
Cap 17 - El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte
Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 17: El resplandor intrínseco Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.
Transcripción
17.
El resplandor intrínseco Cuando surge la luminosidad base en el momento de la muerte,
El practicante experimentado mantiene plena conciencia,
Se fusiona con ella y alcanza así la liberación.
Pero si no logramos reconocer la luminosidad base,
Nos encontramos con el siguiente bardo,
El bardo luminoso de Dármata.
La enseñanza sobre el bardo de Dármata es una instrucción muy especial,
Específica de la práctica doktsen y atesorada durante siglos en el corazón de las enseñanzas doktsen.
Al principio sentí algunos reparos en presentar públicamente esta enseñanza,
La más sagrada,
Y de hecho quizá me habría abstenido de hacerlo si no existieran precedentes.
Pero ya se han publicado el libro tibetano de los muertos y algunos otros libros que hablan del bardo de Dármata y que han conducido a conclusiones ingenuas.
Tengo la sensación de que es importantísimo y oportuno poner a disposición del público una explicación sin rodeos de este bardo,
Situándolo en su verdadero contexto.
Debo señalar que no expongo en detalle las prácticas avanzadas de que se trata,
Puesto que ninguna de ellas podría aplicarse eficazmente jamás,
Bajo ninguna circunstancia,
Si no es con las instrucciones y la orientación de un maestro competente y cuando el compromiso y la conexión con el maestro se mantienen completamente puros.
He recogido observaciones de muchas fuentes distintas para que este capítulo,
Que me parece uno de los más importantes del libro,
Resulte lo más lúcido posible.
Espero que gracias a él,
Algunos de ustedes puedan establecer una conexión con esta extraordinaria enseñanza y se sienten inspirados para investigar más a fondo y para emprender ustedes mismos la práctica.
LAS CUATRO FASES DE DHARMATA La palabra sánscrita dharmata,
En tibetano chon-nyi,
Designa la naturaleza intrínseca de todas las cosas,
La esencia de las cosas tal como son.
Dharmata es la verdad desnuda incondicionada,
La naturaleza de la realidad,
La verdadera naturaleza de la existencia fenoménica.
Lo que tratamos aquí es algo fundamental para la cabal comprensión de la naturaleza de la mente y la naturaleza de todas las cosas.
El fin del proceso de disolución y el amanecer de la luminosidad base han abierto una dimensión completamente nueva que ahora empieza a desplegarse.
Una manera sencilla que se me ha ocurrido para explicarlo es compararlo con el paso de la noche al día.
La fase final del proceso de disolución de la muerte es la experiencia negra de la etapa de pleno logro o plena consecución.
Se la describe como un cielo envuelto en tinieblas.
El surgimiento de la luminosidad base es como la claridad del cielo vacío justo antes del amanecer.
Ahora el sol de Dharmata empieza a alzarse gradualmente en todo su esplendor e ilumina los contornos del terreno en todas direcciones.
El resplandor natural de Rigpa se manifiesta espontáneamente como un fulgor de luz y energía.
Como el sol que se alza en ese cielo vacío y despejado,
Las apariciones luminosas del bardo de Dharmata surgen del espacio de la luminosidad base que todo lo abarca.
El nombre que le damos a esta manifestación de sonido,
Luz y color es presencia espontánea,
Porque está siempre inherentemente presente en la extensión de la pureza primordial que es su base.
Lo que realmente ocurre aquí es un proceso de despliegue,
En el cual la mente y su naturaleza fundamental gradualmente se van haciendo más y más manifiestas.
El bardo de Dharmata es una etapa de este proceso,
Pues es por medio de esa dimensión de luz y energía como la mente se despliega desde su estado más puro,
La luminosidad base,
Hacia su manifestación como forma en el siguiente bardo,
El bardo del devenir.
Me parece muy sugerente que la física moderna haya demostrado que la materia,
Cuando se la investiga,
Se revela como un océano de energía y luz.
La materia,
Por así decir,
Es luz condensada o congelada.
Toda materia es una condensación de luz en formas que se mueven de un lado a otro a velocidades medias inferiores a la velocidad de la luz.
Observa David Bowman.
La física moderna también entiende la luz desde una perspectiva múltiple.
