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Hacia una Identidad de la Conciencia

by Zoé Jiménez Corretjer

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Conferencia ofrecida en el 12 Congreso Internacional de Religión y Espiritualidad del Departamento de Filosofía de la Universidad de Córdoba, España en 2022. La Dra. Zoé Jiménez Corretjer ofreció su conferencia como Catedrática de la Universidad de Puerto Rico en Humacao donde enseña en el Departamento de Humanidades. En esta conferencia une la filosofía de la conciencia y la psicología.

Transcripción

Saludos a todos,

Les habla la doctora Zoe Jiménez Correjer de la Universidad de Puerto Rico en Macao y hoy me honra presentarles esta ponencia para el Congreso Religión y Espiritualidad en la Sociedad de la Universidad de Córdoba.

Mi ponencia se titula Hacia una identidad de la conciencia,

Trascendencia límbica o matriz cuántica.

Tenemos un cuerpo que comenzamos a entender.

Partiendo de la dualidad mente-cerebro,

Profundizamos desde una tónica neurocientífica.

Tenemos un cerebro que sigue siendo un misterio en muchos aspectos.

Reconocemos que tenemos un fragmento de ego que nos impulsa.

Pasamos por los filtros de la memoria al ser egoico.

En este proceso de identificar la conciencia,

Examinamos las faltas identidades de la experiencia y confrontamos la materia al pensamiento desde su energía impermutable.

Entendemos que ese ego se alimenta de la supervivencia y que la supervivencia hace amistad con el ego.

Y en esa lucha lo manifiesto es perceptible.

El ser humano es un universo de preguntas.

Somos el misterio de las cosas porque vemos una parte y la otra la desciframos.

Porque el ser está diseñado con números y algoritmos.

Según Selby,

Nuestra capacidad de alcanzar la conciencia puede ser explicada por la física cuántica y la neurociencia.

¿De qué cosas estamos compuestos?

¿Cuánto tiempo más estaremos dividiéndonos en neuma,

Fuego,

Tierra y agua?

¿Somos el nómono implacable?

Ese pedacito de fracción que nos falta para entender el universo.

Es posible que nuestros pensamientos sigan dándole vueltas a estas ideas porque el ser humano se aferra a su imagen material.

De ahí que Selby clasifica la materia como una ciencia materialista y un lenguaje distinto a la espiritual.

Son milenios de controversia que la ciencia irá determinando según la semántica de las ideas.

Porque la ciencia a la ciencia no le gusta definir lo que es un misterio inmedible.

Y eso nos lleva otra vez a la espiral de las especulaciones.

Señala Selby que,

Y cito,

Lo que ocurre es que la ciencia como cuerpo oficial está tan convencida de la verdad del materialismo científico que sencillamente no estudia posibilidades alternativas.

Sin embargo,

Descansamos en la esperanza del número que sí es medible para la ciencia y la trae.

El número deja de ser poesía en manos de la ciencia,

Pero en aras del filósofo se convierte en metáfora.

Y ese es el cerco que nos divide.

Ya lo dijo Pitágoras cuando definió por primera vez a un filósofo o cuando dice que los números son parte del principio de la naturaleza hasta que llega al alma y al entendimiento.

A veces buscar una explicación de lo que no se puede probar matemáticamente parece una osadía implícita.

Sin embargo,

Para los filósofos no es nada.

Ellos lo han hecho.

Si las metáforas celestes están bajo el amparo de una fórmula,

La ciencia permite,

Aunque sea con pinzas,

La publicación de una hipótesis.

El mismo Maimonides en la Edad Media habló de cierto conflicto y proceso entre las verdades filosóficas y las verdades de la ciencia y de la ley,

Dando a entender que desde entonces todos buscaban una verdad atribuyendo cierto paso diferente según la verdad que se definía.

A esto le añadió una especie de método científico del pensamiento que luego Descartes habrá de trabajar.

Debemos observar la pólisis,

Las mitologías cosmogónicas,

Las explicaciones cosmológicas,

Las teorías de la creación del universo,

Las explicaciones de los hoyos negros,

Las definiciones de la materia negra,

La materia blanca o gris.

¿De qué están hechas las estrellas?

¿Qué constituye una galaxia?

¿Por qué estamos los hombres hechos con el mismo material galáctico?

