
Aceptación al Cambio
En esta meditación haremos una visualización que te ayudará a recordar la naturaleza cambiante del mundo en que vivimos y cómo podemos adaptarnos a los cambios, si aprendemos a confiar y a fluir con ellos.
Transcripción
Hola y bienvenido a una nueva meditación.
Yo soy Natalia,
Profesora de yoga y meditación,
Y hoy quiero compartir contigo una meditación para ayudarte a aceptar los cambios y los nuevos comienzos en la vida.
Encuentra una postura cómoda,
Preferiblemente sentado en el piso,
Con las piernas cruzadas y las manos descansando sobre las rodillas.
También te puedes sentar en una silla con las plantas de los pies bien apoyadas en la tierra y las manos descansando sobre tus muslos.
En cualquiera de las dos posiciones busca que tu espalda esté recta,
La cadera bien apoyada,
Los hombros relajados y el mentón levemente proyectado hacia el pecho.
Cierra los ojos o enfócalos en un mismo lugar y comienza a respirar.
Inhala largo y profundo y exhala soltando todo el aire.
Inhala largo y profundo,
Exhala suelta y continúa respirando a tu propio ritmo,
Permitiéndote sentir cada respiración.
A la mayoría de las personas nos cuesta mucho aceptar los cambios que surgen en la vida,
Lo cual resulta un poco incoherente cuando observas a tu alrededor y te das cuenta de que la naturaleza y el mundo en general están permanentemente cambiando.
Todos los días el sol se esconde y la luz se convierte en oscuridad para darle paso a la noche y a la luna.
Las semillas plantadas en la tierra se convierten en árboles que más tarde nos darán sombra y frutos.
Las hojas de los árboles cambian de color,
Se caen dejando al árbol completamente desnudo y después centenares de nuevas hojas vuelven a brotar.
Miles de células en el cuerpo humano mueren y se regeneran a sí mismas.
Se nos cae el pelo permanentemente pero nuevos cabellos vuelven a nacer.
A diario nacen bebés que luego se convierten en adolescentes,
Luego se convierten en adultos,
Los adultos se convierten en ancianos y finalmente los ancianos fallecen para dar paso a más bebés.
El clima cambia permanentemente dando paso a las estaciones.
La mentalidad de las personas y su capacidad de discernir cambia con el paso de los años.
Las relaciones de pareja empiezan llenas de pasión y deseo lo que más adelante se convierte en un amor más maduro y reposado.
La tecnología cambia todos los días,
El valor de las divisas cambia todos los días,
Los sentimientos,
Los conocimientos y las habilidades de las personas cambian permanentemente.
Todo a nuestro alrededor cambia de manera natural y sin embargo nosotros seguimos sin comprender que la única constante de la vida es precisamente el cambio.
Cambiar significa salirse de la zona de confort y enfrentarse a lo desconocido.
Significa abrir la mente para darle espacio a nuevas ideas,
A nuevas formas de pensar y a nuevas realidades.
El cambio hace parte de nuestra naturaleza y en lugar de resistirnos a él sería más práctico aprender a confiar y aceptar lo que venga pues nada que no seamos capaces de manejar va a llegar a nosotros.
Algunos cambios llegan sin previo aviso y otros son generados por nosotros mismos pero sea cual sea el caso los cambios se presentan ante nosotros sólo cuando estamos en capacidad de asumirlos y cuando contamos con las herramientas necesarias para navegarlos.
Cuando un cambio llega podemos estar seguros de que es el momento indicado para que así sea y si nos dejamos guiar por la intuición nuestra mente,
Nuestras emociones y nuestro cuerpo trabajarán en sincronía perfecta para que sepamos qué hacer y qué pasos dar para asumir esa nueva realidad.
Inhala profundo,
Exhala soltando todo el aire y vas a empezar a visualizar que te encuentras en una playa.
Es una playa de arena blanca y el agua es de un azul turquesa muy intenso.
Estás caminando a lo largo de la playa y juegas con las olas que vienen y van acariciando tus pies.
Siente el contacto de la arena con tus pies,
Siente el sol y la brisa acariciando tu piel.
Escucha el sonido rítmico de las olas y date cuenta como todo lo que hay a tu alrededor funciona en perfecta armonía.
Sigue caminando por la playa observando todo el paisaje y a lo lejos ves una canoa que parece abandonada y decides caminar hacia ella.
Al llegar a la canoa sientes el deseo de dar un paseo pero nunca antes has navegado ningún tipo de embarcación,
No sabes cómo hacerlo.
Miras a tu alrededor buscando al propietario de la canoa o algún pescador que te puedas llevar a dar un paseo,
Pero no hay nadie.
Tú eres la única persona en la playa y las ganas de navegar un rato son más grandes que tú,
Así que sin pensarlo mucho decides aventurarte a dar un paseo por tu propia cuenta.
Empujas la canoa lejos de la orilla,
Te subes en ella y empiezas a remar a lo largo de la costa.
Al comienzo te sientes confundido respecto a la forma de manejar el remo,
Parece mucho más fácil de lo que es y en los primeros intentos sólo logras que la canoa gire en círculo sobre su propio eje.
Por tu cabeza cruza la idea de saltar de la canoa y nadar de regreso a la orilla,
Pues no sabes lo que estás haciendo,
Pero tus ganas de navegar son tan grandes que decides hacer un par de intentos más hasta que por fin encuentras la forma de manejar el remo y ahora sí empiezas a avanzar.
El vaivén de las olas mece la canoa suavemente y tú simplemente disfrutas del balanceo,
Descifrando el momento indicado para sumergir el remo en el agua y lograr así avanzar más con cada movimiento.