Es energía y es también información,
Contenido,
Forma y estructura.
Es el potencial de todos.
El bardo de Dharmata tiene cuatro fases,
Cada una de las cuales presenta una nueva oportunidad de liberación.
Si no se aprovecha la oportunidad,
A continuación se despliega la fase siguiente.
La explicación que ofrezco aquí de este bardo tiene su origen en los tantras dogchen,
En los que se enseña que solo por medio de la práctica avanzada especial de luminosidad,
Togal,
Puede entenderse en un sentido real el verdadero significado del bardo de Dharmata.
El bardo de Dharmata figura de un modo mucho menos destacado en los otros ciclos de enseñanzas sobre la muerte pertenecientes a la tradición tibetana.
Incluso en el libro tibetano de los muertos,
Que también se cuenta entre las enseñanzas dogchen,
La secuencia de estas cuatro fases aparece solo implícitamente como velada y no se presenta en una estructura clara y ordenada.
No obstante,
Debo recalcar que lo único que podemos esperar de las palabras es que nos proporcionen cierta imagen conceptual de lo que puede ocurrir en el bardo de Dharmata.
Las apariciones de este bardo no pasarán de ser imágenes conceptuales hasta que el practicante haya perfeccionado la práctica de togal,
En la que cada detalle de la descripción que ahora voy a dar se convierte en una experiencia personal innegable.
Lo que pretendo aquí es únicamente comunicar una cierta percepción de la existencia de esta maravillosa y sorprendente dimensión y completar mi descripción del conjunto de los bardos.
Asimismo,
Albergo la profunda esperanza de que esta descripción completa pueda servirle quizás a modo de recordatorio cuando pase usted por el proceso de la muerte.
Primera Luminosidad,
El paisaje de luz En el bardo de Dharmata uno toma un cuerpo de luz.
La primera fase de este bardo se despliega cuando el espacio se disuelve en luminosidad.
De pronto se cobra conciencia de un mundo vibrante y fluido de sonido,
Luz y color.
Todos los rasgos ordinarios de nuestro entorno conocido se han fundido en un paisaje de luz que lo inunda todo.
Este paisaje es de un brillo claro y radiante,
Transparente y multicolor,
No limitado por ningún tipo de dimensión ni dirección,
Trémulo y en movimiento constante.
El libro tibetano de los muertos dice que es como un espejismo en una llanura bajo el calor del verano.
Sus colores son expresión natural de las cualidades intrínsecas y elementales de la mente.
El espacio se percibe como luz azul,
El agua blanca,
La tierra amarilla,
El fuego roja y el viento verde.
Lo estable que sean estas deslumbradoras apariciones de luz en el bardo de Dharmata depende por entero de la estabilidad que uno haya logrado alcanzar en la práctica de Togal.
Solo el auténtico dominio de esta práctica nos permitirá estabilizar la experiencia y aprovecharla para obtener la liberación.
De otro modo,
El bardo de Dharmata será un destello pasajero,
Como un relámpago,
Ni siquiera nos daremos cuenta de que ha tenido lugar.
Permítame insistir de nuevo en que solo un practicante de Togal está preparado para hacer este decisivo reconocimiento,
Que estas radiantes manifestaciones de luz no tienen una existencia separada de la naturaleza de la mente.
Segunda Unión Las Deidades Cuando no se reconoce esto como la manifestación espontánea de Rigpa,
Los rayos y los colores empiezan a integrarse y a cuajar en puntos o esferas de luz de distinto tamaño,
Llamadas Tikle.
Dentro de ellas aparecen los mándalas de las deidades pacíficas y airadas,
Como enormes concentraciones esféricas de luz que parecen ocupar la totalidad del espacio.
Esta es la segunda fase,
Denominada la luminosidad,
Se disuelve en unión,
En la cual la luminosidad se manifiesta en forma de budas o deidades de diversos tamaños,
Color y forma y con distintos atributos.
La luz brillante que emana de ellos es deslumbrante y cegadora.
El sonido es tremendo como el retumbar de mil truenos y los rayos y haces de luz son como el láser que lo perfora todo.
Estas son las 42 deidades pacíficas y 58 airadas que describe el libro tibetano de los muertos.