Cierto es que hay momentos en que ambas se funden pareciendo lo mismo.

Y es que la explicación nace del ser humano que busca y desea responder a estas interrogantes.

El científico tampoco deja de ser otro poeta.

Hoy día los grandes descubrimientos en el campo de la física cuántica también presentan un grado de confusión para la misma ciencia.

Y es que el pensar parece una máquina reguladora con un sustrato químico que observa la fuente de las ideas,

Esas que sostienen el cerebro material.

Y es que la ciencia también se ha visto en una gran crisis existencial.

La metáfora de la tecnología humana nos permite contextualizar las ideas,

Despierta analogías que invitan a descansar sobre la posible piedra filosofal.

El tiempo,

El presente y la tecnología nos permiten regenerar esas metáforas que nos ayudan a canalizar verdades.

Ortega y Gasset decía que la técnica,

Aunque con posibilidades,

Era una mera forma hueca,

Incapaz de determinar la vida.

No hay una verdad absoluta,

Sino una búsqueda de esa verdad que no es sino una explicación de los misterios que el tiempo todavía nos permite descifrar.

Mientras el ser viva en la materia,

El problema de la definición de una verdad se quedará sin respuestas.

Porque el tiempo en que vivimos evoluciona,

Pero sigue siendo el mismo.

Hay algo de devenir siempre.

La gente interpreta y reinterpreta en este apellido eterno,

Indestructible e indescifrable.

Es como si la búsqueda de la verdad fuera el karma apoteósico de una búsqueda interminable de aquello que se percibe incompatible.

O la búsqueda de una nada eterna e inexplicable.

O ese todo que perseguimos que es tan grande que se disipa en la nada.

Llámese materia y espíritu.

Llámese cuerpo y alma,

Cerebro y conciencia.

Sobre el tema de la conciencia hay mucha información,

Pero sigue estando incompleta.

John von Neumann,

Un matemático importante del siglo XX,

Afirmaba que la conciencia no se limita a afectar la realidad,

Sino que crea la realidad.

Por otro lado,

Sir Arthur Ellington,

El astrofísico,

Afirmó,

Y cito,

La materia del mundo es materia mental.

Estas ideas plantean que puede existir una relación dual entre la materia del cerebro y esa conciencia,

Que pueden estar separadas,

Pero se complementan.

Si estos científicos tienen razón,

Entonces la realidad material se conforma con la conciencia misma.

O si la conciencia fuera un motor o una energía creadora e invisible de las cosas materiales.

Ante estos argumentos,

Planteo la perspectiva de una conciencia que nace de las posibilidades neuronales hasta una existencia que vincula lo espiritual en un marco de espacios cuánticos.

Entendiendo entonces que tanto desde la filosofía como desde la ciencia podemos metaforizar una realidad,

Podemos buscar una explicación para una idea o una pequeña verdad.

Relaborando la llaminada metáfora de la materia humana como hardware y la conciencia como software,

Entendiendo que de alguna manera los antiguos utilizaron las palabras alma y espíritu como esa conciencia innata y estable,

Suponiendo la definición del ser,

Como ese algo inherente,

Incorpóreo e intangible,

Es posible que estemos hablando de lo mismo,

Que el ser sea ese espíritu,

Que el ser sea esa alma,

Que todas al unísomo por diferencia definan la llamada conciencia.

Cuando Ortega y Gasset habla de la existencia y la conciencia,

La define más en términos de una identidad.

Y esa identidad parte de un existir.

Él decía,

Y cito,

Yo existo siempre para mí,

Pero sólo de cuando en cuando tengo conciencia propiamente tal de mí.

Cierro cita.

Para Ortega y Gasset primero se existe y luego se tiene esa conciencia,

Luego se es,

Pero para Descartes era ese pensar,

Esa conciencia la que te hacía existir el cogito ergo sum.

¿Existimos porque pensamos o pensamos porque existimos?

¿Ha pensado Descartes a modo cuántico o ha sido también un poco materialista o determinista?

Hoy día nos encontramos con científicos buscando esta explicación.

Max Tegmark,

Científico de MIT,

Publicó un ensayo en el que,

Y cito,

Señala la posibilidad de que la conciencia sea un estado cuántico de la materia.

