En un mundo herido,
El elegir ser humano se convierte en un acto de coraje.
Cada día parece recordarnos lo fácil que es abordarnos,
Desconfiar,
O mirar solo por nuestros propios intereses.
Y aun así,
La misma pregunta sigue batiendo debajo de todo.
¿Dónde fue el lado humano del ser humano?
Quizás no está perdido,
Pero simplemente esperando a que alguien elige no abandonarlo.
Las circunstancias no siempre cambian,
Pero a veces les duele,
A veces pesan heavilmente,
Y a veces se repiten a sí mismos.
Pero hay algo que está en nuestras manos,
La forma en que nos miramos a ellos.
No controlamos lo que sucede,
Pero controlamos la luz a través de la que lo interpretamos,
Y esa luz puede transformar incluso los días más oscuros.
Perdonar,
Dejar y avanzar no es un acto de coraje,
Sino de amor a sí mismo.
Dejar no significa olvidar lo que fue vivido,
Significa rehusar llevar para siempre lo que ya ha completado su ciclo.
No miramos atrás para vivir,
Miramos hacia adentro para avanzar.
La perdón no eriza el pasado,
Pero cura el presente.
Y incluso si olvidar no siempre es posible,
La curación lo es.
La paz mental luego se convierte en un valor sagrado,
Más importante que cualquier resentimiento,
Más urgente que cualquier batalla ganada.
Por eso aprendimos a proteger nuestra energía con conciencia,
A devolver lo que no nos pertenece y a mantener sólo lo que nos alimenta.
No todo depende de nosotros,
Pero nuestra actitud lo hace,
Y a veces eso es exactamente lo que cambia todo.