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Navegando El Cambio
4.1
curso de 10 días

Navegando El Cambio

Por Jose L Menendez

Comienza el Día 1
Lo que aprenderás
Hola, Ya sabemos que las metáforas son elementos muy impactantes para comunicar conceptos desconocidos o complicados de explicar. Por esta razón, en este curso de Navegando el Cambio he utilizado la metáfora de la navegación, el barco como una parte de tu mente, a ti mismo como el marinero que maneja su mente, los elementos externos e internos que nos afectan al navegar, etc. Y he diseñado estas 10 sesiones de meditación guiada para ayudarte a navegar a través del cambio. Antes la gente pensaba que perdía neuronas con la edad, que a ciertas edades no eran capaces de cambiar comportamientos, hoy gracias a la Neurociencia, sabemos que eso no es cierto, y además sabemos que podemos crear nuevas conexiones neuronales lo que nos ayuda a creer con mayor fuerza que podemos cambiar para ajustarnos a las nuevas realidades que se nos presentan, a los desafíos que nos llegan inesperados. Si está atravesando un momento de cambios, este curso te puede ayudar a navegar las tormentas que suelen producirse en estos periodos. Si anticipas cambios próximamente, este curso te puede preparar para afrontarlo más sólidamente. Te invito a que te subas a bordo y juntos Naveguemos el cambio.

Jose L Menendez

Madrid

Si escribieran un epitafio sobre mi o mi vida, podrían decir algo así: Jose el niño rebelde, él que se enfrentó a adultos y patrones de la vida, que se marchó de casa, regresó y volvió a marcharse. Se retó a sí mismo para lograr sueños u objetivos, no los supo distinguir, pero alcanzó muchos de ellos, intentando alcanzar casi todo lo que quería, y...

Lección 1
Observo a la Observadora, o sea, me Observo a mí Misma
Nos guste o no, el cambio es inevitable. Es como navegar por el mar; nosotros manejamos el barco, que representa aquí una parte de nuestra mente, pero no manejamos el mar, las olas, los pensamientos, ni las emociones, ni tampoco lo exterior, el viento, la luz, la temperatura, la gente, las circunstancias. Todo ello nos afecta en cómo nos enfrentamos al mar, la metáfora de como manejamos nuestra mente, afectada esta por elementos internos y elementos externos. El cambio, no solamente ocurre externamente, que suelen ser más notables, especialmente si ocurren repentinamente. Estos también ocurren internamente, y muchas veces, sino los observamos nos costará más ajustarnos a las nuevas realidades. Navegando el Cambio te propone utilizar la metáfora del mar, el barco, el marinero que maneja el barco, las olas, etc... para ayudarnos a comprender cómo podemos afrontar los cambios de manera que el casco de nuestro barco, nuestra mente, sufra lo menos posible, y la adaptación al cambio sea también algo constante, como lo es el propio cambio. Al fin y al cabo, ahora sabemos que uno de los mayores descubrimientos de la Neurociencia ha sido conocer la plasticidad del cerebro para crear nuevas conexiones, lo que significa crear nuevos pensamientos, adquirir nuevos hábitos, etc. y esto, sin límite de edad. Asi que, si te animas, súbete al barco e iniciemos la partida desde nuestro puerto interior para adentrarnos en los mares, conocidos y desconocidos. ¡Bienvenido a bordo!
Lección 2
Observo Cómo Observa el Observador, Cómo Navega mi Consciente
Hoy te voy a invitar a que hagas algo poco usual, se trata de intentar buscar una posición meta en tu interior. Esto quiere decir que en lugar de observar algo que haces directamente, como si 1=tu observaras a 2=la acción que realizas, te voy a invitar a que 1=tu, observes a 1=tu, a ti mismo, como este realiza 2=la acción. Y en esta metáfora de la Navegación, si tu barco es una parte de tu mente, y tú el marinero que lo maneja, te voy a invitar a que observes al marinero=tú, como si te observaras desde el mástil del barco, observándote como observas a tu mente=tu barco. Puede sonar complicado, pero no te preocupes ahora, recuerda que navegar por el mar no se logra haciendo una sola salida con el barco. Salgamos del puerto y empecemos a navegar, y poco a poco verás como notas más cosas de las que antes observabas, tanto en tu interior, como fuera de ti, hacia ti mismo y de los demás.
