
Yoga Nidra para volver al corazón con cuencos tibetanos
Te doy la bienvenida a esta práctica de Yoga Nidra, una invitación a hacer una pausa y regresar a un espacio de calma, descanso y presencia. A lo largo de la sesión recorreremos el cuerpo de manera consciente, acompañados por la respiración y por momentos de silencio que favorecen una relajación profunda, permitiendo que la mente se aquiete y el cuerpo descanse. Los sonidos de los cuencos tibetanos estarán presentes durante la práctica, acompañando este proceso con su vibración sutil e invitándote a profundizar en la experiencia de descanso consciente. Esta sesión puede acompañarte en momentos de cansancio, estrés, cambios o simplemente cuando sientas la necesidad de regalarte un espacio para volver a vos. Antes de comenzar, buscá un lugar tranquilo donde puedas permanecer sin interrupciones. Recostate cómodamente y, si lo deseás, utilizá auriculares para disfrutar plenamente de la experiencia sonora. Gracias por regalarte este momento de presencia. Como esta práctica favorece una relajación profunda, te sugerimos no escucharla mientras conduces. Namaste
Transcripción
Te doy la bienvenida a esta práctica de yoga nirvana.
Antes de comenzar,
Regálate un instante para preparar el espacio que te vas a sostener durante los próximos minutos.
Busca una posición en la que tu cuerpo pueda descansar con comodidad.
Puedes acostarte boca arriba,
De lado o permanecer sentada o sentado siempre que la postura te permite estar presente y sin esfuerzo.
Quizás quieras colocar una almohada bajo la cabeza o debajo de la rodilla.
Tal vez una manta te ayude a mantener una temperatura agradable.
Tomate unos instantes para hacer cualquier pequeño ajuste que necesites.
Ahora permití que el cuerpo encuentre la quietud.
No hace falta llegar a ningún lugar.
No hay nada que conseguir.
Durante este tiempo puedes dejar por un instante todo aquello que ocupa tu mente.
Las tareas,
Las preocupaciones.
Las expectativas.
Todo puede esperar.
Este momento es solamente para vos.
Sentí el contacto del cuerpo con la superficie que te sostiene.
No hace falta hacer nada.
Solo deja que el cuerpo descanse.
Lleva ahora la atención a los pies.
A las piernas.
A las manos.
A los brazos.
A los hombros.
Al cuello.
A la mandíbula.
Si encuentras algún lugar donde todavía haya tensión,
Permití que se afloje suavemente.
Sinapur.
Recorre una vez más todo el cuerpo.
Observase algún pequeño ajuste que necesites hacer para sentirte más cómoda o más cómodo.
Si es así,
Hazlo ahora.
Y cuando encuentre la postura adecuada,
Permití que el cuerpo permanezca inmóvil,
Con comodidad,
Sin rigidez,
Simplemente en reposo.
Recorre mentalmente todo el cuadro.
Si todavía necesitas hacer algún pequeño ajuste,
Este es el momento.
Después,
Permite que la inmovilidad aparezca de manera natural.
Tomé una respiración profunda y al exhalar sentí que algo entre vos también comienza a descansar.
No hace falta controlar la experiencia.
No hace falta concentrarse.
Solo escuchar,
Solo sentir,
Solo estar.
Deja que las palabras se den hasta vos con suavidad.
Como si fueran una corriente tranquila que acompaña tu descanso.
Yoganira comienza ahora.
Antes de continuar es el momento de sembrar tu zancalpa.
En Yoganira,
El Sankalpa es una intención profunda.
Una frase breve y positiva que nace desde el corazón y expresa aquello que deseas cultivar en tu vida.
No hace falta buscar demasiado.
Tal vez ya haya una intención que te acompañe en este momento.
O quizás aparezca una frase sencilla como una semilla que comienza a tomar forma.
Elegí tu zancalco.
Que sea una afirmación clara expresada en tiempo presente.
Como si ya fuera parte de vos.
Repetirlo mentalmente tres veces.
Con calma,
Con plena atención,
Permitiendo que cada palabra encuentre un lugar dentro tuyo.
Y sin intentar comprender cómo sucederá,
Simplemente deja que esa intención quede sembrada.
Ahora vamos a recorrer distintos puntos del cuerpo.
No hace falta imaginar nada.
No hace falta buscar ninguna sensación en particular.
Simplemente lleva la tensión hacia cada punto que vaya nombrando.
Si aparece alguna sensación,
Simplemente observala.
Y seguí sin detenerte,
Sin esfuerzo.
Lleva ahora tu atención al punto que se encuentra entre las cejas.
El hueco de la erga.
La articulación del hombro derecho.
La articulación del codo derecho.
La articulación de la muñeca derecha.
El pulgar derecho.
La punta del dedo indio.
La punta del dedo mayor.
La punta del dedo anular.
La punta del dedo meñique.
La palma de la mano.
El dorso de la mano.
La muñeca derecha.
El codo.
Y Londres.
El hueco de la garganta.
Lleva la atención al hombre izquierdo.
El codo izquierdo.
La muñeca izquierda.
El pulgar izquierdo.
La punta del dedo índice.
La punta del dedo mayor.
La punta del dedo anular.
La apunta al domenico.
La palma de la mano.
El dorso de la mano.
La muñeca izquierda.
Y el colo.
El hombro.
Y nuevamente al hueco de la argan.
Lleva ahora la atención al centro del pecho.