Se despliegan durante un cierto periodo de días adoptando su configuración característica de mándala en grupos de cinco.
Esta visión llena toda la percepción con tal intensidad que,
Si uno no es capaz de reconocerla como lo que realmente es,
Parecerá aterradora y amenazante.
El miedo más absoluto y el pánico ciego pueden llegar a consumir y uno se desmaya.
De uno mismo y de las deidades brotan finísimos haces de luz que unen su corazón con el de ellas.
En sus rayos aparecen incontables esferas luminosas que aumentan de tamaño y después ruedan hacia arriba,
Mientras todas las deidades se disuelven en uno mismo.
3ª Sabiduría Si tampoco esta vez se logra reconocer y estabilizar,
Se despliega la siguiente fase llamada la unión se disuelve en sabiduría.
Otro fino haz de luz brota del corazón.
De este haz se despliega una visión enorme.
Sin embargo,
Todos sus detalles son nítidos y precisos.
Es la manifestación de los diversos aspectos de la sabiduría que aparecen juntos en un despliegue de alfombras de luz extendidas y resplandecientes ticlés esféricos.
Primero,
Sobre una alfombra de luz azul oscuro aparecen trémulos ticlés de azul zafiro,
En grupos de cinco.
Más arriba,
En una alfombra de luz blanca aparecen ticlés radiantes blancos como el cristal.
Aún más arriba,
En una alfombra de luz amarilla aparecen ticlés dorados y sobre ella una alfombra de luz roja sostiene ticlés rojo rubí,
Todo ello coronado por una esfera radiante como un dosel de plumas de pavo real.
Este brillante despliegue de luz es la manifestación de las cinco sabidurías,
La sabiduría del espacio que todo lo abarca,
La sabiduría semejante a un espejo,
La sabiduría igualadora,
La sabiduría del discernimiento y la sabiduría que todo lo logra.
Pero dado que la sabiduría que todo lo logra sólo llega a perfeccionarse en el momento de la iluminación,
Todavía no aparece.
Por consiguiente,
No hay ninguna alfombra de luz ni ticlés de color verde,
Pero el verde está presente en los otros colores.
Lo que se manifiesta aquí es nuestro potencial de iluminación y la sabiduría que todo lo logra sólo aparecerá cuando nos convirtamos en un Buda.
Si no alcanzamos la liberación aquí,
Reposando sin distracción en la naturaleza de la mente,
Las alfombras de luz y los ticlés,
Junto con nuestro Rigpa,
Se disuelven en la radiante esfera de luz,
Que es como un dosel de plumas de pavo real.
Cuarta,
Presencia espontánea.
Esto anuncia la fase final del bardo de Dharmata.
Las sabidurías se disuelven en presencia espontánea.
Ahora,
Toda la realidad se presenta en una imponente manifestación.
Primero,
El estado de pureza primordial amanece como un cielo abierto y despejado.
A continuación,
Aparecen las deidades pacíficas y airadas,
Seguidas por los reinos puros de los Budas,
Y bajo ellos,
Los seis reinos de existencia samsárica.
La absoluta ausencia de límites de esta visión escapa por completo a nuestra imaginación ordinaria.
Se presentan todas las posibilidades,
De la sabiduría y la liberación a la confusión y el renacimiento.
En ese momento nos encontraremos dotados de poderes de percepción y recuerdo clarividentes.
Por ejemplo,
Con total clarividencia y los sentidos libres de obstrucciones,
Conoceremos nuestras vidas pasadas y futuras,
Veremos los pensamientos de los demás y tendremos conocimiento de los seis reinos de existencia.
En un instante,
Recordaremos vividamente todas las enseñanzas que hayamos oído,
E incluso enseñanzas que no hemos oído jamás despertarán en nuestra mente.
A continuación,
Toda la visión se disuelve y vuelve a su esencia original,
Tal como se viene abajo una tienda de campaña cuando le cortan las cuerdas.
Si tiene usted la estabilidad suficiente para reconocer estas manifestaciones como el resplandor natural de su propia rikpa,
Quedará liberado.