Lección 3
Observo Globalmente
Hoy vamos a reforzar el día de ayer, pero de una manera diferente. Vamos a realizar un ejercicio de "visión global". Hay personas que se fijan casi siempre en los detalles de las cosas de las acciones, y esto tiene sus ventajas según para qué. Hay otras que se fijan de manera global, o también llamado de manera sistémica, observando muchos elementos a la vez, que de alguna manera se influyen entre sí. Y esta es la invitación de hoy, a observar muchos elementos a la vez mientras navegamos. Observar globalmente no es realizar multitarea, sino desde la quietud de la mente, se trataría de observa varias elementos externos e internos, algunos con mayor o menor influencia en nuestros pensamientos, emociones, o sea en cómo navegamos. Es muy posible que observemos detalles que antes no habíamos notado, dentro de nosotros o fuera de nosotros. Por ello vamos a tratar hoy de observar globalmente y percibir todo aquello que está ahí, cerca o lejos, fuera o dentro, grande o pequeño, impactando o no. Desarrollar la capacidad de observación global nos permitirá ver el mundo, ver los cambios de otra manera, y esto nos permitirá generar recursos para navegar el cambio.
Lección 4
El Mar no se Conoce en un día de Crucero
Muchas veces pretendemos aprender sobre nosotros mismos sentados en una silla cómoda, o estando en un refugio apartado del mundo exterior. Cuando hacemos esto, como ahora, practicando mindfulness desde un lugar seguro, y posiblemente confortable, entrenamos hábitos que sin duda nos serán importantes, pero que en sí mismo no son suficientes. Es como entrenar a manejar un barco anclado en el puerto, donde podremos conocer las diferentes partes del barco, practicar como alzar las velas, etc... pero cuando salgamos a navegar, el viento, el mar, incluso nuestras propias emociones nos pondrá a prueba las prácticas realizadas mientras estábamos en calma. Por ello es importante apreciar el cambio, pues este nos da la oportunidad de conocernos realmente, si aprovechamos el cambio para observar cómo reaccionamos, cómo sentimos, cómo pensamos, incluso cómo observamos en medio de la adversidad. Si ahora sientes que tu vida es fácil, busca un cambio, anima a tu mente a aprender algo nuevo, a desafiarte con nuevas rutas, hábitos nuevos, cambia algo en tu vida que sabes te va a impactar y practica el mindfulness mientras se sucede el cambio. Esto es lo que hará de ti un gran marinero. Adéntrate en mares profundo y espera una tormenta, asi cuando haya hecho esto varias veces, la próxima tormenta que te llegue sin buscarla, estarás más preparado. Practica el mindfulness desde la calma de tu casa o rincón elegido, y también en el momento que algo te ha removido tu interior.
Lección 5
Conociendo las Aguas Profundas
Ya hemos visto que practicar hábitos en aguas calmadas, está muy bien, pero no es suficiente si queremos realmente aprender a navegar a través de los cambios. Por ello hoy vamos a revisar este apartado, con la invitación de buscar esos momentos tormentosos y navegar a través de ellos. Quizás ahora mismo estés atravesando uno de esos cambios, tormentas, que hará sacar lo mejor de ti mismo, o quizás anticipas que puede llegar esa tormenta y quieras prepararte para ello. En cualquier caso, recuerda algo muy importante, si el cambio es una constante, el agradecimiento por tener cambios también debe serlo, ya que es gracias a los cambios podemos crecer y disfrutar aún más cuando las aguas están calmadas.