Mi idea de la conciencia se alinea más con los principios no duales de las filosofías orientales,

La idea de una mente como un universo.

Sin embargo,

El problema de la finitud o infinitud queda por descubrirse.

Quizás es la maravilla de la inmensidad la que nos evoca la metáfora del infinito en algo que tiene su meta,

Pero aún así podemos estar siempre equivocados con lo que pensamos y con lo que percibimos,

Porque siempre va a haber un espacio para la experiencia y la interpretación de esa experiencia.

Desde el mundo antiguo ya estaba definida la capacidad del cerebro y la distinción entre el órgano que gobierna y las percepciones.

El presocrático Alcmion de Grotona dijo que todas las sensaciones estaban conectadas al cerebro.

La física cuántica alega que lo que observamos puede modificar lo que vemos,

Que puede modificar la materia,

Cosa que nos complica mucho más tener que definir esta propuesta.

Pero me alegra sobremanera que la ciencia cuántica comience a tener la intención de explicar desde el número aquello que siempre ha sido un misterio,

Porque la ciencia siempre se escapa a los misterios,

No se atreve a acercarse a las cosas metafísicas.

Entonces nos sigue quedando la hipótesis filosófica,

La conjetura,

El análisis filosófico,

El divagar del pensamiento.

Voy a definir la conciencia en medio de dos fuerzas,

La fuerza del ego y la fuerza de la identidad.

¿Dónde nos colocamos?

Cuando nos preguntan ¿Quién eres?

¿Podemos dar una definición descriptiva real?

¿Podemos decir claramente quiénes somos?

Más allá de decir qué hacen,

A qué se dedican,

Cuántas metas han logrado,

Cómo son sus vidas,

No pueden hallar una definición clara de quiénes son.

Si le preguntamos a un niño ¿Quién eres?

Este podrá responder con su nombre,

Lo que representa una identidad del yo.

O podrá simplemente decir yo,

Como si no existiera duda de que esa conciencia nos define y nos identifica como algo inherente,

Interno,

Que se nos muestra como espejo de nuestra realidad interna e invisible.

Para Vicente Simón,

El ego es un constructo mental que contiene básicamente la imagen que uno tiene de sí mismo.

Por tanto,

Esa identidad,

Ese yo,

Está nutrido por ese constructo mental que tenemos de nosotros mismos.

Pero ¿habrá algo más,

Más allá de ese ego,

De esa identidad que sea diferente y que se llame conciencia?

Es posible que sí exista,

Si se define desde los parámetros cuánticos.

El cerebro es la parte mecánica elaborada que permite estar en sí mismo,

En la mente.

La mente es esa parte que piensa,

O esa explicación que hace que piensa.

O es el pensamiento que genera el cerebro y que nos ilusiona con la idea de que pensamos.

La mente puede ser un espejismo,

Una ilusión del pensamiento,

Un reflejo límbico,

Un pensamiento de que pensamos manipulado por las neuronas,

O un pensamiento que creemos que nos nace de la mente.

Ahí podremos estar un buen tiempo definiendo el proceso de cómo se genera el pensamiento en la mente.

Podríamos generar ideas lúdicas y tautológicas y quedarnos dándole cuentas.

Pero eso es lo que sabe hacer la mente,

Generar ideas y palabras para sobrellevar una memoria.

Aquello que forma parte de lo que Vicente Simón llama la memoria extralingüística y la memoria lingüística.

Sin embargo,

La conciencia que no sabemos definir bien,

Que no podemos describir fuera del ego,

Es otra cosa que se manifiesta en esa sensación de estar,

De vivir presentes y conectados en nuestra función de respirar.

Para Simón,

Ese yo es equilibrado.

Ese yo,

Esa esencia del yo,

Esa identidad que incorpore a que intentamos definir como conciencia que nos habla detrás de la mente y que sentimos,

Esa sensación es como una energía sin nombre que está y que es.

Nuestra conciencia es un espacio isotrópico,

Casi inconcebible,

Que interactúa con las energías del pensamiento.

Ese yo que se proyecta igual en toda su dimensión.

La conciencia se asoma cuando estamos en la reflexión contemplativa,

Aflora,

A veces en estados de observación y presencia.

Es como una sustancia primordial que se aferra al ego y a la supervivencia y cuando se aferra al ego,

Se confunde,

Se multiplica en diferentes identidades.