Pero sin experiencia en la práctica de Tógal,
Será incapaz de contemplar la visión de las deidades,
Que son tan brillantes como el sol.
Antes bien,
A consecuencia de las tendencias habituales de sus vidas anteriores,
Su mirada se verá traída hacia abajo,
Hacia los seis reinos.
Son estos reinos lo que usted reconocerá y lo que le inducirá a caer de nuevo en el engaño.
El libro tibetano de los muertos atribuye una duración específica en días a las diversas experiencias del bardo de Dharmata.
No se trata de días solares de veinticuatro horas,
Porque en la esfera de Dharmata hemos dejado atrás todas las limitaciones,
Como las de tiempo y espacio.
Son días de meditación y se refieren al tiempo que hemos podido reposar sin distracción en la naturaleza de la mente o en un solo estado mental.
Sin estabilidad en la práctica de la meditación,
Esos días pueden ser sumamente breves y la aparición de las deidades pacíficas y airadas tan fugaz que ni siquiera nos demos cuenta de que se han presentado.
La comprensión de Dharmata Ahora que el bardo de Dharmata amanece sobre mí,
Abandonaré todo miedo y terror.
Reconoceré todo lo que aparezca como la manifestación de mi propia Rigpa y sabré qué es la aparición natural de este bardo.
Ahora que he llegado a este punto crucial,
No temeré a las deidades pacíficas y airadas que surgen de la naturaleza de mi propia mente.
La clave para la comprensión de este bardo es que todas las experiencias que se producen en él son el resplandor natural de la naturaleza de nuestra mente.
Lo que ocurre es que se liberan distintos aspectos de su energía iluminada,
Así como los arco iris de luz movediza que proyecta un cristal son manifestación natural de éste.
Así las deslumbrantes apariciones de Dharmata no pueden separarse de la naturaleza de la mente,
Son su expresión espontánea.
Así pues,
Dice el libro tibetano de los muertos,
Por aterradoras que pueden ser,
No se han de temer más que a un león disecado.
Estrictamente hablando,
Empero,
Sería un error atribuir a estas apariciones los nombres de visión o incluso de experiencia,
Porque tanto las visiones como las experiencias dependen de una relación dualista entre alguien que percibe y algo que es percibido.
Si logramos reconocer las apariciones del bardo de Dharmata como la energía de sabiduría de nuestra propia mente,
No hay ninguna diferencia entre el que percibe y lo percibido y ésta es una experiencia no dualista.
Entrar por completo en esa experiencia es alcanzar la liberación.
Dice Kalú Rinpoche,
La liberación surge en ese momento del estado posterior a la muerte en que la conciencia puede darse cuenta de que sus experiencias no son otra cosa que la propia mente.
Sin embargo,
Ahora que ya no tenemos la base ni el escudo de un mundo ni un cuerpo físicos,
Las energías de la naturaleza de la mente liberadas en el estado del bardo pueden parecer abrumadoramente reales,
Como si asumieran una existencia objetiva.
Parece que residan en el mundo exterior y sin la estabilidad de la práctica no tenemos conocimiento de nada que sea no dual,
Que no dependa de nuestra propia percepción.
En cuanto juzgamos erróneamente que las apariciones son algo separado de nosotros,
Que son visiones externas,
Reaccionamos con miedo o esperanza y eso nos conduce al engaño.
Tal como en el amanecer de la luminosidad base la clave de la liberación era el reconocimiento,
También lo es aquí en el bardo de Dharmata.
Solo que aquí es el reconocimiento del resplandor espontáneo de Rigpa,
La energía manifiesta de la naturaleza de la mente,
Lo que marca la diferencia entre alcanzar la liberación o continuar en un ciclo incontrolado de renacimientos.
Tornemos por ejemplo la aparición de las cien deidades pacíficas y airadas que se produce en la segunda fase de este bardo.
Esta aparición se compone de los budas de las cinco familias de budas,
Sus equivalentes femeninos,
Bodhisattvas masculinos y femeninos,
Los budas de los seis reinos y una serie de deidades airadas y protectoras.
Todos ellos emergen entre la luz resplandeciente de las cinco sabidurías.
¿Cómo hemos de entender estos budas y deidades?