Lección 6
Observando Desde la Proa
Muchas veces miramos solamente adelante, o como dicen, solo vemos lo que está delante de nuestras narices. Es como si quisiéramos ver por donde pisamos, mirando solo al suelo. O hablando de barcos, es como mirar al frente del barco, sin saber si ese frente es el rumbo que deseamos seguir, o sin notar qué pasa en la popa, detrás de nosotros o a nuestros laterales. Sí solo escuchamos lo que queremos oír, si solo vemos lo que queremos ver, si solo sentimos lo que queremos sentir, e ignoramos todo lo demás ¿cómo sabremos que estamos navegando de manera correcta? ¿Qué estamos yendo en la dirección que realmente necesitamos, o incluso que realmente queremos? ¿Cómo podemos cambiar lo que no nos está funcionando, si no sabemos hacia dónde vamos? Mirar al frente de la Proa no es sinónimo de avanzar, así que necesitamos mirar al frente teniendo en cuenta todo lo que hay a nuestro alrededor, notando todo nuestro interior, emociones, sentimientos, sentidos, pensamientos... por muy banales que estos nos parezcan, son parte del mar que navegamos, y si no les prestamos atención, bien podría ser un obstáculo en nuestro navegar por el cambio, o incluso peor, podrían estar llevándonos a un cambio indeseado. Todos tenemos la capacidad de navegar los cambios, y algunos las desarrollan aun más como el talento que explota sus cualidades. Otros, que también la tienen, no la aprovechan y sienten, se identifica con quienes no son realmente, precisamente porque no lo trabajan. Hoy te invito a observar desde la Proa, hacia el frente observando todo lo hay a tu alrededor, identificando si vas preparado a través del cambio, si ya lo estás atravesando y es parte inevitable de tu camino, y agradecido por ello, aunque nos duela, o si no lo habías observado antes, y ahora es buen momento para fijarse en todo ello.
Lección 7
La Relación Entre mi Barco, mi Mente y Todo lo Demás
Aunque parece obvio, y queremos lograr con esta metáfora de la "navegación" la relación que hay entre el barco que diriges, tu mente y todo lo demás, hoy queremos enfatizar la importancia de asociar metáforas con nuestra propia realidad, para poder expandir nuestra capacidad de percepción a diferentes niveles. El barco, representa la mente al nivel de nuestro neocórtex, que es la parte prefrontal de nuestro cerebro, al que se le asocia como el ejecutor de nuestros pensamientos. No el ejecutor de nuestro cerebro límbico, que suele salir del subconsciente, o sea saltándose las "órdenes" o racionalización del neocórtex. Por ello, hoy me gustaría que expandieras tu capacidad de reflexionar, permitiendo que "todo lo demás" o sea, tus emociones, tus sentimientos, tus sensaciones, se sumen a tu capacidad de observación, tanto como observador de todo ello, como el impactado por todo ello, puesto que si bien el casco del barco es la parte visible, el cerebro prefrontal es el que podemos ver y observar, por ser el "consciente" el que ejecuta, bien o mal, el resto de nuestra mente, todo lo que hay debajo de la superficie del mar, las emociones, así como los elementos externos que nos influye, como el viento, la temperatura, etc. todo ello con elementos que tanto por sí solos podrían provocarnos un cambio, pero que no podemos observan en solitario si deseamos manejar el cambio. Por un lado, porque a veces nuestras fortalezas puedan estar en las profundidades del mar, en aquellas emociones que mostramos o no mostramos, o pueden también estar en la superficie del barco, en esa capacidad de pensar con amplitud y flexibilidad. Hoy te animo a considerar elementos internos y externos que son parte de ti, aunque algunos sean circunstanciales o temporales, como el propio cambio, ya que, si el cambio es constante, esto quiere decir que, igual que algo inicia, algo termina, para que algo nuevo pueda iniciarse. Y cuando más elementos observemos que nos acompañan en el cambio, más seguros nos sentiremos sabiendo qué es lo que nos acompaña, y que es lo que aún no nos está acompañando. Por ejemplo, es fácil notar cuando yo cambio y otros no cambian a mi velocidad, o cuando otros cambian y yo no cambio a la velocidad de ellos, pero no es tan fácil observar cuando hay elementos internos que no se adaptan a la velocidad con elementos de mi propios ser van cambiando, como cuando hay incongruencia entre lo que pienso y lo que siento, o lo que es lo mismo, cuando pienso que quiero hacer algo, y siento que no me apetece, o viceversa. Creemos el espacio para observar todo ello, el cambio constante será también inconstante a momentos, lo que nos facilitará atravesar los mares estando más preparados o eligiendo mejor los momentos para ello.