De esta manera entiendo entonces que el universo y la mente están unidos.

De esta manera intento entender la física cuántica cuando dice que nuestra mente crea el universo,

Porque el universo y nosotros mismos somos la misma cosa.

Ese espacio isotrópico en el que nos definimos como ese yo que le da nombre y sentido a las cosas.

Pero esa esencia de identidad interna habita en capas sobrepuestas,

En energías subyacentes que no sabemos manejar para separarlas unas de otras.

Sería como el sexto estado de conciencia que define el hinduismo en los Vedas,

Una sensación de observación un tanto panteísta en la que vemos que todo es todo y es uno.

¿Qué más puede ser la conciencia?

¿Será una predeterminación de un macrocosmos en nuestro cerebro?

¿Será una existencia o una esencia previa a la formación universal?

¿Un reflejo mínimo de grandeza mayúscula?

¿O un espejismo de nuestra propia soledad?

Para Penrose la conciencia más parece ser un modelo biofísico basado en una mecánica cuántica y algorítmica.

Para Delanoi,

Cito,

La conciencia crea nuestra experiencia del mundo,

O sea,

Estudiamos la conciencia para entender la forma de desvincularnos con la realidad o para cuestionar la realidad.

Cierro la cita.

Lo que no podemos negar es que esa llamada conciencia es la que nos mueve,

Está estrechamente vinculada a la fuerza egódica y es la que tenemos siempre.

Tememos perderla,

Tendemos a perderla y a tener miedo de perderla con la muerte.

La conciencia no es una intrusa en la materia,

Decía Delanoi.

Pero aquí ese temor nace de la unificación de la conciencia como un ego y esa idea conllevaría ver la conciencia como una energía o una fuerza de supervivencia evolutiva.

Cuando prefiero entender esa energía de supervivencia como aquella que define más al ego,

Cuando ese ego desaparece,

La conciencia se vuelve trascendental y en ese momento que la conciencia pudiera viajar a unirse con ese todo inconmesurable,

Divino e inconcebible que es el universo cuántico.

Para eso debemos separar la conciencia en sí misma del estar conscientes.

Francisco José Ramos dice que una de las ventajas de distinguir el fenómeno de la conciencia y el acto de la conciencia estriba en que esta distinción saca a la luz un aspecto fundamental de la compleja actividad mental o agitatus mentis del cerebro humano.

Sin embargo podemos decir que todo se transforma y esa es la esperanza mística de la esencia religiosa,

Religiosa en el sentido del religare,

De volver a unir la conciencia con su universo.

Las religiones como toda filosofía,

Como los grandes mitos universales responden a sus culturas y tratan de buscar como la filosofía una explicación a la existencia.

No descarto las visiones religiosas desde la concepción del mito en el sentido de querer desvelar un conocimiento antiguo para el beneficio de los saberes,

Pero todo se transforma.

La energía no muere y hay un momento en que identificamos esa conciencia con esa energía que trasciende.

Sentimos que la conciencia no muere y puede estar más allá de las fronteras de la materia.

Percibimos,

Sentimos,

Nos ilusionamos,

La percibimos en el sentido límbico y sentimos que esa conciencia va a coexistir con un ámbito paralelo a la mente,

En un espacio isotrópico profundo,

En un espacio inmaterial.

Sentimos que esa conciencia es fija,

Está,

Es inmutable en sí misma,

Pero que puede trascender su propio viaje,

Su propio mecanismo espacial y cuántico.

Estoy segura que si lográramos definir la conciencia,

Si todos pudiéramos dar una definición fuera del ego para la conciencia,

Terminaríamos por definir una energía eterna en constante movimiento,

Inmutable,

Permanente,

Supra energética,

Expansiva,

Iluminada,

Inhabitada en sí misma,

Que necesita de un cuerpo para sentirse,

Que necesita de las emociones para interpretarse,

Que es a la misma vez el microcosmos y el macrocosmos al mismo tiempo,

Que está prendida de ciclos como eras eternas,

De tiempo en sí misma,

Amorfa,

Abierta y compacta,

Que nunca muere,

Que emerge en algunos momentos y encarna,

Que nos confunde cuando está en el cuerpo porque se vuelve compleja al cohabitar con la materia y reacciona a la materia,

Que vibra,

Que es una energía que tiene niveles de vibración y frecuencia,

Que se parece a las cosas electromagnéticas,

Que puede reducirse a un algoritmo o multiplicarse en ellos,

Que es cíclica y revuelve,

Que es inteligencia inconsciente en sí misma y que se vuelve consciente cuando está en el medio,

En su medio,

En su medium,

El cuerpo físico del ser que es la mente.

