
La Isla de las Emociones de Jorge Bucay
by Paloma Cano
En esta ocasión le pongo voz al maravilloso cuento de Jorge Bucay. A veces nos da miedo afrontar la situación de entender que no veremos más eso que nos hace felices, es ahí donde nos aferramos de tal manera que no nos damos cuenta del dolor que ello puede generarnos, esas situaciones nos frenan y no nos permiten avanzar, corriendo el riesgo que el amor se hunda y deje de existir.
Transcripción
La isla de las emociones de Jorge Bucay.
Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen.
Convivían por supuesto el temor,
La sabiduría,
El amor,
La angustia,
La envidia,
El odio.
Todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia,
La vida era sumamente tranquila e incluso previsible.
A veces la rutina hacía que el aburrimiento se quedara dormido,
O el impulso armaba algún escándalo,
Pero muchas veces la constancia y la conveniencia lograban aquietar al descontento.
Un día,
Inesperadamente para todos los habitantes de la isla,
El conocimiento convocó una reunión.
Cuando la distracción se dio por enterada y la pereza llegó al lugar del encuentro,
Todos estuvieron presentes.
Entonces el conocimiento dijo,
Tengo una mala noticia que darles.
La isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron,
No,
Cómo puede ser,
Si nosotros vivimos aquí desde siempre.
El conocimiento repitió,
La isla se hunde.
Pero no puede ser,
Quizá estás equivocado.
El conocimiento casi nunca se equivoca,
Dijo la conciencia dándose cuenta de la verdad.
Si él dice que se hunde,
Debe ser porque se hunde.
Pero qué vamos a hacer ahora,
Se preguntaron los demás.
Entonces el conocimiento contestó,
Por supuesto,
Cada uno puede hacer lo que quiera,
Pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla.
Construyan un barco,
Un bote,
Una balsa o algo que les permita irse,
Porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
No podrías ayudarnos,
Preguntaron todos,
Porque confiaban en su capacidad.
No,
Dijo el conocimiento,
La previsión y yo hemos construido un avión y cuando termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron,
No,
Pero no,
Qué será de nosotros.
Dicho esto,
El conocimiento se subió al avión con su socia y llevando de polizón al miedo,
Que como no es tonto,
Se había escondido en el motor,
Dejaron la isla.
Todas las emociones,
En efecto,
Se dedicaron a construir un bote,
Un barco,
Un velero,
Todas,
Salvo el amor,
Porque el amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo,
Dejar esta isla,
Después de todo lo que he vivido aquí,
Cómo podría yo dejar este arbolito,
Por ejemplo.
Hemos compartido tantas cosas y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse,
El amor se subió a cada árbol,
Oleó cada rosa,
Se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos,
Tocó cada piedra y acarició cada rama.
Al llegar a la playa,
Exactamente desde donde el sol salía,
Su lugar favorito,
Quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor,
Quizá la isla se hunda por un ratito y después resurja,
¿por qué no?
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible.
La isla se hundía cada vez más,
Sin embargo el amor no podía pensar en construir porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.
Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande y que aún cuando se hundiera un poco él siempre podría refugiarse en la zona más alta,
Cualquier cosa era mejor que tener que irse,
Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él,
Así que una vez más tocó las piedritas de la orilla y se arrastró por la arena y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que fue enorme en otro tiempo.
Luego sin darse cuenta demasiado de su renuncia caminó hacia la parte norte de la isla que si bien no era la que más le gustaba era la más elevada y la isla se hundía cada día un poco más y el amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño.
Después de tantas cosas que pasamos juntos le reprochó a la isla hasta que finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme el resto había sido tapado completamente por el agua y justo en ese momento el amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad,
Comprendió que si no dejaba la isla el amor desaparecería para siempre de la faz de la tierra.
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua el amor se dirigió a la bahía ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos había perdido demasiado tiempo en renegar lo que perdía en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos desde allí podría haber pasado a sus compañeros las embarcaciones tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara observando el mar vio venir el barco de la riqueza le hizo señas la riqueza se acercó un poquito a la bahía riqueza tú que tienes un barco tan grande no me llevarías hasta la isla vecina yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote y la riqueza contestó estoy tan cargada de dinero de joyas de piedras preciosas que no tengo lugar para ti lo siento y siguió su camino sin mirar atrás el amor siguió observando y vio venir a la vanidad en un barco hermoso lleno de adornos mármoles y florecitas de todos los colores llamaba mucho la atención el amor se estiró un poco y gritó vanidad vanidad llévame contigo la vanidad miró al amor y le dijo me encantaría llevarte pero tienes un aspecto estás tan desagradable tan sucio tan desaliñado perdón pero creo que afearías mi barco se fue y así el amor pidió ayuda a cada una de las emociones a la constancia a la serenidad a los celos a la indignación y hasta el odio y cuando pensó que ya nadie más pasaría vio acercarse un barco muy pequeño el último el de la tristeza tristeza hermana le dijo tú que me conoces tanto tú no me abandonarías aquí eres tan sensible como yo me llevarías contigo y la tristeza le contestó yo te llevaría te lo aseguro pero estoy tan triste que prefiero estar sola y sin decir más se alejó y el amor pobrecito se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final de pronto el amor escuchó que alguien chistaba era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos el amor se sorprendió a mí preguntó llevándose una mano al pecho sí sí dijo el viejecito a ti ven conmigo súbete a mi bote y rema conmigo yo te salvo el amor le miró y quiso darle explicaciones lo que pasó fue que me quedé entiendo dijo el viejecito sin dejarle terminar la frase sube el amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla no pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre nunca volverá a existir una isla como esta murmuró el amor quizá esperando que el viejecito le contradijera y le diera alguna esperanza no dijo el viejo como esta ninguna cuando llegaron a la isla vecina el amor comprendió que seguía vivo se dio cuenta de que iba a seguir existiendo giró sobre sus pies para agradecerle al viejecito pero este sin decir una palabra se había marchado misteriosamente como había aparecido entonces el amor muy intrigado fue en busca de la sabiduría para preguntarle cómo pudo ser yo no lo conozco y me salvó nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación pero él me ayudó él me salvó y yo ni siquiera sé quién es la sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante el único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse el que te salvó amor es el tiempo
Conoce a tu maestro
4.8 (157)
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