
Entender El Lenguaje Del Cuerpo
Una canalizaciĂłn de Jeshua a travĂ©s de Pamela Kribbe «En vuestra sociedad estáis acostumbrados a abordar y tratar el cuerpo desde la mente. TambiĂ©n recurrĂs a la mente y a la ayuda de la medicina para abordar la enfermedad, lo que ha hecho que descuidĂ©is el cuerpo. Para recuperar la relaciĂłn natural que existe entre vuestra alma y vuestro cuerpo, primero tenĂ©is que aceptar este Ăşltimo, independientemente de su apariencia o de las dolencias que pueda padecer.» – Jeshua
TranscripciĂłn
Amadas amigas y amigos,
Yo soy Yesua,
Estoy aquĂ presente entre vosotros y os amo profundamente.
Sentid mi amor,
Mi completa aceptaciĂłn de quienes sois.
No hay nada que tengáis que ocultarme,
Vosotros sois ángeles heridos y hoy estoy aquà para extender mi mano a cada uno de vosotros,
Pues estos son tiempos de sanaciĂłn.
Las cosas están por fin empezando a cambiar,
Pero para cambiarlas en un nivel más profundo tenéis que adentraros en la oscuridad,
Tenéis que atender las viejas heridas que os han sido infligidas.
Hagámoslo ahora.
Imaginad que lleváis en la mano una antorcha de luz,
Âżsois capaces de sostenerla en alto?
¿Podéis aceptar que sois portadores de luz?
Una de las mayores tragedias que observo y que tiene lugar en vuestra vida es que habéis dejado de reconocer vuestra propia luz,
Miráis fuera de vosotros,
Os fijáis en autoridades,
En expertos,
Buscáis orientación en vuestro entorno,
Pero yo no estoy aquĂ para ofreceros ese tipo de guĂa,
Estoy aquĂ para guiaros desde adentro,
Tenéis que volver a familiarizaros con vuestra propia luz.
Estáis tan acostumbrados a haceros pequeños e insignificantes que ahora os pido que en vuestra imaginación volváis a alzar esa antorcha de luz y contempléis sus cualidades.
Sentid el efecto sanador que esa luz tiene en vosotros.
De todas las herramientas de sanación que podáis recibir,
Esta es la más poderosa para reconectar con vuestra propia luz interior.
Todas las tragedias de la tierra,
La historia de violencia y de guerra que este planeta ha conocido,
Obedecen al hecho de que las personas se han desconectado de su propia luz,
De su propio sentido del mal y del bien,
De su propia intuiciĂłn.
HabĂ©is caĂdo presa del miedo y andáis constantemente buscando seguridad fuera de vosotros,
Y eso tiene que acabar ya.
Para dar paso a una nueva era en este planeta,
Es imprescindible que haya gente capaz de aceptar su propia luz y de vivir en coherencia con ella.
AsĂ pues,
ÂżcĂłmo se suelta el miedo y esas voces de falsas autoridades que os llegan desde fuera?
Al asumir este proceso de liberaciĂłn vais a contracorriente de energĂas de larga fecha,
Por lo que sois pioneros y revolucionarios.
Durante mi estancia en la tierra dejé sembradas las semillas de esta revolución,
Y vosotros sois los portadores de esas simientes a las cuales les ha llegado ya el momento de germinar.
Bañaos en la luz de vuestra antorcha.
Imaginad que impregna todo vuestro cuerpo.
Esa luz procede de vuestra alma y os está recordando que no sois meros seres de carne y hueso,
Sino que descendéis a la tierra desde otro reino.
Sentid ese reino ahora,
Pues es vuestro hogar,
Y recibid su energĂa.
Sentid las energĂas de vuestros guĂas y de los ángeles que tenĂ©is cerca,
Ya que en verdad están sólo a un suspiro de distancia.
Su deseo es elevaros por encima de la densidad y la oscuridad de la tierra,
Pero sobre todo desean elevaros fuera del abismo del miedo.
Imaginad que la estancia donde os encontráis se llena con nuestra luz combinada,
Y sentid lo mucho que la tierra desea recibir esa luz,
Porque dicha luz,
Vuestra luz,
Le es muy necesaria.
Sin embargo,
Para ser los trabajadores de la luz que sois,
Primero tenéis que sanar vuestras heridas internas y permitir que vuestro cuerpo os hable.
El propio cuerpo,
Si bien contiene energĂas tanto masculinas como femeninas,
Posee en relaciĂłn con el alma una energĂa global femenina.