Para Ramos,

Y cito,

La rectificación del pensar y la cosificación de la realidad van de la mano.

Cierro cita.

Por eso debemos entender el fondo invisible de esa separación entre mente,

Pensamiento y conciencia.

Pero ver la conciencia como esa presencia energética e inmutable que coexiste más allá de nuestro propio sentido y de nuestro propio pensamiento.

Verlo así nos va a ayudar a entenderla.

Pero todavía no somos capaces de reconfigurar la conciencia.

Quizás no tengamos las herramientas,

El conocimiento superior o científico,

La experiencia del ser desarrollada,

Accesible para poder definirla.

O quizás no querramos atribuirle a esa conciencia un yo teológico como el de yo soy el que soy.

Porque de ser así,

Entonces ese Dios sería parte de ese motor inmutable y la conciencia una fracción de ese Dios.

Pero algo nos dice que está ahí y que podemos accederla.

Que hay un pedacito de conciencia en cada uno de nosotros,

En cada ser por separado.

Y que todas las conciencias son la misma,

Son iguales,

Son manifiestas.

Que todas están,

Entran y salen del cosmos al microcosmos,

Del macrocosmos al microcosmos en un eterno viaje infinito.

En un viaje energético y vibrante que entra y sale,

Que se mueve entre las frecuencias de la materia y la no materia,

Entre las energías cósmicas del universo y de nuestras neuronas.

Como si esa conciencia tuviera un mismo origen,

Ultracósmico,

Consistente y comunicante con el universo mismo.

Como si esa conciencia fuera un pedacito de Dios metido en todos los seres.

De ahí que se entenderían mejor las enseñanzas religiosas de la humanidad.

Quizás encajaría la necesidad y la importancia del amor al prójimo,

De la imagen y semejanza.

Ese concepto de que todos somos uno y lo mismo.

De que existe un cielo que ahora podemos metaforizar como una nube de información algorítmica,

Como una presencia cuántica donde se registran los viajes y el pasar de esa conciencia por el medio de la carne,

Por las existencias humanas infinitas.

Aun así crecen más interrogantes.

¿Es toda la existencia un capricho universal?

¿O es que juzgamos al universo desde nuestros parámetros limitantes de la carne?

¿En dónde quedan o a dónde van los recuerdos,

La experiencia?

¿Es que la experiencia es materia y solo lo que se vincula con la energía primordial,

La vibración del amor y la compasión es?

¿Son las energías las que se registran en esa nube?

Al parecer,

Esa experiencia que forma parte del cuerpo interoceptivo es una oportunidad para vibrar en la materia.

Para escuchar nuestro propio silencio en medio del tambor del corazón,

Como una celebración vital que presenciamos,

Como una fiesta que siempre acaba.

Creo que para entender la conciencia hay un camino largo por andar,

Mucho tiempo y espacio por recorrer.

Mientras el ser humano no sepa desprenderse de la materia y controle su mente sin que la mente lo controle a él,

No podremos levantar la cortina del pensamiento.

La conciencia está allí,

Varias capas detrás de la mente.

O quizás en el corazón,

Como dicen los monjes budistas,

Y quizás por eso hayamos estado tan equivocados de lugar cuando intentamos acceder a nuestra conciencia.

Esté donde esté,

Sea como sea,

Estoy segura que los números podrán bailar en la recompensa de una metáfora absorbida por la luz.

Gracias por haber escuchado esta ponencia.

Otra vez,

Soy la doctora Zoe Jiménez-Correnger de la Universidad de Puerto Rico en Omacaw.

Muchas gracias.

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Reseñas Recientes

ISMAEL

February 13, 2025

Excelente...

ALANA

April 30, 2024

Excelente mensaje 🩷🌸 HUMA 3602

Pelayo

July 22, 2022

Excelente!

Paz

June 14, 2022

Aprendí sobre el tema. Gracias!

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