Lección 8
No Puedo Observar Todo el Casco del Barco... al Menos que Pare en un Puerto a Mirarlo Bien
Ayer hablamos de lo importante que es practicar el mindfulness durante las situaciones difíciles, bueno, justo antes o justo después de una situación, al menos que sea posible parar en el momento durante una tormenta, pues es ahí donde realmente ponemos aprueba el entrenamiento que realizamos con este tipo de ejercicio. Ahora bien, hoy vamos a resaltar la importancia de buscar espacios seguros donde nos podemos permitir tirarnos al agua desde el barco, para explorar como estamos, para revisar el casco de nuestro barco, para observar si nuestra mente es capaz de "forzar" momentos tranquilos de mindfulness a nuestra voluntad, o si está "tocada" por alguna emoción, o algún pensamiento repetitivo. Al igual que las tormentas nos ponen a prueba y es donde realmente apreciamos este tipo de trabajo que haces ahora, es también muy importante, no solo sentarse a meditar, como el que se come un helado, sino lograr una atención plena en lo que hacemos. Y si lo que hacemos es crear un espacio para practicar la atención plena, mindfulness en inglés, entonces esta es una gran oportunidad de bucear y revisar con atención cada emoción que aflorar, cada sentimiento que percibimos, cada pensamiento que nos golpea, en definitiva, prestarlo atención, pero sin forzarlo, sino como observando que hace al observarlo. A veces se volverá más intensivo, a veces desaparecerá al observarlo, y eso está bien. Pero si se repite, si no deja de aflorar, quizas es un mensaje que nos pide que prestemos atención a algo en particular, fuera o dentro de nosotros. Por ello hoy te voy a invitar a que los más frecuentemente posible, al menos una o dos veces a la semana, estos momentos de atención plena sean una oportunidad para ir profundo y revisar tu barco allá donde no puedes revisarlo cuando está en plenamar.
Lección 9
Las Tormentas se Navegan, no se Pelean ni se Paran
Algunas personas tienen miedo al cambio, como el que tiene miedo a una tormenta en plenamar, y es normal. Imagínate que estamos navegando rumbo al NORTE, y de repente nos llega una gran tormenta desde el NORTE, un cambio que se nos presenta en el camino. Si ponemos rumbo al SUR, huyendo de la tormenta, esta tarde o temprano nos alcanzará, y habremos perdido mucho tiempo en nuestras vidas, y nos habremos alejado en dirección opuesta de nuestro destino, nuestros objetivos. Por ejemplo, cuando evitamos conversaciones difíciles, que sabemos que han de darse tarde o temprano, pero las vamos retrasando hasta que ya es inevitable y posiblemente la relación ha quedado muy tocada. No es una opción huir. Si la tormenta nos llega de un costado, ESTE u OESTE, si es muy fuerte el cambio, no podremos aguantar el barco lateralmente, como si navegáramos en 90 grados respecto a la tormenta, ya que la tormenta, el cambio nos puede tumbar el barco y hundirnos, y lo mismo puede pasar si continuamos de cara hacia el NORTE, pues nos volcaría seguramente, y lo pasaríamos muy mal, o nos desgastaríamos tanto que sería casi peor después, si es que sobrevivimos. Por ejemplo, cuando a pesar de los cambios que se dan cerca de nosotros, o en gente muy cercana a nosotros, luchamos por mantener nuestra manera de ser, nuestro estatus, etc. Si considerar la fuerza con la que nos impacta los cambios externos, y esto es muy peligroso, nos puede dejar muy tocado si lo ignoramos. Entonces si no podemos continuar dirigiéndonos hacia nuestro objetivo NORTE, tampoco podemos ir hacia el SUR, no es una opción, perdemos horas, días, meses y hasta años de nuestras vidas alejándonos de los cambios que tarde o temprano nos llegará, o nos hará alejarnos tanto de nuestro objetivo, que quizás nunca lo alcancemos, por tratar con el cambio antes. Entonces, ¿Qué podemos hacer entonces? Cuando los cambios son grandes o fuertes, luchar contra la tormenta es sinónimo de un gran desgaste, en el mejor de los casos, que nos podríamos haber evitado. Y en el peor de los casos, saldremos heridos, tocados por los daños de habernos enfrentado a los cambios, o haremos mucho daño a otras personas por ir radicalmente contra los cambios. ¿Entonces que alternativas tenemos? Si el cambio es pequeño, quizás sí podemos enfrentarnos a ello, y atravesarlo, pero