El cuerpo fĂsico es receptivo,
Recibe las energĂas tanto de vuestra alma como de vuestra personalidad,
Y al igual que un espejo,
Os devuelve reflejadas tanto las cualidades de vuestra alma como cualquier distorsiĂłn que se produzca a consecuencia de vuestra personalidad.
AsĂ como la tierra es una energĂa femenina si la comparamos con la energĂa masculina del sol,
El cuerpo contiene una energĂa más femenina si la comparamos con la energĂa del alma,
La cual se rige más bien por el principio masculino.
No obstante,
Ambas energĂas son igualmente valiosas,
Y el cuerpo ansĂa la atenciĂłn del alma,
Ya que el alma es su autĂ©ntico guĂa y aquello que lo inspira.
En vuestra sociedad estáis acostumbrados a abordar y tratar el cuerpo desde la mente.
TambiĂ©n recurrĂs a la mente y a la ayuda de la medicina para abordar la enfermedad,
Lo que ha hecho que descuidéis el cuerpo.
Para recuperar la relaciĂłn natural que existe entre vuestra alma y vuestro cuerpo,
Primero tenéis que aceptar a este último,
Independientemente de su apariencia o de las dolencias que pueda padecer.
Sentid que la luz de vuestra alma acepta plenamente vuestro cuerpo.
El alma anhela unificarse con el cuerpo y la luz de vuestra alma anhela penetrar en todas las células de vuestro cuerpo.
Esa fusiĂłn del alma y cuerpo es lo que os convierte en un ser humano inspirado,
En un ángel humano.
En verdad,
El cuerpo es un instrumento divino.
Mostradle el respeto apropiado y cuando conectéis de esa manera alma y cuerpo,
Surgirán otras alternativas de sanación.
Es cierto que tenĂ©is que cuidar el cuerpo a nivel fĂsico y que puede ser juicioso aceptar tratamientos de la medicina convencional para curarlo,
Pero existe un nivel más profundo en el que atender al dolor o al problema.
El primer paso es aceptar que el cuerpo es una expresión del alma y luego abrirse a uno mismo y esperar a que llegue el mensaje que el cuerpo está intentando transmitir.
Sin embargo,
Os habĂ©is acostumbrado a pensar tanto que os gustarĂa que la respuesta a cuál es la causa del problema os llegara verbalmente a travĂ©s de la mente,
Pero el proceso de descubrir el auténtico significado de una enfermedad es más profundo y sutil que eso.
Es preciso que consideréis la enfermedad como una amiga,
Una amiga a la que vais conociendo poco a poco y que progresivamente os va contando cómo se siente y cuál es su mensaje.
Adentrarse en el camino de la enfermedad siempre equivale a adentrarse en el territorio de lo desconocido.
Algo nuevo busca hacerse presente en vuestra conciencia y es en general un nivel más profundo de amor propio.
A través del dolor y del sufrimiento,
Ese amor hacia vosotros mismos termina creciendo en vuestro interior y os exige un mayor grado de entrega con el fin de que recibáis el mensaje o la respuesta de la enfermedad.
AsĂ pues,
Llevar la antorcha de vuestra luz implica dos cosas.
La primera es que reconocéis vuestra grandeza,
Vuestra divinidad.
AsumĂs que sois vuestro propio amo y que no dependĂ©is de ninguna autoridad externa.
Y la segunda es que sabéis inclinaros para aceptar con humildad las cosas que ocurren en vuestra vida,
Abandonando la idea de que podéis encontrar todas las respuestas en la mente e incluso de que tenéis que buscarlas con la mente.
En este proceso de autosanaciĂłn y de iros conociendo,
Tenéis que aceptar que hay algo mucho más inmenso de lo que sois.
Y esa inmensidad,
La cual desea revelarse ante vosotros,
Es en realidad el EspĂritu.
Os pido por tanto que os hagáis dueños de vuestra propia luz,
Permaneciendo al mismo tiempo abiertos a esa energĂa más grande que quiere guiaros.
Ese poder mayor que vosotros no es una autoridad,
Rebosa alegrĂa y ligereza.
El EspĂritu desea estar con vosotros,
Desea fluir a travĂ©s de vosotros mientras vivĂs como seres humanos en la tierra.
Os doy las gracias a todos por escucharme y estoy profundamente conectado con todos vosotros.
Muchas gracias por todo ello.
Muy amorosamente,
JesĂşa.
Conoce a tu maestro
4.9 (14)