Cada una de estas formas puras expresa una perspectiva iluminada sobre una parte de nuestra experiencia impura.
Los cinco budas masculinos son el aspecto puro de los cinco agregados del yo.
Sus cinco sabidurías son el aspecto puro de las cinco emociones negativas.
Las cinco budas femeninas son las cualidades elementales y puras de la mente,
Que nosotros experimentamos como los elementos impuros de nuestro cuerpo físico y nuestro entorno.
Los ocho bodhisattvas son el aspecto puro de los distintos tipos de conciencia y sus equivalentes femeninos son los objetos de estas conciencias.
Tanto si se manifiesta la visión pura de las familias de budas y su sabiduría como si surge la visión impura de los agregados y las emociones negativas,
En su naturaleza fundamental son intrínsecamente es lo mismo.
La diferencia reside en cómo las reconocemos y en si reconocemos que emergen de la base de la naturaleza de la mente como energía iluminada.
Tomemos,
Por ejemplo,
Lo que se manifiesta en nuestra mente como un pensamiento de deseo.
Si se reconoce su verdadera naturaleza,
Surge libre de apego,
Como la sabiduría del discernimiento.
El odio y la ira,
Cuando se reconocen realmente,
Surgen,
Como claridad diamantina,
Libre de aferramiento.
Es la sabiduría semejante a un espejo.
Cuando se reconoce la ignorancia,
Surge como una vasta claridad natural,
Libre de conceptos.
La sabiduría del espacio que todo lo abarca.
El orgullo,
Al reconocerlo,
Se percibe como no dualidad e igualdad.
La sabiduría igualadora.
Los celos,
Al reconocerlos,
Se liberan de parcialidad y aferramiento y surgen como la sabiduría que todo lo logra.
Así,
Las cinco emociones negativas surgen como consecuencia directa de nuestra incapacidad de reconocer su verdadera naturaleza.
Cuando se las reconoce realmente,
Quedan purificadas y liberadas,
Y emergen como nada menos que la manifestación de las cinco sabidurías.
En el bardo de Dharmata,
Si no se logra reconocer las luces resplandecientes de estas sabidurías,
El aferramiento a sí mismo entra en la propia percepción,
Del mismo modo en que,
Como dice un maestro,
Una persona enferma y con fiebre elevada empieza a tener alucinaciones y a ver toda clase de ilusiones engañosas.
Así,
Por ejemplo,
Si no se logra reconocer la luz rojo rubí de la sabiduría del discernimiento,
Ésta surge como fuego,
Porque es la esencia pura del elemento fuego.
Si no se logra reconocer la verdadera naturaleza del resplandor dorado de la sabiduría igualadora,
Surgirá como el elemento tierra,
Porque es la esencia pura del elemento tierra,
Y así sucesivamente.
Es así como,
Al entrar el aferramiento a uno mismo en la percepción de las apariciones del bardo de Dharmata,
Éstas se transforman.
Casi podríamos decir que se solidifican en las diversas bases de la ilusión engañosa del sámsara.
Un maestro Dotson utiliza el ejemplo del hielo y el agua para explicar cómo se despliegan esta ausencia del reconocimiento y el aferramiento a sí mismo.
El agua suele ser líquida,
Un elemento con maravillosas cualidades que purifica y apaga la sed,
Pero cuando se congela,
Se solidifica y se convierte en hielo.
De un modo semejante,
Siempre que surge el aferramiento a uno mismo,
Hace que se solidifique nuestra experiencia interna y la manera en que percibimos el mundo que nos rodea.
Sin embargo,
Tal como el calor del sol derrite el hielo y vuelve a convertirlo en agua,
La luz del reconocimiento revela nuestra naturaleza de sabiduría ilimitada.
Ahora,
Podemos ver exactamente cómo,
Después del amanecer de la luminosidad base y el bardo de Dharmata,
El sámsara surge en realidad a consecuencia de nuestra incapacidad para reconocer,
En dos ocasiones,
Sucesivas la naturaleza esencial de la mente.
En la primera ocasión no se reconoce la luminosidad base,
La base de la naturaleza de la mente.
Si se hubiera reconocido,
Se habría alcanzado la liberación.
