
El Reencuentro - El Hijo Pródigo
Una meditación contemporánea acerca de la parábola del Hijo pródigo que Jesús relata en el evangelio según San Lucas, capítulo 15. Meditacion que nos invita a reflexionar acerca del inmenso amor de Dios como padre, hacia cada uno de nosotros. Amor que se sobrepone a nuestros errores e imperfecciones. Un Dios que aguarda, cual padre amoroso, nuestro regreso a casa.
Transcripción
Dios que espera,
Padre que ansía,
Que mira a través de la incertidumbre a la extraviada humanidad,
Herida abierta por siempre en su corazón,
Millones de nombres,
Millones de historias.
Cada día aguarda el encuentro con lo perdido,
Con lo que una vez fue y ya no es,
Con sus ojos extendidos hacia el horizonte busca encontrar ese rostro que le ilumine nuevamente el corazón.
Vuelve a salir al encuentro y se pregunta ¿Cuáles son tus sueños?
¿Cuánta carga tiene tu corazón?
¿Qué te angustia por la mañana?
¿Qué atemoriza tus noches?
Padre que extraña sentirte cerca,
Aliviar tu carga,
Escuchar tu voz otra vez.
Necesitaba irme,
Buscar más allá del horizonte,
Un nombre y un destino,
La libertad y el sentido,
Conquistar mi mundo,
Hacer historia.
Era fuerte,
Hice lo que sentía en cada momento,
Pero sin querer hice daño,
A los que quise y a los que no,
Me creí omnipotente pero fui frágil,
Las cosas no resultaron como las soñé.
Ahora soy uno más,
Junto a miles de nombres y de historias,
Que cruzamos el desierto de la vida perdidos,
Sin saber a dónde ir,
Con hambre y con sed.
Elegí el camino que elegían todos,
Seguí mi intuición,
Pero cuando miro hacia atrás me digo,
Si pudiera volver a empezar,
¿qué no daría por volver a vivir esos instantes en los que,
Conmovido como hoy,
Corría a refugiarme en ese abrazo de papá o en ese beso de mamá?
¿Qué no daría hoy por volver a sentir ese corazón que me envolvía en amor y todo lo que dolía y todo lo que asustaba simplemente se desvanecía?
Pero hoy ya no es posible,
Cada vez estamos más solos,
Jóvenes,
Adultos y ancianos,
Todo se vuelve tan costoso,
Es todo tan difícil,
Tan arduo,
A veces duele tanto vivir,
En nadie se puede confiar,
Dejé atrás mis valores,
Dejé atrás mi fe.
¿Dónde estás?
,
Preguntó Dios Adán y desde entonces lo repite cada día y cada noche buscando,
A ti,
A nosotros.
Si tan solo guardamos un poco de silencio,
Por un momento,
En la vida aturdida que nos envuelve,
Quizás escuchemos su llamado,
Y así podamos correr a refugio de su presencia amorosa que,
No importa lo que hayamos hecho,
No importa lo que nos duela,
Nos recibe sin reproches y nos envuelve para siempre en su paz.
Dios nos busca,
Me busca y te busca,
Anhela el encuentro profundo,
El abrazo intenso,
Nos llama por nuestro nombre y paciente con sus ojos puestos en el horizonte,
Cada día nos aguarda.
Conoce a tu maestro
4.8 (55)