De repente un grupo de gaviotas empieza a volar a tu alrededor.
Las gaviotas parecen muy curiosas y sin ningún temor varias de ellas se posan sobre la canoa haciéndote perder el equilibrio y para evitar caer al agua sueltas el remo y éste se hunde rápidamente.
Ahora no tienes remo,
Ya no tienes forma de dirigir la canoa,
Pero eso no te preocupa.
El clima es tan perfecto,
La playa es tan hermosa y el mar está tan calmado que tu interior sólo sientes paz y haber perdido el remo no tiene ninguna importancia en este momento.
La marea es tan tranquila que te animas a saltar de la canoa para darte un chapuzón.
Al entrar al agua lo primero que notas es que está muy fría y sientes cómo se eriza toda tu piel.
Tu primera reacción es querer regresar a la canoa,
Pero cuando sales a la superficie vuelves a sentir el sol acariciando tu rostro y el frío en tu cuerpo desaparece por completo.
Nadas un poco alrededor de la canoa y lo estás disfrutando tanto que por un momento piensas que jamás quieres regresar a la orilla.
Quieres quedarte ahí para siempre disfrutando de tanta belleza e inmensidad y te dices a ti mismo,
Qué curioso,
Hace unos minutos tenía miedo de montarme solo en esta canoa y ahora ni siquiera quiero regresar a la orilla.
Te entregas al vaivén de las olas y te permites flotar libremente sobre el manto de agua que sostiene todo tu cuerpo.
Escuchas a las gaviotas que hay en la canoa haciendo su particular sonido una y otra vez como si trataran de decirte que puedes estar tranquilo y que simplemente te permitas disfrutar del momento.
Pasados unos minutos de flotar sobre el agua decides que es momento de regresar a la canoa,
Pero cuando intentas hacerlo la marea cambia repentinamente y las olas se hacen más grandes,
Alejando la canoa de ti e impidiendo que puedas regresar a ella.
Por un momento te dejas apoderar por el pánico e intentas nadar desesperadamente hacia la canoa,
Pero cada ola que llega te aleja un poco más.
Miras hacia la playa y te das cuenta que sigues estando bastante cerca,
Lo que te devuelve un poco de tranquilidad y te permite recordar esa frase que dice que no hay que nadar contra la corriente.
En ese momento una de las gaviotas que estaba sobre la canoa vuela hacia ti y se posa sobre el agua sólo a unos centímetros de donde te encuentras.
La miras atentamente y te das cuenta de que a pesar del cambio en la marea,
La gaviota confía en el agua y confía en su instinto.
Una gran ola llega y levanta a la gaviota,
Pero ella no pierde la calma y simplemente se permite fluir con el movimiento del agua.
La ola ya se ha desvanecido y la gaviota ahora se encuentra mucho más cerca de la orilla que tú.
En ese momento entiendes que si te entregas a las olas sin oponer resistencia,
La marea te va a llevar hacia la orilla de la misma forma que hizo con la gaviota.
Una nueva ola se acerca y aunque parece bastante grande,
Tomas una inhalación profunda y justo cuando la ola llega a ti,
Exhalas entregándote por completo al movimiento del agua,
Lo que te permite deslizarte sobre ella como si fueras un surfista profesional.
Comprendes entonces que nadar contra la corriente te hace tragar agua,
Te agota y te aleja más de la orilla,
Por lo que decides seguir adaptándote a las circunstancias de la nueva marea y disfrutar de cada ola que llega para confiar en ella y simplemente fluir.
Por unos minutos le permites a las olas jugar con tu cuerpo,
Sumergirte y volver a llevarte a la superficie acercándote cada vez más a la orilla.
Finalmente las olas te llevan de regreso a la playa y cuando tus pies vuelven a tocar la arena te dejas caer sobre ella sintiéndote completamente extasiado por la aventura tan maravillosa que acabas de vivir.
Las gaviotas que estaban en la canoa ahora están en la playa tomando el sol junto a ti.
La canoa que parecía alejarse con las olas también ha regresado hasta la orilla e incluso el remo que habías perdido reaparece en la superficie.
Miras a tu alrededor y te das cuenta de que todo está bien.
Tuviste un paseo maravilloso,
Las gaviotas descansan en la playa junto a ti y la canoa que por un momento pensaste que naufragaría en alta mar está de vuelta en el mismo lugar en el que la encontraste.
Vuelves a sentir el abrazo del sol y una calidez inmensa no sólo en tu piel sino en todo tu interior.
Inhala largo y profundo,
Exhala soltando todo el aire,
De nuevo inhala largo y profundo,
Exhala suelta y lentamente empieza a mover los dedos de las manos,
Los dedos de los pies,
Mueve la cabeza hacia los lados y aprovecha para hacer lentamente cualquier movimiento que tu cuerpo te pida en este instante.
Cuando te sientas listo abre los ojos.
Así como al hacer varios intentos con un remo hasta que finalmente lo aprendes a manejar,
O así como una gaviota se entrega con total confianza al vaivén de las olas aún cuando la marea cambia,
Cada vez que aparezcan cambios en tu vida confía en tus capacidades y en tus conocimientos.
Recuérdate a ti mismo que es el momento perfecto para asumir ese cambio y permítete fluir con la marea.
Espero que te haya gustado esta meditación y que la recuerdes cada vez que a tu vida llegue un cambio que te haga sentir temor e inseguridad.
Recuerda que esta meditación seguirá estando aquí disponible para que vuelvas a ella tantas veces como sea necesario.
Gracias,
Gracias,
Gracias por meditar conmigo y nos encontramos en la próxima meditación.
Hasta pronto.
Conoce a tu maestro
4.6 (44)