El lado derecho del pecho.
El centro del pecho.
En la izquierda del piso.
El centro del pecho.
Descansa unos instantes en ese espacio simplemente sintiendo.
Lleva ahora toda tu atención a la respiración.
No hace falta cambiarla,
Solo observa cómo entra y cómo sale el aire.
Sentí el movimiento suave del pecho al inhalar y como desciende al exhalar.
Con cada inhalación,
El cuerpo recibe el aire que necesita.
Con cada exhalación se afloja un poco más.
Sin esfuerzo.
Sin apuro.
Si te resulta cómodo,
Permite que la respiración se vuelva un poco más profunda.
Inhala lentamente.
Retener el aire.
Y exhala despacio sin forzar.
Deja que cada respiración encuentre su propio ritmo.
Continúa respirando de esta forma.
Inhala.
Retener y exhala lentamente.
Deja ahora que la respiración vuelva a ser completamente natural,
Simplemente observándola como un movimiento continuo,
Tranquilo,
Silencioso.
Lleva nuevamente tu atención al centro del pecho.
Percibí ese espacio con suavidad,
Sin necesidad de imaginar nada,
Simplemente sintiéndolo.
Y cuando aparezca naturalmente,
Imagina una luz que comienza a brillar en el centro de tu corazón.
Puede ser del color que surge espontáneamente para vos.
Es una luz cálida,
Serena,
Llena de presencia.
Ahora permití que aparezca una imagen que despierte en vos una profunda sensación de amor.
Puede ser una persona,
Un animal,
Un paisaje,
Un recuerdo.
O cualquier presencia que al evocarla haga que el corazón se abra con naturalidad.
No hace falta hacer nada,
Solo permanecer con esa imagen y sentir.
Observa como esa sensación de amor comienza a llenar el corazón,
Como una luz que se vuelve cada vez más luminosa,
Más viva.
Sentí ese pulso.
Es el adiós sereno.
Como si la luz respirara junto con vos.
Y ahora deja que la imagen se vaya desvaneciendo lentamente.
No hace falta retenerla.
La imagen puede irse,
La sensación permanece.
Sentí como esa luz comienza a expandirse desde el centro del corazón.
Primero llenando el pecho,
Luego los hombros,
Los brazos,
Las manos,
Hasta la punta de cada dedo.
La luz también desciende por el abdomen,
La pelvis.
Las piernas hasta llegar a los pies.
Todo el cuerpo queda envuelto por esa presencia luminosa.
Y ahora,
Sentí que esa luz continúa expandiéndose.
Más allá del cuerpo,
Como un espacio cálido que te rodea por completo.
Descansa dentro de esa luz.
Sin esfuerzo,
Simplemente descansa.
Mientras permaneces en este estado de calma,
Vuelve a recordar tu zancal.
Esa intención profunda que eligiste al comenzar la práctica.
Repetila mentalmente tres veces.
Con claridad,
Con confianza y con el corazón abierto.
Deja que esas palabras encuentren un lugar dentro tuyo.
Como una semilla que descansa en una tierra farta.
No hace falta hacer nada más,
Solo permitir que quede sembrada.
Sentí nuevamente la luz en el centro del corazón,
Silenciosa,
Constante,
Disponible.
Y descansa unos instantes en esa presencia.
Durante los próximos minutos,
Dejate envolver por la vibración de los cuencos.
Que el sonido acompañe con suavidad la integración de esta práctica.
Permanece en este espacio de presencia.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.
Org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.
Org Si en algún momento tu atención se alejó.
Simplemente vuelve con suavidad al centro del corazón.
Sentí el movimiento natural de la respiración.
El pecho se expande al inhalar y se relaja al exhalar.
Poco a poco,
Comienza a tomar conciencia del cuerpo.
Del contacto con la superficie que te sostiene.
Del espacio que te rodea.
La práctica de Yoganidra está llegando a su fin.
No hay apuro.
Date el tiempo que necesites para volver.
Sentí nuevamente el cuerpo.
Quieto,
Sostenido,
Presente.
Cuando lo sientas,
Profundiza un poco la respiración.
Inhala y exhala lentamente.
Hacelo dos o tres veces a tu propio ritmo.
Mientras regresas,
Lleva como la sensación de ese corazón que irradia.
Que esa presencia pueda acompañarte más allá de esta práctica.
Comenzamos a mover muy despacio los dedos de las manos,
Los dedos de los pies.
Tal vez aparezcan ganas de estirarte.
De mover el cuerpo con libertad.
Seguí ese impulso,
Sin apuro.
Si estás recostada o recostado,
Cuando lo sientas,
Gira lentamente hacia tu lado derecho.
Descansa allí unos instantes.
Observa cómo te sentís.
Toma una respiración profunda y recordá una vez más tu zancalpa.
Repetilo mentalmente tres veces con calma.
Cuando estés lista,
Listo,
Incorporate lentamente hasta quedar sentada o sentado.
Manteniendo los ojos cerrados.
Sentir la columna erguida,
El cuerpo estable,
La respiración tranquila.
Observa sin jugar.
¿Cómo es este momento?
¿Cómo se siente el cuerpo?
Cómo está la respiración,
Cómo está la mente.
Y cuando lo sientas,
Comienza lentamente a abrir los ojos.
Llevando con vos esa sensación de calma,
De presencia y de conexión con el corazón.
Gracias por regalarte este momento.
Namasté.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