En la segunda se manifiesta la naturaleza energética de la naturaleza de la mente,
Con lo que se presenta una segunda oportunidad de liberación.
Si tampoco se reconoce,
Las emociones negativas que surgen empiezan a solidificarse en forma de diversas percepciones falsas,
Que juntas crean los reinos ilusorios que denominamos sámsara y que nos aprisionan en el cielo de nacimiento y muerte.
La totalidad de la práctica espiritual,
Pues,
Va dedicada a invertir directamente lo que yo llamaría este desarrollo de la ignorancia,
A fin de descrear y de solidificar esas falsas percepciones,
Interrelacionadas e interdependientes,
Que nos han hecho quedar atrapados en la realidad ilusoria de nuestra propia invención.
Lo mismo que cuando aparece la luminosidad base en el momento de la muerte,
Tampoco aquí,
En el bardo de Dármata,
Puede darse por segura la liberación.
Porque cuando resplandece la luz brillante de la sabiduría,
La acompaña un despliegue de luces y sonidos tranquilizadores,
Sencillos y acogedores,
No tan imponentes ni abromadores como la luz de la sabiduría.
Estas luces tenues,
Humosa,
Amarilla,
Verde,
Azul,
Roja y blanca,
Son nuestras tendencias inconscientes habituales,
Acumuladas por la ira,
La codicia,
La ignorancia,
El deseo,
Los celos y el orgullo.
Estas son las emociones que crean los seis reinos del sámsara,
Los reinos de los infiernos,
De los espíritus hambrientos,
De los animales,
De los humanos,
De los semidioses y de los dioses,
Respectivamente.
Si no hemos reconocido y estabilizado la naturaleza dármata de la mente durante la vida,
Nos vemos atraídos instintivamente hacia las luces tenues de los seis reinos,
Cuando la tendencia básica al aferramiento que hemos adquirido durante la vida empieza a agitarse y a despertar.
Sintiéndose amenazada por el fulgor dinámico de la sabiduría,
La mente retrocede.
Las luces acogedoras,
La invitación de nuestras tendencias habituales,
Nos atraen hacia un renacimiento determinado por la emoción negativa,
Que domina en particular nuestro karma y nuestro continuo mental.
He aquí un ejemplo de la aparición de uno de los budas pacíficos,
Extraído del libro tibetano de los muertos,
Que servirá para ilustrar todo este proceso.
El maestro o amigo espiritual se dirige así a la conciencia del muerto.
Oh hijo,
Hija de una familia iluminada,
Escucha sin distracción.
Al tercer día surgirá una luz amarilla,
Que es la esencia pura del elemento tierra.
Simultáneamente desde el campo de Buda meridional,
De color amarillo llamado El Glorioso,
Aparecerá ante ti el Buda Ratnasambhava,
Con el cuerpo amarillo llevando en la mano una joya que concede los deseos.
Va sentado en un trono sostenido por caballos y lo abraza la suprema consorte Mamaki.
A su lado están los dos bodhisattvas Akasharvbhaga y Samantabhadra,
Y las dos bodhisattvas Mala y Dupa.
De manera que,
De la extensión de luz irisada,
Surgen seis cuerpos de Buda.
La pureza inherente del skanda de la sensación,
Que es la sabiduría igualadora,
Una luz amarilla,
Deslumbradora y adornada con ticles de luz,
Grandes y pequeños,
Radiantes y claros e insoportables a la vista,
Fluirá hacia ti desde el corazón de Ratnasambhava y su consorte y te perforará el corazón de manera que tus ojos no soportarán contemplarlo.
Exactamente al mismo tiempo,
Junto con la luz de la sabiduría,
Una luz azul mortecina que representa el reino humano vendrá hacia ti y te perforará el corazón.
Entonces,
Impulsado por el orgullo,
Huirás aterrorizado por la intensidad de la luz amarilla,
Pero te deleitarás en la luz azul mortecina del reino humano y así quedarás apegado a él.
En ese momento no temas la penetrante luz amarilla con su deslumbrante resplandor y reconocela como sabiduría.
Deja que tu Rigpa repose en ella,
Relajada,
En calma,
En un estado libre de toda actividad y ten confianza en ella,
Ten devoción y anhelo de ella.
