de tu voz crítica y no dejarse influenciar por ella,
No negando esos pensamientos.
Porque al negarlos,
Empeorarás la situación.
Sino aceptarlos y luego reemplazar esos pensamientos por otros constructivos.
No busques aprobación de los demás.
Buscar la aprobación de los demás es algo que,
Si no somos conscientes,
Hacemos constantemente.
Por ejemplo,
Ponernos ropa pensando en si gustará a los demás.
Tomar decisiones importantes basadas en opiniones de los demás.
No decir nuestras opiniones porque pensamos que no agradarán a los demás.
Entonces,
Cuando vayas a hacer cualquier cosa o tomar una decisión.
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Pregúntate si estás pensando en qué pensarán los demás.
Y si estás actuando para que ellos se sientan satisfechos con tu comportamiento.
Una forma de trabajar este punto es mostrarse en contra de la opinión de alguien.
Siempre de forma asertiva y educada.
Autoafirmaciones.
Ya lo decía Muhammad Ali.
¿Es la repetición de afirmaciones?
Lo que guía a la creencia.
Y una vez que esa creencia se convierte en una convicción profunda,
Las cosas comienzan a suceder.
Las afirmaciones ayudarán a desarrollar tu autoestima.
Y simplemente tendrás que repetirlas unas veces durante el día.
Por ejemplo.
Me gusto a mí mismo y me acepto totalmente.
No busco la aprobación de los demás.
Soy una persona valiosa y tengo derecho a ser feliz.
Experimento sentimientos positivos constantemente.
Para que no se te olvide este hábito.
Puedes apuntar las frases que más te sirven en una tarjeta y leerlas por la mañana y al acostarte.
Haz deporte y cuídate físicamente.
Es un hecho que en nuestra apariencia física influye en nuestra autoestima.
Te verás mejor y subirá tu autoestima.
Si no estás acostumbrado a hacer ejercicio o ir al gimnasio,
Comienza poco a poco con 10 o 15 minutos diarios y ve aumentando el tiempo poco a poco.
Verás que se convierte en un hábito positivo con el que disfrutarás.
Recuerda que con el deporte liberas endorfinas también,
Que son las hormonas del bienestar.
Socializa.
El apoyo social es uno de los amortiguadores más importantes del estrés.
Las personas que te rodean sirven como apoyo emocional.
Para darte ayuda,
Para divertirte y de las que aprender.
Eso si son gente con criterio y positiva.
La gente negativa probablemente disminuirá tu autoestima.
Para de ser perfeccionista.
El perfeccionismo es uno de los rasgos más destructivos,
Porque con él queremos ser algo inalcanzable,
Y aunque mejoramos constantemente,
Nunca estamos contentos.
Además,
Al querer hacer todo perfecto.
Te paralizarás al ver errores.
Lo dejarás todo para más tarde y no obtendrás ninguna clase de resultados.
Todo ello conllevará un descenso de tu autoestima.
Para dejar de ser perfeccionista,
Ponte límites para finalizar las cosas.
Debido a que a veces tratamos de hacer todo perfecto,
Al final se pospone y nunca se termina.
Si te pones una fecha límite,
Te verás obligado a avanzar y a terminar las cosas.
Cambia tus estándares.
El perfeccionismo viene de la forma de pensar de tiene que estar todo perfecto sin ningún fallo.
Sin embargo,
También puedes pensar de otra forma que también te llevará a obtener buenos resultados.
Voy a esforzarme en ello y lo haré lo mejor posible.
Si cometo un error,
Es normal,
Y siempre puedo aprender de ello.
Cuida tu lenguaje no verbal.
Aquí me refiero tanto a tus expresiones faciales como tus posturas corporales.
Sonreír y reír.
Hará que te sientas más feliz y mostrar posturas de expansión con los brazos abiertos y no encogidos.
Hará que te sientas con la autoestima más alta.
Y ocho.
¡Acéptate!
Este punto se resume en dos frases.
Si no te gusta algo,
Cámbialo.
Si no puedes cambiarlo,
Cambia tu actitud.
Y la segunda.
Una vez que aceptamos nuestros límites.
Los atravesamos.
Conoce a tu maestro