siempre buscando aprender de la tormenta, para seguir mejorando. Si el cambio es muy grande, debemos buscar como adaptarnos, sabiendo que nos desviará de nuestro NORTE, momentáneamente. Podemos desviar nuestro rumbo, hacia el NORTE-OESTE, o NORTE-ESTE, de manera que no vayamos de frente al gran cambio, y aunque nos desvíe un poco del rumbo, al menos no nos lleva a perder amistades, a perder oportunidades. Es más, a veces una tormenta bien manejada, nos hace ganar ventaja. Si el viento es muy fuerte, aunque vayamos desviados hacia el NORTE-OESTE, es posible que vayamos más deprisa que cuando íbamos hacia el NORTE sin apenas viento, sin apenas cambios, y por lo tanto, el fuerte viento de la tormenta nos puede dar un gran empuje, porque nos aceleró el aprendizaje de algo vital, o nos hizo atravesar una zona larga y adormecida, de manera que al salir de la tormenta, al salir del cambio, podremos ver lo mejor preparado que estamos, o la gran oportunidad que ahora se nos presenta. Hoy te invito a que consideres no enfrentarte al cambio, a que, si te asusta, que es lo normal, consideres como ir unos grados hacia el NORTE-OESTE, O NORTE-ESTE, mientras vas observando la fuerza del cambio, y lo vas aprovechando.
Lección 10
Si no Cuidamos el Barco no Podemos Aventurarnos a Navegar
Felicidades por llegar hasta aquí, hoy puede ser el final de este crucero o el inicio de otro gran viaje, el que tu decidas emprender. Hemos visto que el cambio es constante, por lo tanto, navegar por las diferentes vicisitudes de la vida es una constante, y que atravesarlas, evitarlas o navegarlas dependerá de varios factores, pero especialmente de nuestra capacidad interna para navegar los cambios y ajustar las velas, la fuerza de nuestros motores a las olas y temporales que nos irán llegando. Ahora bien, el cambio es permanente pero no es continuado. O sea, para que exista cambio, debe haber un inicio y un fin de algo, sino no distinguiríamos el cambio. Por lo tanto, entre ese inicio y ese fin, el trayecto del cambio, hay una dinámica que muchas veces es diferente a cuando hemos pasado un cambio. Y al igual que has visto que para crecer y ser más fuerte hay que navegar a través de los mares, de la vida, de la gente, también es importante reconocer que cuando uno llega a un puerto, es el final de un trayecto, de un cambio, pero no es el final de la vida, ni el final de los cambios. Por esto, nuestra llegada al puerto debe de ser también significativa, no simplemente dejar el barco anclado en el muelle, pues un barco no se hizo para quedarse en el puerto, como tú no naciste para quedarte parado. El momento después de un cambio, es un momento también especial, en el que descansas, repones fuerzas, disfrutas del momento allá donde estas, pero mantienes una rutina de mantenimiento, te lanzas al agua de vez en cuando a bucear y revisar como está el casco de tu barco, lo revisas interna y externamente, y esto lo logras practicando la atención plena en cosa, momentos y acciones diarias, para que tu mente=tu barco, esté siempre listo para partir a navegar los cambios. Habiendo llegado hasta aquí, quisiera también compartirte esto: La impermanencia es la cualidad central de la existencia. Todo cambia. Nada se mantiene igual. Nada dura. Aunque esto parecería ser una observación obvia o trivial, una investigación cercana revela como muchos de nuestros pensamientos, emociones, percepciones, deseos y miedos ocurren precisamente debido a que la verdad sobre la impermanencia es constantemente olvidada. Reflexionar continuamente sobre la naturaleza condicionada e impermanente de las cosas nos previene de dejarnos llevar demasiado o ser imprudentes cuando las cosas van bien, y nos previene de ponernos desalentados o deprimidos cuando las cosas van mal. En meditación, la mente enfocada desarrolla introspección de su propia naturaleza a través de observar momento a momento el surgir y caer de los fenómenos físicos y mentales. Hoy te invito a que continúes creando este espacio para ti para cuidar tu mente, observando la impermanencia de quién eres, de quienes son los demás, y de todo lo que existe a tu alrededor, para que te permita navegar cada vez más lejos. Feliz meditación, y hasta pronto marinera, o marinero.

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