Si la reconoces como el resplandor natural de tu propia Rigpa,
Aunque no tengas devoción y no hayas recitado la necesaria oración de inspiración,
Todos los cuerpos de Buda y los rayos de luz se fusionarán inseparablemente contigo y alcanzarás el estado de Buda.
Si no la reconoces como el resplandor natural de tu propia Rigpa,
Rézale con devoción pensando ésta es la luz de la energía compasiva del Buda Ratnasambhava.
Me refugio en ella,
Puesto que en verdad es el Buda Ratnasambhava que viene a guiarte por entre los terrores del bardo y en verdad es la luz de su energía compasiva.
Llena tu corazón de devoción hacia ella.
No te deleites en la luz azul mortecina del reino humano.
Esa es la senda seductora de las tendencias habituales que has acumulado a causa del intenso orgullo.
Si te apegas a ella,
Caerás en el reino humano donde experimentarás los sufrimientos del nacimiento,
La vejez,
La enfermedad y la muerte,
Y perderás la oportunidad de abandonar la ciénaga del sámsara.
Esta luz azul mortecina es un obstáculo que bloquea el camino a la liberación,
De modo que no la mires y abandona el orgullo.
Abandona sus tendencias habituales.
No te apegues a la luz azul mortecina.
No la anheles.
Siente devoción y anhelo de la radiante y deslumbradora luz amarilla.
Concentra toda tu atención en el Buda Ratnam Sambhava y recita esta plegaria.
Ay,
Cuando a causa del intenso orgullo voy vagando en el sámsara,
Que el Buda Ratnasambhava abra la marcha por la resplandeciente senda de luz que es la sabiduría igualadora.
Que la suprema consorte Mamaki vaya detrás de mí.
Que me ayuden en el peligroso camino del bardo y me conduzcan al perfecto estado de Buda.
Al recitar esta inspiradora plegaria con profunda devoción,
Te disolverás en luz irisada en el corazón del Buda Ratnasambhava y su consorte y te convertirás en un Buda.
Sambhoga kaya en el campo de Buda meridional llamado El Glorioso.
Esta descripción de la aparición del Buda Ratnasambhava concluye diciendo que gracias a esa demostración hecha por el maestro o amigo espiritual,
La liberación es segura por escasa que sea la capacidad de la persona.
Sin embargo,
El libro tibetano de los muertos dice también que hay personas a las que aunque se les muestre muchas veces,
No la reconocen y no obtienen la liberación debido a su karma negativo.
Perturbadas por el deseo y los oscurcimientos y aterrorizadas por los diversos sonidos y luces,
Solo quieren escapar.
Así pues,
Al próximo día aparece el siguiente Buda,
Amitabha,
El Buda de la luz ilimitada,
Con su mándala de deidades,
Presentándose en todo el esplendor de su deslumbrante luz roja y manifestándose al mismo tiempo que la seductora senda de luz amarilla mortecina que conduce al reino de los espíritus hambrientos.
Creada por el deseo y la mezquindad,
Y así el libro tibetano de los muertos sigue exponiendo sucesivamente y de modo semejante la aparición de cada una de las deidades pacíficas e iradas.
A menudo me preguntan ¿estas deidades también se aparecen a los occidentales?
¿y de ser así,
Se aparecen bajo una forma corriente familiar a los occidentales?
Las manifestaciones del bardo de dharmata reciben la denominación de espontáneamente presentes.
Esto quiere decir que son inherentes e incondicionadas y que existen en todos nosotros.
Su aparición no depende de que tengamos un mayor o menor conocimiento espiritual,
Eso solo afecta a su reconocimiento.
No son exclusivas de los tibetanos,
Son una experiencia universal y fundamental,
Pero la forma en que las percibimos depende de nuestro condicionamiento.
Puesto que son ilimitadas por naturaleza,
Tienen libertad para manifestarse bajo cualquier forma.
Por consiguiente,
Las deidades pueden adoptar aquellas formas con las cuales estemos más familiarizados durante la vida.
Para un cristiano practicante,
Por ejemplo,
Las deidades pueden tomar la forma de Jesucristo o la Virgen María.
En general,
La manifestación iluminada de los budas no tiene otro propósito que ayudarnos de modo que pueden asumir la forma que resulte más adecuada y beneficiosa para nosotros.
Pero sea cual sea la forma en que se presenten las deidades,
Es importante reconocer decididamente que no existe ninguna diferencia en absoluto en su naturaleza fundamental.
El reconocimiento.
En Doctrine se explica que,
Así como no se puede reconocer la luminosidad base sin un auténtico conocimiento de la naturaleza de la mente y una experiencia estable en la práctica de Trekcho,
Difícilmente podrá nadie reconocer el bardo de Dharmata sin la estabilidad de Togal.
Un practicante consumado de Togal que haya perfeccionado y estabilizado la luminosidad de la naturaleza de la mente,
Ya ha alcanzado en vida un conocimiento directo de estas mismas manifestaciones que emergen en el bardo de Dharmata.
La luz y la energía,
Pues,
Residen en nuestro interior,
Aunque por el momento se hayan ocultas.
Sin embargo,
Al morir el cuerpo y los planos más vastos de la mente se liberan espontáneamente,
Y entonces refulgen el color,
La luz y el sonido de nuestra verdadera naturaleza.
Con todo,
La práctica de Togal no es el único modo de utilizar este bardo como una oportunidad de liberación.
Los practicantes de Tantra budista relacionan las apariciones del bardo de Dharmata con su propia práctica.
En el Tantra,
El principio de las deidades es una manera de comunicarse.
Resulta difícil establecer relación con la presencia de energías iluminadas si carecen de forma y de base para la comunicación personal.
Las deidades se interpretan como metáforas que personalizan y captan las infinitas energías y cualidades de la mente de sabiduría de los budas.
Personificarlas en forma de deidades permite al practicante reconocerlas y establecer una relación con ellas.
Mediante un intenso entrenamiento en la creación y reabsorción de las deidades en la práctica de visualización,
El practicante cobra conciencia de que la mente,
Que percibe la deidad,
Y la deidad misma no son distintas.
En el budismo tibetano,
Los practicantes tienen un yidam,
Es decir,
Una práctica con un determinado buda o deidad con el cual tengan una poderosa conexión kármica,
Que para ellos es una encarnación de la verdad y al que invocan como corazón de su práctica.
En lugar de percibir las apariciones de Dharmata como fenómenos externos,
Los practicantes tántricos las relacionan con su práctica de yidam y se unen y fusionan con las apariciones.
Puesto que en su práctica han reconocido al yidam como el resplandor natural de la mente iluminada,
Son capaces de contemplar las apariciones con ese reconocimiento y las dejan surgir como deidad.
Con esa percepción pura,
El practicante reconoce todo lo que pueda aparecer en el bardo como una manifestación del yidam.
Luego,
Por el poder de su práctica y la bendición de la deidad,
Alcanza la liberación en el bardo de Dharmata.
Por eso,
En la tradición tibetana se aconseja a los legos y a los practicantes ordinarios que no estén familiarizados con la práctica del yidam,
Que sean cuales sean las apariciones que se presenten,
Las consideren y las reconozcan inmediata y esencialmente como Avalokiteshvara,
El Buda de la compasión,
O como Padmasambhava o como Amitabha,
Aquel con el que estén más familiarizados.
Dicho en pocas palabras,
La manera como haya usted practicado durante la vida será la manera como intentará reconocer las apariciones en el bardo de Dharmata.
Otro modo revelador de contemplar el bardo de Dharmata es verlo como la dualidad,
Que se expresa en su forma más fundamentalmente pura.
Se nos presenta el medio de alcanzar la liberación,
Pero simultáneamente nos seduce la llamada de nuestros hábitos e instintos.
Experimentamos la energía pura de la mente y al mismo tiempo toda su confusión.
Es casi como si nos urgiera a tomar una decisión,
A elegir entre una y otra.
No hace falta decir en pero que incluso el hecho de tener o no esta alternativa viene determinado por el grado y la perfección de nuestra práctica espiritual durante la vida.
Fin del capítulo 17.
Siguiente capítulo,
Capítulo 18.
El bardo del devenir.
Gracias.
Conoce a tu maestro
